LA MILICADA DEL PRO
Sin duda son los funcionarios que
ayudaron a la dictadura genocida, ellos o sus padres, y
no fueron juzgados.
El antecedente
para desentrañar la verdad lo dio Rodolfo Walsh en 1977
La existencia de constancias sobre
crímenes de lesa humanidad deja la duda fuera de
contexto: se cometieron. La sumatoria de declaraciones,
actas, memorandos secretos encontrados y declaraciones
de testigos de cargo, dejan bien en claro la existencia
de un plan perfectamente orquestado para proceder a la
destrucción del campo popular, anular la oposición
peronista y desaparecer no sólo personas como les
enseñaron los argelinos de la OAS, sino y especialmente
desde recién nacidos a niños de no más de 3 años (con
las excepciones de rigor).
Que un sospechado de corrupción
económica en un puesto tan sensible como la Aduana, diga
que no existió tal plan y que los desaparecidos no
fueron más que 8.000 y no 30.000 no debería de movernos
un pelo. Lo dice un cómplice de quienes así procedieron
y, además, por decir lo que dijo a favor de aquella
época aciaga y negra y alabar a la dictadura genocida,
debería estar ya mismo preso por apología del delito.
El antecedente que nos parece
inatacable en tanto desaparición de personas durante esa
infamia que sufrimos todos los argentinos -no sólo los
que estaban a favor- es el dato cierto, contundente,
preciso que da Rodolfo Walsh en la Carta a la
Junta y que fue su sentencia de muerte ejecutada por
los esbirros de los asesinos entorchados.
En ella, Walsh denuncia ya la
desaparición de o15.000 compañeros. Entendamos esto:
Walsh publica y entrega su carta el 24 de marzo de
1977, el mismo día en el que La Rural, Clarín y
La Nación pedían más represión en sendas solicitadas
alusivas a la "magna" fecha.
Si en 1977 habían desaparecido
15.000 personas ¿Cuántas más durante la infamia que
duró ese genocidio programado por el Consenso de
Washington?
Supongamos que Walsh, en la
calentura del escritor comprometido, hubiera exagerado
el número y éste fuera la mitad. Durante los seis
años siguientes habrían sido 45.000 los desaparecidos.
¿Que los sin patria bajaron el ritmo hacia 1982? Es
posible. ¿Y que lo bajaron más hacia la entrega en 1983?
También es posible. Entonces, sin mucho dar vueltas
llegamos a los 30.000 desaparecidos que desde el
vamos se denuncian.
Gómez Centurión integra una
familia de gorilas manifiestos. Y si bien sus dichos no
deberían tener ninguna trascendencia, al expresarlos en
un medio de comunicación masiva adquieren la
característica de apología del delito al
justificar, negar y apoyar el genocidio de la dictadura
ECM76. Por tanto, ya debería de estar bajo custodia
policial a pedido del juez penal de turno a instancias
del fiscal actuante.
Claro, para actuar así un fiscal
debería de tener huevos y se nota, a las claras, que a
la mayoría de los fiscales les falta ese aditamento
accional.
Roberto Dolard
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