domingo, 30 de agosto de 2020

Entre ovejas te veas…

Por Carolina Vásquez Araya

 

Nuestros gobiernos hablan de inmunidad de rebaño y nos envían al matadero.

 


Entre los términos científicos para explicar los diferentes aspectos de la pandemia que nos tiene encerrados y temerosos, se ha comenzado a difundir el concepto de inmunidad de rebaño (o inmunidad de grupo) como una posible solución para detener la expansión del contagio con el virus
SARS-CoV-2, nombre técnico del coronavirus responsable de la pandemia. Es la estrategia de emergencia ante la imposibilidad de realizar una campaña masiva de vacunación, dado que esa vacuna aún está lejos en el horizonte, o por lo menos inalcanzable para miles de millones de seres humanos en el planeta.

La inmunidad de rebaño, de acuerdo con un artículo publicado por los doctores Esperanza Gómez-Lucía y José Antonio Ruiz-Santa-Quitería, ambos investigadores del departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid, “se da cuando un número suficiente de individuos están protegidos frente a una determinada infección y actúan como cortafuegos impidiendo que el agente alcance a los que no están protegidos.”. Es decir, para que la estrategia funcione sin la aplicación de una vacuna –lo cual sería ideal- deben haberse contagiado de la enfermedad suficientes personas. Para más claridad, la mayoría de la población. Esto tendría el efecto de desarrollar una barrera inmunológica capaz de proteger a los más vulnerables; sin embargo para que esto suceda también debe haber transcurrido un largo tiempo, sobre todo en países que han aplicado y mantenido severas medidas de restricción.

Otra de las condiciones indispensables para garantizar el éxito de esta aparente solución de carácter colectivo, es poseer una infraestructura sanitaria sólida y eficiente capaz de atender los numerosos casos que se van a producir a partir de la apertura de las restricciones impuestas desde el inicio de la pandemia. Es decir, cuando todo el mundo comience a recuperar la dinámica normal de escuelas abiertas, restaurantes, bares, cines, centros de trabajo y demás, los contagios se multiplicarán de manera exponencial bajo la consigna de la inmunidad de rebaño, llegando con especial dureza a los segmentos de población susceptibles a sufrir la enfermedad con todos sus devastadores efectos: niñez desnutrida (alrededor del 50 por ciento de la población infantil en algunos países centroamericanos), adultos mayores con enfermedades crónicas, personas carentes de seguridad social y de medios para costear la atención hospitalaria.

En países cuya infraestructura y servicio sanitario han sufrido los embates de sistemas políticos y económicos opuestos a satisfacer las necesidades de la población con el objetivo de privilegiar a sectores empresariales de enorme poder, se carece de los recursos mínimos para aplicar una estrategia de tan elevado riesgo para las mayorías. De acuerdo con el documento mencionado, en el caso del Covid19, la inmunidad de rebaño se alcanza cuando el 70 por ciento de la población está protegida y, como indican sus autores, “la inmunidad de grupo, para ser eficaz, necesita que haya un único hospedador (en este caso las personas), que la infección se transmita de persona a persona (sin intermediación de vectores) y que la transmisión o vacunación induzca una inmunidad sólida. En el caso de SARS-CoV-2 no hay suficientes datos como para entender aún la epidemiología de la infección, y además el grado de inmunidad adquirido tras la infección está por determinar.”

En países como los nuestros, con gobernantes opuestos a apoyarse en la ciencia, no se puede hablar de “inmunidad de rebaño” sino de algo mucho más real y específico: el “sálvese quien pueda” de los incapaces.

 

El “sálvese quien pueda”, la consigna de los corruptos.

elquintopatio@gmail.com

www.carolinavasquezaraya.com

sábado, 29 de agosto de 2020

LOS TAPABOCAS, EL BICHO, LOS PROCOTOLOS Y ALGO MÁS.

 

Esas máscaras que nos han obligado usar a todos, seamos contagiados o sanos, obvio que pululan en la mayoría de la población que tiene la suerte de poder salir a la calla; aunque sea para hacer mandados, pero ya es como mojar el pan en ese guiso lejano que es la libertad individual.

Pues bien, el caso es que mirando y escuchando al médico guatemalteco Wilfredo Ramón Stokes Baltasar, comentaba, no sin asombro, que a pesar del hecho restrictivo que impide que los que tienen coche salgan a sus anchas, o sea que el tránsito citadino está excesivamente reducido, a pesar de ese hecho, se multiplicaron los choques. Nada grave, en su mayoría, pero sufrieron las chapas de esos vehículos; sea por roces, golpes, rayaduras debidas, sin otra justificación que al mal cálculo. Algo así como no poder establecer, mientras se avanza con el coche, la velocidad del otro vehículo que cruza la esquina o bien, el espacio para superar al coche que roda delante.

 

¿Qué podría ser?

 

El citado médico dijo claramente que el hecho de llevar tapaboca por períodos prolongados, no sólo produce la inhalación de la función respiratoria al expirar cual es deshacerse de la “basura”, digamos, sino que, a la vez, esa respiración con tapabocas provoca hipoxia (Se presenta cuando no llega suficiente oxígeno al cerebro. El cerebro necesita un suministro constante de oxígeno y nutrientes para funcionar. La hipoxia cerebral afecta las partes más grandes del cerebro, llamadas hemisferios cerebrales. Sin embargo, el término con frecuencia se utiliza para referirse a la falta de suministro de oxígeno a todo el cerebro. Ver Causas)

O sea, que exhalamos CO2 (dióxido de carbono) y volvemos a inspirarlo junto al aire que, dificultosamente, llega a través del paño que nos tapa nariz y boca.

Esta circunstancia provoca, en el individuo, progresivamente, una agradable somnolencia, como sucede –ya en caso grave- cuando una familia calienta su dormitorio con un brasero. En este último caso, mata; en el del paño tapador, provoca somnolencia.

Por ende, el individuo se intoxica con el tapabocas, con CO2. Afecta, necesariamente, su cerebro, sus neuronas. De aquí, entonces, que se provoque fallas de cálculo cuando, como es el caso, el conductor de un vehículo debe calcular, casi instantáneamente, si hay espacio para pasar a otro coche o si el suyo podrá pasar antes del que cruza o aún después de que cruzó y hacerlo, “normalmente” después.

 

¿Hay otro tipo de tapabocas?

 

Claro que sí, pero no son visibles fácilmente, ¿De qué hablamos? De la CENSURA.

Como las brujas que no existen pero que las hay las hay…

¿Dónde se verifica la censura? En determinados programas de Internet. En aquellos en los cuales los internautas publican su opinión, investigaciones, hechos de la realidad, inclusos sus propios sueños. Ahí se verifica muy claramente.

¿Por qué censurarían esas publicaciones en varias plataformas de la Red? Hasta ahora, principal y casi excluyentemente, se verifica en archivos subidos por parte de personas especializadas en tal o cual disciplina científica que están –y demuestran por qué lo están- en total desavenencia con el relato oficial de la llamada pandemia a la que nosotros adherimos en denominar Plandemia.

Otro tanto –dentro del mismo grupo ni reunido ni organizado- con la mención del dióxido de cloro. Substancia, ésta, utilizada hace más de 40 años en la desinfección de bolsas de sangre para transfusiones; desinfección del agua para hacerla potable; en limpieza de dientes y hacer buches; sobre las heridas en el cuerpo; y un largo etcétera. (Nota: Ojo, no confundir con legía o lavandina por lo de purificar el agua. La lavandina quema y mata, atención).

¿Cuál es, entonces, el motivo o la razón –si pudiera existir ésta última- para que, casi alocadamente o, mejor dicho, dictatorialmente se persiga a dicha substancia? Porque está comprobado que es un eficaz y eficiente elemento para curar el bicho que anda por ahí y que dio pie para la declaración, falsa, de pandemia.

Pero, ¡caramba! Por qué los organismos internacionales, como la que está a tope de la salud mundial y cuyo director no es médico ni investigador ni nada, sólo integrante de una fundación y empleado de otro capitoste, también mundial, que se especializó –con y desde esa facilidad militar que hoy es Internet.

 

¿Por qué esa persecución?

 

Ya lo hemos dicho: porque es eficiente para la cura del bicho falsamente pandémico.

Pero, de ser así –como se comprueba a diario, incluso se sancionaron leyes que permiten la venta del específico (Bolivia)- ¿Por qué oponerse, esas organizaciones mundiales, a difundir con mayor enjundia la predicha substancia de tan poco costo para cualquiera?

Dicen que decía don Escobar Gaviria que todo lo prohibido es plata, dinero. La psicolgía alude a que la prohibición lleva al sujeto humano a transgredirla. Ya en ronda de café, no es inusual escuchar aquello de que si está prohibido habría de probarse.

¿Entonces?

 

Vamos al tema.

 

Por mandato de esa organización mundial antes mencionada y que regimenta la salud de los habitantes, a los que resulten infectados por el bicho que no mata, para comprobar si algún individuo fue alcanzado por dicho bicho, se le práctica, en primer término, una constatación. La misma se realiza mediante la aplicación de un detector –que le valió a su inventor Kary Banks Mullis, el Premio Nobel en Medicina (fallecido recientemente, el pasado 17 de agosto de 2019). Puesto, el inventor, en autos, no tuvo ningún empacho en declarar qué si seguía utilizando su descubrimiento para detectar un bicho en particular, él, el médico, devolvería el Premio Nobel. ¿Por qué? Porque dicho método de constatación no sirve para detectar un bicho en particular sino que muestra un grupo de bichos que cada individuo lleva, llevamos. Por lo tanto, si el resultado de la constatación por dicho método resulta positivo, este resultado es falso si se usa para decir que ese sujeto está infectado por el bicho que no mata.

Entonces, al positivo se lo declara infectado por el bicho y se le dan dos específicos farmacéuticos. Si en el curso de esa situación, el individuo empeora, pasando de ser de un agudo a un agudo grave, se le seguirán dando los mismos específicos, se lo aislará en una terapia intensiva y, finalmente, se decidirá aplicarle el respirador, con lo que lo matarán sin remedio.

 

¿Pero esto es tan así?

 

Comentaremos lo que fuimos aprendiendo, básicamente, claro, del sinnúmero de médicos, virólogos, epidemiólogos y tantos otros profesionales de la salud, respecto a qué es el bicho con nombre propio.

Hay un tema, antes de llegar a ello. La aludida organización mundial que supuestamente se ocupa de la salud de nuestro mundo, entre las barbaridades que difundió en carácter de protocolo –a cumplir por los médicos tratantes y funcionarios políticos- estableció que, primero, no se debían realizar autopsias y, segundo, cremar los cuerpos de los supuestos infectados por el bicho que no mata.

Hubo médicos que analizaron lo absurdo de tal protocolo y realizaron autopsias a los muertos que estaban caratulados por el bicho. (Nota: esto de anotar en el certificado de defunción que el fallecido lo fue por el bicho en cuestión, es obligatorio en todos los hospitales y centros de salud registrados por la dicha organización mundial: o sea, si fulano muere por infarto, por ejemplo, ese cadáver pasa a ser obra del bicho que no mata).

Habiendo realizado más de 100 autopsias al momento de difundir la novedad, este médico del norte de Italia describió cómo funciona el bicho en el organismo humano.

El bicho tiene unas papilas o puntas que en su extremo poseen algo así como una aspiradora; se pegan a los glóbulos rojos y los infectan. Esto produce que cada glóbulo crezca en tamaño. Al ser glóbulos rojos gordos no pueden ingresar en los alvéolos de los pulmones donde se realiza, justamente, el intercambio de gases: los glóbulos llevan CO2 y excipientes y reciben, por la respiración del individuo, oxígeno. Pero ese intercambio, por el tamaño al que los hace crecer el bicho, no se puede realizar. ¿Consecuencia? Ahogos.

¿Qué habría que hacer como procedimiento terapéutico? Tratar de enflaquecer los glóbulos rojos, volverlos a su tamaño normal para que el intercambio de gases se realice sin problemas. ¿Qué es lo que se hace desde el cumplimiento de un protocolo falaz? Establecer que el infectado está grave y, como solución proceden a intubarlo con un ventilador que ingresa aire a sus pulmones. ¿Qué sucede? Pues nada más que agravar el estado del pobre infectado, ya que por la vía natural (los alvéolos pulmonares) no puede ingresar aire limpio a su organismo (oxígeno) y por lo tanto, el resultado es la muerte, irremisiblemente.

¿Qué es lo que provoca la defenestrada (por la citada Organización mundial y los medios de comunicación coludidos y políticos infames) sustancia?

Como esa sustancia lleva 2 átomos de oxígeno y uno del que le da nombre a la sustancia, apenas ingresa al organismo infectado, liberando tanto oxígeno, ataca al bicho en su arma de penetración: oxida esa especie de sopapa que poseen todo alrededor de su constitución. Al oxidarla, la sopapa o aspiradora, pierde totalmente su capacidad de infectar a los glóbulos rojos. En consecuencia, la sangre vuelve a su tamaño normal (los góbulos rojos vuelve a su tamaño) y, por lo tanto, ya es posible ingresar a los alvéolos y recibir de estos el oxígeno para el cuerpo infectado. Se retorna a la normalidad. En algunos casos, también se suministra antibióticos específicos para la contrarrestar la posible neumonía del paciente.

Según el médico del norte de Italia que realizó –y sigue haciéndolo- autopsias para investigar de qué se trataba con este bicho, el tratamiento completo no suma más que 23 euros.

Nos preguntamos ¿Qué harán con los respiradores, tan caros y especulados? No tenemos idea, ni siquiera que puedan conformarlos de modo tal que cupieran en cavidades generalmente a la sombra de sus respectivos cuerpos (vestidos…).

¿Por qué, entonces, se sigue con la muletilla de la citada organización y se “espera” una solución a través de la vacuna?

Porque demostrar que todo es un gran timo para dominar a la Humanidad en base al nuevo orden mundial que, desde el CFR, viene trabajando en ese objetivo desde 1945. Porque siguiendo los postulados de Malthus, que abogaba por que en el 1700 sobraba mucha gente en la Tierra, siguiendo por el discriminador Darwin y, más acá, escuchando lo que dijera la sentenciadamente estafadora en Francia, Christinne Lagard respecto de que los viejos cuestan mucho, se llevan mucho dinero y algo hay que hacer con los viejos; y si vemos y escuchamos lo que dijera Bill Gates respecto del posible resultado de la vacuna que propicia –sin ningún tipo de método esa vacuna en tanto investigación y consecuencias negativas-, asumiendo que, posiblemente, se produjeran 800.000.000 muertes en el mundo a consecuencia de la vacuna… Si sumamos todo eso y mucho más, como los entrecruces entre fundaciones, organizaciones no gubernamentales, asociaciones sin fines de lucro y, ahora, muchos gobiernos totalmente sumisos y sometidos a las mandas de esa mega-organización, podemos, fácilmente, concluir en que se trata de generar un genocidio masivo sin que pueda, en razón de las consecuencias no deseadas, ser denominado con tan agraviante adjetivo.

 

¿Qué hacer?

 

Como bien dice uno de los mejores difusores de esta operación mundial, haciendo eje en lo que sucede en la Argentina, sugiere: resistir, insistir, persistir. Y ya en términos más actuales, viendo, como vemos, que a pesar de las evidencias en contra el gobierno actual sigue bajando la cabeza y arrodillándose ante esa mega-organización, este comunicador (posiblemente futuro presidente) aumenta la postura con luchar, batallar y vencer.

Finalmente, nos entregamos a la sublime inteligencia de Dios.

 

Roberto Otero

 

 

 

 

 

lunes, 3 de agosto de 2020

¿Más dudas sobre el coronavirus?


¿Ibuprofeno o paracetamol? ¿La pérdida de olfato es un síntoma asociado al SARS-COV-2? ¿Funcionan las mascarillas caseras? La pandemia de COVID-19, que comenzó hace ya tres meses en China, todavía genera más preguntas que respuestas
26 marzo, 2020


El Ministerio de Sanidad ha elaborado un protocolo para el manejo y tratamiento de los pacientes con infección por SARS-CoV-2 y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) lo complementa y actualiza con los medicamentos disponibles. Así, aunque hay numerosos ensayos clínicos en marcha, no existe por el momento evidencia procedente de estudios clínicos controlados que permitan recomendar un tratamiento específico para el SARS-CoV-2. 
Según la AEMPS, en España se han autorizado dos ensayos clínicos con remdesivir, un medicamento que se desarrolló inicialmente para el ébola y que ha tenido buenos resultados en el primer caso de infección respiratoria por coronavirus en EE UU. En China también están en marcha dos ensayos clínicos aleatorizados y controlados con tratamiento estándar, uno en pacientes con enfermedad moderada y otro con patología grave. Otras sustancias que ya se están evaluando son la cloroquina y hidroxicloroquina, inicialmente usadas contra la malaria. Su eficacia se está comprobando en al menos 23 ensayos clínicos (principalmente en China). La Comisión Nacional de Salud del país asiático ya ha incluido este fármaco en sus últimas pautas de tratamiento para la neumonía por SARS-CoV-2. Sin embargo, al no disponer de datos, se considera que el nivel de evidencia todavía es bajo.
El lopinavir/ritonavir, un antirretroviral para el tratamiento del VIH, también ha sido parte de la terapia recomendada por las autoridades sanitarias chinas. Se han publicado los resultados de un ensayo clínico aleatorizado, controlado y abierto en pacientes adultos hospitalizados.
Hace unos días surgió la polémica sobre la incidencia negativa que podía tener el ibuprofeno en las personas con COVID-19. El origen fue el comunicado del ministro de Sanidad francés, Olivier Véran, al alertar de que “tomar ibuprofeno y otros medicamentos antiinflamatorios podría empeorar la infección por coronavirus”. Ante la situación de incertidumbre que se generó en la población, la AEMPS informa de que no existe ningún dato que permita afirmar un agravamiento de la infección con el ibuprofeno u otros antiinflamatorios no esteroideos, por lo que no hay razones para que los pacientes que estén en tratamiento crónico con estos medicamentos los interrumpan.
No obstante, recuerdan que la primera alternativa para el tratamiento de la fiebre es el paracetamol, como también confirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).

¿Por qué hay personas asintomáticas?

La principal forma de propagación de la enfermedad es a través de las gotículas respiratorias expelidas al toser. Aunque el riesgo de contagio para alguien que no presente ningún síntoma es muy bajo, muchas personas que contraen la enfermedad solo presentan síntomas leves, particularmente en las primeras etapas de la enfermedad. De ahí que sea posible contagiarse de alguien que, por ejemplo, solamente tenga una tos leve y no se sienta enfermo.
“Probablemente el virus se multiplica fácilmente en vías respiratorias altas y luego baja al pulmón, donde causa patología respiratoria. En estos momentos puedes no tener síntomas o pasar por un leve resfriado. Sin embargo, la carga viral es alta y al hablar y toser se liberan partículas del virus que pueden propagar la infección. Los otros coronavirus no se multiplicaban tan bien en dichas vías respiratorias altas, sino en las bajas, pulmón y tráquea, por lo que la transmisión era más difícil en individuos asintomáticos”, declara Sonia Zúñiga, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CNB).  
También han crecido las dudas sobre la anosmia (pérdida repentina del olfato) a raíz de que algunas sociedades médicas la relacionaran como un posible síntoma del coronavirus. Sin embargo, ni el Ministerio de Sanidad ni la OMS reconocen este problema como posible síntoma. “No se ha recibido de momento ninguna referencia científica sólida sobre esto. En el caso de que hallemos alguna relación con este punto se comunicará de forma inmediata”, confirmó Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES).
Otra de las dudas tiene que ver con la temperatura. La COVID-19 puede ser transmitida en todas las zonas, incluyendo las áreas con clima cálido y húmedo. La OMS explica que, según las evidencias existentes hasta ahora, el virus que causa la COVID-19 puede ser transmitido en todas las zonas, incluyendo las áreas con clima cálido y húmedo. Asimismo, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) aclaran en su web que “aún se desconoce si el tiempo y la temperatura afectarán a la propagación del SARS-COV-2”.

Rutinas de prevención

Si no se presentan los síntomas respiratorios característicos de la COVID-19 (sobre todo, tos) o no se cuida de una persona que pueda haber contraído esta enfermedad, la OMS afirma que no es necesario llevar puesta una mascarilla clínica. Es importante recordar que las mascarillas desechables solo se pueden utilizar una vez y que, si no es preciso, se está malgastando este material en un momento en el que se están agotando en todo el mundo. Además, las mascarillas caseras protegen contra el coronavirus pero no garantizan al 100 % la eficacia. “Sin embargo, sí son una barrera ya que los virus se pueden encontrar en aerosoles y en gotitas de saliva. Deberíamos usar siempre protección cuando estemos atendiendo a mayores o al ir a la compra, pero dejar las mascarillas buenas para los que más lo necesitan”, confirma Beatriz Novoa, investigadora del CSIC.
Respecto a las tareas de desinfección doméstica la OMS ha lanzado varias recomendaciones para protegernos de la propagación, entre las que destacan el lavado de manos frecuente con agua y jabón, mantener una distancia mínima de un metro entre una persona que tosa y tú, evitar tocarse las manos, la nariz y la boca, taparse con el codo al toser o estornudar y, sobre todo, permanecer en casa. Además, si tienes una mascota, tendrás que tomar algunas medidas específicas.

Evolución del virus

Una de las preguntas que se hacen muchos es la posibilidad de volverse a contagiar. En este sentido, “si un paciente se ha curado y ya es seropositivo, es decir, tiene defensas inmunológicas, lo estándar sería que no se volviera a infectar”, confirma Luis Enjuanes, virólogo del CNB y el mayor experto español en coronavirus. Dicho esto, según el investigador, hay otras razones que explicarían por qué otras personas se han vuelto, supuestamente, a contagiar.
“La más simple es que, en realidad, los pacientes que se vieron negativos lo fueron porque, aunque en la zona del tejido en la que se tomaron muestras no tenían ya virus, sí persistían en otros tejidos –se sabe que en la familia de los coronavirus el virus puede durante a veces hasta tres meses–”, confirma el virólogo. “Además, cuando la presencia del virus disminuye, la respuesta inmunitaria también baja y entonces puede ocurrir que este presente un reservorio en un tejido determinado en el que circula menos sangre y linfocitos de defensa, y se vuelva a reactivar después”, recalca.
Según ha contado Enjuanes, para los epidemiólogos el número de infectados es 10 veces superior a los detectados en los hospitales. De esta manera, habría muchos más contagiados actualmente en los que la enfermedad cursaría como una infección leve, lo que facilitaría que se quedara en la población y se vaya atenuando. “Los coronavirus activos humanos ya están todos muy atenuados y apenas causan un resfriado común de invierno. Yo espero que con este pase lo mismo. Si el virus se atenúa, se disemina con mucha facilidad y puede tener luego vueltas cada invierno, como hace el virus de la gripe, que es estacional. Creo es esto es bastante probable”, manifiesta.
Y, ?qué ocurre con los test de detección?, ¿también identifican las nuevas cepas del SARS-COV-2? Hay dos supuestas cepas, L y S, en las que se ha producido un cambio mínimo, que no parece que tenga que ver con la virulencia o transmisibilidad, según los datos disponibles. “Con este cambio, los test de detección reconocerían ambos tipos de virus, dado que todos los test de RT-PCR que se hacen en el mundo reconocen partes del genoma del virus que no cambian apenas entre las distintas cepas que están apareciendo”, explica Zuñiga. 

Una mirada al futuro

Se está hablando mucho sobre llegar al pico de infección pero, ¿qué implica esto? “Llegar al pico de infección no quiere decir que se ha controlado el problema. Implica que tenemos que redoblar los esfuerzos para garantizar que no damos un paso atrás”, confirmó Fernando Simón en la rueda de prensa del pasado lunes. Para explicar la llegada de ese pico a nivel nacional, los científicos utilizan el número básico de reproducción (R0), el número de casos secundarios que genera cada caso de la enfermedad. “Ese número varía en cuanto cambiamos el patrón de contacto social. El objetivo es hacer que el número de casos secundarios promedio que produce cada caso se reduzca a menos de uno. Si lo conseguimos, empezaremos a disminuir dramáticamente la transmisión de la enfermedad. Hasta que eventualmente llegáramos a una transmisión 0”, cuenta Simón.
Una de las noticias alentadoras es la cantidad de gente que se está curando y según los datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad, un total de 5.367 ya se han recuperado. Y respecto a la vacuna, Luis Enjuanes explica que el prototipo de la vacuna que está usando China es conceptualmente sencillo y, casi con seguridad, estará listo en otoño. “Expresa la proteína S del virus, que es la que le sirve para unirse a la célula del hospedador y la mayor inductora de anticuerpos protectores. Es una medicación basada en un vector previo conocido hace años, con lo cual parece creíble que esta vacuna esté lista en otoño”, concluye.

EL VIRUS DEL RELATO Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

EL VIRUS DEL RELATO Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

 

 

Hace años que una multitud de personas y algunos periodistas, hablamos, escribimos, transmitimos por radio y otros medios de comunicación, sobre lo que es el CFR y el Nuevo Orden Mundial (NOM). Hay sobradas muestras de lo dicho en Internet (siempre que no lo hayan borrado) y en mis medios “Albatros Prensa Comodoro” y “Testimonio Directo.blogspoot.com. El que fue mi iniciador en el tema fue Adrián Salbuchi, un maestro por conocimientos, investigación y didáctica. Pero pasemos a lo que se viene con esta notuela.

 

Repetimos, toda vez que hay oportunidad y ésta es una de ellas, tal vez la más grave, que la ex Directora del Fondo Monetario Internacional, Christinne Lagard fue quien, en una de sus conferencias con inversores-financistas, dijo aquello de que “algo tenemos que hacer con los viejos”, explicando que mucho dinero se iba hacia ellos, en cuestiones de salud. Se nos ocurrió que lo que, eufemísticamente (y no tanto) sugería que se debía encontrar algún método para exterminarlos.

 

Tras cartón, el fallecido e hipermillonario financista David Rockefeller avizoraba, cual vidente, que el mundo iba a caer en una hecatombe financiera la que resultaría en la sumisión de los trabajadores quienes se verían compelidos a laborar por lo que les den y no por lo que deberían cobrar.  Agreguemos que el susodicho era un elemento de fuste del CFR en tanto organizador del NOM.

 

Para redondear lo anterior sin olvidarnos del monje británico que asesoraba a la corona indicando que en el mundo –en el 1700- eran muchos y que faltaría la comida para todos; por ello indicaba que había que alimentar a los pobres y trabajadores (casi lo mismo) con mucho hidrato de carbono (pan), construirles casas sociales, estrechas, insuficientes, donde deberían alojarse, hacinados, muchas personas; con ello se propiciaría un mayor riesgo de contagios y, una vez llevados a los hospitales de la época, morirían sin remedio. No se practicaban autopsias; casi lo mismo que ahora, en el 2020, cuando se prohíbe a los médicos hacer las necropsias y, además, incinerar los cuerpos que, como sabemos por la información “oficial”, todos estos, actuales, habrían muerto a causa del Covid19, el virus fantasma.

 

La Ciencia se fundamenta en el cuestionamiento, en las preguntas y por supuesto en la investigación para descartar hipótesis o corroborarlas.

 

En el caso que nos ocupa por el título, el Covid-19, se han hecho –suponemos- muchas preguntas pero de investigación, muy poco. Extrañamente científicos de cierta prominencia han adherido, sin cuestionar, a los métodos y terapéuticas casi “envasadas” para el tratamiento de los supuestamente “contagiados” por el Covid-19. De hecho, ante la prohibición de realizar autopsias –prohibición que fue lo primero que lanzó la errante OMS- de los fallecidos no se sabe más que los papeles de los certificados de defunción. ¿Y si no era así? Ah, bueno, usted es un confabulador peligroso…

 

Afortunadamente hubo una gran masa de médicos que dejaron la prohibición de la OMS en el tacho de basura y realizaron las necropsias constatando, en un período dado de enfermedad covid-muerte, que más de la mitad no habían fallecido por ningún virus covid o como quiera llamársele, sino por nosologías patológicas diversas, tan separadas del virus predisponente (según propaganda) como nuestro planeta de Plutón.

No hace mucho pudimos ver un reportaje de una excelente periodista alemana a un médico suizo, director de una clínica allí y que, en el desarrollo de la entrevista espetó que “con el tratamieto inicial que se les aplica a los supuestos pacientes contagiados por Covid-19, en lugar de aumentar disminuían la capacidad de anticuerpos que tenían; a ello se agregaba el respirador, que era casi un paso seguro al fallecimiento del enfermo”.

 

Cuando el doctor Andreas Kalker fue entrevistado por el periodista Santiago Cuneo, explicó con claridad y sencillez, lo que el Dioxido de Cloro provoca en los alcanzados por el Covid-19, que es nada menos que la cura. Explicó la experiencia científica realizada en Ecuador y el tratamiento aplicado con el CDC en 104 pacientes de los cuales el 98 % resultó curado a los 4 días promedio. Las usinas del terrorismo mediático atacaron al ÇDr. Kalker con todas las municiones posibles y opinólogos de diversa etiología, elaboraron largas explicaciones sobre lo peligroso que era y tal. O sea, siguieron en la manda de generar miedo para poder controlar a la población que, sin cuestionar, creyera en tales afirmaciones falsas.

 

Hace poco, la Dra. Ma. José Martínez Albarracín brindó una cátedra acerca de lo que se trata toda esta paranoia generalizada. Fue un excelente reportaje del colega Fernando Ferreira. La doctora Martínez Albarracín no sólo recomendó enfáticamente el uso del Dióxico de Cloro –dando cifras sobre las curaciones que se vieron a los 3 / 4 días de la ingesta, sino, y además, recomendó otros tres específicos nada “laboratoriales” que también arrojaron excelentes resultados en pacientes en el límite.

 

También el Alcalde de Santa Cruz, en Bolivia, que aplicó el Dioxido de Cloro a los pacientes internados y se curaron en un 98 por ciento como se ha dicho. De hecho, se sancionó una ley –aun en esa dictadura- que avala y habilita la aplicación del CDC para los internados por Covid-19.

 

Por otra parte, las investigaciones que actualmente se dan a publicidad carecen del método científico real porque ninguno de ellos logró aislar el virus (o supuesto) por lo que no es cierto lo que se afirma en tanto “reconocimiento del virus”.

 

Para concluir por un rato, recordemos que en octubre de 2019, convocada por Bill Gates, se realizó la reunión 201 en la que “se ficcionó” la aparición de un virus que se convertía en pandemia mundial, obviamente. Los allí presentes eran desde financistas (como Bill Gates), integrantes del Foro de Davos; dueños de laboratorios farmacológicos, empresarios de diverso origen, antropólogos sociales, médicos, periodistas. La conclusión fue que se produciría una hecatombe mundial y para que tal sucediese con la fuerza que se requería, había dos premisas fundamentales: 1. Todos deberían aludir al tremendo mal que era el virus mortal hasta que hubiera una vacuna; y 2. Los muertos debían ser contabilizados al virus y para ello, habrían de prohibirse las autopsias y concretar, rápidamente, la incineración de los cadáveres. O sea, que si alguno moría porque le cayó una piedra en la cabeza, también se contaría como víctima del virus. Ojo, esto era año 2019.

En enero de 2020 se denuncia la aparición de un “virus” en China.

 

Agreguemos que Bill Gates cayó en India para vacunar niños y niñas y de tales vacunaciones, más de 500.000 murieron. Por si fuera poco, en las vacunas a las niñas se descubrió un componente desencadenador de infertilidad. Por estas minucias lo expulsaron a Bill Gates de India y a todo su equipo de asesinos.

 

¿Quién es el casi único impulsor de la vacunación masiva y obligatoria? Así es: Bill Gates.

 

Les dejo la recomendación de buscar en la Red (si no la bloquearon) a la Dra. María José Martínez Albarracín y al periodista Fernando Ferreira. Así mismo la página web del doctor Andreas Kalker.

 

Por lo menos, si hacen esto último podrán tener mayor información y la posibilidad de formular preguntas al relato oficial.

 

El aire puro, el ejercicio, dormir bien y la comida sana son los mejores elementos para aumentar la capacidad inmunológica de nuestro cuerpo. Porque como dice el Dr. Kalker: “No es el medicamento el que cura, es el cuerpo quien lo hace”

 

Ah, si alguno recordó a Hipócrates, lo felicito.

 

Roberto Otero



¿Cuánto tiempo dura el coronavirus en las diversas superficies?
Científicos de Estados Unidos han analizado cuánto permanece el SARS-CoV-2 en varios materiales de uso común. En los aerosoles del aire son estables hasta tres horas, cuatro horas en el cobre, un día entero en el cartón y hasta dos o tres días en el plástico y el acero inoxidable.
18 marzo, 2020


Virus SARS-CoV-2 (en amarillo) emergiendo de células (rosadas y azules) cultivadas en el laboratorio. Imagen vista con el microscopio electrónico de barrido y virus aislados de un paciente en EE UU. / NIAID-RML
El virus que causa la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) es estable durante varias horas o días en aerosoles y diversas superficies, según el estudio que acaban de publicar en The New England Journal of Medicine un equipo de científicos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la Universidad de California en Los Ángeles y la Universidad de Princeton en EE UU.
Los autores han imitado lo que sucede cuando una persona infectada deposita el coronavirus sobre materiales cotidianos del hogar y los hospitales, como puede ocurrir al toser o tocar objetos. Para ello han utilizado muestras reales del patógeno, según informa la agencia Sinc.
Así han llegado a la conclusión de que SARS-CoV-2, responsable del síndrome respiratorio agudo grave, se detecta en aerosoles (las partículas en suspensión del aire) durante un tiempo máximo de tres horas, hasta cuatro horas en el cobre (presente en muchas monedas), hasta 24 horas en el cartón y hasta dos o tres días en el plástico y el acero inoxidable.
Estos resultados proporcionan información clave sobre la estabilidad del virus que está causando una pandemia, y confirma que las personas pueden adquirirlo a través del aire y después de tocar objetos contaminados.

Una estabilidad similar a SARS-CoV-1

Los científicos de los NIH, en las instalaciones del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas en Montana, compararon cómo el ambiente afecta a SARS-CoV-2 en relación a su antecesor el SARS-CoV-1, causante del SARS, empleando muestras de los dos tipos.
El SARS-CoV-1, al igual que su pariente actual, también surgió en China, e infectó a más de 8.000 personas entre 2002 y 2003. Sin embargo, fue erradicado en 2004 gracias al seguimiento intensivo de contactos y a las medidas de aislamiento de las personas contagiadas.
En el nuevo estudio de estabilidad, los dos coronavirus se comportaron de manera similar, lo que desafortunadamente no explica por qué COVID-19 se ha convertido en un brote mucho más grande.

Propagación asintomática del virus

Los autores también destacan otros aspectos de sus observaciones. Por ejemplo, se preguntan por qué hay más casos de SARS-CoV-2. Las evidencias sugieren que las personas infectadas ahora podrían estar propagando el virus sin reconocer, o incluso antes de reconocer, los síntomas. Esto haría que las medidas de control de enfermedades que fueron efectivas contra el SARS-CoV-1 lo sean menos contra su sucesor.
Además, a diferencia del SARS-CoV-1, la mayoría de los casos secundarios de transmisión de SARS-CoV-2 parecen estar ocurriendo en ambientes comunitarios en lugar de sanitarios. Sin embargo, los entornos hospitalarios también son vulnerables a la introducción y propagación del nuevo coronavirus, cuya estabilidad en aerosoles y superficies probablemente también contribuye aquí a su transmisión.
Por otra parte, el estudio reafirma las recomendaciones que dan los profesionales sanitarios ante la gripe y otros virus respiratorios. Aunque la población está cada vez más concienciada, se insiste en las medidas para prevenir la propagación del SARS-CoV-2: evitar el contacto cercano con personas infectadas; no tocarse los ojos, la nariz y la boca; quedarse en casa cuando estás enfermo (y ahora también cuando no); toser o estornudar en el codo y usar pañuelos desechables que se tiran a la basura; y limpiar y desinfectar objetos y superficies que se tocan con frecuencia.

PEQUEÑOS DELINCUENTES EVASORES, GORILAS Y MACRISTAS, SIN DUDA.



Un querido amigo que vivía en una casita alquilada en Santa Clara del Mar, partido de Mar Chiquita, allí cayó por la proverbial intervención de una parienta que, a su ve, vivía –vive- en Mar del Plata. Cosas casuales, en uno de los embotellamientos de tránsito frente a uno de los supermercados VEA, protestando por el bloqueo, el viejo que manejaba otro coche, se une a la protesta y se planteó una especie de simbiosis entrambos por ser, cada uno, liberales o, mejor dicho, gorilas, con distintos tonos de pelaje.

Allí a esa casita fue a parar mi amigo. Obvio que cuando venían las hienas a comerle el hígado en el departamento que él ocupaba –alquilaba- en Mar del Plata, la aparición de un lugar donde vivir dignamente le pareció la solución ideal. Que si fuera creyente habría dicho el consabido “me lo mandó dios”.

Eran vecinos en serio, parecita medianera de por medio. El hombre, a pesarde su gorilaje, era calmo o no se animaba mucho. Mi amigo bajaba líneas sobre lo que el gobierno de Cristina hacía a favor de los necesitados y otras cuestiones más complicadas de la economía, la educación y la salud.

El caso es que mi amigo publicaba un portal donde la doctrina nacional Justicialista era la aplicación de lo que el kirchnerismo realizaba cada día. Por pincharlo al vecino, le mandaba las actualizaciones diarias a su mail. Crease o no, muchas de esas actualizaciones las aprobaba sinceramente.

Es que el tipo había trabajado en “Correos y Telecomnicaciones” y de allí había formado un buen capital de respaldo, digamos.

Así las cosas, charlando y tomando mate, se enojó porque “unos bolitas de mierda” se habían instalado casi en la esquina de la misma calle donde daban los frentes de su propia casa y el jardín de la de mi amigo. Puteadas sin reserva por ser los que “vienen a sacarnos el trabajo” y toda la monserga xenófoba.

A todo esto, esas dos familias bolivianas habían levantado un pequeño y coqueto complejode tres chalets en madera, de dos pisos, con frente de jardín, cochera, una maravilla. O sea, laburo en serio. Para colmo, a unas dos cuadras hacia el mar, los mismos bolivianos habían comprado un terreno donde erigían otros chalets. Laburaban, eso era todo.

Furioso estaba el gordo gorila. No sabía, mi amigo, de qué vivían para tener una casa como la que tenían y dos hijos gordos –recalco por el consumo de proteínas diarias- y otro hijo, del primer matrimonio, idóneo en mecánica de motos, drogón y hallador, según dirían los santiagueños: “hallaba las cosas de otros antes de que se les perdieran”. Un tipo preso es un presupuesto. Bueno, el nene había salido.

La mujer de tal sujeto, del gorila grande me refiero, se quejaba porque no recibía la AUH pero el Estado es tonto a veces pero no boludo. O sea, no le correspondía cobrar esa ayuda para quienes realmente la necesitaran. Así que la mujer a las puteadas con Cristina (obvio).

Pero resulta que llega a Santa Clara una especie de brigada de impuestos inmobiliarios. Va el gorila, con cara de condenado a la horca, a pedirle a mi amigo que no diga que esa casa, la que alquilaba, era suya. Y ahí explicó que tenía  5 casas para alquilar (turismo) además de una especie de gran galpón de material que servía como garaje, taller; una casa en la esquina que abarcaba las dos calles; otra casa detrás de la propi, con un terrenazo y un terreno que pretendía ser de un desconocido que vivía en Bahía Blanca pero era de él. Así también, un coche 2015 importado; el otro coche que lo hacía trabajar de remise; una de esas motos de cuatro ruedas para correr por la arena, grande, un camión con volcador y otros bienes jamás declarados. O sea, el liberal republicano, gorilón, era un evasor importante.

No obstante, ese tipo tuvo el tupé de denunciar a los bolivianos. La respuesta la dio mi amigo, al denunciar, con fotos y bocetos, al alegre evasor.

No es para nada halagador esto de denunciar, pero tal calibre de putrefacción creo que no merecía otra cosa por parte del Estado al que estaba estafando.

Luego, llegó insólitamente el delincuente Macri y mi amigo duró apenas un mes más en esa casita, porque vino el aumento de alquiler y las publicidades en su portal flaquearon hasta la inanición.

Lo que siguió es otra historia, pero si escribí esto es para mostrar, con el gorila de la historia, cómo piensan y actúan los proto-delincuentes que votaron al delincuente mayor.

Hasta otra.

Roberto Otero