lunes, 18 de noviembre de 2019

LA SERIE DE LA TV YANQUI QUE NOS RECOMENDÓ VER ALBERTO FERNÁNDEZ, INMINENTE PRESIDENTE.









Alberto Fernández, ya casi presidente formal, recomendó que la ciudadanía viese, por la televisión, la serie de HBO titulada VEEP (por Vicepresidenta). Encarnado, el personaje, por una excelente actriz de comedia  Julia Louis-Dreyfus (JLD).

El corresponsal de Página 12, Roque Casciero, publica en la edición de hoy de dicho diario, una entrevista realizada a la actriz. Suponemos que el entrevistador fue el corresponsal mencionado. En el decurso, JLD comenta su sentir respecto a la culminación de un ciclo que fue exitoso durante años y acaparador de premios Emmy de la televisión estadounidense. Y también, impulsada por las preguntas o como descripciones atinentes, JLD realiza una serie de definiciones sobre el personaje en cuestión, la vicepresidenta Selina Mayer.

En política, se sabe, las alusiones, los metamensajes, algunos connotados, adjetivaciones deslizadas y dichos metafóricos, entre otras formas del lenguaje, forman parte de la estrategia cotidiana a la que se exponen y ejercen ciertos políticos que tienen algo más de lucidez que el resto de sus colegas. Sumado, todo ello, a la experiencia en cargos, representativos o no.

A través de ese filtro, encontramos algunas definiciones de JLD que no dejan de llamar la atención. Si fuésemos muy paranoicos afirmaríamos que JLD habría hablado por Alberto, aunque no nos parece que sea así ¿o sí?

Veamos:


Selina es una mujer fuerte y poderosa, pero puede tomar medidas extremas y a veces ser despiadada. ¿Cómo te sentís al decirle adiós a este personaje?
–Me está destrozando decir adiós. (…)También es triste no volver a interpretar a Selina, un personaje tan narcisista, tan complejo y tan lleno de ira. Fue encantador darle vida a alguien así (risas).
–Después de todos estos años, ¿te cae bien Selina Meyer?
–Amo a Selina Meyer. No se puede no amarla. Es un ser humano miserable y yo la amo con todo mi corazón... sólo que no votaría por ella. 
–¿Cómo se logra mantener la humanidad de un personaje como Selina y no reducirlo al arquetipo de una política “perra”?
–Tiene que ver con dos cosas. (…) Y el segundo punto es que necesita sentir la motivación, porque nunca me acerqué a este personaje pensando “estoy interpretando a una perra”.(…)

Nos pareció, digamos, curioso y lo compartimos.

Roberto Otero