Desde que recordamos, la angurria del capitalismo derechoso y criminal, ocultó un poco la planificación del Nuevo Orden Mundial (NOM), estadio al que debían de buscar los defensores de la acumulación de dinero, aunque costase marginalidad, pobreza, enfermedades. Aclaro, esas miasmas sobre los pobres, pero jamás sobre los nucleados entre mandantes y cercanos-cómplices.
Desde el inicio de la Humanidad fueron, los cultores del desprecio por la vida del otro, héroes destacables en historias –más que nada historietas- de gestas y conquistas para, así, enfervorizar a los jóvenes que todavía no tenían información lacerante sobre sus pieles.
Existe una cadena humana de pensadores a favor del genocidio disfrazado de actitudes de defensa de la Humanidad. Uno de los más influyentes en el armazón del NOM fue (es) Thomas Malthus, aquel inglés que pergeñó la vomitiva teoría del Ensayo sobre el principio de la población. En dicho texto, el inglés planteaba el exceso de población mundial y, como solución, planteaba la localización de los pobres en lugares incómodos, escasos de espacio, buscando que en esas casas sociales la superficie cubierta debería es muy estrecha para provocar el hacinamiento. Esto, decía el inglés, provocaría más contagio entre sus habitantes. El futuro de los así enfermados terminaría con sus muertes. Además, la alimentación debería basarse en pan, casi con exclusividad, para que la ingesta fuera pobre en vitaminas y energía. Así, agregaba, se reduciría la población de los pobres que, obviamente, eran muy molestos para la sociedad que este sujeto imaginaba.
Haciendo un salto temporal de 3 siglos, nos encontramos con otro discurso similar, aunque no tan claro. Fue el de Bill Gates en varias conferencias que brindó al público especializado y general. En ellas publicó la ecuación que imaginó, donde su primer término era población y la segunda, conformada por energía, oxígeno, materias usables para la supervivencia. Planteaba Gates que para reducir el gasto de materias de supervivencia debía bajar a Cero el término población. Para que esto último tuviera alguna posibilidad de concretarse, proponía la vacuna. Establecía, entonces, que la población vacunada podría reducirse en un 10 a un 15 por ciento para que fuera aceptable.
Hubo, antes de esta manifestación de Gates, muchos hechos médicos de alto contagio. Estudiosos atribuyeron, con mayor o menor énfasis, al origen del virus a los animales: monos, víboras, cualquier animal… Pocos, en esos tiempos, atribuyeron la aparición de esos virus al trabajo de laboratorio que hubiese actuado en dicha creación. El SIDA fue un elemento de limpieza poblacional entre aquellos que ejercían su elección en la homosexualidad. Recordemos que dicha elección fue perseguida desde los tiempos, con el apoyo ideocrático de algunas religiones fuertes –catolicismo, judaísmo, mahometismo, etcétera-.
Quien fuera el descubridor de la más fuerte medicación contra el SIDA fue quien también dijo que ese virus había sido creado en laboratorio. Del mismo modo, luego de estudiar el actual virus denominada Covid-19, también denunció que el bicho fue trabajado en laboratorio. De todas maneras, el resultado del SIDA, así como de la Covid-19 sembraron miles de millones de muertos en el mundo.
El último detalle –que lo punteamos así, aunque hay muchos más- fue la intervención de la OMS, a cargo de un señor que no es ni médico ni infectólogo ni nada, más allá de haber sido empleado de Gates que fuera, por añadidura, quien lo instaló en ese cargo fantasioso.
La OMS fue la que, por una parte, determinó que se impedía realizar autopsias a los muertos por la Covid-19, bajo la mentira del contagio inmediato a los actuantes. Del mismo modo, nutrió a la Humanidad de una serie de afirmaciones y de negaciones sobre un mismo tema, varios temas, que desconcertaron y propusieron el rechazo, como la utilidad del barbijo, de la ventilación, de la reunión, de… la vida, a pesar de que ésta estaba en situación crítica por la aparición de la Covid-19.
Volvamos al NOM.
¿Cuál es la meta de dicho movimiento invasivo y letal para millones? Dominar a la sociedad mundial a quedar bajo la adquirida autoridad de un grupo máximo y sus derivados. Para esto, además de la muerte por miles de millones de humanos, es necesario destruir a la política de los países los cuales, por añadidura, desaparecerán en base a la también destrucción de los Estado-Nación para, así, desaparecer conceptos incómodos para los mandantes del NOM como el voto popular, la soberanía territorial nacional, la justicia social y, aún y especialmente, la justicia en general.
A esto aportan los que ahora vemos hablar y discursear sobre el futuro vivible, que nada tiene que ver esa prospectiva con la realidad intelectual que mantenemos los humanos con tiempo en la Tierra.
Se trata de hijos y, más que nada, nietos y bisnietos. Adherir, desde la zanahoria puesta legos de la boca, pero bien visible –como a los burros-, es mucho más grave que la aparición de enfermedades creadas en laboratorios infames. Es, sintéticamente, la mayor traición a la Humanidad. Pensemos, como al paso, que aquellos que accederían a la gobernación mundial son quienes representan a las grandes multinacionales –las 8- y, de ahí para abajo, sus gerentes dóciles y obedientes. Claro que esta elite obtendrá buen pasar en desmedro de la mayoría. Pero ¿A quién le importa si mientras “me salve yo que el resto se muera”?
Falta mucho para agregar a esta notuela, pero espero que cada lector investigue por las suyas. Aliento la esperanza que de esa investigación desaparezca la ceguera que la incertidumbre impulsada por los NOM le ha impuesto temporariamente.
Finalmente pienso que, si nuestro destino como humanidad es la muerte, aprovechemos ese destino cierto luchando con ese grupo de inhumanos de baja estofa, para desaparecerlos del horizonte… pero ¡para siempre!
Que estén bien.
Roberto Otero
Artículos editoriales sobre la actualidad política nacional e internacional con autores invitados. Editor Roberto Otero
jueves, 19 de agosto de 2021
miércoles, 4 de agosto de 2021
SI FUERA JUDÍA YA LA DAIA Y OTRAS ORGANIZACIONES HABRÍAN SALIDO A DEFENDERLA
Nos queda muy en claro que la comunidad judía en la Argentina –y posiblemente en el resto del mundo- habría salido, con toda la enjundia posible, a defender la actitud y acción de quien fuera bastardeada por dos diputados nacionales y una multitud de exponentes del sector pro o post macrismo.
Sin duda, imaginamos y con certeza, que esas organizaciones judías locales habrían endilgado el sonsonete de antisemitismo a las manifestaciones de un impresentable como el diputado Iglesias y otro, menos presentable que el anterior, como el diputado Wolf. Aunque éste último cuenta con el factor favorable –para él- de ser un sionista definido, cuestión, ésta, que cuenta con el apoyo del estado imbricado en el Norte de África.
No podrían atacar, esos dos tipos, la supuesta condición de prostituta que le atribuyeron ya que en la historia del pueblo judío existen, como heroinas, personajes como Ester, a la que se le agradece haber mantenido al judaísmo o mejor, salvado al judaísmo de su dispersión fatal. Era mujer, claro…
¿Distraidas?
Del otro lado de la medianera aparece el movimiento feminista en la Argentina y, con mayor concreción, en la Capital Federal. Fueron impulsoras de la legalización de la interrupción del embarazo no-buscado (y otros).Sin embargo, se callaron ante la infame agresión de esos dos sujetos con fueros y el apoyo conceptual de candidatos y otras extensiones políticas y mediáticas.
Cierro con el principio: lamentable que Florencia Peña no sea judía porque, estamos seguros, de que el aparato protestador de la DAIA y otras organizaciones judías habría salido a la palestra a defenderla de la infame agresión de esos dos. Aunque, pensamos, tal vez aún si la atacada hubiese sido judía no se habrían animado a tirarse contra representantes del neoliberalismo que tanto apoyan…
Roberto Otero
La ilustración fue pintada por Edwin Long en 1878, Wikipedia
martes, 3 de agosto de 2021
EL MACHISMO PRESENTE EN EL LENGUAJE, AÚN DE DEFENSORES DE LA IGUALDAD DE DERECHOS
A pesar de la lógica defensa que expresó la periodista de radio 750 respecto de la infamia que vocearon los representantes del macrismo vigente, al aludir a la visita programada de Florencia Peña a Olivos para solicitar mayor impulso a los actores. Sobre el particular, los inmorales evidentes como Iglesias y Wolf dijeron que había sido una visita sexual. Sobre esa abyecta mentira interpretativa, la periodista afirmó que si esos voceros del guión, establecido por la derecha desflecada pero efectiva, dijo que si hubiesen sido honestos habrían referido, con exactitud, a cual fue el motivo de esa visita y, dicho lo cual, remató que, de haberlo hecho, la actriz estaría “con la frente bien alta”.
Entiendo que el inconsciente se cuela, permanentemente, en el decir de los sujetos y, nos parece, que esa frase común de “la frente bien alta”, proviene del pasado, de la moralina definitoria en tiempos de la “moral con la bragueta abierta”.
Con esa frase, la periodista envió a la guillotina a miles de mujeres que trabajan en la atención sexual. Así, la periodista, enlodó –como los mencionados moralistas- a quienes ejercen un oficio, incluido entre los “trabajos de mujeres y de hombres”, en la norma oficial –desde hace largo tiempo.
Es difícil sacarse de encima esa mochila repleta de heces retardatarias, sometedoras, por la que se plantea la diferencia social impuesta por otro elemento conceptual de obligada diferenciación de ciudadanas y ciudadanos entre los de primera y los de segunda con miras a más abajo.
Una pena que por el impulso defensor de la periodista de radio 750, defendiendo la verdad, haya aparecido esa maldita frase de los claustros de quienes dominaron, durante siglos, la libertad de cada cual.
Roberto Otero <
domingo, 1 de agosto de 2021
PUEDE DOLER, PERO FUE UNA DECISIÓN JUSTA
Es entendible la polémica que se armó alrededor de una decisión de la autoridad respecto de prohibir la participación de la categoría principal de un equipo de fútbol para jugar, según el fixture aplicable, contra otro equipo de la misma categoría en el diseño vigente del campeonato.
La decisión de la autoridad no fue ni antojadiza ni intencionalmente parcialista o sin sentido. Por el contrario, el equipo cuya división Primera no podía jugar en su propia cancha, en Buenos Aires, acababa de llegar de Brasil. Allí, fue evidente que le robaron el partido por la anulación de un gol legal que el VAR estableció que fue convertido en una posición prohibida –adelantado el jugador-.
Luego, por penales –que siempre es un albur-, Brasil terminó ganando un partido que había perdido. Y lo mismo sucedería, una semana atrás, en la propia cancha de Boca Junios –de este se trata-, cuando también, a través del VAR, anularon un legítimo gol que volteaba a Brasil.
Esto, como antecedentes, puede servir para justificar la rabia, la impotencia, casi la fría controlada. Pues en Brasil, el equipo robado por los locales, se desmadró y, a consecuencia, rompió la “burbuja”, se mezcló con policías, público, los otros jugadores, pero a las trompadas.
Si bien la violencia es deleznable, la decisión de la autoridad argentina de prohibirle a la primera división jugar el partido que, por fixture, debía cumplir contra otro equipo de igual categoría en el campeonato local, no se fundó en trompis, patadas, intervención de la policía, situación jurídica y un largo etcétera. Se fundó, única y determinantemente, en la exposición personal que tuvieron todos los jugadores del equipo –incluyendo dirigentes y otros agregados—ante la prohibición de romper la burbuja para prevenir, a ultranza, la posibilidad de contagio. Especialmente en Brasil, donde las medidas aplicadas para prevenir los contagios son, como mínimo, deplorables. La decisión cuestionada desde el fanatismo por la pelota redonda, también –o fundamentalmente- se apoya en los protocolos oficiales respecto de permitir el ingreso a nuestro país de viajeros arribados a Ezeiza. Ninguna diferencia. Llegan, se los testea, y sea el resultado positivo o negativo, han de cumplir un aislamiento preventivo de siete días corridos, sin autorización ni para salir a comprar comida –que les será dada cada vez-. Esto es y será válido para todos los viajeros que regresan a la Argentina con el agregado de que cuando salieron del país, fueron advertidos y firmaron el documento donde se daban por enterados de lo que podría suceder cuando decidieran volver. Para el caso, entiendo que no debe de haber hijos y entenados, o sea, que por ser tal cosa el viajero regresante, pueda sortear esta regla protocolar.
Así que, por más que les duela a los señores de Boca Juniors, dura lex sed lex y a quejarse en el confesionario. Lo actuado aquí fue legal. Lo actuado por ellos en Brasil, una vergüenza. Obvio que debemos protestar contra el VAR y los brasileños que amañaron esa estafa y robo del resultado. Pero eso es otro tema.
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