Artículos editoriales sobre la actualidad política nacional e internacional con autores invitados. Editor Roberto Otero
sábado, 31 de agosto de 2013
El "déjà vu" sirio
Pascual Serrano / eldiario.es
Todo parece indicar que EEUU bombardeará Siria en los próximos días, es lo que los medios y la diplomacia denominan eufemísticamente “intervenir”. Para empezar debemos aclarar que tenemos la humildad de reconocer que, aunque parece indiscutible que hubo una masacre por armas químicas, no sabemos quiénes fueron los responsables. Es por ello que la ONU envía inspectores a la zona. Ignorado esto podemos presentar algunas deducciones lógicas. La primera de ellas es el principio establecido en el Derecho Romano y utilizado en criminalística de “cui prodest” (¿quién se beneficia?). Desde hace semanas, en la agenda de las potencias occidentales y sus adláteres árabes están las acusaciones contra el gobierno sirio por el uso de armas prohibidas, lo más absurdo que podría hacer ese gobierno sería asesinar un millar de civiles, incluidos niños, en un barrio que no forma parte del frente y poner en bandeja la justificación de una intervención militar de EEUU o de la OTAN. Es decir, la respuesta de “a quien beneficia” la masacre por agentes químicos es los partidarios de esa intervención militar contra Siria.
Lo siguiente que hemos comprobado es la rápida difusión de la noticia señalando la autoría del gobierno sirio. Tan rápida que el día 21 los medios internacionales estaban informando de una masacre de 650 personas por parte del ejército sirio utilizando como fuente informativa un tuit de la oposición siria. Nada más. No se me ocurre ningún agente social que pueda conseguir ser titular mundial con un tuit.
Inmediatamente, los gobiernos que han mostrado su apoyo a los rebeldes sirios comienzan a exigir la presencia de los inspectores en la zona para confirmar el ataque y determinar sus responsables, y acusan al gobierno sirio de no colaborar. Sin embargo, cuatro días después ese gobierno está autorizando la presencia de los inspectores y dotándoles de escolta para desplazarse a la zona. Cuando se dirigen al terreno, estos inspectores sufren un tiroteo. De nuevo el gobierno es acusado de la responsabilidad de los disparos de francotiradores al convoy. Sería un cosa curiosa que un bando escolte a unos inspectores de la ONU y al mismo tiempo les disparara. A continuación, los mismos que exigían la presencia de inspectores dicen que ya es tarde, que no necesitan a los inspectores. Sin esperar a las conclusiones del equipo de investigadores de Naciones Unidas, el secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, dice que ya tienen la información de inteligencia que demostrará que “no fueron los rebeldes y que el Gobierno sirio fue el responsable".
De nada sirve que el gobierno sirio lo niegue, o que Médicos sin
Fronteras afirme que “no
puede establecer la autoría del ataque”. La información del gobierno
sirio, difundida por la televisión nacional de ese país, asegurando que el
ejército allanó el día 24 un depósito de los opositores armados en Jobar,
localidad de la periferia de Damasco, en donde halló varios barriles de
agentes tóxicos con la inscripción hecho en Arabia Saudita, además de
máscaras antigás y pastillas para neutralizar los efectos por la
exposición a dichos químicos, sólo
fue recogida por Prensa Latina.
El gobierno que más muertes ha provocado en la historia por armas atómicas (Hiroshima y Nagasaki) y por armas químicas (agente naranja en Vietnam) es el que se presenta como protector mundial de los daños por esas armas. El gobierno que inició una guerra de Iraq, que todavía continúa, justificada por unas armas de destrucción masiva que no existían, ahora propone hacer lo mismo por unas armas químicas fundadas en las mismas pruebas. La sensación de déjà vu con la invasión de Iraq es inevitable. Entonces pidieron inspectores y cuando se encontraban en el terreno les obligaron a salir precipitadamente porque comenzaban a bombardear.
Son los mismos gobiernos que se escudaron en una resolución de la ONU para proteger a los libios y terminaron bombardeando el convoy del presidente para que una horda de mercenarios lo linchara y colgara el vídeo en internet. Es la misma OTAN que bombardeó Yugoslavia sin autorización del Consejo de Seguridad argumentando una limpieza étnica que los forenses demostraron falsa y que, una vez más, lo volverá a hacer en Siria sin importarle la legislación internacional. Los mismos países que invadieron Afganistán para liberar a las mujeres de los talibanes y hoy siguen siendo lapidadas y el país aumentando su récord de producción de opio, corrupción y pobreza.
A todas esas personas bienintencionadas que dicen que no podemos permanecer impasibles ante la masacre de cientos de civiles en Siria hemos de explicarles que esos libertadores que esgrimen el derecho de proteger, la defensa de los derechos humanos y la implantación de la democracia cargan con demasiados antecedentes para que podamos creer en sus buenas intenciones.
Como señala Jean Bricmont (Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la guerra, El Viejo Topo, 2008), asistimos a que gran parte del discurso ético de la izquierda considera la necesidad de exportar la democracia y los derechos humanos echando mano de las intervenciones militares del primer mundo, y califican de relativistas morales e indiferentes al sufrimiento ajeno a quienes critican esas injerencias. De forma que es precisamente esa izquierda la que inventa e interioriza “la ideología de la guerra humanitaria como un mecanismo de legitimación”. Es un error plantear que existen gobiernos buenos -que pueden invadir- y malos -que merecen ser invadidos y derrocados-. No olvidemos que si aceptamos esa opción, la invasión legítima, en el fondo, estamos autorizando la del fuerte sobre el débil. ¿Acaso invadirá Brasil (tan democrático como EEUU) a Iraq para instaurar la democracia? ¿Aceptaríamos que el Líbano bombardeara con carácter preventivo a Israel? Recordemos que ha sido atacado alguna vez por ese país, estaría muy fundado su ataque preventivo.
Olvidan también que el poder siempre se ha presentado como altruista. Decir que se bombardea Yugoslavia para impedir una limpieza étnica, se invade Afganistán para defender los derechos de las mujeres, se ocupa Iraq para llevar la democracia y liberar al país de un dictador o se ataca Siria para derrocar a un tirano no difiere mucho del discurso de la Santa Alianza para enfrentar las ideas de la Ilustración que inspiraron la Revolución Francesa, o del de Hitler que justificó su invasión de los Sudetes checoslovacos para defender a la minoría alemana. Parece que esa izquierda de fervor internacionalista humanitario olvida que, ya en los tiempos más recientes, el intervencionismo extranjero occidental, que viene a ser lo mismo que decir el estadounidense, es el que apoyó en Indonesia a Suharto frente a Sukarno, a los dictadores guatemaltecos frente a Arbentz, a Somoza frente a los sandinistas, a los generales brasileños contra Goulart, a Pinochet frente a Allende, al apartheid frente a Mandela, al Sha contra Mossadegh y a los golpistas venezolanos contra Chávez. Si de intervenir para proteger y salvar vidas se trata, bastaría con “bombardear” muchos países de África con tetra briks de leche en lugar de bombas de racimo.
Tampoco es que estemos defendiendo a talibanes, a Sadam, a Gadafi ni Al Assad. Estar en contra de un bombardeo de la OTAN o una invasión estadounidense no requiere de un pronunciado rechazo expreso a esos regímenes para que no se interprete que se defienden, el asunto que debemos plantearnos es la violación de la legislación internacional por parte de una potencia invasora, y las mentiras en las que se escudan para justificarla.
Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/deja-vu-sirio_6_169443055.html
Héctor Magnetto y el genocidio argentino 1976-1983
Sólo quien vivió en ese lugar de caza y vagancia de los reyes de León, Babia, podría dudar, en nuestro país, de la participación necesaria que tuvo el diario Clarín y sus asociados La Nación y La Razón en el ocultamiento de las desapariciones y asesinatos de la dictadura eclesiástica-civil-militar de 1976.
Roberto Otero
En la definición de lo que fue aquella destrucción del sistema republicano y democrático y económico llevado adelante por los gendarmes de las 200 familias -y agregados-, no es arbitrario que integremos a la iglesia argentina y a los civiles que participaron en diversos grados de acceso pero igual mentalidad criminal. Los civiles fueron, como siempre, el colchón donde pudieron asentar sus traseros los atildados militares elegidos por el sistema financiero para llevar adelante la invasión de la República bajo las mandas del Consenso de Washington. El real, absoluto y definitivo jefe de esa invasión genocida fue José Alfredo Martínez de Hoz quien murió en su piso de más de 700 metros cuadrados en el paradigmático edificio Kavanagh cumpliendo una irrisoria detención domiliaria aduciendo problemas de salud y su edad. Aquel aciago 24 de marzo de 1976 se inició el feroz golpe económico a la Argentina. Porque de esto se trató. No existía subversión peligrosa en aquel momento. El gobierno constitucional había iniciado una defensa de las instituciones republicanas y con un blanduzco al frente del Ejecutivo Nacional -por licencia médica de Isabel Perón-, se habían desarrollado operaciones militares en la zona caliente de aquel entonces: Tucumán. Justamente el mayor asesino de 1976, Videla, fue el militar a cargo de ese primer avance en 1975.
La Iglesia y el Papa Magnetto ILos obispos parecen hablar desde el escritorio de los poderosos o de los CEOs de algún multimedio |
No nos referimos, aquí, a los desmanes de mal crecidos que aplicaron, sucesivamente, Acdel Vilas y Antonio Bussi con la implementación de "la escuelita" (centros de tortura y muerte que tan bien conoció Joaquín Morales Solá y no como prisionero sino como vocero de los entorchados...). Sí, en cambio, a recordar que para entonces -1976- las fuerzas subversivas habían sido minorizadas al punto de la inmovilización. No era necesaria ninguna acción extra del Ejecutivo Nacional para diezmar esas fuerzas. Habían sido acotadas por el gobierno constitucional. Pero no era suficiente y el justificativo del golpe era, justamente, defender a la Argentina Occidental y Cristiana de los comunistas... Con los curas en los púlpitos adoctrinando a sus seguidores, y los integrantes de la SIDE y otras mierdas fraguando atentados terroristas, contando con la inapreciable colaboración de las tapas del diario Clarín y la oposición permanente a todo lo popular del diario La Nación, con los canales de televisión poniendo al aire a batracios reconocidos vomitando hiel en cada parrafada -como el sinuoso Bernardo Neustad que fue encargado de prensa de la Fundación Eva Perón y que luego, regando el camino de heces, negó ante los fusiladores del '55 cualquier participación... o el negro Rojas, almirante asesino, que recibió la medalla a la Lealtad... o sea, al Riachuelo-, con esa preparación ambiental la ciudadanía esclava de los pocos medios de prensa, que como ahora también mentían como les venía en gana, la adhesión al golpe estuvo casi asegurada.
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AEA, Sociedad Rural y las movidas de Magnetto: un país atendido por sus propios dueños |
Clarín (Magnetto-Ernestina Herrera) tituló con tipografía catástrofe pero que connotaba alegría lo de "Nuevo gobierno" en alusión a los usurpadores asesinos. La Nación con Bartolito MItre -que se recibió de abogado por varios profesores que se pusieron de acuerdo y siempre que prometiera que no ejercería jamás la profesión- aplaudiendo con sus nalgas y Peralta Ramos en La Razón que hacía lo propio. No hubo ninguna posibilidad de saber nada de nada salvo, claro está, la Agencia Clandestina que impulsaba Rodolfo Walsh, un converso del '55 que pasó de la elegía a Estivaritz -marino bombardeador de aquella revolución fusiladora- a ser prensa de Montoneros y que luego se consagraría por su "Carta a la Junta MIlitar" en 1977 que le costó su propia vida. Pero no había información. La poca que podía haber era, para los receptores, tan increíble que actuaban por reacción psicológica en su rechazo. Es decir: eran tales y tan inmensas las monstruosidades que llegaban al conocimiento de muy pocos, que se descartaban por su magnitud, atribuyendo esas barbaridades a la exageración del mensaje final, como en el juego del téléfono.
En ese ambiente y justamente en 1977 -por lo de la Carta de Walsh- es que Héctor Magnetto articula, con los genocidas, el plan de copar la prensa a través de la obtención del elemento estratégico y táctico a la vez de cualquier medio de prensa gráfico: el papel.
El pacto entre los asesinos Videla y su banda y Héctor Magnetto, Mitre y Peralta Ramos -inicialmente-, fue un pacto de sangre sin duda ni excusas. Los asesinos contarían con el silencio, la tergiversación de los hechos públicos pero lejanos de Buenos Aires y otras ciudades importantes; con la invención de enfrentamientos y atentados para justificar muertes justas de los subversivos; y un largo etcétera. A cambio se quedarían con la fábrica Papel Prensa S.A. que era del sospechosamente muerto en México, David Graiver y cuya viuda, Lidia Papaleo estaba al alcance de las bandas de asesinos.
Así fue. Así la apretaron a la viuda de Graiver y a su grupo familiar en ese amplio salón en el diario La Nación. Así, también, los chuparon y llevaron a un centro clandestino, a la viuda y a su hermano, el periodista Osvaldo Papaleo. Y así, bajo la amenaza que profirió Héctor Magnetto en primera persona y propia voz a la viuda de David Graiver diciéndole que si no firmaba la venta a favor del grupo ella y su hija perderían la vida... Así fue que Héctor Magnetto se convirtió en el capo de ese grupo, al que por entonces los demás le rendían pleitesía con una gran dosis de temor por los excelentes y aceitados contactos que él mantenía con el núcleo operante de ese genocidio.
Si el cómplice de esos genocidas, como lo fue y es para la Justicia Héctor Magnetto pretende apretar a Víctor Hugo Morales porque éste, además de no tener pelos en la lengua, le ha dicho y con mayor galanura léxica algo de lo que hemos escrito aquí, el Juez de la causa debería aprovechar la oportunidad para encausar a Magnetto y retenerlo en Tribunales, abajo, en la leonera, hasta informar al juez de la otra causa -la de Papel Prensa S.A.- acerca de la novedad habida y requerir información acerca de la verosimilitud de los hechos que tanto Víctor Hugo Morales, nosotros y muchos otros relatamos en base a la declaración pública de Lidia Elba Papaleo de Graiver y, además, lo que se puede rescatar y ver tranquilamente en los archivos de hemerotecas prestigiosas como la de la Biblioteca Nacional, cuyas constancias reafirmarán en grado sumo los dichos de unos y de otros en el sentido que lo expresamos: Héctor Magnetto ha sido el cómplice necesario para encubrir los hechos vandálicos y genocidas de la banda asesina que asoló la República a partir de 24/03/1976, por lo tanto es cómplice de delitos de lesa humanidad, que son imprescriptibles y por los que debe ser juzgado con la misma precisión, justeza y dedicación con la que se juzga a los represores.
No hay excusa ni divergencias. Héctor Magnetto es un delincuente cómplice de los genocidas y debe ser juzgado, principalmente, por esta razón.
¿Que los jueces pueden hincarse ante el temor de ser escrachados por el capo del grupo Clarín? Es posible, son humanos. ¿Pueden cometer cualquier tipo de fechorías jurídicas por la razón expuesta? Es posible, con humanos y corruptos muchos de ellos. En todo caso, ya lo demostraron no pocos en este sentido. Pero ¿Se podrá ocultar la verdad tanto tiempo? No, será imposible hacerlo. Aunque Magnetto esté muerto, sus descendientes se enterarán, finalmente y con la rutilancia de la verdad rescatada, la clase de gusano infame que fue en vida.
No hay escapatoria. Así será. Claro que sería mucho mejor que los jueces tuvieran los cojones bien puestos -así como verán que hay mujeres cuyos ovarios sobran a varios pares de cojones masculinos...- se pusieran a lo suyo que es lo de "dar a cad uno lo suyo" como planteaba Ulpiano y separar a los delincuentes de los no-delincuentes. De este modo, estamos seguros de que Héctor Magnetto terminaría tocando varios pianos, aunque ahora sea electrónico el pianito de una tecla.
Nuestro total apoyo a Víctor Hugo Morales porque estamos hartos de cobardes, de medrosos, de rastreros y de gusanos que corrompen la República y al bienestar del pueblo mediante zancadillas, traiciones, subterfugios y acciones depredatorias del bien social y democrático imperante.
Roberto Otero | Agosto 2013
En el programa de publi-notas de Majul, Rial y Massa montaron una telenovela
Lo que nos pareció grave de toda gravedad fue cómo encaró, el candidato del PRO, Duhalde, Pando, Barrionuevo y otras gusanidades, el tema del maquinista que se durmió al comando de una formación de tren en marcha: "Todos se duermen, policías que hacen adicionales, en las guardias de los hospitales...", dijo, con esa forzada voz de niño que no sabe muy bien dónde está pero que es buenito, vea... Como si "mal de muchos" no fuera "consuelo de tontos". Un irresponsable.
Roberto Otero
Hasta ahora se "atribuye" el copamiento y ejecución de guardias a un grupo guerrillero paraguayo
Ningún medio de prensa -ni siquiera Clarín que podría hacerlo sin dramas- ha asegurado que los 4 asesinatos de guardias de seguridad privada en una estancia paraguaya sean obra del grupo autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Más notable aún es que para la redacción de los primeros "partes de prensa" se transcribe, con algún refrito si hay vergüenza, lo que publica Wikipedia en su portal de Internet. Para rematar la rareza, el actual presidente Cortes -surgido después del golpe de Estado parlamentario al presidente constitucional Lugo y, luego, votado por los ciudadanos paraguayos- aludió a que no necesita ayuda de ninguna índole ya que por convenios binacionales cuenta con el apoyo de Colombia y de Chile. Justamente...
Colombia le le abrió la puerta (de atrás, agregaríamos) a la OTAN. Sí, a la Organización Tratado del Atlántico NORTE, para que los yanquis se instalen con todo derecho y a la luz del sol -sin mantenerse en las sombras como hasta ahora lo hacía-. Y Chile es firmante del ALCA, el plan económico yanqui para cambiar dictaduras aplicadoras de desapariciones y torturas para imponer planes económicos por, directamente, el ahogamiento económico de los firmantes suramericanos de ese documento de suicidio latinoamericano.
La necesidad de salir a la superficie de ciertos gusanos como los CIA y otras heces circulantes, bajo cubiertas legales otorgadas por presidentes dependientes (gerentes delegados) se hace evidente en estos exactos tiempos en los que se dirime el tema eje de nuestras naciones suramericanas: mantener y ahondar la independencia política y económica del bloque del MERCOSUR, de la UNASUR y de la CELAC -incluyendo el ALBA como hilo anudador-; o entregarnos atados de pies y de manos para que hagan con todos nosotros lo que a los fondos buitre, las corporaciones protegidas por la NSA y la Secretaría de Estado del imperio yanqui-romano hagan lo que se les ocurra.
Como la "invasión" abierta, con paracaidistas y copamientos a cargo de las fuerzas armadas mercenarias con las que los yanquis invaden Oriente Próximo no sería pacífico porque, a pesar de la pasividad cobarde de muchos, existiría una resistencia armada importante y les costaría lo que todavía les cuesta Irak; entonces hay que jugar las fichas que siempre les dieron resultado positivo: cooptar grupos, aliar traidores y sumisos, arrear desinformados y cobardes.
La Argentina está, en este tiempo, sufriendo el mayor ataque del que se tenga memoria fuera de lo que serían los golpes de Estado armados, las dictaduras asesinas y otras lindezas por el estilo. Al pueblo, en general, se le escapa el tema en su origen: la necesidad de contar, los yanquis, con el "patio de atrás" para asegurarse insumos principalísimos como litio, petróleo, alimentación, agua dulce, pesca, uranio y un largo etcétera.
Para lograr esto es necesario contar, en los gobiernos de Suramérica, con gerentes agradables como lo fueron, en nuestro país, Menem, De la Rúa, Duhalde. Ni hablar de años anteriores a 1983 al '76 y también -ya que nos desplazamos a la década del 70- la sospechosa virulencia de ataques terroristas y la inseguridad en el período constitucional 1974/1976 donde los servicios yanquis y los infiltrados cometieron muchas de las insanías sociales que se atribuyeron a grupos armados nacionales.
Ante la sospechosa aparición atribuida del EPP -vale considerar que a la hora de la redacción de la presente nota. 18:20 hs., esa formación no se responsabilizó de los asesinatos, y teniendo en cuenta la rápida declaración del millonario Cortes -hoy presidente del Paraguay- respecto de sus aliados tácticos, podemos avizorar un desembarco de asesores colombianos y chilenos para ayudar en la ocasión.
Tengamos en cuenta que los fondos buitre y otras corporaciones tóxicas -uno de esos fondos financia la fundación y acción de la diputada del PRO Alonso así como el armado logístico de la anteúltima caceroleada- necesitan que la Argentina se arrodille porque, dijeron y dicen en sus portales y documentos de información-formación, que a la Argentina hay que disciplinarla. ¿Por qué? Porque pagó la Deuda Externa mafiosa que contrajeron militares y gobiernos gerentes y porque se opone a pagarles lo nominal que exigen ellos antes que respetar el acuerdo con los demás acreedores que aceptaron y se avinieron a la quita que se planteó y obtuvo desde el gobierno de Néstor Kirchner.
Entonces, la opción sigue siendo clarísima. Por ello es que la Corte Suprema de Justicia -salvo las excepciones que conocemos- pretende reiterar su hincamiento cuyo origen válido y letal fue la cobardía de sus pares de 1930 cuando cohonestaron un golpe de Estado y resolvieron que los decreto-ley que emitía el ejecutivo pútrido de entonces tuvieran el mismo valor institucional que las leyes sancionadas por el Congreso de la República.
Es aburrida la República en democracia, pero peor fueron los centros clandestinos de detención...
Roberto Otero
Ya bastantes sentencias fuera de la garantía que otorga un estado de derecho hemos sufrido los argentinos como para, ahora, someter el criterio de jueces y magistrados a "lo que quiere la gente". Un juez -si realmente lo es en cambio de resultar un empleado encubierto de grupos económicos que lo mantienen-, cualquier juez en este sentido, no debe someterse a la opinión pública que sólo es, mientras las cosas se mantengan así, la opinión manipulada por el grupo oligopólico de medios de prensa (y extensiones empresariales inimaginables que llegan a Panamá, por ejemplo).
Un juez no es un arquitecto que sigue, éste último, los deseos de sus clientes para realizar el diseño de una casa a gusto del consumidor y dentro de los parámetros técnicos -y tal vez de buen gusto- que los inversores (los que pagan) decidan. La única libertad que tiene un juez de cualquier instancia es aplicar su criterio para resolver un tema bajo su dirección. Aún por el contrario de lo que la ley de rito establece o indica. Aquí es donde prima ese criterio, pero que no tiene nada que ver con lo que la gente quiera.
Si así fuera, si los jueces debieran de someterse a la voluntad de la gente ante casos dados -principalmente en cuestiones penales que son las que más explota ese oligopolio de medios de prensa y que más incita el morbo infame de miles de espectadores-, lo que harían, entonces, sería justificar legalmente un linchamiento popular encubierto.
Todos tenemos los mismos derechos ante la Ley, por manda constitucional vigente. Y todos tenemos derecho a que se nos declare inocentes hasta que se compruebe lo contrario. Porque tampoco podemos caer -por la vía del simplismo de hacer lo que quiere la gente- en decidir encarcelamientos por portación de cara, de apellido o porque piensa feo (como fue el latiguillo de los militares asesinos del '76 para ir contra cualquier ciudadano y, posiblemente, desaparecerlo...).
Menos dejarse llevar -esos jueces no-peculadistas- por la típica falacia de autoridad como ser "Si fulano es un señor de alta alcurnia, económicamente poderoso, empresario y bien relacionado... no puede ser que lo hayan sorprendido abusando de un menor en un callejón del barrio de Almagro...", por decir. Hay cuestiones en la biología y en la vida en sociedad que son iguales para todos, ricos, pobres, altos, bajos, honestos, corruptos, delincuentes, santos... Todos debemos respirar, comer, defecar, orinar, y por supuesto ser iguales ante la Constitución y las leyes. Gozar de los mismos derechos, someternos a las mismas obligaciones. Luego vendrán las precisiones de criterio en las que un rico debería pagar más impuestos que quien no tiene nada y cosas por el estilo. Pero en la base, todos, absolutamente todos, somos iguales ante la Constitución y las leyes.
Por lo tanto, en esa igualdad ante la ley es donde deben fundarse, apoyarse, pararse y decidir los jueces de todas las instancias, incluyendo a los integrantes de la Corte Suprema.
Vivir en una República bajo un sistema democrático es difícil para los apurados, los corruptos, los autoritarios, los nostálgicos y tantos otros que integran ese magma que se queja porque "entran por una puerta y salen por la otra". Porque en la aplicación de esas garantías a cualquier ciudadano se conserva y germina la semilla de la libertad republicana.
Los arquetipos de la derecha vernácula -los villeros son todos delincuentes, por ejemplo- pueden aplastarse con la contundencia de la realidad cotidiana si se ejerce, a pleno y sin resquemores ni quitas ni "peros", la Constitución y las leyes de la República. Nadie es más ni alguno es menos en la República. Tendrán, cada cual, responsabilidades diferentes, más o menos pesadas, graves, importantes para el Estado y su pueblo, pero no por esto será más o menos que quien recoge la basura de las casas y departamentos a media noche colgado de un manillar y balanceándose sobre un pescante.
Esa otra gente que añora leer clasificados como los que hacía publicar el genocida de Roca después de la matanza de los pueblos originarios que arrasó, en los que se ofrecían "familias para servicios" desde "la india, el indio y el indiecito". Que son los mismos -por herencia consanguínea y afinidad- que calientan sus traseros en las bancas de la sociedad rural y, algunos de estos mismos, las calientan, también, en las bancas del Congreso.
Si nos asumimos republicanos, democráticos, libres y soberanos, no debemos caer en la tentación de seguir la marea del imbecilismo empujado y pretender que haya menos garantías para quienes presuntamente cometieron algún delito. Sería, en todo caso, sumar leños al fuego que cuece ese magma de heces y odios con los que se alimentan las alimañas del pasado. De ese pasado que no debe volver y que no volverá.
Roberto Otero
En el canal de Clarín, más campaña subliminal
Van a decir que uno es un perseguido y que ve complots y fantasmas en todas partes. No. Pero cuando el clarinete está metido en algo de lo que se ve, se lee, se escucha o se oye, ahí paro las antenas. Nadie puede negar, siendo de buena fe, que como bien definió Herbert McLuhan, "el medio es el mensaje" y Canal VOLVER posee todos los contenidos para ser una especie de ejemplo vigente de tal definición. ¿por qué tanta bulla? La película que pasaron anoche "Obsesión de venganza"
Heriberto Boccalandra
La película se estrenó en mayo de 1987, apenas un mes y días después del levantamiento carapintada en el que Aldo Rico prometía salir con los pies para adelante si no lograban su cometido y Raúl Alfonsín salía al balcón de la Rosada ante una plaza de Mayo de bote a bote a proferir, aquel domingo infame, la frase defraudadora: "la casa está en orden". Dos años antes, en diciembre de 1985, se conocían las sentencias recaídas sobre los integrantes de las juntas militares y que fueron juzgadas en base al Decreto 158 del 15 de diciembre de 1983, en el que se ordenaba dicho enjuiciamiento. Vale recordar que el decreto 157 enjuiciaba a los integrantes de las organizaciones ERP y Montoneros.
Ya después de haber aludido a los sediciosos como "héroes de Malvinas", sumado a la verdadera crisis económica con el poco útil Plan Austral, el cambio de signo monetario, el congelamiento de precios y salarios, la apertura a privatizaciones, a las importaciones y la inflación de 3 dígitos, el caldo de cultivo para su caída estaba en plena ebullición.
En ese año y con tal panorama, se estrenaron varias películas. Una de ellas fue "Obsesión de Venganza", dirigida por Emilio Vieyra, coautor del guión con Norberto Vieyra y la actuación de Arturo Bonin, Alicia Zanca, Luis Tasca, Tony Vilas y elenco. Vale acotar que Emilio Vieyra escribía para la dictadura ECM 76 bajo el seudónimo de Raúl Zorrilla.
La anécdota refiere a la sucesión de asaltos que sufren los pasajeros de ómnibus de larga distancia. La banda asalta el ómnibus en el que viaja el protagonista (Bonin) con su esposa e hijo quienes, a resultas del hecho, son asesinados y el propio Guerrero (Bonin) gravemente herido. Luego se recupera, salva a una desconocida de ser violada por tres sujetos matando a dos de ellos a palazos, la mujer lo ayuda a encontrar al jefe de la banda que fue el asesino de su esposa e hijo y termina siendo que el titular del estudio de abogados donde Guerrero está asociado es el defensor del jefe de la banda y socio encubierto de la misma.
Todo ello sirve para que, durante los 85 minutos de larga duración de la película, se mechen comentarios de protagonistas, extras y actores de reparto centrados en... ¡sí señores, la inseguridad!
Las frases que expresan los curiosos en torno a una comisaría luego de un asalto, los títulos catástrofe de los diarios que se muestran, los comentarios entre los dos jefes policiales -que a la postre no queda claro si no están, también, implicados en recibir su tajada de la banda-, rondan los lugares comunes habituales: "no hacen nada ustedes" (contra la policía); "nosotros no podemos hacer más, es la justicia" (responden los policías); "entran por una puerta y salen por la otra" (de una señora curiosa); "son los jueces los que los largan" (de otro curioso); "¿ve todos estos? están en la calle, caminan a nuestro lado, nos ven, nos miran, miran a su familia, a sus hijos..." (del jefe policial al abogado vengador mientras éste mira el libraco con las fotos de los "buscados").
Faltaba el ingeniero trucho y un poco de circo de Mauro Viale, junto al yuyito Majul o el hipocratus catecantopus Leuco y tantos otros emergentes del magma magnettiano para completar el cuadro.
Pero esto se decía, encubiertos por el guión, en 1987. Un año y meses antes del golpe de Estado fraguado por los carapintadas, Eduardo Duhalde y Carlos Menem junto a los gorilas de La Rural y otras miasmas entre las que Bunge y Born tuvo estrellar participación.
No se trata, entonces, de que la historia se repite sino que los que repiten lo mismo y pretenden que otro tanto suceda con la historia son los de siempre. Los que hoy día están coludidos en esa mezcla atroz y vergonzosa de listas electorales para las Primarias que dan certeza al anticipado "Cambalache", sumado a los varios de Eladia Blázquez.
