Artículos editoriales sobre la actualidad política nacional e internacional con autores invitados. Editor Roberto Otero
miércoles, 31 de marzo de 2021
DESPERTAR LAS GÓNADAS Y LOS OVARIOS SI ES QUE TODAVÍA LOS TIENEN SANOS
Si recordamos la frase de Juan Perón y la cotejamos con nuestra realidad actual, nos duele ver que, si “la realidad es la única verdad”, deberíamos no sólo entristecernos sino, principal y definitivamente, reaccionar.
No es que uno busque los datos de la historia reciente -45 años atrás- para dar base a lo que hoy día sucede, pero esa visión en el tiempo también nos recuerda aquel encuentro, descripto como “casual”, entre José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de economía de la dictadura EEM76, el entonces presidente Carlos Saúl Menem. ¿Por qué destaco esa “casualidad”? Porque, ya lanzado Menem a la privatización de todo, así como a la progresiva entrega de la dignidad de la Patria, el descendiente del fundador de la SRA expresó que “Está haciendo lo que nosotros no pudimos”, haciendo clara referencia a esa forma de “entrega a manos llenas” ejecutada por el riojano. No quedan dudas de cuál fue el metro-patrón de Menem ¿Verdad?
Entre otras inmundicias que el tal sujeto cometió, encontramos el inicio de dar legalidad a la entrega del río Paraná, así como de los puertos que, los extranjeros, querían para sí. Ese origen infame tuvo su continuidad perfecta con la asunción, increíble, de Mauricio Macri a la presidencia de la Nación. Al respecto, éste último –que no entendemos por qué todavía puede caminar libremente por las calles del mundo-firmó un DNU que acentuaba aquella inicial entrega menemista, dando a las corporaciones –que ya se habían instalado, rápidamente, en puertos del Paraná-, mayor seguridad “jurídica” a la vil entrega de soberanía.
Poco después, luego del desastre que fueron los 4 infames años de ese mentiroso compulsivo de Macri, un esperanzador presidente, Alberto Fernández –en quiénes creímos como reparador de las injusticias habidas y aplicador de políticas para todos y no para algunos amiguitos-, hace poco tiempo atrás, firmó otro DNU, el 649, por el que establecía, formal y oficialmente, desde su inclinada mirada, la total legalidad de la entrega iniciada, como dijimos, por el riojano. Como dato accesorio, en nuestros artículos y notas publicadas en Prensa Comodoro y otras más, lo referíamos a tal sujeto, como “lagartija riojana” y a su infame doble presidencia, como “la segunda década infame”.
Debemos volver al título de esta nota y recordar, entre otras iniquidades de la presidencia, la ignominiosa retirada de la decisión de intervenir la empresa VICENTIN, que fuera iniciada durante la infame dictadura de 1976 con un tratamiento preferencial –y mafioso- en cuanto tierras, propiedades y, sobre todo, préstamos en moneda yanqui. Así se llegó a constatar que esos “empresarios” habían obtenido, mediante la misma miopía autoimpuesta, la suma de 18.000.000 de pesos argentinos. Obtenido, dicho “crédito”, fuera de cualquier procedimiento legal y, principalmente, revisional en tanto saber si el pedido podía respaldarse con algo más que papeles firmados. Conclusión: el dinero, ya en dólares, desapareció.
A esa reculada del tibio presidente Fernández, se sumó, luego, el DNU por el que convalida la entrega del río Paraná y la extensión de sus efectos a toda la costa marítima argentina, entregando a la República Oriental del Uruguay, el manejo de toda la vía fluvial. O sea, expulsando a la Argentina de decidir sobre qué hacer, cuándo y con quién, del Río Paraná y las demás trazas fluviales y marítimas. Para los delincuentes, siempre ocultos pero manejadores, ese DNU fue, por ahora, una belleza.
Pues hemos llegado al límite, sin duda alguna, porque además de lo expresado –Vicentín y río Paraná y su vigencia marítima- sumamos el cobarde acuerdo con los esquilmadores de siempre, sobre todo de nuestro país, que constituye el Fondo Monetario Internacional –FMI-.
Corto aparte
No mencionemos el ataque a la Humanidad por parte de los impulsores del Nuevo Orden Mundial –Gates, Soros, Rockefeller, los demócratas y algunas otras heces dispersas- con la “sorpresiva” aparición del denominado COVID19, que suple el genocidio necesario para ellos, de una porción importante de los habitantes de este Planeta. Desde ya, personalmente, no creo ni una coma del comunicado de la OMS respecto de la fábula de los animales que habría sido responsables de la propagación. El supuesto virus nació en un laboratorio militar para generar guerra bacteriológica y, entendamos, que un premio Nobel en medicina y otros profesionales de alto rango en el tema, determinaron la intervención humana (laboratorio) en el deleznable Covid. Explico algo. ¿Por qué no le creo a la OMS? Porque el director de esa organización no es médico ni científico sino empleado de Bill Gates. Éste último, mediante la inversión del 80 por ciento para el funcionamiento de la OMS (propia…) se hizo, prácticamente dueño de la organización. ¿Casualmente? China aportó el 20 por ciento restante. ¿Entonces? Recuerden que la OMS fue un motor de dichos y negares durante la, también impuesta, pandemia.
Colofón
Por lo dicho, es indispensable que las fuerzas políticas que defienden la soberanía nacional, se reúnan en un bloque indestruíble y obliguen, mediante los elementos legales existentes, a que el Presidente Fernández, anule, derogue, destruya el infame DNU mencionado; no abra ninguna licitación para entregar la “administración del R. Paraná y demás”; desaparezca el eufemismo de hidrovía; recupere la soberanía en los puertos delictivamente entregados a corporaciones; y, finalmente, que avance en todas las investigaciones sobre el manejo económico y financiero del macrismo, a la vista de los tremendos efectos negativos que generaron en nuestra Argentina y, directamente, en nuestro pueblo, o sea, en todos nosotros.
Que estén bien.
Roberto Otero
Los dueños del río. La hidrovía Paraguay-Paraná: el negocio de los recursos en América Latina
martes, 23 de marzo de 2021
LA COVID ¿LE INUNDÓ EL CEREBRO A VÍCTOR HUGO MORALES?
Cyntia Fernández refería a la participación de Amado Boudou en una reunión virtual donde se tratarían cuestiones fundamentales, como la economía y la política en tanto reaccionar ante el avance de la dependencia.
Se preguntaba, Amado ¿Qué hace Guzmán en EEUU? y planteaba la lógica: el FMI y la ONU y otras instituciones creadas por EEUU fueron institucionalizadas para confirmar el colonialismo.
Cuando comenzó, Cyntia, a referirse a las tarifas de los servicios públicos, Víctor Hugo Morales la cortó, opinando a su vez, que "Guzmán tiene feeling" porque conoce a los del FMI y otras sandeces de relleno para evitar que Cyntia pudiera retomar y, tras cartón, dio pase a otra y adiós Boudou.
¿Tan olfa es VHM? O será que ¿recibe un tratamiento especial para apoyar al increíble ministro empleado de Stiglitz y Soros?
Si se hacen de unos 20 minutos, por favor presencien y escuchen lo que Amado Boudou dijo, abordando, también, la entrega infame del río Paraná -y que el actual presidente pretende confirmar con esa creación colonial denominada hidrovía -
https://www.youtube.com/watch?v=PVQqYxYLQ_E
Qué estén bien.
Roberto Otero
jueves, 18 de marzo de 2021
EL FACTOR HUMANO VISTO POR GATES Y OTROS DELINCUENTES
Que nos miren raro, pero debo reconocer la perfecta sincronización de los globalistas, impulsados, en superficie, por Bill Gates, George Soros, David Rockefeller (h), Los Bildenberg y los infaltables Illuminatti, a fin de generar el genocidio que, allá por 2015, promocionaba el nombrado Gates.
Lo fue, esta manifestación pública, durante una conferencia en la que, luego de dibujar una ecuación en la que, de un lado del signo igual, estaba el factor “humano” y del otro lado, energía, polución, contaminación, gasto, entre otros ítems. La resultante de ese “desastre” que describía Gates, apuntaba a que se debía minimizar el factor determinante de tanto gasto mundial. Esto era, entonces, decrecer el factor humano en el sentido de población mundial. Llegado a ese punto, avizoró que la aplicación de “la vacuna” significaría la reducción de entre el 10 y el 15 por ciento del total de los humanos del planeta Tierra.
Por entonces, calculemos la población mundial en unos 6.500.000.000 millones de personas. El 15 por ciento de ese total sumaría 975.000.000 millones de personas. ¿En cuánto tiempo? Ahí está el secreto: no hay apuro, pero sí lograr el resultado. No estirar los tiempos, tampoco, pero sí llevar las acciones al punto de matar esos millones de habitantes de la Tierra.
Ahora, si la cuestión no era la violencia evidente. Al menos por entonces. Hoy día, con el presidente ilegal de EE.UU. y su vocación descerebrada por la violencia y los bombardeos, no tenemos noticia reciente de que esa primera visión haya cambiado de lo deslizado a lo violento, o sea, vacunas versus bombas.
En la actualidad, marzo de 2021, la quebradura es, sin duda alguna, las vacunas. La posesión de vacunas y la total falta de las mismas. En el medio, la entrega, a cuenta gotas, de algunas para determinados países. Otros, no.
Es notable el caso de Canadá, que posee 5 veces más vacunas que el total de su población. En el creado estado de Israel, también el stock de vacunas supera por varias veces lo que necesitarían para vacunar varias veces su propia población. En EEUU la figura se repite, sumándole la posibilidad de que todos los habitantes –más de 340 millones de personas- puedan vacunarse, o sea, no hay problema con vacunas. En la Unión Europea se reparten los palillos para ver quién saca el más largo y gana. No obstante, la UE está dedicada a la vacuna segura, la Sputnik V. En su creadora, el Centro Gamaleya de la Federación Rusa, tienen para los suyos y un determinado y corto exceso para la exportación. Ni hablemos de aquellos enemigos como Oriente Próximo y también, Asia, con las salvedades obvias de China, las dos Coreas, Japón.
El mecanismo surge como una carta dada vuelta sobre el paño verde: reprimir la distribución, demorarla, buscar variantes imposibles, condiciones de respaldo ignominiosas y tantas otras vueltas que pueden generar los duchos asesores en destrucción ajena. Ello determina que no haya vacunación masiva ni mucho menos. Las dos variantes de encierro y hartazgo generan, a su vez, la rebelión personal de salir a costa de lo que sea, y como sea. Hay mayores contagios de ese Sars Cov 2 aludida como Covid 19, cuando surgió del laboratorio para la guerra bacteriológica chino. Se taparon las denuncias de científicos, más que serios y reconocidos mundialmente, respecto de que el virus no era natural, sino que había sufrido intervención humana.
Ahora, las nuevas cepas no hacen más que confirmar la generación artificial del virus para ser aplicado, finalmente, en el genocidio de ese 15 por ciento de los habitantes de la Tierra. Ojo, no todos los habitantes, no se trata de repartir al boleo sino a los grupos humanos definidos como improductivos, rebeldes, etcétera. Por supuesto, los viejos, esos que la gran estafadora Cristinne Lagarde dijese que “algo hay que hacer con los viejos” …
Como consecuencia prevista, también, la paranoia del bicho, las restricciones, cierres de negocios y paralización de la industria, ha logrado dañar, bajo la línea de flotación, a las economías más fuertes y, mejor ni pensar, las más débiles como la nuestra, de la Argentina. Esto lleva a que quienes atesoran ese engaño en billetes de color verde, estén en posibilidades de adquirir empresas, negocios, inmuebles, lo que sea, aún consciencias, aunque éstas ya se vienen vendiendo, incluso, por “café con leche”.
Cerrar fronteras, pero con eficiencia total; establecer fortaleza en gobernantes de la época, o sea, si sirven o no; y establecer las alianzas internacionales necesarias como para no perder nuestra identidad ni soberanía. Por lo tanto, esto último, afirmar, aferrar, soldar nuestra alianza con la Federación Rusa, y no ya por la Sputnik V sino con miras a la destrucción de la subversión infame del Nuevo Orden Mundial.
De lo contrario, gocemos de los últimos días en la Tierra.
Que estén bien.
Roberto Otero
Lo fue, esta manifestación pública, durante una conferencia en la que, luego de dibujar una ecuación en la que, de un lado del signo igual, estaba el factor “humano” y del otro lado, energía, polución, contaminación, gasto, entre otros ítems. La resultante de ese “desastre” que describía Gates, apuntaba a que se debía minimizar el factor determinante de tanto gasto mundial. Esto era, entonces, decrecer el factor humano en el sentido de población mundial. Llegado a ese punto, avizoró que la aplicación de “la vacuna” significaría la reducción de entre el 10 y el 15 por ciento del total de los humanos del planeta Tierra.
Por entonces, calculemos la población mundial en unos 6.500.000.000 millones de personas. El 15 por ciento de ese total sumaría 975.000.000 millones de personas. ¿En cuánto tiempo? Ahí está el secreto: no hay apuro, pero sí lograr el resultado. No estirar los tiempos, tampoco, pero sí llevar las acciones al punto de matar esos millones de habitantes de la Tierra.
Ahora, si la cuestión no era la violencia evidente. Al menos por entonces. Hoy día, con el presidente ilegal de EE.UU. y su vocación descerebrada por la violencia y los bombardeos, no tenemos noticia reciente de que esa primera visión haya cambiado de lo deslizado a lo violento, o sea, vacunas versus bombas.
En la actualidad, marzo de 2021, la quebradura es, sin duda alguna, las vacunas. La posesión de vacunas y la total falta de las mismas. En el medio, la entrega, a cuenta gotas, de algunas para determinados países. Otros, no.
Es notable el caso de Canadá, que posee 5 veces más vacunas que el total de su población. En el creado estado de Israel, también el stock de vacunas supera por varias veces lo que necesitarían para vacunar varias veces su propia población. En EEUU la figura se repite, sumándole la posibilidad de que todos los habitantes –más de 340 millones de personas- puedan vacunarse, o sea, no hay problema con vacunas. En la Unión Europea se reparten los palillos para ver quién saca el más largo y gana. No obstante, la UE está dedicada a la vacuna segura, la Sputnik V. En su creadora, el Centro Gamaleya de la Federación Rusa, tienen para los suyos y un determinado y corto exceso para la exportación. Ni hablemos de aquellos enemigos como Oriente Próximo y también, Asia, con las salvedades obvias de China, las dos Coreas, Japón.
El mecanismo surge como una carta dada vuelta sobre el paño verde: reprimir la distribución, demorarla, buscar variantes imposibles, condiciones de respaldo ignominiosas y tantas otras vueltas que pueden generar los duchos asesores en destrucción ajena. Ello determina que no haya vacunación masiva ni mucho menos. Las dos variantes de encierro y hartazgo generan, a su vez, la rebelión personal de salir a costa de lo que sea, y como sea. Hay mayores contagios de ese Sars Cov 2 aludida como Covid 19, cuando surgió del laboratorio para la guerra bacteriológica chino. Se taparon las denuncias de científicos, más que serios y reconocidos mundialmente, respecto de que el virus no era natural, sino que había sufrido intervención humana.
Ahora, las nuevas cepas no hacen más que confirmar la generación artificial del virus para ser aplicado, finalmente, en el genocidio de ese 15 por ciento de los habitantes de la Tierra. Ojo, no todos los habitantes, no se trata de repartir al boleo sino a los grupos humanos definidos como improductivos, rebeldes, etcétera. Por supuesto, los viejos, esos que la gran estafadora Cristinne Lagarde dijese que “algo hay que hacer con los viejos” …
Como consecuencia prevista, también, la paranoia del bicho, las restricciones, cierres de negocios y paralización de la industria, ha logrado dañar, bajo la línea de flotación, a las economías más fuertes y, mejor ni pensar, las más débiles como la nuestra, de la Argentina. Esto lleva a que quienes atesoran ese engaño en billetes de color verde, estén en posibilidades de adquirir empresas, negocios, inmuebles, lo que sea, aún consciencias, aunque éstas ya se vienen vendiendo, incluso, por “café con leche”.
Cerrar fronteras, pero con eficiencia total; establecer fortaleza en gobernantes de la época, o sea, si sirven o no; y establecer las alianzas internacionales necesarias como para no perder nuestra identidad ni soberanía. Por lo tanto, esto último, afirmar, aferrar, soldar nuestra alianza con la Federación Rusa, y no ya por la Sputnik V sino con miras a la destrucción de la subversión infame del Nuevo Orden Mundial.
De lo contrario, gocemos de los últimos días en la Tierra.
Que estén bien.
Roberto Otero
martes, 9 de marzo de 2021
EL TIBIO REFUGIO DE ALBERTO FERNÁNDEZ
El tema de la Justicia, es decir, de una serie de jueces y fiscales coludidos
que actúan según la manda que reciben, fue abordado por el presidente AF. No
podía quedar exento de la alusión el parcial y mafioso diario Clarín, nave
insignia de La Nación y otros medios que, directa o tangencialmente, pertenecen
a ese grupo económico que nació con la dictadura genocida de 1976.
Aquí, en ese tramo de la entrevista en C5N, Fernández habló de “la ley” y que todo se reducía a las leyes vigentes. Lo cual, hasta ahora, no demuestra ninguna otra consecuencia que lo que se vive respecto del infame diario Clarín.
Dijo, también, que no le importaban las tapas que publicase ese ariete de la derecha dependiente, sumisa al Nuevo Orden Mundial y otras basuras que habría, necesariamente y por supervivencia, destruir.
Recordemos que Alberto Fernández, cuando se sumaba a la oposición a la presidenta Cristina Kirchner, opinó con melosidad contra la Ley de Medios. Ley que, luego de haber sido debatida, discutida, reformada, informada y convocando aportes intelectuales de unos y de otros –siendo, a mi entender, la ley que más se trabajó desde la ciudadanía en distintos niveles de intelectualidad-, fuera aprobada y sancionada por el Congreso Nacional.
A partir de su sanción, se inició un tortuoso camino, principalmente por la acusación de que la ley no era constitucional.
El tema llegó a la Corte Suprema de Justicia y, en una audiencia para los negadores y los aprobadores, se llegó a la conclusión legal suprema: que la ley era constitucional en todo su articulado.
El tema que hería, casi de muerte, al grupo económico Clarín fue que la Ley de Medios legislaba contra el monopolio, barriendo, en su letra, a los medios de comunicación que encuadraban, perfectamente, en los considerandos de ser “monopólico”.
Clarín, no teniendo otro remedio, presentó un plan para deslindarse, soltar, medios que había obtenido mediante manejos cuasi mafiosos, siendo –como sigue siéndolo, insólitamente- manejador del Papel Prensa.
Recordemos que la dictadura genocida de 1976 fue la que le posibilitó al capo mafioso Héctor Magnetto, encaramarse en la mafiosa titularidad de esa empresa mixta –Estado y particulares-, quedada al garete a partir de la muerte de su dueño real, David Graiver.
Todo lo anterior comenzaba a solucionarlo la constitucional Ley de Medios, a la que Alberto Fernández, integrado a la banda de la oposición –integrada, ésta, por Massa, Cavallo y otras lindezas…- se oponía con opiniones sibilinas –según nuestro ver- que convenían, gratamente para los beneficiados, a Clarín, Magnetto y otros delincuentes aún vigentes.
La primera acción presidencial del otro delincuente, Mauricio Macri, fue firmar un DNU por el cual anulaba, descartaba, vetaba, la Ley de Medios. Es que el patinaje de Clarín, al presentar las formas por las que trataba de encuadrarse dentro del articulado de la Ley de Medios, era de una falsedad evidente y ya había sido rechazada por la Autoridad de Aplicación de la citada Ley.
Por lo tanto, todo no siguió igual a partir del delincuente Macri, sino que siguió peor y aumentando el daño, no sólo en lo atinente a los medios de comunicación sino a la Argentina.
Luego de un año y tres meses de instalarse en la presidencia de la Nación por la elección impuesta por Cristina –la vicepresidenta- Fernández pareció haber recibido algún tipo de energía, menguada, sin embargo, como para animarse a hacer declaraciones que, en verdad, esperamos fueran dichas el mismo 10 de diciembre de 2019. A lo sumo, el 11 de ese inicial mes. Esto dicho, sin que existiera la Plandemia, también impulsada por los terroristas globales.
Pues, la vía muerta (aparente) fue dicha por AF al asegurar que no está de acuerdo con la Ley de Medios y que no pensaba reponerla en vigencia. ¿Será posible?
Que estén bien.
Roberto Otero
Aquí, en ese tramo de la entrevista en C5N, Fernández habló de “la ley” y que todo se reducía a las leyes vigentes. Lo cual, hasta ahora, no demuestra ninguna otra consecuencia que lo que se vive respecto del infame diario Clarín.
Dijo, también, que no le importaban las tapas que publicase ese ariete de la derecha dependiente, sumisa al Nuevo Orden Mundial y otras basuras que habría, necesariamente y por supervivencia, destruir.
Recordemos que Alberto Fernández, cuando se sumaba a la oposición a la presidenta Cristina Kirchner, opinó con melosidad contra la Ley de Medios. Ley que, luego de haber sido debatida, discutida, reformada, informada y convocando aportes intelectuales de unos y de otros –siendo, a mi entender, la ley que más se trabajó desde la ciudadanía en distintos niveles de intelectualidad-, fuera aprobada y sancionada por el Congreso Nacional.
A partir de su sanción, se inició un tortuoso camino, principalmente por la acusación de que la ley no era constitucional.
El tema llegó a la Corte Suprema de Justicia y, en una audiencia para los negadores y los aprobadores, se llegó a la conclusión legal suprema: que la ley era constitucional en todo su articulado.
El tema que hería, casi de muerte, al grupo económico Clarín fue que la Ley de Medios legislaba contra el monopolio, barriendo, en su letra, a los medios de comunicación que encuadraban, perfectamente, en los considerandos de ser “monopólico”.
Clarín, no teniendo otro remedio, presentó un plan para deslindarse, soltar, medios que había obtenido mediante manejos cuasi mafiosos, siendo –como sigue siéndolo, insólitamente- manejador del Papel Prensa.
Recordemos que la dictadura genocida de 1976 fue la que le posibilitó al capo mafioso Héctor Magnetto, encaramarse en la mafiosa titularidad de esa empresa mixta –Estado y particulares-, quedada al garete a partir de la muerte de su dueño real, David Graiver.
Todo lo anterior comenzaba a solucionarlo la constitucional Ley de Medios, a la que Alberto Fernández, integrado a la banda de la oposición –integrada, ésta, por Massa, Cavallo y otras lindezas…- se oponía con opiniones sibilinas –según nuestro ver- que convenían, gratamente para los beneficiados, a Clarín, Magnetto y otros delincuentes aún vigentes.
La primera acción presidencial del otro delincuente, Mauricio Macri, fue firmar un DNU por el cual anulaba, descartaba, vetaba, la Ley de Medios. Es que el patinaje de Clarín, al presentar las formas por las que trataba de encuadrarse dentro del articulado de la Ley de Medios, era de una falsedad evidente y ya había sido rechazada por la Autoridad de Aplicación de la citada Ley.
Por lo tanto, todo no siguió igual a partir del delincuente Macri, sino que siguió peor y aumentando el daño, no sólo en lo atinente a los medios de comunicación sino a la Argentina.
Luego de un año y tres meses de instalarse en la presidencia de la Nación por la elección impuesta por Cristina –la vicepresidenta- Fernández pareció haber recibido algún tipo de energía, menguada, sin embargo, como para animarse a hacer declaraciones que, en verdad, esperamos fueran dichas el mismo 10 de diciembre de 2019. A lo sumo, el 11 de ese inicial mes. Esto dicho, sin que existiera la Plandemia, también impulsada por los terroristas globales.
Pues, la vía muerta (aparente) fue dicha por AF al asegurar que no está de acuerdo con la Ley de Medios y que no pensaba reponerla en vigencia. ¿Será posible?
Que estén bien.
Roberto Otero
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