lunes, 23 de noviembre de 2020

VHM NO PASA DE SER BRUTA, SIGUIENDO LA PROPAGANDA DE ESA SIDRA URUGUAYA Sumate a la revolución de la Sidra.

 ¿Decepción? No tanta. Alguna vez sospeché del personaje, sin dejar de reconocer las cualidades lingüísticas y discursivas que pone en acto. No sé, miradas a colaboradores, sobre todo colaboradoras, no es que me pusieron en alerta, sino que me parecieron, más que nada, de baboso. A pesar de la figura de macho charrúa que esgrime.

 

Pero todo ello no hubiera sido como la acumulación que es, si no lo hubiese escuchado, hoy mismo, por la frecuencia cibernética de 750 am, demeritando, con los cuidados epítetos que gasta, a la estadística que le llegó sobre que, de 70 millones de estadounidenses, el 80 por ciento reclamaba por el fraude en las elecciones del pasado 3 de noviembre, y vivaban a Donald Trump.

 

Cada cual es dueño de adherir a tal o cual candidato, tener más simpatía por aquel presidente que por el otro o resaltar virtudes ilusorias de uno frente a las evidentes de otro. Pero lo que no debería hacer, ¡tan luego él!, es atacar la información objetiva para sumarse a la task forcé de los medios más importantes que, por las suyas y siguiendo al pie de la letra un guion bien diseñado, por las suyas y sin que exista ninguna información real y concreta, declararon a Joe Biden como el nuevo presidente de EE.UU.

 

Esos medios yanquis son como el reflejo no distorsionado sino exacto, de los medios locales que conforman el oligopolio mediático y contra el cual, con mayor o menor enjundia, él mismo, Víctor Hugo Morales, ha batallado.

 

Como si para el relator de fútbol y, desde unos años, también periodista serio, no fuera importante que, en el gran país del Norte, hayan votado cientos de miles de muertos, también votado personas inexistentes o duplicadas (padrón consignando 3 millones y votaron 3,27 millones); que la misma empresa SmartMatic, contadora de votos en la Argentina, no quedase al descubierto por el amañamiento de los recuentos, a través de su ¿sucursal? Dominium. Y declaraciones testimoniales de personal actuante que vio y denunció el fraude. Mucho más, todavía, que está a la espera de ser judicializado.

 

Como dato accesorio, tendría que saber, este periodista serio, que la Suprema Corte de EE.UU., avanzó sobre los estados donde el fraude fue hasta grotesco (En un caso, Trump ganaba por 800 mil votos y, cuando se suspende el recuento, vaya a saberse por qué, aparece Biden con 800 mil votos a favor y Trump, 0).

 

Este hecho demostrado nos recordó, con brillo de pantalla de cine, los 2.800.000 votos que Mauricio Macri sumó entre las PASO –donde había perdido por apabullante diferencia- y las elecciones Generales, que por ese birlibirloque lo hicieron llegar al 41 por ciento, mientas sólo había logrado un 20 y monedas en las PASO. Ahí no hubo protestas del también liberal pro menemista Scioli, y nadie investigó nada. SmartMatic cumplió con sus contratantes. No pudo hacerle ganar las elecciones. Hubiera sido demasiado. Pero sí, llevarlo a un porcentaje que le insufló el oxígeno indispensable como para figurar como opción política y plataforma de ataque al partido ganador.

 

Que el señor Morales tenga su corazoncito depositado, digo, enfervorizado con la línea Demócrata –que viene a ser la línea de la gran trampa y del deep state-, es su cuestión. Pero, que no mienta. O, al menos, que no mienta más.

Que estén bien.

Roberto Otero

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