martes, 12 de octubre de 2010

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¿TODAVÍA DUDAN?

R. Otero
La "oligarquía maléfica" a la que se refería, con justa definición, José Luis Torres, sigue siendo tan oligarquía y tan maléfica como cuando el escritor definía a "Los Perduelis" en algunas maneras de vender la Patria.

Mezclada ahora con la troupe farandulera que les introdujo otro gran traidor a la patria como la comadreja riojana, siguen apuntando para afuera en cuanto intereses y expectativas económicas y sociales. En la Argentina tienen las fuentes de "nutrición" y las posibilidades de hacer arreglos con multinacionales que pagan en dólares o, mejor aún, en euros. Con idéntica mentalidad que la puesta en acto con los británicos y las carnes argentinas -aclaremos: de la provincia de Buenos Aires porque las del resto del país no existía para ellos-, esta gente tan chic y medida, de buenos perfumes y caras rellenas de buena alimentación, nunca pudo aceptar el acceso de Perón al poder en 1946, así como que fueron los impulsores del golpe interno en 1955, cuando Lonardi dijo aquello de "Ni vencedores ni vencidos" con un ministro del Interior (Goyeneche) que era "nacionalista", cuestión que al conservadurismo no le cae nada bien, a pesar de que se pavoneen con rastras de plata y monedas de oro, facones de funda labrada y taleros de cuero quemado...

Como aquel vividor que llegaba a las jineteadas que él mismo organizaba, montado en una coupé Mercedes pero disfrazado de gaucho. Claro, se trataba de San Antonio de Areco y no iba a hacer quedar mal a "don" Ricardo Güiraldes y otros que frecuentaban el boliche de López.

Pues esta gente es a la que le importa tres pepinos lo que pueda sucederle al país y, más que nada, a sus habitantes que, a la sazón, son ciudadanos de la República (como ellos mismos lo son, claro). Dejar sin alimentos a la población no es grave para ellos porque, al fin de cuentas, así como tratan a sus peones y puesteros, así piensan respecto del resto de los "cabecitas negras". Si no sirven si no es para trabajar a lo animal y después, con una hogaza, una vela y un camastro basta y sobra. Como otra señora de alta alcurnia y baja cama dijo cuando el administrador de sus estancias le planteó la necesidad de llegar con el tendido de energía eléctrica a los puestos de sus más de 10 mil hectáreas en la "media luna fértil" de la Argentina. Dijo esta señora: "Pero... ¿para qué si tienen faroles?"

Fueron -y ahora no sabemos a quién- los que, como bien lo investiga y describe Potash, ordenaron golpes y "revoluciones", cuando la línea económica del gobierno democrático de turno no convenía a sus particulares y sectoriales intereses -de sector y de clase-. Apoyaron esos golpes de Estado y aún a la dictadura asesina de 1976 porque, al fin de cuentas, "les gendarmes sont a nous". Ahora están en una jugada de máxima: voltear a Cristina de la Presidencia ya que, si vamos al caso, el señor Cobos proviene de Mendoza y no es peronista, lo cual ya es garantía para esta gente. Incluso podría llegar a ser ganso pero nunca se sabe si lo fue y se cambió después al radicalismo o qué.

Con la misma mentalidad de los cerebros con gorra que mandaron a secuestrar, torturar, desaparecer y arrojar seres humanos vivos desde aviones siniestros, ahora les importa nada que no se distribuyan alimentos ni nada.

Total, ellos tienen resto. Y si no, cruzan el charco y toman alguna copita en el Cafe de la Paix o en La Fragata por la Gorlero. Es fácil.

Así como se vendieron, subyugados como los de 1805 en la logia Independencia que regenteaba Ramos Mejía y abogaba por las fuerzas británicas como los salvadores de la Patria (Silvina Bullrrich), no tienen problema alguno en destruir la superficie fértil para el trigo y el maíz -determinantes de nuestras exportaciones tradicionales-, talar bosques y destruir el ecosistema para sembrar la maldita soja que se exporta en un 95% y cuyo precio lo maneja y regula Estados Unidos de Norteamérica...

Hedonistas por tradición y herencia, les resulta imposible pensar siquiera que haya que aportar algo más cuando las ganancias son extraordinarias. Tienen el concepto tergiversado de la propiedad privada al que le suman el ius abutendi como si esto no fuera delito en nuestra República.

Son sediciosos, sin duda. Pero nadie le pone el cascabel a tantos gatos sueltos. Y sale por las pantallas de la caja boba una señora que nos recuerda al Chino Balbín del '76. Con voz dramática y tono sentencioso, se autoerige en señaladora y "reserva moral" de la Nación. Es lógico que así piense la señora de los crucifijos y cuadros de vírgenes en su casa: ella también fue parte de aquel proceso de reorganización nacional que pretendió borrar -y casi lo logró- a toda una generación de librepensadores y libertarios. Fue nada menos que jueza de esa dictadura asesina. Y es la que ahora pretende señalar lo que se debe y no debe hacerse.

Posiblemente se esté gestando esa guerra civil que se evitó en 1955. Tal vez esa gente suponga contar con los esbirros de siempre. Pero más aún: es muy probable que cuenten con el Alto Mando Sur de las fuerzas yanquis. Porque ¿Usted duda de que estos últimos no estén fogoneando? Chávez, Mercosur, Banco Alba, Telesur... Es mucho ¿no? Para colmo de males, un indiecito como Evo Morales nacionaliza el petróleo... ¿Quién le armó el referendum de Santa Cruz de la Sierra?

Esta no es una pulseada entre el Gobierno y "el campo" sino entre el pueblo y los oligarcas. Por supuesto que estos últimos cuentan, como siempre, con una buena cantidad de subsumidos, cipayos vernáculos de poca monta pero que hacen número. A los que les darán migajas para conformar el presente con la promesa del pan entero que nunca llegará...

Y hay una buena cantidad de imbéciles contumaces que hacen circular correos electrónicos llamando a la "rebelión". Así como los tanguito del teclado, que pintan el cuadro campestre como poblado por gente buena de manos callosas y corazón generoso. Pero no son estos los que fogonean la sedición.

Estos, apenas cubren sus necesidades y, como es sabido, el estómago tira más que la emoción y si se levantan contra los que los tienen agarrados de los... pelos, tal vez dejen de comer. Entonces, hacen número. ¿Diálogo? ¿Cuál? ¿Cómo se puede dialogar cuando una de las partes plantea que "hablamos pero si no se hace lo que queremos, seguimos en paro"?

Claro está que los medios de comunicación masivos, como gracias a la comadreja riojana, fueron entregados a cadenas "multimedia" que, en la mayoría de los casos, dependen de empresas que no tienen nada que ver con la prensa pero que sí tienen intereses económicos en nuestra trasegada Argentina, manejan la información, deciden qué va y qué no va, y ponen letra a las caras de piedra que aparecen en los noticieros así como en los títulos de diarios nacionales. Así, entonces, el ciudadano de a pie no tiene escapatoria: o escucha radio o lee diarios o mira televisión y en todos esos medios se encuentra con la inseguridad y el reclamo del campo y la sordera del Gobierno y tantos otros lugares comunes que taladran la memoria virtual de los receptores de tales mensajes. Una mentira repetida muchas pero muchas veces, termina por convertirse en creíble. Más aún si por la falacia de autoridad, esa mentira se escucha por la radio primero, se ve en la televisión más tarde, y se lee en los matutinos al día siguiente...

Esa gente a la que nos referimos, fue la que siempre impulso todo tipo de bloqueos y entorpecimientos al desarrollo industrial de la Argentina. Perón respetaba el campo como tal. El mismo se crió en el campo. Pero su visión iba más allá de las huellas gredosas de la zona de Camarones, en el Chubut. Pensaba -y lo realizó- en una Argentina industrial. Así nació IME, los rastrogeros, la estanciera, el Pulqui I y II, y un largo, larguísimo etcétera. Y esto, todo esto, no convenía al gran país del norte, como lo denominaba otro gran traidor que defendió el presunto derecho chileno a la Patagonia Argentina.

Como no convenía a la santa iglesia, porque Perón era "el diablo" y tenía entre sus ministros a "un masón"... Entonces la "clase bienpensante" se unió a la clerecía -o más bien ésta ofreció, como siempre, sus servicios- y con el visto bueno de yanquilandia (que se sacaba de encima a un líder suramericano tanto o más peligroso, para esa visión, como lo es actualmente Hugo Chávez), impulsaron varios golpes de Estado. Incluyendo el de junio de 1955 donde la Marina no tuvo empacho alguno en descargar bombas en la Plaza de Mayo para matar "esos negros de mierda", entre los que había escolares...

Dicen los que saben, que la historia, como ciencia, es algo así como el libro de las premoniciones. Sería interesante, entonces, que no desoyéramos esa consigna, aunque para trastocarla: escribamos nuestra propia historia, de una vez y para siempre. Y si quedamos con los huesos blanqueándose al sol, pues ya no importara más nada... Si no, veremos la conformación de la Patria Grande...

Publicado el lunes 16 de junio de 2008

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http://lists.econ.utah.edu/pipermail/reconquista-popular/2008-June/064297.html


Juan María Escobar

 

 

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