sábado, 27 de junio de 2020


FIDEOS Y DÓLARES

Ver y escuchar a funcionaros del actual período preguntarse –y ¡preguntarnos¡- dónde están los dólares, que en una sospechosa maniobra, envió el F.M.I. al expresidente es, mínimamente, lamentable y lleva el sello, invisible, del “no me meto, ya cumplí con preguntar”.
Que Macri, Mauricio, debería de estar preso por esa –y otras muchas- causas en desarrollo, no me cabe duda alguna. Como a la inmensa mayoría de los ciudadanos no trastornados por relatos sirenéicos.

Exactamente lo mismo sucede con el flagrante cúmulo de delitos que han reunido en sus alforjas –además de dólares contantes y sonantes- los integrantes del Directorio de Venturin. Desde evasión y lavado hasta sub y sobre facturación, triangulaciones delictuales y demás lindezas que están bien definidas por el Código Penal de la Nación Argentina.

En otros casos, parecidos, semejantes, idénticos, los detectados responsables daban explicaciones de sus actos desde las celdas donde eran alojados en montón, bajo la inicial configuración de “asociación ilícita”. Tan clara y definitiva como debería de ser el caso de Vicentin.
Sin embargo se verifica por enésima vez el ejemplo de que quienes se sientan en el banquillo calzan zapatillas; no así los que muestran zapatos de cuero real, trabajados casi por artesanos.

El señor Nardelli debería, como Hamelin, encabezar la marcha hacia el penal sin otras condiciones que llevar su muda de ropa, al igual que sus consortes de causa.
Sin embargo, por arte del modo político rioplatense y, más que nada, argentino, los tipos son tratados como verdaderos señores, inocentes de todo lo que la malicia del populacho les endilga, a pesar de las constancias ilevantables de los delitos cometidos. Ojo, sin por esto saltar la manda de que todos son inocentes… etcétera.

Sin pensar la ligazón de Vicentín con la genocida dictadura del setenta y seis y de la que obtuvo el puerto que detenta, además de haber entregado 22 trabajadores, repito, sin pensar en la calidad moral de esos tipejos, los hechos ahora constatados los signan como verdaderos delincuentes de guante blanco en desmedro, sin duda alguna, del “populacho” y del Estado Nacional.
Los jueces del fuero penal deberían de actuar mediante la intervención de fiscales probos y por sobre todo, convencidos de que están donde están para ejercer la defensa del pueblo.
Si las “comisiones investigadoras” sirvieran para el escarnio de los delincuentes, casi que tendría algún sentido siempre que observáramos la realidad con el resentimiento de la venganza. Pero, en general, no sirven. Es lugar común si recordamos a Perón cuando afirmaba que si no se deseaba que algún proyecto no marchase, que se formara una comisión.

Espero que la causa penal que involucra al directorio en pleno de Vicentin y a otros cómplices necesarios, comience con todas las garantías para unos y para otros, pero que comience de una vez.
Intuyo que podrá ser el inicio de una serie de delitos cometidos por otros, no ya los mencionados, como el hilo suelto de una maneja… siempre que la veleidosa actúe por el olfato ya que tiene los ojos vendados.

Roberto Otero

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