domingo, 31 de octubre de 2021

El peligro que avanza sin alertar a muchos que deberían reaccionar, actuar, neutralizar, informar.



Cuando utilizamos palabras suaves y definiciones al tono para describir lo que la derecha de los macristas, los representantes de la Embajada Norteamericana y los impulsores del Nuevo Orden Mundial realiza y actúa cada hora, estamos poniendo espoletas de retardo bajo el suelo de todos los argentinos. ¿Es tan grave?

Los ejemplos palpables de lo que impulsa la actitud blanduzca se puede verificar en Paraguay, Bolivia, Chile, Perú, Ecuador, El Salvador como pocos y ni hablar de Brasil. Si los ejemplos tangibles y palpables no les sirven, mejor sería, para quienes descreen, que pidan su pastilla de cianuro para cuando llegue el momento y no tengan escapatoria.

Los hechos que marcan esa actitud blanduzca –por usar una palabra suave- del inicialmente agradecido gobierno surgido por el resultado de las elecciones generales de 2019, lo marcan la inacción ante los claros actos infames de anular leyes por medio de decretos del Poder Ejecutivo encubiertos bajo la definición de Decreto de Necesidad y Urgencia. ¿Cuáles fueron? La destrucción de la Ley de Medios, el nombramiento de jueces tanto en la Suprema Corte de Justicia cuando en otras Cámaras de Alzada en el fuero Federal. Empezando, realmente, por haber opinado sobre el gran desfalco al Estado Nacional mediante la toma de un imposible de justificar deuda ante el negativo FMI; deuda que no pasó por el control indispensable que la Constitución Nacional establece para aceptar, mediante votación, la legalidad de la misma.

Temas, los dichos, mencionados como hitos de la acción del gobierno nacional una vez que éste fuese el titular del mismo, a partir del 10 de diciembre de 2019.

Esa “blandura” de vocear lo que se haría y la inacción que demostró la penosa realidad del viento que se lleva las palabras, no sumó otra cosa que las sospechas acerca de la fortaleza que demostraría, ejerciéndola, la convicción del PEN para recuperar la institucionalidad republicana, contra el obvio desastre actuado por esa no otra cosa que la banda que se puso a la tarea de destruir las bases de nuestro país.

Esa agrupación de financistas disfrazados –poco- de funcionarios nacionales hizo, casi, lo que se les ocurriera para ganar mucho dinero y dólares a través del evidente jefe de todos ellos quién, por el uso de la lapicera, firmaba todo lo que se necesitase para lograr la cooptación de empresas, evasión de impuestos y lavado de dólares. Además, como si fuera poco, el encarcelamiento de dirigentes y ex funcionarios del gobierno peronista hasta 2015, uno de los máximos ejemplos de esta prisión inventada por causas inexistentes, inventadas, bajo la protección del entonces presidente –el aludido jefe de la banda en la titularidad del PEN- y el cómplice para todo, el gobernador de la provincia donde aquella presa política cumple más de 2.000 días de encierro injusto e injustificado por la vía legal.

Pero lo que nos agrede, como ciudadanos, es que ante la complicidad del macrismo con el golpe de Estado en Bolivia, nada se hace desde el PEN actual, la falta de impulso para acelerar la causa que abrieron en el hermano país. Nada de nada, salvo los títulos para diarios y otros mentirosos locales argentinos.

El borde del precipicio

Hasta ahora no existe remedio alguno para detener a los perros rabiosos que no sea terminar con sus vidas. Suena duro, pero es o el perro rabioso o la vida.

Sin embargo, todavía tenemos una solución incruenta: el voto.

Ganar las elecciones generales, el 14 de noviembre, es la única forma en la que podremos parar, detener, frenar ese avance infame y cruel que los macristas y sus a lateres pretenden en lo sucesivo en caso de vencer por el voto. Después de ello, irían por todo lo institucional y constitucional antes que cualquier otra cosa. Fuera de lo constitucional, de lo democrático y republicano. Tengamos esto muy en cuenta. Una vez pasado, no habrá ni tiempo ni espacio para la queja.

Nuestro voto debe ser como un aluvión de la defensa de la Argentina.

Es que si constatamos lo destructivo que fueron esos 4 años de (des)gobierno, el paso siguiente, en el hipotético supuesto de que vencieran en las elecciones del 14 de noviembre, será el indetenible enfrentamiento real, físico, de vida o muerte.

No prohijemos la posibilidad de someternos a una nueva dictadura, mucho más cruel que la cívica, empresaria, eclesiástica y militar de 1976-1983.

El voto masivo debe ser por los candidatos, conocidos, entrañables, del Frente de Todos, de la lista 507. Sin eufemismos ni exageración, votar así será votar por la vida de quienes vivimos y los que vendrán de los nacimientos locales.

Defendamos la Argentina y nuestras dignidades. Otra cosa, será anudar la soga en nuestros cuellos.

¡Viva la Patria!

Que estén bien.

Roberto Otero

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