domingo, 28 de noviembre de 2021

LA CARTA ACTUAL DE LA VICEPRESIDENTA CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER

La mirada precisa del texto que publica la Vicepresidenta no es otra cosa, para interpretar, como la línea necesaria e ilevantable sobre la incierta gestión con el FMI. Si bien la referencia a la Constitución respecto de quién firma –el Presidente-, resume con dicho texto de la obligación, irrefutable, que tendría el que tiene la lapicera.

Las concretas e históricas alusiones a lo actuado por Néstor Kirchner, quien logró liberar a la Argentina de la destructiva intervención del FMI en la política nacional, en todos los órdenes de la misma, le recuerda “al que tiene la lapicera” lo que significa defender –y ganar en esa lucha- la Soberanía de nuestra Nación.

Todo aquello que habrá vivido, en cuerpo presente, el hoy presidente por haber sido nombrado como Jefe de Gabinete desde 2003. Haciendo caso omiso de las sugerencias hincativas de diversos opinadores y ciertos “experimentados” economistas de entonces –que siguen siéndolo en la actual gestión presidencial-...

Lucha a la que se sumó, de pleno y con ecualitario coraje que exhibió Néstor cuando asumió la Presidencia de nuestro país desde 2005, Cristina, a pesar de los ataques que resistió, con éxito, incluyendo la reducción de la deuda externa –con FMI y buitres privados-.

La Carta no alude a que la Vicepresidenta es excluye de la decisión que debe adoptar y ejercer el “de la lapicera” sino que, por el contrario, recuerda y marca con precisión, los límites que ha de tener dicha gestión.

Lo que hicieron Macri y sus cómplices durante 2016 a 2019 fue, en conjunto, medidas, decisiones y resoluciones inverosímiles –pero de lamentable realidad- que tuvieron, como meta, la destrucción de la fortaleza Argentina y la probable sumisión del país a las mandas de EE.UU., vía FMI, con lo que las políticas nacionales dejaban de tener algún tipo de reflejo, aunque más no fuere.

En la coletaridad, percibimos la necesidad, además, de limpiar el camino de aquí en más. Por ejemplo, agradecerle al señor Guzman su presencia sin dejar de enviarle saludos finales al otro señor, Stiglitz. De igual modo, al señor Julián Fernández los esfuerzos, diagmos, demostrados en su insólito cargo del que debería despedirse. De igual modo, agradecimiento al señor ministro de Provincia de Buenos Aires, cuestionador por los “modos” de una advertencia del Secretario de Comercio interior. Y, lógicamente, agradecer a los colaboradores de dichas personas. Por último, aunque no final, dejar de darle espacio al señor Beliz, que ya bastante pinchó durante el menemato.

Que estén bien.

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