No se trata de averiguar si no se sabe o conoce la supuesta función de esa organización que nació cuando se crearon casi todos los organismos de control mundial, a partir de 1945. No. Lo que indagamos, por las reacciones en cadena que provoca, sobre si se recuerda las variaciones de opinión que tuviera esa organización respecto del famoso virus. Daño mundial que presagiaba, con gran anticipación, la reunión de octubre convocada por Bill Gates y su por entonces esposa Melania, y que reunió una notable cantidad de profesionales en todos los aspectos, más que nada, de la Comunicación. Octubre de 2019 precisamos.
Después surge el relato de una sopa de murciélago en China y a partir de allí, la difusión de virus. Virus que, según el descubridor del VIH –o yanquimente HIV- en su estructura se descubría la intervención de un laboratorio, o sea, intervención humana. Repito, en el virus “desconocido”.
Dejando –por ahora- los antecedentes que conforman la base del poco mencionado “Nuevo Orden Mundial”, es la OMS la que, hace no más de dos semanas atrás, “anunciaba” la “aparición” de un rebrote, por la vía que fuere, de un virus mucho más contagioso y fuerte en su poder tóxico con destino a la muerte de los infectados. Poco después “aparece” la supuesta mutación de la Covid-19 bajo la denominación de “Omicron”.
Recordemos, respecto de la OMS, que fue ese organismo financiado, ahora en el 80 por ciento, por Bill Gates –siendo, como es, el capo de la OMS una persona que cambia el trabajo de hacerlo para Bill Gates públicamente, a ser responsable del sillón del “mandamás” de la OMS. Como alineo de esta ensalada tóxica, agrego que el lugar donde “nace” el virulento virus es de la ciudad donde funciona el laboratorio para la guerra bacteriológica, en China. Siendo, China, la que completa el financiamiento de la OMS…
Que estén bien.
Roberto Otero
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