No llegamos a entender por qué se calla la crítica cuando el
mismo Fernández pidió que le hicieran saber cuándo estaba haciendo pis lejos
del tarro. ¿Qué así le damos argumentos a la “oposición”? No seamos niñatos.
Que Mauricio Macri es un consumado delincuente de guantes
blancos, creo que nadie podría negarlo siempre que tuviera sus facultades
mentales en condiciones de razonar y evaluar. No obstante y aunque dicho sujeto
creyera que tendría la calidad de patrón de estancia durante ¿ocho, doce, dieciséis
años? El chorro se cortó antes y lo dejó con la espalda al descubierto.
¿Por qué? Porque dejó pisadas, huellas y aún huellas
latentes que lo sindican como el organizador y permitidor del saqueo que
ejecutaron sobre nuestro Patrimonio Nacional y nuestro pueblo. En esto, también
incluimos las muertes habidas a causa o en razón de esa política (?) económica
que consistió en tratar de vaciar todas las arcas del Estado y de organismos
relacionados para llevarse cada monto a diversas cuevas fiscales. Sin olvidar
las compañías off shore que posee el
nombrado MM.
Asimismo la Constitución –esa molestia para dictadores y absolutistas– establece claramente cuál
es el camino para tomar deuda pública externa. Esas normas establecen controles
de todo tipo y el paso del proyecto de endeudarse por el Congreso Nacional.
Asunto, éste, que el citado MM no cumplió en lo absoluto.
Se nos dirá que la dictadura genocida eclesiástica, civil y
militar de 1976 en adelante no contaba con dicha autorización constitucional
para endeudarse como lo hizo y que, sin embargo, el Estado Argentino aceptó
dicha deuda como legítima y decidió pagarla. Mal hecho. Deberíamos de habernos
arreglado con pan, cebolla y agua durante años para salir del bloqueo económico
deviniente si no pagábamos ni un centavo de la deuda ilegítima e ilegal de los
militares genocidas. Pero no, con el verso cruel de la conciliación y que todos
somos buenos y que somos hermanos y tantas otras menciones falsas pero
operantes, la deuda externa se pagó.
Claro que hubo una diferencia y se palpó cuando Néstor
Kirchner llegó a la Presidencia de la Nación. ¿Cuál fue? Que se logró achicar
la deuda con quitas acordadas y que, además y principalmente, se le pagó al FMI
para librarnos de esa clase de buitres. Quedó, esto sí, un 7% para los buitres
identificados que, finalmente y como no podía ser de otro modo, MM pagó con
creces. Pero el tema es que la deuda se cortó ahí, del 2003 en adelante.
El Estado que recibió MM en diciembre de 2015 estaba en
perfectas condiciones económicas y financieras como para hacer, a partir de
ahí, una maravilla de gobierno. Es decir, podría haber sido así si esas y no
las que sufrimos hubieran sido sus intenciones. Lo que siguió ya lo sabemos
hasta el hartazgo.
Como sabemos lo que hizo, lo que no hizo, lo que prometió y
no cumplió y lo que no avisó pero sí hizo, se acumularon en su persona una
buena cantidad de denuncias penales tanto del fuero Ordinario cuanto del Federal
y, esperemos, tendrá que dar cuenta de cada una en los estrados que
corresponda. Siempre que se siga adelante con las denuncias y se tenga la firme
convicción de que en un estado de Derecho no es posible que un saqueador siga
lo más pancho sin pagar por sus desaguisados y delitos.
En este orden, justamente, es que reafirmamos, por enésima
vez, que la deuda personal tomada por Mauricio Macri no debe pasarse al pueblo
argentino. No tenemos por qué hacernos cargo de esa deuda ilegítima e ilegal
sobre cuyo monto total no tenemos certeza ni la mínima información de a dónde
fue a parar tanto dinero…
Y aquí es donde la argumentación de la deuda de la dictadura
genocida aparece: Si pagamos la de los militares ¿cómo no pagar la de un
gobierno democrático?
Primero, porque en tiempos de Raúl Alfonsín la carga de
fuerzas estaba mal repartida, el terror se olía en la piel de la mayoría de los
ciudadanos argentinos y si bien el líder radical tenía sobrada carga de coraje,
no contó con el acompañamiento indispensable. O sea, hubo de actuar
contra-derecho en torno a la deuda fraudulenta de los milicos.
Ahora, con 37 años de democracia continuada (aunque no
califiquemos la calidad de la misma), llega el momento de hacer lo que se cansó
de afirmar y reafirmar Fernández en sus discursos de campaña electoral: vivir
en una democracia donde el Derecho se ejerza sin condicionamientos. El Estado
de Derecho recuperado, según se avizoraba antes de emitir el primer voto en las
PASO. Luego, la aceptación del claro fraude le dio al vencido mucho oxígeno
como para plantearse que sólo 7 puntos de diferencia no hacen a la diferencia…
Entonces, como no se deben repetir errores ni nadie nos
obliga a ello en un país que, repetimos, vive en democracia y libertad,
entonces no repitamos el error de hacernos cargo de lo que no nos corresponde
como pueblo. O sea, si la deuda la tomó Mauricio Macri sin ningún tipo de
condicionante legal ni aprobación legislativa, pues que sea Mauricio Macri
quien asuma su pago. Incluso podríamos suponer que de actuar así nuestro
gobierno, impulsaría a los del FMI a despejar el terreno de yuyos y también
perseguiría a quienes autorizaron préstamos fuera de toda prevención que el
mismo FMI plantea para otorgarlos.
Si nos corren con la deuda de los militares respondamos que
alguna vez hay que empezar y ésta es esa vez.
Por lo tanto, Alberto Fernández Presidente, NO NOS CARGUES
CON UNA DEUDA QUE NO CONTRAGIMOS sino que fue tomada por estafadores que se
llevaron los billetes y en la Argentina no quedó nada, salvo la desolación
después del saqueo.
Diríamos que de actuar como lo proponemos SERÁ JUSTICIA…
Roberto Otero

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