lunes, 3 de febrero de 2020

ACCIÓN SOBERANA Y DEUDA IMPAGABLE




No llegamos a entender por qué se calla la crítica cuando el mismo Fernández pidió que le hicieran saber cuándo estaba haciendo pis lejos del tarro. ¿Qué así le damos argumentos a la “oposición”? No seamos niñatos.

Que Mauricio Macri es un consumado delincuente de guantes blancos, creo que nadie podría negarlo siempre que tuviera sus facultades mentales en condiciones de razonar y evaluar. No obstante y aunque dicho sujeto creyera que tendría la calidad de patrón de estancia durante ¿ocho, doce, dieciséis años? El chorro se cortó antes y lo dejó con la espalda al descubierto.

¿Por qué? Porque dejó pisadas, huellas y aún huellas latentes que lo sindican como el organizador y permitidor del saqueo que ejecutaron sobre nuestro Patrimonio Nacional y nuestro pueblo. En esto, también incluimos las muertes habidas a causa o en razón de esa política (?) económica que consistió en tratar de vaciar todas las arcas del Estado y de organismos relacionados para llevarse cada monto a diversas cuevas fiscales. Sin olvidar las compañías off shore que posee el nombrado MM.

Asimismo la Constitución –esa molestia para dictadores y absolutistas– establece claramente cuál es el camino para tomar deuda pública externa. Esas normas establecen controles de todo tipo y el paso del proyecto de endeudarse por el Congreso Nacional. Asunto, éste, que el citado MM no cumplió en lo absoluto.

Se nos dirá que la dictadura genocida eclesiástica, civil y militar de 1976 en adelante no contaba con dicha autorización constitucional para endeudarse como lo hizo y que, sin embargo, el Estado Argentino aceptó dicha deuda como legítima y decidió pagarla. Mal hecho. Deberíamos de habernos arreglado con pan, cebolla y agua durante años para salir del bloqueo económico deviniente si no pagábamos ni un centavo de la deuda ilegítima e ilegal de los militares genocidas. Pero no, con el verso cruel de la conciliación y que todos somos buenos y que somos hermanos y tantas otras menciones falsas pero operantes, la deuda externa se pagó.

Claro que hubo una diferencia y se palpó cuando Néstor Kirchner llegó a la Presidencia de la Nación. ¿Cuál fue? Que se logró achicar la deuda con quitas acordadas y que, además y principalmente, se le pagó al FMI para librarnos de esa clase de buitres. Quedó, esto sí, un 7% para los buitres identificados que, finalmente y como no podía ser de otro modo, MM pagó con creces. Pero el tema es que la deuda se cortó ahí, del 2003 en adelante.

El Estado que recibió MM en diciembre de 2015 estaba en perfectas condiciones económicas y financieras como para hacer, a partir de ahí, una maravilla de gobierno. Es decir, podría haber sido así si esas y no las que sufrimos hubieran sido sus intenciones. Lo que siguió ya lo sabemos hasta el hartazgo.

Como sabemos lo que hizo, lo que no hizo, lo que prometió y no cumplió y lo que no avisó pero sí hizo, se acumularon en su persona una buena cantidad de denuncias penales tanto del fuero Ordinario cuanto del Federal y, esperemos, tendrá que dar cuenta de cada una en los estrados que corresponda. Siempre que se siga adelante con las denuncias y se tenga la firme convicción de que en un estado de Derecho no es posible que un saqueador siga lo más pancho sin pagar por sus desaguisados y delitos.

En este orden, justamente, es que reafirmamos, por enésima vez, que la deuda personal tomada por Mauricio Macri no debe pasarse al pueblo argentino. No tenemos por qué hacernos cargo de esa deuda ilegítima e ilegal sobre cuyo monto total no tenemos certeza ni la mínima información de a dónde fue a parar tanto dinero…

Y aquí es donde la argumentación de la deuda de la dictadura genocida aparece: Si pagamos la de los militares ¿cómo no pagar la de un gobierno democrático?

Primero, porque en tiempos de Raúl Alfonsín la carga de fuerzas estaba mal repartida, el terror se olía en la piel de la mayoría de los ciudadanos argentinos y si bien el líder radical tenía sobrada carga de coraje, no contó con el acompañamiento indispensable. O sea, hubo de actuar contra-derecho en torno a la deuda fraudulenta de los milicos.

Ahora, con 37 años de democracia continuada (aunque no califiquemos la calidad de la misma), llega el momento de hacer lo que se cansó de afirmar y reafirmar Fernández en sus discursos de campaña electoral: vivir en una democracia donde el Derecho se ejerza sin condicionamientos. El Estado de Derecho recuperado, según se avizoraba antes de emitir el primer voto en las PASO. Luego, la aceptación del claro fraude le dio al vencido mucho oxígeno como para plantearse que sólo 7 puntos de diferencia no hacen a la diferencia…

Entonces, como no se deben repetir errores ni nadie nos obliga a ello en un país que, repetimos, vive en democracia y libertad, entonces no repitamos el error de hacernos cargo de lo que no nos corresponde como pueblo. O sea, si la deuda la tomó Mauricio Macri sin ningún tipo de condicionante legal ni aprobación legislativa, pues que sea Mauricio Macri quien asuma su pago. Incluso podríamos suponer que de actuar así nuestro gobierno, impulsaría a los del FMI a despejar el terreno de yuyos y también perseguiría a quienes autorizaron préstamos fuera de toda prevención que el mismo FMI plantea para otorgarlos.

Si nos corren con la deuda de los militares respondamos que alguna vez hay que empezar y ésta es esa vez.

Por lo tanto, Alberto Fernández Presidente, NO NOS CARGUES CON UNA DEUDA QUE NO CONTRAGIMOS sino que fue tomada por estafadores que se llevaron los billetes y en la Argentina no quedó nada, salvo la desolación después del saqueo.

Diríamos que de actuar como lo proponemos SERÁ JUSTICIA…

Roberto Otero

No hay comentarios:

Publicar un comentario