Fernández, el Presidente, se enojó –y con razón, agregamos–
por el ataque que los trols supérstites le brindaron a su compañera, la Primera
Dama. Suponemos que no ha sido grato para él y menos para ella, pero así son
las cosas con este tipo de gentuza, mercenarios confortables en la cobardía del
escondrijo fácil y pago.
No habría nada que decir por la reacción del Presidente si
no fuera que, además de denunciar a los trols, se viene olvidando de denunciar
ante la Justicia Penal Federal, al máximo depredador de nuestro patrimonio
nacional tanto como saqueador de nuestras potencialidades, estafador de
depósitos, fugador de divisas y generador de una deuda estilo “paga dios” como
lo es Macri, Mauricio.
Si Alberto Fernández tuviera en claro cuáles son las
prioridades de los argentinos, hace rato, desde el 11 de diciembre de 2019, que
habría solicitado a la Justicia la prohibición de salida del país de Macri,
Mauricio como de la totalidad de la banda que lo secundó en el saqueo a
mansalva de nuestra Patria. Hecho lo cual, comenzaría a enviar, vía Procurador
o a través de abogados del fuero local hasta que el funcionario estuviese en su
puesto, las denuncias por los múltiples delitos que durante su infausta
presencia en el gobierno tuviera el mencionado delincuente Macri, Mauricio y su
banda.
Como no fue así ni, hasta ahora, hay el más mínimo atisbo de
que se anime a avanzar sobre los delincuentes que lo precedieron en el gobierno
ni a establecer la diferencia obvia de deuda tomada por dichos delincuentes, en
forma personal por haber saltado todas las pautas y normas constitucionales
para recibir préstamos oficiales, la bronca contra los trols pasa a ser una
boutade casi infame, una tomadura de pelo al pueblo peronista.
Es hora de que Fernández, el Presidente, cambie el rumbo,
asuma el peronismo y se deje de joder con los sionistas genocidas terroristas
de la humanidad –que también operan grandemente en los EE.UU.– haciendo honor
al sentimiento que, traducido en votos, lo puso en la casa de Gobierno.
Oscuro futuro vemos de no hacer lo que tod@s deseamos,
solicitamos, pedimos, casi que le rogamos, porque después de esto, si hay
fracaso, no será posible la sobrevida. Ah, de paso, le sugerimos que lea mucho
la Historia Argentina y, también, la historia del capitalismo desde 1492 hasta
nuestros días, haciendo hincapié en la Guerra de la Triple Alianza. Ahí,
estamos seguros, se va a dar cuenta de lo que le sugerimos.
Roberto Otero

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