¿Ibuprofeno o
paracetamol? ¿La pérdida de olfato es un síntoma asociado al SARS-COV-2?
¿Funcionan las mascarillas caseras? La pandemia de COVID-19, que comenzó hace
ya tres meses en China, todavía genera más preguntas que respuestas
26 marzo, 2020
El Ministerio de
Sanidad ha elaborado un protocolo para el manejo y tratamiento de
los pacientes con infección por SARS-CoV-2 y la Agencia Española de
Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) lo complementa y
actualiza con los medicamentos disponibles. Así, aunque hay numerosos ensayos
clínicos en marcha, no existe por el momento evidencia procedente
de estudios clínicos controlados que permitan recomendar un
tratamiento específico para el SARS-CoV-2.
Según la AEMPS, en España se han autorizado dos ensayos
clínicos con remdesivir, un medicamento que se desarrolló
inicialmente para el ébola y que ha tenido buenos
resultados en el primer caso de infección respiratoria por coronavirus en EE
UU. En China también están en marcha dos ensayos clínicos aleatorizados y
controlados con tratamiento estándar, uno en pacientes con enfermedad moderada
y otro con patología grave. Otras sustancias que ya se están evaluando son la cloroquina y
hidroxicloroquina,
inicialmente usadas contra la malaria. Su eficacia se está comprobando en al
menos 23 ensayos clínicos (principalmente en China). La Comisión Nacional de
Salud del país asiático ya ha incluido este fármaco en sus últimas pautas de
tratamiento para la neumonía por SARS-CoV-2. Sin embargo, al no disponer de
datos, se considera que el nivel de evidencia todavía es bajo.
El lopinavir/ritonavir, un antirretroviral
para el tratamiento del VIH, también ha sido parte de la terapia recomendada
por las autoridades sanitarias chinas. Se han publicado los resultados de un
ensayo clínico aleatorizado, controlado y abierto en pacientes adultos
hospitalizados.
Hace unos días surgió la
polémica sobre la incidencia negativa que podía tener el ibuprofeno en las
personas con COVID-19. El origen fue el comunicado del ministro de Sanidad
francés, Olivier Véran, al alertar de que “tomar ibuprofeno y otros medicamentos
antiinflamatorios podría empeorar la infección por coronavirus”. Ante la
situación de incertidumbre que se generó en la población, la AEMPS informa
de que no existe ningún dato que permita afirmar un agravamiento
de la infección con el ibuprofeno u otros antiinflamatorios no
esteroideos, por lo que no hay razones para que los pacientes que estén en
tratamiento crónico con estos medicamentos los interrumpan.
No obstante, recuerdan que la primera alternativa para el
tratamiento de la fiebre es el paracetamol, como
también confirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Por
qué hay personas asintomáticas?
La principal forma de propagación de la enfermedad es
a través de las gotículas
respiratorias expelidas al toser. Aunque el riesgo de
contagio para alguien que no presente ningún síntoma es muy bajo, muchas
personas que contraen la enfermedad solo presentan síntomas leves,
particularmente en las primeras etapas de la enfermedad. De ahí que sea posible
contagiarse de alguien que, por ejemplo, solamente tenga una tos leve y no se
sienta enfermo.
“Probablemente el virus se multiplica fácilmente en vías
respiratorias altas y luego baja al pulmón, donde causa patología
respiratoria. En estos momentos puedes no tener síntomas o pasar por un leve
resfriado. Sin embargo, la carga viral es alta y al hablar y toser
se liberan partículas del virus que pueden propagar la infección.
Los otros coronavirus no se multiplicaban tan bien en dichas vías respiratorias
altas, sino en las bajas, pulmón y tráquea, por lo que la transmisión era más
difícil en individuos asintomáticos”, declara Sonia Zúñiga,
investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CNB).
También han crecido las dudas sobre
la anosmia (pérdida repentina del olfato) a raíz
de que algunas sociedades médicas la relacionaran como un posible
síntoma del coronavirus. Sin embargo, ni el Ministerio de Sanidad ni
la OMS reconocen este problema como posible síntoma. “No se ha recibido de
momento ninguna referencia científica sólida sobre esto. En el caso de que hallemos
alguna relación con este punto se comunicará de forma inmediata”, confirmó
Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias
Sanitarias (CCAES).
Otra de las dudas tiene que ver con la temperatura. La COVID-19 puede
ser transmitida en todas las zonas, incluyendo las áreas con clima cálido y
húmedo. La OMS explica que, según las evidencias existentes hasta
ahora, el virus que causa la COVID-19 puede ser transmitido en todas las zonas,
incluyendo las áreas con clima cálido y húmedo. Asimismo, los Centros
para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus
siglas en inglés) aclaran en su web que “aún se
desconoce si el tiempo y la temperatura afectarán a la propagación del
SARS-COV-2”.
Rutinas
de prevención
Si no se presentan los síntomas respiratorios característicos de la
COVID-19 (sobre todo, tos) o no se cuida de una persona que pueda haber
contraído esta enfermedad, la OMS afirma que no es necesario llevar puesta
una mascarilla clínica. Es importante recordar que las mascarillas
desechables solo se pueden utilizar una vez y que, si
no es preciso, se está malgastando este material en un momento en el que se
están agotando en todo el mundo. Además, las mascarillas caseras protegen contra el
coronavirus pero no garantizan al 100 % la eficacia. “Sin
embargo, sí son una barrera ya que los virus se pueden encontrar en aerosoles y
en gotitas de saliva. Deberíamos usar siempre protección cuando estemos
atendiendo a mayores o al ir a la compra, pero dejar las mascarillas buenas
para los que más lo necesitan”, confirma Beatriz Novoa, investigadora
del CSIC.
Respecto a las tareas de desinfección doméstica
la OMS ha lanzado varias recomendaciones para protegernos de la
propagación, entre las que destacan el lavado de
manos frecuente con agua y jabón, mantener una distancia
mínima de un metro entre una persona que tosa y tú, evitar
tocarse las manos, la nariz y la boca, taparse con el codo al
toser o estornudar y, sobre todo, permanecer en casa. Además,
si tienes una mascota, tendrás que tomar algunas medidas específicas.
Evolución
del virus
Una de las preguntas que se hacen muchos es la posibilidad de volverse a
contagiar. En este sentido, “si un paciente se ha curado y ya es
seropositivo, es decir, tiene defensas inmunológicas, lo estándar sería que no
se volviera a infectar”, confirma Luis Enjuanes, virólogo del CNB y el mayor experto español en
coronavirus. Dicho esto, según el investigador, hay otras razones que
explicarían por qué otras personas se han vuelto, supuestamente, a contagiar.
“La más simple es que, en realidad, los pacientes que se vieron
negativos lo fueron porque, aunque en la zona del tejido en la que se tomaron
muestras no tenían ya virus, sí persistían en otros tejidos –se sabe que en la
familia de los coronavirus el virus puede durante a veces hasta tres meses–”,
confirma el virólogo. “Además, cuando la presencia del virus disminuye, la
respuesta inmunitaria también baja y entonces puede ocurrir que este presente
un reservorio en un tejido determinado en el que circula menos sangre y
linfocitos de defensa, y se vuelva a reactivar después”, recalca.
Según ha contado Enjuanes, para los epidemiólogos el número de
infectados es 10 veces superior a los detectados en los hospitales. De
esta manera, habría muchos más contagiados actualmente en los que la enfermedad
cursaría como una infección leve, lo que facilitaría que se quedara en la población
y se vaya atenuando. “Los coronavirus activos humanos ya están todos muy
atenuados y apenas causan un resfriado común de invierno. Yo espero que con
este pase lo mismo. Si el virus se atenúa, se disemina con mucha facilidad y
puede tener luego vueltas cada invierno, como hace el virus de la gripe, que es
estacional. Creo es esto es bastante probable”, manifiesta.
Y, ?qué ocurre con los test de detección?, ¿también identifican las
nuevas cepas del SARS-COV-2? Hay dos supuestas cepas, L y S, en las que se
ha producido un cambio mínimo, que no parece que tenga que ver con la
virulencia o transmisibilidad, según los datos disponibles. “Con este cambio,
los test de detección reconocerían ambos tipos de virus, dado que todos
los test de RT-PCR que se hacen en el mundo reconocen partes del
genoma del virus que no cambian apenas entre las distintas cepas que están
apareciendo”, explica Zuñiga.
Una
mirada al futuro
Se está hablando mucho sobre llegar al pico de infección pero, ¿qué
implica esto? “Llegar al pico de infección no quiere decir que se ha
controlado el problema. Implica que tenemos que redoblar
los esfuerzos para garantizar que no damos un paso atrás”, confirmó Fernando
Simón en la rueda de prensa del pasado lunes. Para explicar la llegada de ese pico
a nivel nacional, los científicos utilizan el número básico de
reproducción (R0), el número de casos secundarios que genera cada caso de
la enfermedad. “Ese número varía en cuanto cambiamos el patrón de contacto
social. El objetivo es hacer que el número de casos secundarios promedio que
produce cada caso se reduzca a menos de uno. Si lo conseguimos, empezaremos a
disminuir dramáticamente la transmisión de la enfermedad. Hasta que
eventualmente llegáramos a una transmisión 0”, cuenta Simón.
Una de las noticias alentadoras es la cantidad de gente que se está
curando y según los datos proporcionados por el Ministerio de
Sanidad, un total de 5.367 ya se han recuperado. Y respecto a la vacuna, Luis
Enjuanes explica que el prototipo de la vacuna que está usando China es
conceptualmente sencillo y, casi con seguridad, estará listo en otoño.
“Expresa la proteína S del virus, que es la que le sirve para unirse a la
célula del hospedador y la mayor inductora de anticuerpos protectores. Es una
medicación basada en un vector previo conocido hace años, con lo cual parece
creíble que esta vacuna esté lista en otoño”, concluye.

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