miércoles, 13 de enero de 2021

EXPORTACIÓN, CONSUMO INTERNO ¿POR QUÉ HAY DEBATE SOBRE ESTA RELACIÓN?

Un nuevo papelón del Gobierno amébico de A. Fernández, con la decisión de ir para atrás con la prohibición de la exportación de Maíz. Acotemos algo: los productores de maíz ganaron el 92 por ciento durante la cosecha 2019 y, ya que estamos, informemos que los productores de soga, en igual período, ganaron el 105,5 por ciento.

Bien, terminado lo anterior, pasemos a despejar la duda del título.

La Argentina, toda ella, es del Estado Argentino. Que luego, por acuerdos, liberación de hectáreas, compra privada y demás artilugios defendidamente legales, exista una millonada de hectáreas que pertenecen a los privados. La mayoría de las extensiones, a unos pocos, seamos honestos. Pero, de todas maneras, toda esa tierra y lo que haya bajo la superficie, es del Estado Argentino. Dentro de éste, que lo sostiene, existe la Nación, objetivo a destruir por los globalistas asesinos. O sea, el pueblo al que, a contra natura, también pertenecen los ricos hacendados y sus familias.

El Estado debería –aunque no sé si lo hace- calcular producciones de alimentos, empezando por establecer zonas favorables para tales semillas y otras, para tales otras. El conjunto de unas y otras resultará en millones de toneladas de granos, carne, huevos, etcétera.

Calculando la cantidad de habitantes de la Argentina, se puede, con precisión, establecer la cantidad de kilos de productos varios que los habitantes –el pueblo- consume anualmente.

Realizadas estas cuentas, el Estado deberá autorizar –y obligar, tal vez-, de acuerdo a las zonas previamente establecidas, la siembra de tales y cuales semillas. Esto para considerar un crecimiento armónico, es decir, equilibrado, donde no exista sobreproducción de Unas y carencia Otras.

Una vez calculadas las toneladas de, por ejemplo, Maíz, para el consumo interno; el excedente podrá disponerse libremente. Si se exporta, pagando el derecho de exportación que se establezca y, si no, quedará como acopio y, agrego “de seguridad”. O sea, si por el veleidoso clima o el HAARP, las condiciones meteorológicas atentan contra cosechas, dicho acopio servirá para cubrir los faltantes de tal o cual producción fallida. A precio local, obviamente y no, de exportación.

Por ello, se publicará y habrá de cumplirse a rajatabla, el respectivo proyecto, donde se pondrá la cantidad de toneladas de, por ejemplo, maíz, en total: la cantidad que se separará para el consumo interno y, en consecuencia, el número de Ton que quedarán de libre disposición. Asimismo, establecido lo anterior, el Ministerio de Agricultura determinará la rotación de las siembras, a fin de no agotar los campos. O sea, tanto de maíz en tales hectáreas que, en la próxima siembra o se las dejará descansar o se sembrará pastoreo o alguna otra semilla. Este aspecto, nos parece, es de alta importancia.

Igual actitud para con la siembra de soja. Un campo dedicado, casi en un 90 por ciento, a la soja, deberá descansar en la siguiente temporada, aunque chillen y berreen. Es más que sabido cómo la soja agota la tierra.

¿Qué los propietarios de los campos ganarán menos al no esquilmar la tierra de sus vastas estancias? Ganarán menos. O sea, no perderán. Por lo tanto, ajustarán sus presupuestos a la realidad.

Un factor determinante

La decisión de abrir, fundar, implementar las Juntas de. O sea, de granos, de carnes, etcétera. Que determinarán lo que expresamos más arriba en cuanto siembra y producción ovina y bovina y otras. Indicando, a la vez, el precio justo del pago local a cada producción. Precio que no quedará ligado a nada más que a la decisión estadística y calculada de la Junta en cada caso.

Lo anterior sería el paso previo a la reapertura de un Instituto Estatal que comprará a los productores –grandes y pequeños- sus cosechas a un precio justo, así como la compra de carnes y otras producciones. A medida que se instale, se encargará de comprar, también, los productos autorizados para la exportación, a los precios razonables, centralizando, de este modo, la actividad exportadora y, también, importadora.

Una advertencia y su ejecución

Sí, por un acaso, los propietarios de grandes extensiones de tierra y de animales, pretendieran ir en contra de estas políticas de protección real al campo y la industria argentinas, el Estado dispondrá de varios equipos de personas especializadas para realizar, en dichos campos negacionistas, las siembras y, posteriormente, cosechas determinadas. Así se dará, también, la real identificación de la propiedad privada dentro del concepto de función social de la propiedad que, en lo sucesivo, será el límite a todo tipo de arbitrariedades que pudieran cometerse por parte de propietarios negacionistas. No consideramos que lo anterior, todo, esté “fuera de tiempo” sino, por el contrario, “está en la recuperación del tiempo perdido”.

Desde ya que no será blando ni cómodo ni muy fácil. Pero la convicción de realizarlo, la firmeza en la ejecución y la convicción de quienes lleven adelante esta tarea, resultará en la invencibilidad del objetivo.

Sin dudar, es, a todas luces, un acto de nacionalismo puro, sin banderas partidocráticas ni sometimiento a ninguna de las ponencias en boga y, mucho menos al globalismo del Nuevo Orden Mundial. Es más: de realizarlo dependerá la calidad y condición de los argentinos.

Roberto Otero

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