sábado, 18 de diciembre de 2021

TRONAR EL ESCARMIENTO ¿ES CAPAZ EL QUÍA?



No es nada nuevo repetir lo mismo que decía al momento de la elección de Cristina sobre el candidato a presidente. Sinceramente, me pareció una barrabasada, sin embargo, confié en que la presencia de la más importante política nacional como Ella, debía de sobrar como guía para marchar y no equivocarse.

Honestamente, me equivoqué. Aunque como bien lo dijo Ella en la carta respecto de que “la lapicera la tiene el presidente”, justificó su personal subordinación al esquema de responsabilidades y autoridad ejercida que plantea la Constitución Nacional.

No obstante, desde el 10 de diciembre de 2019 quedó en claro que, si bien no habría un pacto entre el delincuente saliente y el nuevo representante “del pueblo” –o estuvo muy encubierto y secreto--, ese señor que llevaba la Banda protocolar no tenía, ni identidad peronista-kirchnerista, ni la mínima fibra que le permitiese usar esa lapicera para decidir y ordenar acciones rápidas y contundentes para, al menos, poner en cajas las grandes infamias cometidas por el anterior gobierno nacional y su vándalos de buenas maneras.

No se denunció ante los Tribunales, el principal afano de cara al pueblo, pero jamás refrendado por el Congreso Nacional –tal como lo establece la Constitución Nacional, despreciada por esa gente--.

El otorgamiento de tan descomunal préstamo no solo tuvo un origen ilegal según nuestras leyes y la CN, sino que, a la vez, también trasgredía bestialmente el código de funcionamiento del FMI, con aquello de no prestarle dólares a los que no podrán devolverlos por las condiciones de su economía.

No obstante, la orden provino del mamarracho republicano que terminaba su mandato a la vuelta de la esquina, dando paso al actual presidente de EE.UU. de Norteamérica.

Refrendando el carácter político o geopolítico adoptado por el Republicano con miras a retornar al dominio absoluto sobre Suramérica –al estilo de la peste negra del senador perseguidor de izquierdistas e impulsor del asesinato del matrimonio judío en la cámara de gas, entre otras infamias sociales y políticas--. El carácter del préstamo fue, clara y precisamente expresado por un miembro importante del FMI. ¿Estamos?

Luego de este tema “demorado” por la “lapicera”, se suman: recuperar, por DNU, la Ley de Medios –tal como, también por DNU, la había anulado el anterior –y lamentable—presidente de la Argentina; y la intervención del Poder Judicial, empezando por la ilegal Corte Suprema de Justicia, integrada por dos “jueces” nombrados por Decreto por el presidente de entonces. Luego, claro está, la persecución penal de los demás jueces y fiscales que integraron la banda de los Tribunales para la persecución de funcionarios del kirchnerismo, empezando por la propia expresidenta hasta 2015.

Tenemos, ustedes, nosotros, infinidad de casos donde la pluma de la lapicera fue blanduzca. Lo de la lógica y necesaria intervención de Vicentin y el vergonzoso achicarse del Presidente me parece que nos tiñó el rostro de un color morado…

En un match de box y ante una paliza a uno de los púgiles, podemos inferir que el ganador será el palicero. Pero, y no es inusual, en ciertos casos donde el que recibe los golpes posee una inviolable y fuerte provisión de fibra muscular y pensamiento guerrero –que se sintetizan en la definición popular de tiene huevos--. Se produce, al final, la ubicación de varios golpes de respuesta que terminan nokeando al antes virtual ganador de la pelea, que recibe los 10 contados por el referee totalmente fuera de este planeta Tierra y grogui es sacado del ring.

Desearía confiar en el punching ball actual, pero, me duele, es híper difícil que semejante pusilánime encuentre, entre las circunvoluciones de su cerebro o las neuronas de su intestino, la chispa que encienda --¡por fin! -- el motor que podrá avasallar a las y los delincuentes golpistas quienes lograron sus bancas en el Congreso por la prostitución del voto. Que sigan bien.

Roberto Otero


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