Hasta ahora se "atribuye" el copamiento y ejecución de guardias a un grupo guerrillero paraguayo
Ningún medio de prensa -ni siquiera Clarín que podría hacerlo sin dramas- ha asegurado que los 4 asesinatos de guardias de seguridad privada en una estancia paraguaya sean obra del grupo autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Más notable aún es que para la redacción de los primeros "partes de prensa" se transcribe, con algún refrito si hay vergüenza, lo que publica Wikipedia en su portal de Internet. Para rematar la rareza, el actual presidente Cortes -surgido después del golpe de Estado parlamentario al presidente constitucional Lugo y, luego, votado por los ciudadanos paraguayos- aludió a que no necesita ayuda de ninguna índole ya que por convenios binacionales cuenta con el apoyo de Colombia y de Chile. Justamente...
Colombia le le abrió la puerta (de atrás, agregaríamos) a la OTAN. Sí, a la Organización Tratado del Atlántico NORTE, para que los yanquis se instalen con todo derecho y a la luz del sol -sin mantenerse en las sombras como hasta ahora lo hacía-. Y Chile es firmante del ALCA, el plan económico yanqui para cambiar dictaduras aplicadoras de desapariciones y torturas para imponer planes económicos por, directamente, el ahogamiento económico de los firmantes suramericanos de ese documento de suicidio latinoamericano.
La necesidad de salir a la superficie de ciertos gusanos como los CIA y otras heces circulantes, bajo cubiertas legales otorgadas por presidentes dependientes (gerentes delegados) se hace evidente en estos exactos tiempos en los que se dirime el tema eje de nuestras naciones suramericanas: mantener y ahondar la independencia política y económica del bloque del MERCOSUR, de la UNASUR y de la CELAC -incluyendo el ALBA como hilo anudador-; o entregarnos atados de pies y de manos para que hagan con todos nosotros lo que a los fondos buitre, las corporaciones protegidas por la NSA y la Secretaría de Estado del imperio yanqui-romano hagan lo que se les ocurra.
Como la "invasión" abierta, con paracaidistas y copamientos a cargo de las fuerzas armadas mercenarias con las que los yanquis invaden Oriente Próximo no sería pacífico porque, a pesar de la pasividad cobarde de muchos, existiría una resistencia armada importante y les costaría lo que todavía les cuesta Irak; entonces hay que jugar las fichas que siempre les dieron resultado positivo: cooptar grupos, aliar traidores y sumisos, arrear desinformados y cobardes.
La Argentina está, en este tiempo, sufriendo el mayor ataque del que se tenga memoria fuera de lo que serían los golpes de Estado armados, las dictaduras asesinas y otras lindezas por el estilo. Al pueblo, en general, se le escapa el tema en su origen: la necesidad de contar, los yanquis, con el "patio de atrás" para asegurarse insumos principalísimos como litio, petróleo, alimentación, agua dulce, pesca, uranio y un largo etcétera.
Para lograr esto es necesario contar, en los gobiernos de Suramérica, con gerentes agradables como lo fueron, en nuestro país, Menem, De la Rúa, Duhalde. Ni hablar de años anteriores a 1983 al '76 y también -ya que nos desplazamos a la década del 70- la sospechosa virulencia de ataques terroristas y la inseguridad en el período constitucional 1974/1976 donde los servicios yanquis y los infiltrados cometieron muchas de las insanías sociales que se atribuyeron a grupos armados nacionales.
Ante la sospechosa aparición atribuida del EPP -vale considerar que a la hora de la redacción de la presente nota. 18:20 hs., esa formación no se responsabilizó de los asesinatos, y teniendo en cuenta la rápida declaración del millonario Cortes -hoy presidente del Paraguay- respecto de sus aliados tácticos, podemos avizorar un desembarco de asesores colombianos y chilenos para ayudar en la ocasión.
Tengamos en cuenta que los fondos buitre y otras corporaciones tóxicas -uno de esos fondos financia la fundación y acción de la diputada del PRO Alonso así como el armado logístico de la anteúltima caceroleada- necesitan que la Argentina se arrodille porque, dijeron y dicen en sus portales y documentos de información-formación, que a la Argentina hay que disciplinarla. ¿Por qué? Porque pagó la Deuda Externa mafiosa que contrajeron militares y gobiernos gerentes y porque se opone a pagarles lo nominal que exigen ellos antes que respetar el acuerdo con los demás acreedores que aceptaron y se avinieron a la quita que se planteó y obtuvo desde el gobierno de Néstor Kirchner.
Entonces, la opción sigue siendo clarísima. Por ello es que la Corte Suprema de Justicia -salvo las excepciones que conocemos- pretende reiterar su hincamiento cuyo origen válido y letal fue la cobardía de sus pares de 1930 cuando cohonestaron un golpe de Estado y resolvieron que los decreto-ley que emitía el ejecutivo pútrido de entonces tuvieran el mismo valor institucional que las leyes sancionadas por el Congreso de la República.
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