domingo, 29 de diciembre de 2019

BASTA DE QUE NOS ROBEN Y BASTA DE QUE NOS CONDICIONEN LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN


BASTA DE QUE NOS ROBEN Y BASTA DE QUE NOS

CONDICIONEN LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Uno se pregunta ¿quiénes son los judíos? O sea, aquellas personas que profesan la religión judía. ¿Quiénes son? ¿Intocables de toda intocabilidad? ¿Tenemos que avenirnos a la fábula de que los judíos son el pueblo elegido por dios? Cortemos ya con esta chapuza que sólo nos trae malestar y no pocas molestias materiales y sociales.

Un judío es igual a un mahometano o un cristiano o un católico o un umbanda o cualquiera otra persona que profese la creencia y fe que le venga en gana. No hay ninguna diferencia.

Que nuestro mundo se construyera, lamentablemente, alrededor de estas fábulas es un hecho que los miles de años por venir -si es que subsiste el planeta como tal- podrán, culturalmente, cambiar. Seguramente caerá el mito de ser los únicos habitantes del Universo que fue, a raíz de las religiones absurdas, la que nos brindó esa pedantería astral de la que siguen gozando, en su ilusión apoyada por la fuerza, cientos de miles de humanos.

Pero así son las cosas, por ahora. Lo que no deberíamos permitir nunca más, es que nos sigan robando palabras y tapando la boca. ¿Quiénes? Los judíos. O, mejor dicho, los sionistas.
Así las cosas, semita-antisemita fue apropiado para designar a los judíos; holocausto fue apropiado para nombrar la matanza de seres humanos en la 2da Guerra Mundial a manos de los nazis. Y no es así.

Semita alude a las tribus que provienen de Sem que de judíos, nada. Y holocausto alude con precisión a quien es muerto por el fuego, como lo son los miles de palestinos que se calcinaron en el dolor de sus cuerpos retorcidos por las bombas de fósforo arrojadas por los bombardeos israelitas sobre territorio que no les pertenece y que ocupan ilegalmente.

Que los judíos utilicen las palabras a su antojo, es lo que se debe de hacer con la libertad de expresión. Para ellos, semita y holocausto tienen significados fijos. Pero para nosotros, que no somos judíos, no es así.

Veamos el tema de las agresiones a dulces palomas de la paz.

Si una persona espeta “¡Sionista!” a otra, lo insulta, realmente. ¿Por judío? No, por terrorista.
El sionismo es el terrorismo que avalan las potencias para que la superficie donde se desarrolla Israel siga siendo lo que es desde 1947. De hecho, los gobiernos de Israel han sido neta y claramente sionistas y el mayor exponente de todos ellos es el actual representante al que definiríamos como un sionista perfecto.

Pero Israel es “un estado criminal de guerra” como bien lo ha definido Noam Chomsky, que de correntino no tiene nada. En Israel, por otra parte, está legalmente autorizada la tortura para obtener confesiones de prisioneros. En Israel, del lado interno del muro que construyeron contra toda lógica de los derechos humanos, se apostan tiradores que hacen blanco en cualquier persona, hombre, mujer, viejo, niño y, obviamente, los matan. Como disparar al blanco nada más que el blanco son personas como nosotros, de carne y hueso. Israel bombardea con bombas incendiarias, como lo hicieron los yanquis en Vietnam y los Nazis en Euskadi (País Vasco). Y así como los yanquis se llevaron a los científicos alemanes para iniciar la “carrera del espacio” -tanto como lo hicieron los rusos, aclaremos-, también en Israel “importaron” nazis y metodología nazi para la organización de seguridad interna, interrogatorios, secuestros y otras lindezas de los espíritus enfermos.

De modo que cuando alguien espeta “Sionista” a otro alguien, le está diciendo todo lo que representa el sionismo para la Humanidad, o sea, un cáncer infame maloliente y despreciable.

Terminemos, a la vez, con esta diferenciación con los judíos. Por ejemplo ¿Por qué tenemos que pagarle los viajes a un diputado judío para concurrir al Congreso Judío Mundial si no tenemos nada, pero absolutamente nada que ver ni con los judíos ni con sus congresos?

Esto es todo por ahora.

Roberto Otero


semita1
1. adj. Según la tradición bíblica, descendiente de Sem. U. m. c. s.
2. adj. Dicho de una persona: Que pertenece a alguno de los pueblos queintegran la familia formada por los árabes, los hebreos y otros. U. m. c. s.
3. adj. Perteneciente o relativo a los semitas.
4. adj. semítico (‖ perteneciente al semítico). Léxico semita.
5. m. semítico (‖ grupo de lenguas).



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