lunes, 16 de marzo de 2020

EL VALOR DE LA PALABRA, EL COVID 19, BILL GATES Y OTROS. EL MIEDO COMO PALANCA


Los medios de comunicación en todas las plataformas (gráfica, radial, televisiva, internet) insisten en torcer la historia. Dicen que el virus “lo descubrieron en China”. No es así. En China detectaron el virus, pero su origen no fue ese país sino Nueva York en Estados Unidos de Norteamérica.


¿Recuerdan cuando veíamos los prolegómenos de la invasión a Irak por parte de EEUU, cómo bombardeaban a las audiencias con que Sadam Hussein tenía armas químicas, terribles, mortales? Los inspectores de las ONU no encontraron ni una aspirina vencida, pero desde los medios coludidos se insistía con el arsenal bacteriológico del ahora construido enemigo Saddam.



El general Powel, ante la Asamblea de las Naciones Unidas, con cara de póker detrás de su negritud (que también ayudaba), aseguró que esas armas químicas existían; y como “prueba” mostraba unos tubitos de vidrio con tapón sellado.

Conclusión: EEUU invadió Irak y se hizo del petróleo iraquí así como de su posibilidad de ingreso a la OPEP para, de este modo, manejar el precio del crudo en el mundo.

Años después de 1 millón de muertos y destrucción por doquier, quedó evidenciado y sin resquicio para la duda, de que no hubo, jamás, armas químicas en Irak.

Hasta que esto se expandió y desde el momento en que los EEUU declaraban la existencia de armas químicas, quienes negábamos tal aserto éramos vilipendiados como terroristas, falsos, infames, y no sé qué más. Denostación que alcanzaba a nuestros medios de prensa alternativos, demeritando la confianza que los lectores tenían en estas supuestas “teorías conspirativas”.

El engaño de la guerra de IRAK

Sin embargo, a pesar de todo, tuvimos razón con otros miles de colegas y organizaciones que, desde aquel primer momento denunciamos las mentiras de Bush hijo (entonces presidente de EEUU) y su cohorte de angurrientos cuervos y buitres. Todo aquello fue un gran negocio, tanto por el petróleo cuanto por la “reparación y reconstrucción” de Irak, y de Bagdad sobre todo. Pero los muertos no resucitaron.

Tanques por virus

Ahora nos enfrentamos al COVID-19. Su cadena o formología fue registrada en el Registro de Patentes y Marcas de Nueva York, EE.UU. bajo el número de registro US1013001B2 a nombre de la empresa británica Pirbright, empresa integrante del Biotechnology and Biological Science Research Council de Gran Bretaña.

Acotemos que dicha empresa tiene registrados varios flagelos: 2002 – ZH; 2004 – SACS; 2005 – Gripe Aviar; 2009 – Gripe Porcina; 2014 – Ébola; 2016 – SICA y, como se dijo, el COVI-19 actual.

Reiteramos que cada uno de estos virus tiene su patente en la Oficina de Registro de los EEUU.

¿Casualidades?

La Fundación Billy y Malena Gates (sí, el mismo) en cooperación con Adrián Tomas de Johnson & Johnson, organizaron, en Nueva York el 18 de octubre de 2019, el denominado por ellos Evento 201. La organización del mismo estuvo a cargo de León Hopkings. ¿De qué se trató dicha reunión?



Al estilo de lo que realiza el Council of Foreing Relations para la implementación e instalación mundial del Nuevo Orden Mundial, el Evento 201 tuvo las características de un teatro –como en la estrategia militar se alude a la mesa de arena- en el que, planteada una hipótesis de desastre, se establecen las distintas líneas de acción que la sociedad podría adoptar ante la misma.

Fueron invitados a dicho Evento 201 desde psicólogos, psiquiatras, médicos infectólogos, bioquímicos, abogados, periodistas, dueños de medios de televisión, y un largo etcétera que cubrió todas las vías de comunicación de la sociedad actual.


Se planteó, entonces, la aparición de una pandemia y se trabajó sobre la interpretación y desarrollo hipotético de las reacciones de las sociedades del mundo, o sea, de los Estados-Nación sobrevivientes. Se redactaron noticias, notas, artículos, entrevistas como si realmente dicha pandemia hubiera sido declarada en la realidad tangible.

El esquema fue la aparición de un virus de alto poder y rapidez de contagio y cuáles serían las reacciones de los distintos gobiernos ante la pandemia declarada, calculando, a la vez, el número de muertos que dicha injuria mundial produciría.

Si el lector encuentra alguna similitud con la actualidad, no es responsabilidad del autor de esta nota.

Lo más sorprendente –si es que cabe sorpresa…- es que el Evento 201 se desarrolló el 18/10/2009, ocho semanas antes de la denuncia del primer caso de contagio del COVID-19 (a) Coronavirus.

¿Queremos insinuar que EE.UU. está detrás del COVID-19?

Para nosotros, lo está, claro que sí. Empezando por la insensibilidad manifiesta y el cinismo empresarial del presidente Trump y derramándose tal actitud sobre los halcones que le cuidan la espalda.

¿El motivo? Se nos hace que como los EE.UU. está perdiendo gran terreno en el manejo del comercio mundial así como de otras características de los Estados-Nación sobrevivientes; y dado que es China, en fuerte alianza con la Federación de Estados Rusos, el bloque que está desplazando al imperio yankisionista del privilegio de ser el mandamás del mundo, no se nos hace difícil presumir lo que aquel asno haya pensado respecto de difundir el COVID-19 en una de las ciudades densamente pobladas de China.

Lo demás, es actualidad. Por sobre todo, la insistencia de los medios que siempre han repicado las campanas, obedientemente, a lo que manda el Departamento de Estado yanqui o sus Embajadas. Saturar pantallas, títulos y medios de comunicación con el tema “coronavirus” y atosigar a lectores y distraídos, con cifras de muertes y contagios que acongojan en ánimo de los receptores de tales notas y disparan, progresivamente, el miedo camino al pánico.

Al respecto de esa campaña dirigida a atemorizar a las poblaciones, hurto de la película El Veterano, lo que una de las amebas del servicio de inteligencia británico expresa como justificación de ser, ellos mismos, quienes combaten al terrorismo y los autores de actos terroristas a la vez.

Dice el fulano, de apellido Turner en la ficción (¿ficción?): “Una población en permanente estado de miedo, no hace preguntas. Nuestro deseo de guerra se vuelve su deseo. Un sacrificio voluntario. Mientras el miedo es descanso, es control, es dinero”.



No creo que llegue a ver el “deschave” del COVID 19, pero algún memorioso recuerde esto y, al final, nos dé la razón. No en lo personal sino a tod@s quienes afirmamos lo dicho en todo ese y éste tiempo.

Que sigan bien.

Roberto Otero

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