En una de esas películas por Internet que
se miran para llenar espacios de fiaca no-creativa, dimos con la que cuyo
título también es el de esta notuela: El Veterano.
Dispuestos a pasar tiempo observando una
Clase B en descenso, nos relajamos y mate en mano, fijamos nuestra atención en
la panalla del monitor.
Desarrollo previsible: soldado que deja el
servicio después de la invasión a Afganistán y vuelve a uno de los barrios
londinenses que concentra inmigrantes de todas partes pero, preferentemente, de
Oriente Próximo. Por las vueltas del guión se relaciona con otro veterano y éste
lo lleva a conocer a un “no se sabe qué” al que el veterano trata de “sí
señor…” etc. Conclusión: lo contratan para hacer trabajos de inteligencia, ya
que al regresar de Afganistan no hay ni trabajo de cuidacoches para enganchar.
Lo que pinta perfectamente esta película
es como trabaja la inteligencia británica, para afuera y para adentro.
Cuando comienzan a correrse los velos, el
veterano cae en la cuenta de que fue usado por esa organización paralela para
generar caos y presionar a la población con el peligro del terrorismo, siendo
que ellos mismos quienes realizan los atentados y asesinatos.
Como no podía faltar el lado tierno, el veterano
se enamora de una espía que el servicio de inteligencia había plantado en un
supuesto jefe terrorista pakistaní (luego resulta que éste también trabajaba
para el servicio inglés). El caso es que cuando él y ella descubren la trama,
la mujer, a regañadientes, acepta irse y él, quedarse.
Sin embargo, poco después le llega el “soplo”
de que la mujer había desaparecido o muerto o algo, no lo precisan.
Entonces, el veterano, usando sus dotes aprendidas y adiestradas en la guerra,
se desliza al estacionamiento donde el hombre, Turner, nexo entre el grupo de
inteligencia y el primer ministro guarda su vehículo. Lo espera; el
coche por fin llega, estaciona y cuando el tal Turner se baja, es apuntado por una Glock que sostiene con firmeza el ex-soldado.
El Veterano pregunta por la mujer y Turner
comienza a darle explicaciones de lo que es la situación global y particular. Y
es aquí donde, después de tanto introito, queríamos llegar. Lo que este Turner
de la ficción le dice a El Veterano, da la pauta de muchas de las cosas que
suceden hoy día. Al menos eso nos pareció. Juzgue usted.
Turner:
Continuamos destruyendo mientras la gente no lo sabe. Cuando se da cuenta, es
demasiado tarde.
Turner:
Una población en permanente estado de miedo no hace preguntas. Nuestro deseo de
guerra se vuelve su deseo.
Turner: Un sacrificio voluntario.
El miedo es descanso, es control, es dinero.
El miedo es descanso, es control, es dinero.
Después de esa última frase, el disparo retumba en el subsuelo del estacionamiento y El Veterano se va a cumplir su autoimpuesta misión de limpieza.
Si le interesa ver esta peli, está en
Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=0RCRFRuTWdk

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