Hay varias,
empezando por la de Cuba –Soberanía- y también las del CONICET. Luego, la Sputnik
V –que se lee Sputnik CINCO- y las de negocios espurios como la de Pfizer, la
Moderna, etcétera. En lo personal, confío en la de la Federación Rusa, así como
la de Cuba.
El lavado
de cerebro de muchos espectadores-oyentes que aceptan lo que dicen los voceros
de Cambiemos y movilizados por el delincuente de lesa humanidad Héctor Magneto.
Muchos de ellos fueron, por antecedentes confirmables por cualquiera que tenga
tiempo de navegar en la Internet, gestores de subversión asesina. Tal el caso
del cordobés Leucovich, alias Leuco, sionista expreso, integrante del MTP que
fuera impulsado a pretender la toma de La Tablada. También está el locuaz
Lanata, quien fundó Página 12 con dineros aportados por el ERP (Gorriarán
Merlo) y los residuos del montonerismo apátrida, quienes jugaron a ser
peronistas de Evita, mientras trabajaron, entre otros beneficiarios, para la
dictadura genocida a través del proto-político Eduardo Masera, por entonces
jefe de la Armada.
Esta recua
aboga por la no-vacunación y apuntan contra la Sputnik Cinco, bajando líneas incomprobables,
pero, como el buen chisme, pegadizas, creíbles.
Una de las
mentiras que fogonea la recua aludida es la “obligatoriedad” de vacunación. La
verdad es que quien se vacuna lo hace porque así lo decide, sin otra presión u
obligación legal.
No hay
mucho más que decir. Espero que cada cual decida en libertad su vacunación o el
rechazo al pinchazo. Cada cual se hará cargo de su destino.
Que sigan
bien.
Roberto
Otero
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