miércoles, 16 de diciembre de 2020

REPITEN LO DE EINSTEIN PERO IGUAL INSISTEN EN HACER LO MISMO BUSCANDO OTROS RESULTADOS

En realidad, no es que sean estúpidos sino cómplices o coludidos o, mejor, empleados, desde el infausto presidente Alberto Fernández hasta los más mínimos mentales que integran su Gabinete.

Por supuesto que abonan a esa complicidad asesina de la Argentina, los medios de prensa que, como obvios serviles, trabajan a la sociedad con tapas, títulos, programas de televisión, programas de radio. A los que se suman los trolls pagos que, en las redes sociales, siguen los lineamientos de la dependencia sumisa en la que, cada vez, estamos más sumergidos.

Es insultante para el pueblo argentino que, sobre el gigantesco fraude que se verificó en las elecciones del pasado 3 de noviembre en Estados Unidos, no digan ni una letra. Al contrario, se llenan la boca afirmando que el delincuente mayor –aunque nos parece un mascarón de proa- ya es el presidente de ese país, cosa que no es ni cierta ni real. Justamente, en EE.UU. los dueños de Twiter, Facebook, Youtube y otras, establecieron una férrea censura a todo mensaje que mencione desde el fraude en las elecciones hasta opiniones sobre el desastre que significaría el Nuevo Orden Mundial para toda la población del mundo.

Los directores del NOM y los actos simultáneos y paralelos para ayudar a su implementación, son, a su vez, dueños, inversores de nota y titulares de fundaciones, formando un grupo homogéneo que trabaja según los postulados del CFR (Council on Foreing Relations) dirigido, a su vez, por los Bildenberger. Este último, fundado por David Rockefeller mantiene esa participación decisiva a través de su hijo, también bautizado David Rockefeller. En síntesis, el NOM trata de empobrecer a los países del mundo, destruir sus instituciones políticas, deshacer el concepto de Estado-Nación, desdibujar las fronteras para, así, generar zonas interesantes para la explotación y otras. Para lograr esto, es necesario que cuenten con la complicidad de las autoridades nacionales de cada país.

En La Argentina es obvio de toda obviedad la sumisión del ¿gobierno? De Mauricio Macri y su banda disfrazados de ministros y secretarios de Estado, como así también el ¿gobierno? De Alberto Fernández y su mísero, moralmente, gabinete. Agregamos que muchos de los integrantes del gabinete de A. Fernández son, a la vez, integrantes de ONG’s y fundaciones manejadas por el gran destructor: George Soros.

Hace menos de tres días, el Presidente de EE.UU., Donald Trump, expresó, con claridad indiscutible, que la lucha se plantaba entre patriotas y globalistas. Exacta definición del actual estado de cosas, no sólo en aquel país del Norte sino en el mundo.

El pútrido gobierno de A. Fernández evidencio la sumisa complicidad de su inminente gestión efectiva, viajando, como primer país a visitar, a la cueva del sionismo extremista y criminal gobernado por el genocida Benjamín Netanyahu, arrodillándose, prácticamente, ante dicho gobierno sionista que ejerce el genocidio del pueblo palestino. Siendo, como fue Fernández, uno de los principales informantes de la Embajada de Estados Unidos, ya no se podía esperar otra actitud de este sujeto, vocacionalmente traidor. Pero la entrega lisa y llana, que empezara su cómplice local Mauricio Macri, es para modificar las leyes, el Código Penal y, luego de un jucio sumario, llevarlo –a él y a Macri- ante el paredón de fusilamiento.

Si no nos alertamos sobre lo que pudiera venir si Donald Trump no lograse romper el cerco del Estado profundo (deep State) en EE.UU. y, de la mano del diablo, el delincuente gerente de Joe Biden accediera a la Presidencia de ese país, el mundo estaría perdido por centurias.

La consigna es informarse e informar a amigos, conocidos, desconocidos, instituciones, a todos los que tengan agendados en sus correos electrónicos. La información es poder, sin duda, pero si la información llega sin distorsiones al pueblo, es preludio de una acción que nos defienda. Cada cual, desde su lugar en la sociedad, tiene la obligación de defender a la Argentina de este cáncer ideado por los cuervos, buitres y serpientes.

Además, si nos toca la lucha en las calles, no teman, se muere una sola vez.

Que estén bien.

Roberto Otero

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