lunes, 30 de enero de 2017

LA MILICADA DEL PRO
Sin duda son los funcionarios que ayudaron a la dictadura genocida, ellos o sus padres, y no fueron juzgados.

El antecedente para desentrañar la verdad lo dio Rodolfo Walsh en 1977
La existencia de constancias sobre crímenes de lesa humanidad deja la duda fuera de contexto: se cometieron. La sumatoria de declaraciones, actas, memorandos secretos encontrados y declaraciones de testigos de cargo, dejan bien en claro la existencia de un plan perfectamente orquestado para proceder a la destrucción del campo popular, anular la oposición peronista y desaparecer no sólo personas como les enseñaron los argelinos de la OAS, sino y especialmente desde recién nacidos a niños de no más de 3 años (con las excepciones de rigor).
Que un sospechado de corrupción económica en un puesto tan sensible como la Aduana, diga que no existió tal plan y que los desaparecidos no fueron más que 8.000 y no 30.000 no debería de movernos un pelo. Lo dice un cómplice de quienes así procedieron y, además, por decir lo que dijo a favor de aquella época aciaga y negra y alabar a la dictadura genocida, debería estar ya mismo preso por apología del delito.
El antecedente que nos parece inatacable en tanto desaparición de personas durante esa infamia que sufrimos todos los argentinos -no sólo los que estaban a favor- es el dato cierto, contundente, preciso que da Rodolfo Walsh en la Carta a la Junta y que fue su sentencia de muerte ejecutada por los esbirros de los asesinos entorchados.
En ella, Walsh denuncia ya la desaparición de o15.000 compañeros. Entendamos esto: Walsh publica y entrega su carta el 24 de marzo de 1977, el mismo día en el que La Rural, Clarín y La Nación pedían más represión en sendas solicitadas alusivas a la "magna" fecha.
Si en 1977 habían desaparecido 15.000 personas ¿Cuántas más durante la infamia que duró ese genocidio programado por el Consenso de Washington?
Supongamos que Walsh, en la calentura del escritor comprometido, hubiera exagerado el número y éste fuera la mitad. Durante los seis años siguientes habrían sido 45.000 los desaparecidos. ¿Que los sin patria bajaron el ritmo hacia 1982? Es posible. ¿Y que lo bajaron más hacia la entrega en 1983? También es posible. Entonces, sin mucho dar vueltas llegamos a los 30.000 desaparecidos que desde el vamos se denuncian.
Gómez Centurión integra una familia de gorilas manifiestos. Y si bien sus dichos no deberían tener ninguna trascendencia, al expresarlos en un medio de comunicación masiva adquieren la característica de apología del delito al justificar, negar y apoyar el genocidio de la dictadura ECM76. Por tanto, ya debería de estar bajo custodia policial a pedido del juez penal de turno a instancias del fiscal actuante.
Claro, para actuar así un fiscal debería de tener huevos y se nota, a las claras, que a la mayoría de los fiscales les falta ese aditamento accional.

Roberto Dolard
 JUJUY, GERARDO MORALES CORRUPTO
Verbitsky reveló los negocios de Morales detrás de la detención de Sala
El periodista de Página 12 mostró el extraordinario negociado de la familia del gobernador jujeño sobre tierras de la propia provincia.

El periodista Horacio Verbitsky reveló los negocios que realizó la familia Morales en Jujuy a través de la compra-venta de tierras en la provincia, de donde obtuvieron una ganancia superior al cuatro mil porciento en cuestión de meses.
 
En su columna publicada este domingo en Página 12, Verbitsky reconstruyó el redituable negocio del clan Morales: el secretario general de la gobernación, Freddy Morales, junto a once legisladores (siete radicales, tres justicialistas y un conservador popular) compraron 150 hectáreas al Banco de Jujuy por 720 mil pesos y apenas meses después se las revendieron para un programa de vivienda al Estado provincial en 30 millones.
 
En el negocio, Gerardo Morales no firmó la autorización de venta de los loteos, sino que lo delegó en su vice. "Para quienes lucran con la especulación inmobiliaria la obra social de Milagro Sala es un ejemplo intolerable que debe ser punido", explicó el periodista de Página 12.
 
 
En el mismo Alto Comedero donde Milagro Sala se hizo conocida, realizó un gran negocio inmobiliario el hombre fuerte del gobierno de Jujuy, Freddy Morales, asociado con siete dirigentes de la Unión Cívica Radical, tres del justicialismo y uno del populismo jujeño del ex gobernador Horacio Guzman y su hija María Cristina: compraron 150 hectáreas por solo 720 mil pesos y las terminaron vendiendo por más de 30 millones.
 
Apoyado en una publicación del portal "El Disenso", de Mariana Escalada y Agustín Ronconi, Verbitsky mostró el decreto 1234-ISPTYvV/2016, del 11 de mayo de 2016, que aprueba la mensura y el anteproyecto de loteo del último de esos terrenos, el mismo que compraron y vendieron los legisladores, a solicitud del apoderado Miguel Giubergia, actual secretario del Comité Nacional de la UCR, director del Ente Nacional de Comunicaciones que reemplazó a la Afsca una vez derogada por decreto la ley audiovisual, y uno de los testigos ofrecidos por Gerardo Morales en el juicio contra Milagro Sala.
 
Una curiosidad adicional es que el decreto que autoriza el loteo no fue firmado por Morales, sino por su vicegobernador Carlos Guillermo Haquim: "Cumplieron así con la formalidad de que no fuera directamente Gerardo quien autorizara el negocio de Freddy, lo cual tranquilizó a la selectiva oficina anticorrupción de la ex diputada macrista Laura Alonso", explicó el periodista.

El Destape

viernes, 27 de enero de 2017

NO AVIVÉS GILES...
Dos ex y un aparecido se separaron de MILES, el partido montado por Luis D'Elía

 
 
Apaleado por el mafioso Magnetto al haberle quitado el guiso de 80.000 millones que significaba para ese y otros convidados, mojar el pan en tan bella salsa, Boudou quedó casi disecado. La corporación judicial que funciona al son de las gónadas de mencionado mafioso se pusieron en línea para organizar la persecución y a pesar de que las supuestas causas terminaron desechadas, sin fundamento, desmentidas desde los mismos estrados judiciales, don Amado quedó aplastado contra cualquier pared y muy pocos de los propios le echaron un lazo. El que sí lo hizo fue Luis D'Elía que leyó claramente.
Es que el perseguido efectivizó una gran medida; decidió, Boudou, respecto de "la plata de los jubilados" y cortó el drenaje que se chupaba cientos de miles de millones en comisiones y otras lindezas. El ANSES reasumió su función plena y para 2015 contaba nada menos que con 500 mil millones de reserva. Aclaremos: Macri o los delincuentes que lo secundan ya avanzaron sobre la destrucción de la ANSES y dentro de poco más, si no se los detiene de una vez, los jubilados entregarán más que el 13% que les descontara Patricia Bullrrich cuando era ministra de De la Rúa; se quedarán sin nada. Con lo que pronto se verán los frutos que siembra Lagarde, presidenta del FMI aún siendo delincuente sentenciada, cuando dijo aquello de que "Algo hay que hacer con los viejos, viven mucho y cuestan mucho". Macri está haciendo lo posible para reducir el número: alimentos por las nubes, no más medicamentos gratis y en poco tiempo más el ANSES no tendrá fondos para responder a los pagos que antes sí tenía...
El otro personaje es Gabriel Mariotto. Sempiterno funcionario técnico, fue uno de los defensores de la Ley de Medios -punto a favor- dando charlas y conferencias a lo largo y ancho de la Argentina. En Comodoro Rivadavia fue que lo conocimos luego de maravillarnos, sin exageración, con la charla que acaba de dar en el Teatro Español de aquella ciudad. Sin embargo, su accionar ya dentro de la política nos hizo dudar de la entereza que pudiera tener este señor de hombros cargados, sonrisa fácil y verborragia ilimitada. Fue vice de Scioli y en algún momento también se le tiró en contra hasta que, quien sabe por cuáles mecanismos de la psique humana, volvió silbando bajito sin haber perdido la sonrisa. Claro, no olvidemos que en aquellos momentos Cristina era Presidenta...
Ahora, con otro secundón, se baja del partido MILES que no sólo le dio cobijo en el ostracismo de los nadie, sino que es una estructura clara y definidamente peronista-kirchnerista que lleva a Cristina como el único líder existente, posible y presidenciable.
¿Será por eso que a estos dos les cae mal?
Del tercero en discordia ni hablar. De algún modo nos recuerda a Greepeace y sus mandantes. Nada que agregar acerca de Esteche. Casi diría que si se fue, mucho mejor. Fue -me parece- como esas invitaciones que uno se obliga protocolarmente pero que, sabemos, serán para discordia. Mejor que no esté más antes de daños mayores.
De todas maneras, es de bien hijos de puta elegir el momento para ponerse bombachitas de otro color.
Roberto Dolard

martes, 24 de enero de 2017

OÍDO TAPADO El espión obsesivo ordenó las escuchas telefónicas a Cristina hablando con Parrilli. El delito de Maurizio Macri por espionaje interno -a familiares y a víctimas de la AMIA-, quedó probado claramente en la causa aunque el ahora débil y sumiso juez Ercolini se apuró a dictar el sobreseimiento 24 horas después de que el corrupto presidente que tenemos asumiera como tal. Esta nueva avanzada de orejas apunta a Cristina y a su estrecho colaborador Oscar Parrilli, a pesar de que las transcripciones interesadas de los diarios oligopólicos que encubren al delincuente, hayan publicado cualquier cosa. Aquí, desde El Disenso tenemos el audio completo y la transcripción del mismo. Verifiquen y comparen y verán quién les mete gato por liebre.

OP: Hola CFK: Hola Oscar.. OP: ¿Quién habla? CFK: ¡Yo Cristina, pelotudo..! OP: Ahh (risas), porque me había llamado un periodista recién. CFK: ¿Por Stiuso, Por lo de Stiuso? OP: Sí, vos sabes que estoy en Neuquén; estuve buscando La Nación, el reportaje que hizo. CFK: Por eso te estoy llamando, porque a este tipo hay que matarlo. Eh.. Pero.. es un caradura! OP: No lo leí todo, escuchame una cosa; me dicen que está como apichonado, que no te conoce vos, ni lo conoció a Néstor. CFK: ¿Cómo no lo conoció a Néstor? A Néstor lo conoció, seguro. No se OP: Bueno, dice que no. Dice que no. Ahora estoy acá en Neuquén, estoy esperando que llegue el diario para comprarlo, para leerlo todo CFK: ¡Pero entrá por Internet Oscar..! OP: Ahh, bueno, pero estoy en el auto, por eso de a poquito… lo busco ahora y lo voy a.. CFK: ¿Dónde estás Oscar, ahora? OP: En Neuquén estoy. CFK: Ya sé, pero donde estás físicamente.. OP: En la casa de mi hijo estoy. CFK: Bueno, andate a tu casa y ponete a laburar… OP: Bueno Si, si, lo leo todo y ya pensaba salir, porque me llamaron a ver qué hacer CFK: Yo quiero leerlo, ahora le dije a Anita que me lo mande urgente, porque yo no puedo entrar en La Nación. que me lo mande urgente y te lo leés y esperás a que hable con vos para ver …. OP: Listo, listo, hablamos y después lo vemos. CFK: Además, empezá a buscar todas las causas que le armamos, no que le armamos, que le denunciamos… OP: Que le denunciamos… ocho causas tiene de denuncias, si las tengo todas. CFK: Describilas todas, y poné en qué juez tiene cada causa. OP: Bueno CFK: qué juez tiene cada causa OP: qué juez tiene cada causa.Si si CFK: La verdad es que es increíble que no se haya hecho absolutamente nada. OP: nada Si, si, no se ha avanzado absolutamente nada, en ninguna. CFK: ¿Cómo que los Kirchner tenían servicios paralelos? ¿Y él nunca lo denunció eso? OP: Si, se callo la boca CFK: No, no, no! OP: Es mentira, los manejaba él los servicios. CFK: ¡Por favor! y porque no le preguntan quienes eran los titulares de.. ¿Sabés que? hay que ponerlo frente a Paco (Larcher) y frente a (Héctor) Icazuriaga,  Icazuriaga y larcher que eran los responsables hay que traerlos acá OP: ¿A declarar, te parece a vos? Yo no sé si es conveniente que los pongamos… CFK: ¿Con repecto a ésto? ¡¿Cómo que no?! ¿A quién le armamos carpetazos nosotros? OP: No, bueno no, a nadie. Si armaba los armaba él… él es responsable de esas carpetas. CFK: Estás lento de reacciones, me parece Oscar, eh. Andate a tu casa a leer artículo por artículo. OP: Bueno, ahora lo miro bien y hablamos. Chau CFK: Chau

Las 8 causas Dentro de las 8 causas mencionadas, Stiuso se encuentra imputado por delitos graves incluyendo en la Causa Martins trata y prostitución, enriquecimiento ilícito investigado por Casanello (hasta que fue apartado de la causa), amenazas contra el ex diputado Bonasso, la causa que investiga las empresas creadas mientras trabajaba para la SIDE que incluye enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y tráfico de influencias, el juez Caputo lo investiga por contrabando, la causa AMIA y el caso por la muerte de Nisman donde está imputado. Parrilli remarcó que es llamativo que nunca haya sido llamado a declarar en las mismas. El blindaje del aparato judicial es fuerte. Sobre el espía sindicado como el jefe de Nisman y sospechado de ser quien le ordenara suspender sus vacaciones para presentar la denuncia contra CFK, dice Parrilli “se pasó 20 años intentando evitar que se sepa qué pasó en el atentado a la AMIA“.

Yo Cristina, pelotudo..!

Luego de analizar el material detenidamente, queda claro lo poco tiene en común la escucha con las deformadas transcripciones que los diarios hegemónicos llevaron a su tapa la semana pasada. Si han respetado rigurosamente la palabra pelotudo, casualmente la misma definición que empleaba Franco Macri para referirse a su hijo Mauricio, según publica Gabi Cerruti en El Pibe.



La escucha es clara: CFK le pide a Parrilli que busquen las denuncias realizadas a Stiuso y denunciar a alguien no es delito. Sino Carrio y Stolbizer lucirían, desde hace rato, llamativos conjuntitos a rayas. Según Clarín, Marijuan investigará a CFK por abuso de autoridad y por promover denuncias falsas contra Stiuso.

El delito sugerido por Marijuan es un delito imposible. Para que exista una acusación por “armar causas”, primero tiene que existir la evidencia de que se ha radicado una denuncia falsa, y para ello haría falta que las denuncias contra Stiuso hubieran sido investigadas a fondo y se hubiera determinado que se trataba de “causas armadas”.¿Como aseverar la falsedad de una denuncia que ha sido cajoneada por los mismos operadores de la corpo judicial que salen “de oficio” a denunciar su falsedad?

¡Oh paradojas! Sucede que transcurre un mes difícil para el gobierno de un presidente procesado penalmente por su afición a las escuchas ilegales, es que en enero empiezan a publicarse los dramáticos resultados económicos de 2016 y los aún peores augurios para 2017, la persecución a CFK vuelve a ser el caballito de batalla de la corporación mediatico-guberno-judicial a la que tanto le cuesta reconocer límites entre los poderes del estado y, lo que es peor, en el ejercicio mismo del poder.

Según informa Clarín, el Fiscal Marijuan, cuya animosidad con la ex mandataria ya había quedado al descubierto cuando la producción de Majul filtró audios en los que el operador reportaba al periodista: “Decile que lo más importante, además del pedido de indagatoria, es que la dejo al borde de la detención con la prohibición de salida del país y con el deber de comparecencia ante el tribunal“, sería el encargado de impulsar nuevas denuncias vinculadas a los audios entre CFK y Oscar Parrilli cuya publicación, tratándose de grabaciones secretas realizadas en el marco de vaya a saber qué investigaciones, constituye una grave violación a la intimidad pero también una peligrosa brecha en la seguridad nacional. ¿Quienes, por qué y para qué le pinchan un teléfono a un presidente sin dar explicaciones? ¿Quienes tuvieron acceso a esos audios? ¿Con qué derecho la justicia interviene los teléfonos del poder ejecutivo para posteriormente filtrar al público los fragmentos más sugestivos y convenientes de las quizás miles de horas de grabación? Se trata de interrogantes que nadie plantea, y que nadie nunca responderá.

Lo que queda cada vez más claro, incluso a la vista de millones de ciudadanos que no son kirchneristas, es que se ha montado un enorme engranaje de poder con objeto de perseguir y encarcelar a la presidenta; entre la obvia, ensañada y descarada persecución y la falta de resultados judiciales concretos, cada vez es más fácil concluir que toda la operatoria no tiene otro objeto que el de ensuciar su imagen para impedir su tan temido regreso.

Sin embargo, la imagen de CFK resistirá, como siempre, el embate. Este audio es la viva expresión de una mandataria que resiste, en su último año, los embates conjuntos de los servicios de inteligencia paralelos, la justicia cómplice y los medios hegemónicos desestabilizadores. En el lenguaje íntimo del audio, CFK dice lo mismo que sostenía en sus discursos públicos, y se rebela como lo que es, una líder proactiva, exigente, desestructurada, sin dobleces y con una enorme coherencia entre lo dicho dentro de su círculo íntimo y lo expresado a la militancia.

fuente: El Disenso http://www.eldisenso.com/politica/el-que-quiera-escuchar-que-escuche/

viernes, 28 de agosto de 2015

El miedo a la verdad

Realizado el 15 de enero de 2015. Mal archivado, no subió.

   En Prensa Comodoro teníamos como colaboradora de cartel francés a una mujer judía cuyo seudónimo era Silvya Hetch. Participaba en la comunidad pero desde una posición crítica. Es que el representante de la comunidad en la DAIA y la AMIA era Beraja. Beraja que resultó el estafador de Banco Mayo y Banco Patricios mediante el otorgamiento de créditos millonarios a sus cómplices y a él mismo. Algo así como lo que sucedió, una centuria atrás con el Banco Nacional de Rivadavia, cuyo capital era un 70% británico y se presentaron en quiebra dos años después de su fundación por el mismo tema: autopréstamos. ¿Quién se hizo cargo de la deuda? El Estado Nacional.... Lo mismo que sucedió con el BANADE (Banco Nacional de Desarrollo), donde los amigos del jefe de la dictadura eclesiástica-civil-militar de 1976, José Alfredo Martínez de Hoz, obtuvieron créditos varias veces millonarios en dólares que luego, como era de suponerse, no podrían pagar. ¿Quién se hizo cargo de esa deuda privada? El Estado Nacional gracias a que en 1982 otro apátrida como Domingo Cavallo -presidente del BCRA con el radical Machinea en el directorio- fucionó Deuda Externa Pública con Deuda Externa Privada... con o cual dejó al Estado inerme para ir a perseguir a los deudores, rematarles campos y empresas y recuperar parte de lo que se metieron en los bolsillos malamente.

   Con lo anterior no justificamos a Beraja sino que mostramos, muy sucintamente, la tendencia corrupta de un sector de la sociedad argentina. La que ocupa un predio que no le pertenece en Palermo o la que se hizo de más de 250 medios electrónicos y radiales de comunicación -además de diarios en todo el país- conformando un monopolio que hasta los jueces de la dictadura y sus descendientes, encubren y defienden de la Ley antimonopolio.

   Pero respecto de Beraja y sus bancos, recae una sospecha mayor: haber otorgado un crédito de 70 millones que habría sido derivado a la logística del ¿auto? atentado a la AMIA.

Historia de otra corruptela relacionada con Israel, las escuelas judías y los presidentes de dos de ellas.

Los judíos siempre ejercieron la voluntad de vivir en guetos. Esta organización social les garantizó el mantenimiento del idioma y de la cultura, evitando la mezcla con otras culturas, dentro del mismo concepto del totem y el tabú de los antiguos habitantes de la Tierra.
Claro que los tiempos cambian las costumbres y la organización social de los Estados no admite células semi-conectadas sino la integración de todos los habitantes de sus respectivos territorios. 
No obstante, los judíos mantuvieron esa vocación y en lugar de ciudades propias como la que tuvieron con Ramses II en Egipto por lo que no se puede decir que estuvieran mal o perseguidos en aquel Estado antiguo, se organizaron en barrios. No sería lo mismo, pero la presión comunitaria fue siempre más fuerte que la necesidad de casa-habitación de los no-judíos. Además, invirtiendo en la compra de departamentos, casas o haciendo construir edificios en determinadas zonas, mal que mal lograron el objetivo del gueto. Abierto esta vez, por imperativo de las circunstancias.
La tremenda influencia del "exterior" a través de medios de comunicación, reuniones sociales fuera de la comunidad y la vida misma en su permanente evolución, determinaron la estrategia a seguir. No sólo los guetos abiertos de los determinados barrios en ciudades del mundo sino, también y además, las escuelas judías. Las que en lo teórico estaban abiertas a la sociedad en general pero por obvio peso cultural quienes se inscriben en ellas son judíos y no "goys".
Dichas escuelas -según nos lo comentaba y publicaba Sylvia Hertch- se organizan como empresas, con directorio, presidente, tesorero, asambleas. El Estado de Israel ayuda a la educación judía mediante el envío de remesas de dinero -dólares estadounidenses- que las escuelan deben invertir en ese objetivo, obviamente.
No es poco el monto de dichas remesas periódicas.
Hubo, entonces, dos presidentes y sus respectivos tesoreros que evaluaron la situación económica y, de consuno, decidieron la creación de mesas de dinero con el dinero que no les pertenecía sino a la escuela y que provenía de los aportes israelitas.
El negocio les funcionó durante un apreciable período hasta que hubo protestas de los inversores que habían elegido esas mesas en lugar de instituciones bancarias para concretar sus depósitos a interés. Interés superior, obviamente, que el mejor ofrecido en algún banco legal.
Es que los organizadores de esas mesas habían constatado que no podrían levantar más dólares de la comunidad local y que a Israel habían llegado las quejas de dichos inversores. Entonces, era hora de levantar el circo y fugarse. Cosa que hicieron con destino a Israel que, como se sabe y no se sabe por qué, no mantiene convenio de extradición de delincuentes buscados con la Argentina.
Mientras los delincuentes ingresaban a Israel con sus alforjas repletas de dólares malhabidos, el gobierno de dicho estado decidía cortar el chorro de los aportes periódicos a las escuelas judías.
Duro golpe para los bancos que trabajaban con la comunidad, como los de Beraja que, a su vez, también caminaban del otro lado de la sutil línea que separa lo legal de lo ilegal con los dineros ajenos.
Por más que hablaron y expusieron y argumentaron, la decisión del gobierno de Israel fue terminante: cortemos el chorro de dólares a estos tipos.

Dos temas relacionados pero ¿distintos?

En Buenos Aires se reunía el Consejo Mundial Judío. El epicentro de tal reunión era la Embajada de Israel, ubicada en uno de los barrios más residenciales que todavía conserva la ciudad.
Corría el mes de marzo de 1992 en una tarde húmeda y calurosa cuando, a las 14:45 horas atronaba el rumor sordo de la ciudad una explosión que conmovió los cimientos anímicos del más pintado.
La dicha sede diplomática volaba por los aires con tanta rudeza que nunca pareció cierta ni veraz la versión de una camioneta Ford estacionada en el exterior con la carga explosiva. Más bien se veían las ruinas como una explosión interna.
Incluso como supuesto atentado terrorista parecía medio inútil -si es que se pueden calificar así los negros fines de dichas acciones asesinas-. ¿Por qué? Porque la reunión general o asamblea del Consejo Judío Mundial se había realizado el día anterior. De modo que el hipotético daño que habrían buscado los de la bomba no habría sido la muerte de los integrantes de dicho Consejo. ¿Quiénes? ¿Personal de la Embajada de poco rango?¿Personal no-judío que trabajaba en la Embajada?

El aviso a todas las delegaciones judías

Tanto Shabak, como Aman y Mosad -las agencias de inteligencia de Israel- habrían coincidido en señalar que los ataques que se preveían para las delegaciones, consulados, embajadas e instituciones judías en el mundo provendrían del aire.
Esta información provocó la incorporación de misiles tierra-aire en las embajadas. La de Argentina no habría estado fuera de la lista.
Los expertos no-judíos que observaron -desde lejos, ya que el emplazamiento de las embajadas de cualquier país se considera territorio soberano de dicho país- las ruinas establecieron que la explosión fue interna. O bien que la explosión interna fue la responsable del daño producido, dando con esta última opción la posibilidad de hacer figurar como detonante a la camioneta Ford -siempre que se le dé realmente existencia a dicho vehículo-.





miércoles, 28 de enero de 2015

UNA FICCIÓN
¿Por qué no?
El celular lo sobresaltó. Miró el reloj: las 5 de la mañana. Miró el visor y reconoció el teléfono. Atendió.
-              Hoy le doy el toque final. Mañana vos… preparate –fue todo lo que escuchó del otro lado de la línea.
Se oyó murmurar lo de qué rápido pasa el tiempo y se sintió de mil años. Fue hasta la cocina, encendió la cafetera eléctrica, fue a la heladera y sacó el jugo de naranjas natural que la empleada le había hecho el día anterior; agarró un jarro y lo llenó hasta la mitad de café humeante mientras bebía el jugo.
En la mesa del breakfast encendió la tablet y recorrió las portadas de los diarios. Lo mismo con distinto tono. Unos pegando duro y los otros demostrando refutaciones. En el medio estaba su amigo. ¿Qué dijo? No, amigo no. Estaba en buenos términos, excelentes términos con él. De todos modos no sería tan fácil…
Se duchó, jean y camisa con un chaleco fino, mochila con sus cosas y la lap que parecía una extensión de su cuerpo, un tercer brazo.
Bajó al subsuelo y dudó. Pero el día estaba radiante. Encendió la HD Router, la montó como a un potro poco amansado y mientras subía por la rampa, sintió que la vida le sonreía.
Alargó el recorrido habitual. Rodó por la Costanera Norte, subió a la Gral. Paz, llegó a la Panamericana y aceleró hasta que el viento se convirtió casi en una pared inexpugnable. Retornó a velocidad de desfile, anduvo por las calles arboladas de San Isidro, enfiló hacia la capital y por fin apagó el motor en el sector de motos de su trabajo.
No lo había llamado, pero dadas las circunstancias quedaba bien dar apoyo. Que lo vieran implicado.
Él estaba como acelerado. Dudó de que no hubiera snifado coca de la buena porque hablaba y se movía como un tipo que se hubiera bajado no menos de cuatro líneas. Pero no, él no se intoxicaba. Ni con alcohol. Parecía obsedido. El día anterior lo vio en la televisión y le dio la misma impresión. Ahora, estaba con los teléfonos a cuatro manos. Periodistas y radios. Uno tras otra. Y él dando explicaciones, justificaciones. Hasta le tuvo lástima. Parecía un cuzco asustado, temeroso, que cubría su miedo ladrando.
Lo saludó con un gesto de su mano y con el pulgar en ristre se despidió. No tenía nada que hacer allí. Él tampoco le hizo ningún gesto y no lo llamó para que se quedara.
Mientras salía del edificio buscó en su iPod alguna compañía que no fuera tan absorbente que pudiera disfrutar, en algún momento, del silencio.
Llamó. Respondió una agradable voz femenina. Acordaron. Montó su moto y arrancó. Hasta el día siguiente no lo vería. Tendría un excelente día con Maru, aquella morocha de La Biela.

Un remís se llevó a la chica. Él volvió a acostarse. Tenía tiempo. La primera cita sería cerca de las 17. Miró el reloj: las 11 y media. Bebió un vaso de agua de la jarra que la mantenía fría y se acomodó entre las almohadas hundidas y las sábanas revueltas.
Mientras se dejaba llevar por la modorra, igual repasó el contenido de su mochila. Faltaba la caja de metal. Eso iría al final. El oso de tela de avión…
Se despertó a las 2 de la tarde. Ducha rápida, dos manzanas y un café lo terminaron de poner en contacto con el espacio-tiempo. Se decidió por el coche cuando bajó al garaje del edificio, de donde salió sin apuro.
¿Cuánto tiempo hacía? No tanto. O sí. Depende de cómo se lo viera. De todos modos había sido muy redituable, sin duda. Su hermano impulsó bastante las cosas desde su ubicación estratégica cerca de la central. Ahora ya era un avezado especialista con las espaldas bien cubiertas.
El corto trayecto no demandó más de 15 minutos. En la guardia lo saludaron como a un habitual al tiempo que llamaban al departamento para avisar que él había llegado. Con la gentileza de siempre abrieron el portón para que pudiera estacionar dentro del predio vigilado.
Con la mochila colgándole de un hombro esperó al silencioso y rápido ascensor para subir, luego, a las alturas de esa torre impensable sólo 10 años atrás.
En el hall íntimo hasta el chasquido metálico de la puerta del departamento apenas si se oyó. La sonrisa forzada del hombre lo recibió, como siempre. Y como siempre fueron a sentarse al breackfast para tomar café.
Charlaron. En el tono monocorde que esfuerza un diálogo imposible, desgranaron lugares comunes que no incluyeron el estado del clima por pura casualidad.
Después de la segunda taza de café él entró en tema:

-              Me dijo que te llamó
-              Sí –respondió con aburrimiento- Lo mismo de siempre. Pero estoy mejorando algunos tramos que no redactaron bien…
-              Era un riesgo que otros lo escribieran…
-              Sí, pero no hubo más remedio. De todos modos, con las reformas que le estoy agregando y que pasan como acotaciones marginales que no necesariamente debían de estar en el cuerpo principal, quedan muchas cosas más firmes…
-              Te van a destrozar… Mirá que va la banda de ellos…
-              Sí, pero están los nuestros…
-              Ante algo errado los nuestros no podrán hacer otra cosa que sobrevivir como puedan a la andanada.
-              No es tan así. Ya verás y me verás… Te quiero allí.
-              Voy a estar, claro que sí…
-              De todos modos, creemos que lo mejor sería que sufrieras un surmenage… cosa de no ir.
-              ¿Estás loco? No puedo aflojar así. Ya bastante me tienen contra la pared porque lo demás no se movió nada.
-              Por eso mismo…
-              No, por eso mismo tengo que estar ahí, darles duro. Tengo elementos, si no probatorios, sí válidos para hacer ruido.
-              Como quieras, vos sos el que pone la cara…
-              No te preocupes…
-              No, claro que no… Igualmente, me dijo que me entregaría algo para vos, así que lo busco y más tarde lo traigo…
-              ¿Qué es?
-              No especificó pero me aseguró que te serviría y mucho
-              ¡Magnífico! Eso es lo que se necesita…
-              Te veo luego…

Salió sonriente del edificio cuando pasó frente a la guardia, como si volviera de una reunión breve pero muy satisfactoria. Los de la seguridad privada le sonrieron bobamente por emulación simple de ignorancia temática.
Estacionó el coche cerca del bar. Bajó y buscó el teléfono. Llamó.

-              Va a haber problemas.
-              No, no los va a haber… vos sabés lo que tenés que hacer ¿verdad¿
-              Sí, pero…
-              No jodas con “peros”. Si se reculó, no importa. Vos tenés todos los elementos que pediste. Lo tenés en bandeja. Cuando termines, llamame.

La comunicación se cerró con el ruido de estática. Volvió a su departamento. Revisó el contenido de su mochila. Buscó la lata de metal. Introdujo el arma. Constató que la picana eléctrica de seguridad estaba en óptimas condiciones y lista para su uso. Había cambiado levemente el plan. Por ello buscó una carpeta de cartón tipo carátula, se puso los guantes quirúrgicos y roció cada hoja de las contenidas con escopolamina. Con delicadeza cerró la carpeta y la introdujo en uno de los bolsillos largos de su mochila. En otro el traje de tela de avión, los guantes quirúrgicos vírgenes, la pinza de presión de pico largo, la capucha del traje y los anteojos de seguridad.
Conforme, se quitó con mucho cuidado los guantes que tenía puestos, los arrojó a la bolsa de la basura. La cerró con un piolín con un nudo ballestrinque y la puso delante de la puerta para bajarla con él.
Se echo sobre la reposera del balcón. Aire fresco a esa altura de la calle. Se relajó mientras bebía un jugo de manzanas naturales. Dormitó como las cocottes en el burdel, sueños de 10 minutos, despertarse, volver a dormir otros 20…
Era noche cerrada cuando su celular hizo oir el sonido característico de una llamada privada. No miró el visor, atendió directamente.
-              No te olvides la carpeta que me dijiste
-              Para nada, ya la tengo en la mochila…
-              Venite cuando puedas ¿estás ocupado ahora?
-              Sí, ya termino algo aquí y voy para allá
-              Dale…

Cerca de las 10 de la noche bajó al garaje del edificio. Depositó la bolsa de basura en el contenedor que, en la madrugada, retiraría el camión de residuos. Giró la llave del motor y éste se puso en marcha casi silenciosamente. Al salir a la calle mantuvo una velocidad lenta para el tránsito de esa hora de la noche. Prefirió estacionar fuera del lugar interno para dejar coches por gentileza de propietarios. Sería mucho menor el movimiento si entraba caminando. Menos recordable. Además, por varias situaciones en el pasado, sabía perfectamente que los registros en el libro de guardia de ingresos y egresos del complejo de torres no eran, ni de lejos, estrictos.
Caminó la cuadra que lo separaba del acceso, saludó a los que estaban dentro de la casilla que respondieron con una sonrisa mientras llamaban para pedir autorización. Les respondieron de inmediato y la puerta de barrotes se abrió.
Avanzó hacia el edificio y en lugar de entrar por el frente utilizó la entrada de servicio. Llegó al piso y llamó pulsando la chicharra. Poco después aparecía el otro.
-              ¿Porqué se te ocurrió entrar por aquí?
-              Porque había dos grupos de pendejos abajo que subirían a los ascensores y no quería compartir espacio –respondió riéndose.
-              Es que a veces son pesados, te comprendo –avaló el otro- Dale, pasá.

Descargó su mochila sobre el sillón del living donde se trasladaron. El otro estaba ansioso por ver el contenido de aquella carpeta que le anunciara a la tarde y que, interpretó, tendría relación con el trabajo que estaba desarrollando para su presentación.
-              Bueno, aquí tenés… -dijo él, tomando la carpeta del lado angosto y apoyándola sobre la mesita baja.
-              A ver… -se abalanzó el otro sobre ella. Abrió, empezó a hojear, levantó la mirada hacia él con expresión de asombro en su rostro y casi de inmediato comenzó a mover su cabeza en círculos hasta que se aflojó completamente y quedó echado sobre el sillón, la cabeza ladeada, los brazos laxos.

Él actuó rápidamente. Extrajo la picana de la mochila y realizó dos descargas en el cráneo del otro. Sacudió el cuerpo y quedó aún más laxo que con el contacto con la ecopolamina.
Abrió la bolsita que contenía el traje de tela de avión. Se vistió quitándose los zapatos. Subió el cierre hasta el cuello. Se colocó la capucha y calzó los lentes de seguridad industrial. Se calzó los guantes quirúrgicos. Sacó la caja de metal con la pistola Bersa LR22, volvió a limpiarla con la gamuza y tomó las manos del otro y las apretó contra el arma. La mano derecha sosteniéndola, la palma, el pulgar… imprimió las huellas del otro. Dejó la pistola sobre la mesa baja. Tomó la carpeta, incorporó las hojas que habían quedado fuera cuando el otro se desmayó. Con la gamuza que antes rodeaba la pistola dentro de la caja de metal, limpió la mesa donde las hojas habían rozado el cristal. Luego vertió un poco de agua de uno de los vasos que acompañaron el café… y pasó nuevamente la gamuza.

Luego caminó hasta el baño y calculó la maniobra que debería realizar. Se decidió. Volvió al living y tomó uno de los almohadones de uno de los sofás y lo ubicó en el suelo.
Se paró detrás del otro que seguía despatarrado sobre el sillón y con mucha delicadeza lo levantó por las axilas con sus antebrazos, hasta que logró que sus talones calzados estuvieran sobre el almohadón. Lo depositó en el suelo con la misma delicadeza.
Buscó el colgante en la mochila, lo pasó por la capucha hasta que quedó firme, tomó la pistola de la mesa y la colgó del guardamonte. Volvió al otro que yacía inconsciente en el suelo. Lo levantó nuevamente cuidando de hacerlo con sus antebrazos para no presionar demasiado. Su fortaleza le permitía hacerlo con cierta facilidad. Logró casi poner de pie al otro sobre el almohadón y entonces, comenzó a arrastrarlo hacia el baño.
Empujó la puerta con su espalda y entraron al recinto. Sentó a su carga contra el borde de la bañera, en el suelo. Tomó el almohadón y lo devolvió a su lugar en el sofá.
Entró al baño, observó la maniobra a realizar y decidió cómo sería lo antes planeado varias veces. Colocó la puerta en un ángulo de 45º. Descolgó la pistola y la apoyó suavemente en el fondo del lávabo. Avanzó hacia el otro, lo acomodó de modo tal de poder volver a levantarlo con sus antebrazos. Ya parado, lo abrazó con ambos brazos. Se desplazó hasta quedar frente al lavabo y el botiquín.
Con el brazo colgando del otro, llevó su mano a la pistola, la ubicó en la posición de aferrarla y metió el índice en la cola del disparador. Con mucho cuidado y suavidad, comenzó a levantar la mano del otro y con ello, el brazo. Flexionó el brazo laxo de modo que la boca del cañón de la pistola apuntara a la cabeza. Acercó el acero a la piel por encima de la oreja del otro y en esa dirección de abajo hacia arriba, presionó el dedo del otro y éste, la cola del disparador. La explosión fue mínima y el proyectil ingresó, limpio, en la cabeza del otro.
Guió la caída del brazo y de la pistola, mientras caminaba hacia atrás, hacia la puerta. Se agachó para sentarlo en el suelo cuando ya manaba sangre del agujero en el cráneo del otro. Sostuvo el cadáver con la pierna derecha mientras mantuvo la puerta con la otra pierna. Lentamente hizo que la espalda del muerto se apoyara contra la puerta. Luego, caminando hacia atrás, dejó que el peso del cadáver comenzar a cerrar la puerta mientras él controlaba que fuera lentamente. Hasta que por fin, se cerró definitivamente.
Se apartó de la puerta del baño, ahora cerrada, y observó prolijamente los alrededores de esa puerta, el piso. No había rastros de nada.
Con tranquilidad volvió al living. Se quitó el traje de tela de avión que de inmediato arrolló para devolverlo a la bolsita de la misma tela. Luego hizo lo mismo con la capucha y finalmente, los anteojos de seguridad industrial. Todos fueron a la mochila.
Se quitó los guantes quirúrgicos y los arrojó dentro de la mochila junto al traje embolsado. Luego se puso los zapatos.
Miró el reloj: las 11:30 de la noche.
Se calzó otros guantes similares a los anteriores, buscó el celular del otro que encontró sobre el escritorio. Pulsó sobre la pantalla para anular el sonido de llamada y derivar todas las entrantes a la grabadora de mensajes y volvió a depositarlo junto a una pila de papeles donde lo encontrara.
Revisó el living a ver si había quedado algo fuera de lugar. Estaba todo bien. Tomó la mochila y avanzó hacia la cocina. Cuando salió del living y miró hacia la puerta del baño, se veía una marea roja saliendo por debajo.
Ya en la cocina, buscó en su mochila la pinza de presión de pico fino y largo. Hizo girar la llave de arriba de la doble cerradura, abrió la puerta de servicio, salió al pasillo y cerró. Luego, metió el pico de la pinza y apresó la punta de la llave. Cerró su puño sobre los brazos de la pinza y comenzó a hacer girar la llave hasta que el doble chasquido de la cerradura dio cuenta de que había logrado su cometido.
Guardó la pinza, se quitó los guantes que fueron a parar al fondo de la mochila. Cerró las cremalleras, la colgó de su hombro derecho, bajó al piso siguiente observando que no había cámaras allí. Ya abajo, pulsó el botón y esperó la llegada del ascensor. Descendió hasta la planta baja. Salió caminando despacio. Pasó por la guardia haciendo un gesto de saludo que los custodios no respondieron porque no lo estaban mirando. Caminó lentamente por la vereda, giró en la esquina, se subió a su coche, arrancó y partió como si estuviera en un examen de manejo.
En el camino se detuvo frente a una obra en construcción, en provincia. Sacó dos ladrillos rotos que encontró en el suelo. Volvió a su coche y los cargó en la mochila, y volvió a arrancar.
Una hora más tarde abordaba una lancha-taxi en el amarradero del río Tigre y partía hacia la isla de unos amigos donde lo esperaban, entre otras personas, su esposa y sus hijos.
Cuando cruzaban el río Lujan para encarar el Carapachay, la mochila se hundía con destino de cieno.
En el muelle techado las luces titilaban e iluminaban el lugar. Comenzó a subir por la escalera de madera y mirando hacia la casa, suspiró hondamente. Era otro el aire del río…

lunes, 19 de enero de 2015

EL SUICIDIO DE NISSMAN
Si todo se sabe, la vergüenza hubiera sido el resultado

Macrí como ramplón que es, pretendió sacar provecho del suicidio de Nissman, aludiendo a “la violencia que vuelve a la Argentina”. ¿De qué habla?¿Tiene alguna otra información respecto de la muerte del fiscal que no sea lo que todo hace suponer: un suicidio? Porque si la tuviera, excede el marco de la muerte de Nissman. Se trataría de un crimen.
La segunda cuestión que este delincuente procesado expresa es que los servicios de inteligencia del Estado deben trabajar para la Nacion y no tener ingerencias extrañas, deslizando que este uso lo hace el Gobierno y que a él le tocó ser víctima por el tema del espionaje a ciudadanos (conocida como “escuchas”), como si le hubiesen “armado” la(s) causa(s).
Este tipo se olvida que la fuente directa de información subaqua que tenía Nissman era un agente de la SIDE –que fue cesanteado cuando cambió la cabeza de la Secretaría-. O sea, el uso particular de información de inteligencia que no le correspondía lo realizaba el propio fiscal. Incluso, aludiendo a algo que, a todas luces, es contrario a derecho: tener información y pruebas que todavía no presentó… O sea, que ocultó a la investigación.
Finalmente, del armado discursivo que anticipara la sommelier Patricia Bullrrich, aludió a que el suicidio de Nissman debería ser “una bisagra” en la realidad institucional argentina. Y por supuesto, durante toda su disertación aprendida, bajó línea para ver si logra algún votito que le mejore la ecuación. Deplorable.
Pero, más allá de lo que haya dicho este delincuente procesado firme y su socia Micchetti –que no aportó nada nuevo, obvio-, el tema básico de cualquier muerte es ver, averiguar, constatar a quién beneficia. Es el ABC de todo crimen.
Entonces ¿A quién beneficia el suicidio de Nissman?
No al Gobierno, a quien le cargan las sospechas de haberlo “suicidado” al fiscal.
¿Será la puesta en escena del delincuente procesado Macri lo que se buscaba con el suicidio? No decimos que Nissman se haya inmolado para beneficiar políticamente a este sujeto deleznable según nuestra mirada. No. Pero sí puede haber sido inducido fuertemente al saltar las fichas contrarias a su difundida denuncia.
¿Qué iba a suceder hoy, lunes 19 a las 15 horas en el Congreso? Nissman tenía que concurrir a dar explicaciones sobre su mentada denuncia, desarmada por los hechos de la realidad pasada, por la historia y por testimonios irrefutables. Nos parece que de haber ido al Congreso, habría sido el último acto público del fiscal, porque como bien decía alguien, del ridículo no se vuelve.
Si la muerte beneficia a alguien ¿Quién estaría detrás?
No es por cargarle las tintas a un mafioso que ya bastante tiene aunque todavía mantiene el manejo de muchos jueces que no lo llaman a declaración indagatoria a pesar de las pruebas y testimonios que lo implican no sólo en una apropiación indebida sino en delitos de lesa humanidad. Pero nos parece que siendo el delincuente procesado de Macri el otro de los que apoya desde sus medios –mucho más que al manco de la provincia de Buenos Aires-, que el fiscal haga el ridículo en el Congreso y con el anticipo de que los diputados del FPV iban a concurrir al armado que era para pocos según el diagrama del PRO, ponía en riesgo no ya la verosimilitud del oligopolio mediático que conduce sino y especialmente la poca credibilidad que todavía conservaba Nissman (en gran parte gracias a los bombos y platillos mediáticos con que lo protegían).
Entonces, el trabajo de Nissman había concluido para ese mafioso.
¿Era posible exponerse así, con un fiscal desacreditado ante los legisladores que era su arma de incisión?
La muerte de Nissman beneficia a dos bandas
Consideramos que al mafioso en su apoyo al delincuente procesado Macri para que éste pueda lanzar las diatribas livianas escritas por Durán Barba.
Y la otra parte de los beneficiados son… Los sionistas.
¿Qué estamos perseguidos con ellos? Sí, pero con causa y razón.
El método nazi de la inducción al suicidio (que no fue exclusivamente nazi pero así se hico conocer a través de la propaganda sionista desde la II Guerra Mundial) la han de haber adoptado y aprendido cuando el sionismo formaba toda una escuadra dentro de la estrategia nazi y colaboraba activamente con el Führer.
Lo cual, tangencialmente, nos remite a Sylvia Hertch cuando escribía en Prensa Comodoro que en un momento se les ofreció a los dirigentes judíos de aquella época, que se llevaran a todos los integrantes de esa comunidad de Alemania. Y estos habrían respondido lo que luego se hace patente: ellos (los judíos de Alemania y otros países como Polonia) ya tenían la sangre sucia. Había que contar con sangre limpia para fundar el estado de Israel que preveía Teodoro Hertzl en los dos congresos del judaísmo de 1898 y 1899 en Basilea. O sea, el momento en el que Hertzl funda el sionistmo.
El tema básico sobre esta sospecha es que los expertos técnicos independientes señalaron, de consuno, que la explosión en la AMIA fue interna. O sea, el explosivo estaba dentro del edificio. Los testimonios que investigó Lanata en aquellos tiempos, coincidieron en señalar que nunca vieron una traffic blanca en los alrededores o pasando por calle Pasteur en momentos previos a la explosión.
Es que meses antes, antes aún de la explosión de la Embajada de Israel –que rápidamente fue rellenada con hormigón, lo que cortó toda investigación sobre restos del explosivo utilizado… por lo que no se pudo descartar que hayan sido los misiles tierra-aire los que destruyeron el edificio-, había sucedido un hecho delictivo continuado.
Israel enviaba abultadas partidas de dólares a la Argentina a través de la DAIA –presidida entonces por otro delincuente, Beraja- a ser aplicado dicho monto, a la educación judía en las Schule. Dos de esas escuelas –todas funcionan como una empresa, con directorio, presidente, tesorero, etc.- habían fallado grueso. Sus presidentes y tesoreros decidieron montar una mesa de dinero e inversión. La comunidad cercana invirtió en ellas sin tener idea del origen del respaldo económico de las mismas. Ofrecían un interés realmente astronómico respecto del resto de las cuevas de gusanos que se dedican a tal operatoria. Cuando los inversores pretendieron retirar el capital invertido, los delincuentes de las schule entendieron que se les venía la noche. Juntaron los muchos dólares yanquis en varios portafolios y partieron raudamente hacia Israel, ya que en aquel estado no hay tratado de extradición con la Argentina (¿por qué será?).
Cuando el gobierno israelita toma conocimiento de las mesas de dinero, cortan el chorro de dólares. Esto, como se supone, afectó a toda la línea que hacía buenos negocios con dichos montos hasta que llegaban a cada shule.
Cuando explotó la Embajada los de Israel no hicieron más que observar a través de los visillos de la persiana. Con lo de AMIA, avanzaron rápidamente.
Pero no es sólo la cuestión de la defraudación y estafa de los delincuentes que huyeron con los dólares. Hay un factor importante que tiene adiestrados a los perros de la guerra en Oriente Próximo: Estados Unidos de Norteamérica.
Dominemos todo de una vez
En efecto, el objetivo de siempre fue quitarle a los naturales de cada país en Oriente Próximo, la propiedad y disposición de la riqueza petrolífera que yace bajo los pies de ellos. La primera cuestión avanzando sobre la zona fue en 1947, con la carta Balfour entregando a los judíos europeos una franja expropiada a Palestina para la generación de dicho “estado” de Israel. La pulga en la oreja.
La compra de los jeques con sus riquezas líquidas en “oro negro” fue fácil en la mayoría de los casos. Salvo algunos. Igual, cooptaron y entrenaron a Sadam Hussein, a Obama Bin Laden para trabajar a favor de yanquilandia en su “cruzada anticomunista” o cualquier otra cruzada que cuadrara.
Pero la cuestión iba lenta y muy discutida.
Así que milagrosamente el 11 de septiembre de 2001, el autoatentado a las Torres de Nueva York les permite, a los yanquis, montar el relato de atribuirle a Bin Laden la autoría. Con un presidente corrupto como Bush hijo, que accede luego del fraude en el estado de Florida gobernado por su primo, era bien fácil guiarlo como la zanahoria al burro.
Afganistán, luego Irak, serán las víctimas del engaño. Recordemos las “armas químicas” que ni los propios inspectores de la ONU encontraron a pesar de haberse metido hasta debajo de la arena. Luego ese negro de alma blanca –al estilo del cantante pero sin tanta exposición-, Powell, reconocerá que fue un invento. Para esto ya habían arrasado Irak y bombardeado Bagdad con la peregrina idea de destruir el lugar de nacimiento de la cultura occidental a fin de colocarse ellos mismos en tal espacio…
Gran negociado en Irak para el vicepresidente de Bush y la Secretaria de Estado de aquel gobierno corrupto, con el gran cuento de la reconstrucción de Irak –y los beneficios para la Halliburton, del vicepresidente yanqui así como negocio para la secretaria de Estado por su relación directa y económica con petroleras…-.
El objetivo de los yanquis, como quedó claro más de cien veces, era dominar Oriente Próximo en los finales de la producción petrolera (EUNA ya no produce petróleo, agotó su explotación que comenzó a mermar desde 1970). Para esto debían terminar con otros estados como Iran, Siria, Libia, Líbano.
Para ello cuentan con otros perros, los de la CIA, infiltrados en Siria como “liberadores”. También en Libia, hasta el asesinato de Kadafy. En Irán, aunque les fue mal hasta ahora.
Entonces, la orden que emanó yanquilandia en 1994 fue “Acusen a Irán”. Y así saltimbanquearon todos en aquella lamentable presidencia del riojano.
Por lo tanto, la denominada pista iraní fue la que emergió como la única.
Como acotación, vale recordar que en Londres uno de los acusados por el lamentable juez Galeano fue detenido. Lo llevaron a la Justicia. Pidieron las pruebas de su implicación a la justicia argentina. Ésta mandó un mamotreto. La justicia inglesa estudió el mamotreto, de principio a fin y luego falló que no había prueba alguna que determinara que el detenido iraní tenía o tuvo algo que ver con el “atentado” a la AMIA.
Ahí empezó a hacer agua el barco de la mentira.
En 2004 llega Nissman a hacerse cargo de la investigación.
Desde entonces a la fecha, la causa AMIA no avanzó EN NADA.
Entonces ¿por qué la oposición al Memorandum de Entendimiento entre Argentina e Irán?
Ojo que se descubre la verdad
Nos parece que ésta y no otra es la cuestión. En el supuesto de que el gobierno de Irán decidiera convencer a los imputados para que se presenten ante la Comisión de Justicia que viajara a dicho país para declarar, quedaría tan en claro como en Londres, la no-participación de esas personas en el “atentado”. Si ello sucediera ¿Quiénes quedarían expuestos?
El suicidio de Nissman va mucho más allá de lo que la bastardía local que se mueve según los soplidos de la maffia que les paga emolumentos no declarados, supone.
De todos modos, el suicidio sí sirve para que se expongan tipos como Macri y algunos otros que tratarán de mojar sus intereses en la sangre seca del baño de Nissman.

Roberto Otero