viernes, 16 de octubre de 2020

LA CREDIBILIDAD TIRADA A LA BASURA

 


La consigna fue, sin lugar a ninguna duda, echar a Macri del Gobierno nacional sonde, por un voto y gran cantidad de “fuego amigo” además del trabajo de picar cerebros de Clarín como nave insignia de aquella campaña infame. Que, agregamos, la falsa de total falsedad de acusar a Aníbal Fernández de haber sido el capo de la efedrina. Acotamos: años después, en días pasados, quedó claro que él no era “La Morsa” y, agregando, con la aparición de un helicóptero ploteado como de la Policía Bonaerense, estaba estacionado en el galpón del denunciado como narcotraficante Zamora. Altamente sospechoso ¿Verdad?

Con aquella consigna que decimos, obediente a Cristina Fernández de Kirchner, que eligió a Alberto Fernández, fuimos a votar a las PASO y a las definitivas siempre con la boleta del Frente de Todos. Ilusionados, sin dudar, porque suponíamos que lo dicho por el dedístico presidente, habría de convertirse en realidad a través de leyes, DNU y medidas económicas a favor de los que nada o poco tenían.

El golpe en el bajo vientre

Pasó el 10 de diciembre. Pensamos que sería al día siguiente lo de poner en vigencia la Ley de Medios. No fue.

En el mismo día -11 de diciembre- también supusimos que comenzaría a investigarse la cuantiosa e ilegal deuda externa que había ingresado Macri y, tan rápido como llegaron los dólares, él y su banda, la giraron a sus cuevas fiscales y las empresas off-shore. No fue. Entonces entendimos que sería poco después, una vez que se ubicara en su lugar e ideología, el gabinete de cuasi desconocidos con los que llenó ministerios, secretarías y otros estamentos estaduales. Pasó el tiempo y, claramente, no fue lo de la investigación absolutamente necesaria. Afirmamos esto último porque pagar la deuda sería cuestión de los 44 millones de habitantes argentinos, lo cual presentaba (presenta) una erogación imposible.

Para colmo, aparece un joven sonriente que no se da cuenta de que los micrófonos están abiertos y expresa lo del basto “sarasa” poco antes de iniciar una conferencia sobre la marcha de la economía. Marcha absurda después de renegociar la cuantiosa e ilegal deuda externa macrista y su banda, acción por la cual, la legalizaban sin expresarlo taxativamente.

Cuando el entonces candidato, y hoy ocupando el sillón mayor de la Casa Rosada, nos decía, en campaña, que “entre los bancos y los jubilados elegía al os jubilados”, pues imprimió pesos para pagarles a los bancos cifras inimaginables para los de a pie; como contrapartida, a los jubilados los atrasó en sus haberes más del 20 por ciento. Justamente, él, el candidato de entonces y ocupante de la Rosada hoy, dijo, afirmó y lo repitió que no bien llegara a la presidencia, habría de aumentarle, automáticamente, el 20 por ciento a los haberes jubilatorios de los básicos. Bueno, realmente sarasa.

La elección de la representación argentina, el Canciller, al menos a nosotros nos da vergüenza. No sólo por el gusanístico papel del voto contra la República de Venezuela sino, y principalmente, porque fue uno de los mayores destructores de la actividad pesquera nacional. Sobre todo en el caladero patagónico, siguiendo los pasos del mayor destructor Carlos Menem.

Hay más por lo que podemos sentirnos con pesar por el voto dado a este inútil a quien, no bien lo designó Cristina para el cargo, publicamos la categoría –no retornable- de traidor. Como los pedófilos: no tiene cura.

Así fue que al mes 10 del año 2020 dio sobradas muestras de su carácter felón.

Ahora, en vísperas del 17 de octubre, fecha liminar en la historia de nuestro peronismo, nos encontramos ante la duda de ir o no ir. Faltar a la cita del 17/10 es como abrevar en la hiel de la traición ya que esa fecha es la de la Lealtad al General, es la fecha donde se inició la revolución encarada por Juan Perón.

Iremos, sin duda. Aunque falta la calle, el reunirnos y gritar, cantar la Marcha, reconocernos con otros compañeros, recordar a los que cayeron por las balas asesinas, la tortura o se ahogaron cayendo de aviones lúgubres.

Iremos con la convicción de ser peronistas, de no querer que un social-demócrata seguidor del macrismo y su infamia, ose poner un pie en la comandancia de nuestro partido.

No nos desafiliaremos. Somos peronistas y nuestro espacio, nuestro lugar es el peronismo. Lucharemos desde adentro, no arrojando piedras o vociferando palabras fuertes para destruir nuestra posición política y personal.

Pero lo que no soportamos más es a un tipo como el presidente, especie de ameba que se amolda a los bordes que encuentra en el camino. Ni a un responsable de economía que, por la manda –arreglo- del presidente, da por legal una deuda total, y absolutamente ilícita e ilegal.

“Trabajadores, únanse” fue la consigna de Perón, aquella noche en la plaza de Mayo cuando se fundaba, de hecho, nuestro peronismo. Pues bien, esa y no otra es la consigna.

El 17/10 a vivar a nuestro Líder y a la compañera Evita. Lo demás, cartón pintado.

Que estén bien.

Roberto Otero.

Nota: Este articulo lo publiqué en mi facebook, a las quince horas.

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