La consigna fue, sin lugar a ninguna duda, echar a
Macri del Gobierno nacional sonde, por un voto y gran cantidad de “fuego amigo”
además del trabajo de picar cerebros de Clarín como nave insignia de aquella
campaña infame. Que, agregamos, la falsa de total falsedad de acusar a Aníbal
Fernández de haber sido el capo de la efedrina. Acotamos: años después, en días
pasados, quedó claro que él no era “La Morsa” y, agregando, con la aparición de
un helicóptero ploteado como de la Policía Bonaerense, estaba estacionado en el
galpón del denunciado como narcotraficante Zamora. Altamente sospechoso
¿Verdad?
Con aquella consigna que decimos, obediente a Cristina
Fernández de Kirchner, que eligió a Alberto Fernández, fuimos a votar a las
PASO y a las definitivas siempre con la boleta del Frente de Todos.
Ilusionados, sin dudar, porque suponíamos que lo dicho por el dedístico
presidente, habría de convertirse en realidad a través de leyes, DNU y medidas
económicas a favor de los que nada o poco tenían.
El golpe
en el bajo vientre
Pasó el 10 de diciembre. Pensamos que sería al día
siguiente lo de poner en vigencia la Ley de Medios. No fue.
En el mismo día -11 de diciembre- también supusimos
que comenzaría a investigarse la cuantiosa e ilegal deuda externa que había
ingresado Macri y, tan rápido como llegaron los dólares, él y su banda, la
giraron a sus cuevas fiscales y las empresas off-shore. No fue. Entonces entendimos que sería poco después, una
vez que se ubicara en su lugar e ideología, el gabinete de cuasi desconocidos
con los que llenó ministerios, secretarías y otros estamentos estaduales. Pasó
el tiempo y, claramente, no fue lo de la investigación absolutamente necesaria.
Afirmamos esto último porque pagar la deuda sería cuestión de los 44 millones
de habitantes argentinos, lo cual presentaba (presenta) una erogación
imposible.
Para colmo, aparece un joven sonriente que no se da
cuenta de que los micrófonos están abiertos y expresa lo del basto “sarasa”
poco antes de iniciar una conferencia sobre la marcha de la economía. Marcha
absurda después de renegociar la cuantiosa e ilegal deuda externa macrista y su
banda, acción por la cual, la legalizaban sin expresarlo taxativamente.
Cuando el entonces candidato, y hoy ocupando el sillón
mayor de la Casa Rosada, nos decía, en campaña, que “entre los bancos y los
jubilados elegía al os jubilados”, pues imprimió pesos para pagarles a los
bancos cifras inimaginables para los de a pie; como contrapartida, a los
jubilados los atrasó en sus haberes más del 20 por ciento. Justamente, él, el
candidato de entonces y ocupante de la Rosada hoy, dijo, afirmó y lo repitió
que no bien llegara a la presidencia, habría de aumentarle, automáticamente, el
20 por ciento a los haberes jubilatorios de los básicos. Bueno, realmente
sarasa.
La elección de la representación argentina, el
Canciller, al menos a nosotros nos da vergüenza. No sólo por el gusanístico
papel del voto contra la República de Venezuela sino, y principalmente, porque
fue uno de los mayores destructores de la actividad pesquera nacional. Sobre
todo en el caladero patagónico, siguiendo los pasos del mayor destructor Carlos
Menem.
Hay más por lo que podemos sentirnos con pesar por el
voto dado a este inútil a quien, no bien lo designó Cristina para el cargo,
publicamos la categoría –no retornable- de traidor. Como los pedófilos: no
tiene cura.
Así fue que al mes 10 del año 2020 dio sobradas
muestras de su carácter felón.
Ahora, en vísperas del 17 de octubre, fecha liminar en
la historia de nuestro peronismo, nos encontramos ante la duda de ir o no ir.
Faltar a la cita del 17/10 es como abrevar en la hiel de la traición ya que esa
fecha es la de la Lealtad al General, es la fecha donde se inició la revolución
encarada por Juan Perón.
Iremos, sin duda. Aunque falta la calle, el reunirnos
y gritar, cantar la Marcha, reconocernos con otros compañeros, recordar a los
que cayeron por las balas asesinas, la tortura o se ahogaron cayendo de aviones
lúgubres.
Iremos con la convicción de ser peronistas, de no
querer que un social-demócrata seguidor del macrismo y su infamia, ose poner un
pie en la comandancia de nuestro partido.
No nos desafiliaremos. Somos peronistas y nuestro
espacio, nuestro lugar es el peronismo. Lucharemos desde adentro, no arrojando
piedras o vociferando palabras fuertes para destruir nuestra posición política
y personal.
Pero lo que no soportamos más es a un tipo como el
presidente, especie de ameba que se amolda a los bordes que encuentra en el
camino. Ni a un responsable de economía que, por la manda –arreglo- del
presidente, da por legal una deuda total, y absolutamente ilícita e ilegal.
“Trabajadores, únanse” fue la consigna de Perón,
aquella noche en la plaza de Mayo cuando se fundaba, de hecho, nuestro
peronismo. Pues bien, esa y no otra es la consigna.
El 17/10 a vivar a nuestro Líder y a la compañera
Evita. Lo demás, cartón pintado.
Que estén bien.
Roberto Otero.
Nota: Este articulo lo publiqué en mi facebook, a las quince horas.

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