sábado, 24 de octubre de 2020

¿NO HAY MÁS VACUNAS?


La información que logramos a través de la Internet nos indica, advierte y actualiza sobre la existencia de varias vacunas contra el Sar-Cov2. Algunas de ellas, ya en proceso de distribución, como la de la Federación Rusa, Sputnik V. También, la generada en la República de Cuba, Soberanía 01. Si filtramos más, tenemos la que está generándose en el CONICET de Córdoba por el Doctor Luna, que es oral y no contiene metales pesados.

De modo que no es verdad lo que repiten algunos periodistas que reciben buenas pautas (dinero) y los funcionarios en general (coludidos, según lo vemos).

Cada uno de estos últimos repite, cuando la cámara enfoca o un micrófono se les acerca que, “hay que esperar la vacuna”. ¿Cuál vacuna esperan? O es que intentan, a como dé lugar, empujar agua para el molino del sospechoso señor Sigmar –reciclado, como muchos otros-.

¿Cuál es el negocio que persiguen? Porque si estuvieran ocupados y preocupados por la salud del pueblo, ya podrían pedir la vacuna rusa o cubana. Vacunas probadas, que no dispararon efectos colaterales –infame adjetivo, éste, porque en el mismo se incluyeron, e incluyen, los muertos asesinados por misiles y bombardeos a cargo de los “libertadores” yanquis-, y que ya está en plan de aplicación en países de nuestra Suramérica.

Si esta gente –nos referimos a funcionarios y periodistas cómplices- está inflando el globo de la supuesta vacuna de Oxford, que tiene evidencias negativas y se desconoce, al final, sus componentes, nos siguen engañando y usándonos, al pueblo, como esclavos sometidos que si no morimos por el virus laboratorista, terminaremos muertos por la vacuna de Oxford o, peor aún, discapacitados en nuestras facultades mentales para obrar por nuestros propios medios y para pensar libremente.

La economía es, sin duda, importante, pero si la política sanitaria es una bazofia, no habrá economía que valga. Salvo, para los que lleguen a barrer las calles y tierras de cadáveres que ellos mismos ayudaron a sumar.

Despertemos de una vez y para siempre y que no nos tomen, por enésima vez, por pelotudos.

Que la pasen bien.

Roberto Otero

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