A esta altura suponemos
que la mayoría está al tanto de lo que quiere lograr el “club” Bildenberger, la
Peopel Society Fundation y la Melinda y Bill Gates Fundation, así como Johnson
y Johnson (su presidente participo y participa activamente) tanto como GABY y
la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de EE.UU., tanto como una ristra de
personajes de distinto nivel intelectual y material que conforman el cúmulo del
Nuevo Orden Mundial. O sea, sus impulsores. Esto, el NOM, data de 1945
cuando se conforma la base de esa acción global centralizada en los grupos
dirigidos por Davir Rockefeller. En 1921 se crea el Council on Foreing Relations (CFR), Consejo en relaciones
internacionales. En Londres, Gran Bretaña, se conforma el Royal Institute of
International Affairs, para trabajar, así, en estrecha
colaboración-diríamos: complicidad,
porque se trata de una asociación criminal-.
Justamente en Inglaterra, en el siglo
XVIII, un ser despreciable como Thomas Malthus es quien aconsejaba la muerte
natural inducida de pobres y marginales a fin de que, de esa manera, se
liquidase el sobrante de una población mundial porque, decía, los pobres tienen
muchos hijos y comen mucho y nos quedaremos sin comida para los que somos seres
valiosos. A esto se sumó, un par de cientos de años más tarde, otro genocida
escondido por la historia como Darwin y, más aquí, el total de los mencionados
en el primer párrafo. Hubo, nos parece, una declaración más que explícita por
parte de una mujer encumbrada que, por eso, no terminó presa en Francia, aunque
fuera sentenciada a prisión por estafas reiteradas. Nos referimos a Christine
Lagarde. Ella, en una reunión de financistas y poderosos espetó que “Algo
tenemos que hacer con los viejos”, porque viven mucho, significan un alto
costo. Acotamos: Matarlos, ¿verdad?
Asombrosa
y lamentablemente, el presidente argentino, Alberto Fernández, durante una
entrevista que le realizara Jorge Fotevecchia –que nos parece el nuevo boletín
del presidente- y ante una pregunta que le formulase el astuto periodista,
contestó, palabras más o menos, que “Hace años los viejos vivían hasta los 65
pero ahora llegan a 85 y es una gran carga por los gastos en medicamentos y
prácticas médicas que los mantienen vivos…” Sin comentarios a este respecto
porque tendremos que refugiarnos en el baño a vomitar.
¿Qué hacemos con los
viejos y con el sobrante poblacional?
Hasta anteayer se suponía que una guerra
tradicional, con aviones, misiles, tropas y bombardeos no sería conveniente.
Pues ahora aparece el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, quizás buscándose,
por parte de la primera, repetir el genocidio armenio que segó la vida de más
de un millón de personas, es decir, de personas armenias. Pero como las cosas
no están para jugar a las damas, rápido como un lince, Vladimir Putin envió
aviones y misiles a defender al país atacado, siendo la Federación Rusa actual,
la primera potencia militar del planeta. Trump, que se comportó, hasta ahora,
como un pacifista y cortó de cuajo las intenciones belicistas de unos y de
otros –sobre todo representantes demócratas- para avanzar con el cuento de
“vamos a llevar libertad y democracia” a aquel país víctima de tal invasión, se
encuentra, en estos días, curándose de la fortísima gripe del SarCov2 (alias
covid19) junto a su esposa y, para colmo, con un representante demócrata,
obviamente, del deep state (estado
profundo) que alienta, sottovoce y no
tanto, el avance sobre la población mundial en aras de lograr aquel número
maléfico de 3000 millones de habitantes desaparecidos,
Joe Biden y candidato a la Presidencia de EE.UU. en las cercanas elecciones de
noviembre 2020. De más está decir que ese casi anciano candidato arrastra –o
mejor dicho, lo empujan- a Hilary Clinton, a Bill Gates, George Soros y al
Bildenberg, todos aquellos que durante la presidencia de un descastado Obama,
fungieron de liberales mientras infiltraban a la Justicia, el Ejecutivo, el
FBI, la NSA y la CIA –por mencionar unos pocos- que laboraron con el objetivo
ya prefijado y que fueron, en conjunto, los que impulsaron guerras y matanzas
indiscriminadas y, por si fuera poco, crearon el ISIS que pretendió adueñarse
de Siria –y así les fue…-.
Al asumir Donald Trump, durante estos años
pasados se dedicó, entre otras prioridades, a limpiar esos estamentos de la
administración yanqui de tales gusanos venenosos y, al mismo tiempo, a
descubrir maniobras de ocultamiento sobre pedofilia y abusos a menores que,
como si fuera una novela, también salpican, y muchísimo, al sonriente Bill
Clinton y la isla del caribe… De moto que el deep state necesita volver a infectar la administración yanqui para
viabilizar guerras, matanzas y la que sufrimos: la primera avanzada de guerra
bacteriológica.
La
desinformación o la saturación de información como medio del ocultamiento de la
verdad.
No es ajeno a nadie que tenga la mala idea
de encender el televisor para ver noticieros y otros programas de información, la continuidad en minutos,
horas, de los temas que no hacen a
la Plandemia en sí sino a asustar, meter miedo y hasta enloquecer a los pasivos
telespectadores. Se nutren de noticias
falsas sobre cantidades de infectados
y la inflada cantidad de muertos, todo atribuido al SarCov2 (alias covid19).
En tales programejos donde algunos de los
charlatanes adquirieron alguna fama de serios
en virtud de su permanencia en la caja
boba y las pautas oficiales que los mantuvieron (en todos los gobiernos desde 1983) al aire, sea en la tevé o radio; y ni hablar de los medios gráficos
donde Lewis Carol se haría un festín. Bueno, en tales programas de información, jamás hay alguna voz
disidente, alguien que opine exactamente lo contrario, en el plano de la
investigación científica y médica sobre la Plandemia, porque lo pre-censuran y,
cuando por esas fallas en la red de contención, alguno de estos últimos logra
llegar a la luz roja de la cámara encendida, lo tapan, lo “pisan” hablándole al
mismo tiempo o apurándose con otra pregunta sobre la eternidad del ornitorrinco
o, sencillamente “el tiempo es tirano, gracias por venir”.
¿Qué
cosas no quieren que se sepan masivamente?
La primera, que la OMS, o sea, la
Organización Mundial de la Salud, es un medio de propaganda al servicio del
Nuevo Orden Mundial. Bill Gates financia el 80% para sostenerla; el otro 20 lo aporta
China…
Desde la OMS se emitieron los protocolos para atender a infectados por
el SarCov2 (alias coviiid19) –que fueron desastrosos- y se contradijo
permanentemente, que tapabocas sí que tapabocas, no; que no haya socialización;
impulsar la paranoia en las mentes que absorben como verdad revelada lo que
dice una organización mendaz y terrorífica.
¿Qué
hacemos?
Luchar, en primer término, con nuestra
propia mente, informándonos en las plataformas “alternativas” donde médicos,
infectólogos y demás profesionales, explican con claridad lo que es este
SarCov2 al que la OMS designaba como mortal y luego, que era una gripe más
fuerte. Esto último, por las evidencias, se infiere cierto.
Los sanos no deben usar mascarillas, salvo
si se encuentran en cercanía de personas infectadas por esta gripe fuerte.
Luchar porque se habiliten otros tratamientos que resultan exitosos en
varios países de Latinoamérica y Europa –Italia, por ejemplo-.
No aceptar ser analizado por el PCR ya que no es un método diagnóstico
válido. O sea, puede dar positivo o negativo indistintamente de la fuente que
lo provoca, o sea, de la persona que se dejó analizar por este ingenio
biológico, cuyo descubridor, Kary Mullis, expresó antes de morir que, si se
utilizaba el PCR para detectar un virus específico como el SarCov2, él rompería
todas sus investigaciones y devolvería el Premio Nobel que obtuvo por tal
descubrimiento.
Al respecto, recordemos que, en Alemania,
donde el 80% fueron
positivos fallidos, cortó con este método de supuesta detección.
La OMS prohibía realizar autopsias a los
fallecidos, asunto, éste, a contrapelo de la investigación científica en casos
de epidemia como el que existe. Pues los médicos italianos que rompieron con
tal prohibición, descubrieron cómo actuaba el SarCov2 en los organismos y a
partir de esa evidencia, recetaron un tratamiento exitoso cuyo valor total fue
(es) de 20 euros. (Gracias al Dr.
Breccia)
Las dirigencias políticas, sometidas a las
mandas del NOM y la presión de Gates y Soros, nos encierran en cárceles
disfrazadas, como lo son los Geriátricos y Hogares de Adultos Mayores, y ellos
mismos han sido colonizados con las mentiras que se difunden, a diario, por
todos los medios coludidos con el sistema. En la mayoría de los casos, esos
directores no son médicos lo cual,
agregamos, deja a esa población de adultos mayores a la buena de las
enfermeras. Como si una clínica de recuperación integral fuese dirigida por un
alto oficial de la Schutzstaffel
nazi.
Gramsci decía que la revolución empieza en
la mente y es absolutamente cierto.
Pensemos, entonces, qué queremos para que el futuro sea humano o un cúmulo de esclavos casi inconscientes y bobos.
Que estén bien.
Roberto Otero.
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