sábado, 3 de octubre de 2020

EL NUEVO ORDEN MUNDIAL NECESITA 3000 MILLONES DE MUERTOS Y LA PLANDEMIA ES UNA APROXIMACIÓN A ESE GENOCIDIO.

     


A esta altura suponemos que la mayoría está al tanto de lo que quiere lograr el “club” Bildenberger, la Peopel Society Fundation y la Melinda y Bill Gates Fundation, así como Johnson y Johnson (su presidente participo y participa activamente) tanto como GABY y la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de EE.UU., tanto como una ristra de personajes de distinto nivel intelectual y material que conforman el cúmulo del Nuevo Orden Mundial. O sea, sus impulsores. Esto, el NOM, data de 1945 cuando se conforma la base de esa acción global centralizada en los grupos dirigidos por Davir Rockefeller. En 1921 se crea el Council on Foreing Relations (CFR), Consejo en relaciones internacionales. En Londres, Gran Bretaña, se conforma el Royal Institute of International Affairs, para trabajar, así, en estrecha colaboración-diríamos: complicidad, porque se trata de una asociación criminal-.

Justamente en Inglaterra, en el siglo XVIII, un ser despreciable como Thomas Malthus es quien aconsejaba la muerte natural inducida de pobres y marginales a fin de que, de esa manera, se liquidase el sobrante de una población mundial porque, decía, los pobres tienen muchos hijos y comen mucho y nos quedaremos sin comida para los que somos seres valiosos. A esto se sumó, un par de cientos de años más tarde, otro genocida escondido por la historia como Darwin y, más aquí, el total de los mencionados en el primer párrafo. Hubo, nos parece, una declaración más que explícita por parte de una mujer encumbrada que, por eso, no terminó presa en Francia, aunque fuera sentenciada a prisión por estafas reiteradas. Nos referimos a Christine Lagarde. Ella, en una reunión de financistas y poderosos espetó que “Algo tenemos que hacer con los viejos”, porque viven mucho, significan un alto costo. Acotamos: Matarlos, ¿verdad?

Asombrosa y lamentablemente, el presidente argentino, Alberto Fernández, durante una entrevista que le realizara Jorge Fotevecchia –que nos parece el nuevo boletín del presidente- y ante una pregunta que le formulase el astuto periodista, contestó, palabras más o menos, que “Hace años los viejos vivían hasta los 65 pero ahora llegan a 85 y es una gran carga por los gastos en medicamentos y prácticas médicas que los mantienen vivos…” Sin comentarios a este respecto porque tendremos que refugiarnos en el baño a vomitar.

 

¿Qué hacemos con los viejos y con el sobrante poblacional?

 

Hasta anteayer se suponía que una guerra tradicional, con aviones, misiles, tropas y bombardeos no sería conveniente. Pues ahora aparece el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, quizás buscándose, por parte de la primera, repetir el genocidio armenio que segó la vida de más de un millón de personas, es decir, de personas armenias. Pero como las cosas no están para jugar a las damas, rápido como un lince, Vladimir Putin envió aviones y misiles a defender al país atacado, siendo la Federación Rusa actual, la primera potencia militar del planeta. Trump, que se comportó, hasta ahora, como un pacifista y cortó de cuajo las intenciones belicistas de unos y de otros –sobre todo representantes demócratas- para avanzar con el cuento de “vamos a llevar libertad y democracia” a aquel país víctima de tal invasión, se encuentra, en estos días, curándose de la fortísima gripe del SarCov2 (alias covid19) junto a su esposa y, para colmo, con un representante demócrata, obviamente, del deep state (estado profundo) que alienta, sottovoce y no tanto, el avance sobre la población mundial en aras de lograr aquel número maléfico de 3000 millones de habitantes desaparecidos, Joe Biden y candidato a la Presidencia de EE.UU. en las cercanas elecciones de noviembre 2020. De más está decir que ese casi anciano candidato arrastra –o mejor dicho, lo empujan- a Hilary Clinton, a Bill Gates, George Soros y al Bildenberg, todos aquellos que durante la presidencia de un descastado Obama, fungieron de liberales mientras infiltraban a la Justicia, el Ejecutivo, el FBI, la NSA y la CIA –por mencionar unos pocos- que laboraron con el objetivo ya prefijado y que fueron, en conjunto, los que impulsaron guerras y matanzas indiscriminadas y, por si fuera poco, crearon el ISIS que pretendió adueñarse de Siria –y así les fue…-.

Al asumir Donald Trump, durante estos años pasados se dedicó, entre otras prioridades, a limpiar esos estamentos de la administración yanqui de tales gusanos venenosos y, al mismo tiempo, a descubrir maniobras de ocultamiento sobre pedofilia y abusos a menores que, como si fuera una novela, también salpican, y muchísimo, al sonriente Bill Clinton y la isla del caribe… De moto que el deep state necesita volver a infectar la administración yanqui para viabilizar guerras, matanzas y la que sufrimos: la primera avanzada de guerra bacteriológica.

 

La desinformación o la saturación de información como medio del ocultamiento de la verdad.

 

No es ajeno a nadie que tenga la mala idea de encender el televisor para ver noticieros y otros programas de información, la continuidad en minutos, horas, de los temas que no hacen a la Plandemia en sí sino a asustar, meter miedo y hasta enloquecer a los pasivos telespectadores. Se nutren de noticias falsas sobre cantidades de infectados y la inflada cantidad de muertos, todo atribuido al SarCov2 (alias covid19).

En tales programejos donde algunos de los charlatanes adquirieron alguna fama de serios en virtud de su permanencia en la caja boba y las pautas oficiales que los mantuvieron (en todos los gobiernos desde 1983) al aire, sea en la tevé o radio; y ni hablar de los medios gráficos donde Lewis Carol se haría un festín. Bueno, en tales programas de información, jamás hay alguna voz disidente, alguien que opine exactamente lo contrario, en el plano de la investigación científica y médica sobre la Plandemia, porque lo pre-censuran y, cuando por esas fallas en la red de contención, alguno de estos últimos logra llegar a la luz roja de la cámara encendida, lo tapan, lo “pisan” hablándole al mismo tiempo o apurándose con otra pregunta sobre la eternidad del ornitorrinco o, sencillamente “el tiempo es tirano, gracias por venir”.

 

¿Qué cosas no quieren que se sepan masivamente?

 

La primera, que la OMS, o sea, la Organización Mundial de la Salud, es un medio de propaganda al servicio del Nuevo Orden Mundial. Bill Gates financia el 80% para sostenerla; el otro 20 lo aporta China…

Desde la OMS se emitieron los protocolos para atender a infectados por el SarCov2 (alias coviiid19) –que fueron desastrosos- y se contradijo permanentemente, que tapabocas sí que tapabocas, no; que no haya socialización; impulsar la paranoia en las mentes que absorben como verdad revelada lo que dice una organización mendaz y terrorífica.

 

¿Qué hacemos?

 

Luchar, en primer término, con nuestra propia mente, informándonos en las plataformas “alternativas” donde médicos, infectólogos y demás profesionales, explican con claridad lo que es este SarCov2 al que la OMS designaba como mortal y luego, que era una gripe más fuerte. Esto último, por las evidencias, se infiere cierto.

Los sanos no deben usar mascarillas, salvo si se encuentran en cercanía de personas infectadas por esta gripe fuerte.

Luchar porque se habiliten otros tratamientos que resultan exitosos en varios países de Latinoamérica y Europa –Italia, por ejemplo-.

No aceptar ser analizado por el PCR ya que no es un método diagnóstico válido. O sea, puede dar positivo o negativo indistintamente de la fuente que lo provoca, o sea, de la persona que se dejó analizar por este ingenio biológico, cuyo descubridor, Kary Mullis, expresó antes de morir que, si se utilizaba el PCR para detectar un virus específico como el SarCov2, él rompería todas sus investigaciones y devolvería el Premio Nobel que obtuvo por tal descubrimiento.

Al respecto, recordemos que, en Alemania, donde el 80% fueron positivos fallidos, cortó con este método de supuesta detección.

La OMS prohibía realizar autopsias a los fallecidos, asunto, éste, a contrapelo de la investigación científica en casos de epidemia como el que existe. Pues los médicos italianos que rompieron con tal prohibición, descubrieron cómo actuaba el SarCov2 en los organismos y a partir de esa evidencia, recetaron un tratamiento exitoso cuyo valor total fue (es) de 20 euros. (Gracias al Dr. Breccia)

Las dirigencias políticas, sometidas a las mandas del NOM y la presión de Gates y Soros, nos encierran en cárceles disfrazadas, como lo son los Geriátricos y Hogares de Adultos Mayores, y ellos mismos han sido colonizados con las mentiras que se difunden, a diario, por todos los medios coludidos con el sistema. En la mayoría de los casos, esos directores no son médicos lo cual, agregamos, deja a esa población de adultos mayores a la buena de las enfermeras. Como si una clínica de recuperación integral fuese dirigida por un alto oficial de la Schutzstaffel nazi.

Gramsci decía que la revolución empieza en la mente y es absolutamente cierto.

Pensemos, entonces, qué queremos para que el futuro sea humano o un cúmulo de esclavos casi inconscientes y bobos.

Que estén bien.

Roberto Otero.

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