miércoles, 22 de enero de 2020

José Schulman: «Si avalan el genocidio del pueblo palestino, que no sea en nuestro nombre»

21 de enero de 2020
Si avalan el genocidio del pueblo palestino, que no sea en nuestro nombre, los nietos de los judíos asesinados por los fascistas alemanes, polacos y europeos varios.
Mi papá nació en Vilnus, hoy capital de Lituania. Muy joven, corrido por las hambrunas se vino a la Argentina en 1930 pero allá quedaron mi abuelo y las tías de mi papá y mis tíos y tías. Los nazis mataron a todos menos a mí abuelo porque se fue al bosque con la guerrilla soviética. A eso llaman holocausto los que ocultan que fueron los comunistas del Ejército Rojo los que salvaron los judíos que se salvaron.
Para mí el holocausto es una cuestión familiar, es más una cuestión personal. Y quiero dejar sentado que no es en mi nombre que nuestro presidente viaja a convalidar el genocidio palestino por parte de Israel. Si quiere rendir homenaje a los que derrotaron a los nazis que vaya a la Plaza Roja de Moscú. No a una ciudad ocupada militarmente por un Estado terrorista. No cualquier homenaje es memoria, este es justificación del terrorismo de Estado sionista
José Schulman

lunes, 20 de enero de 2020

VIAJE SIN RETORNO




Uno puede entender las actitudes románticas de algunxs o los berrinches de otrxs, siempre que auellxs y estxs no tengan responsabilidades institucionales. Pero cuando el estremecimiento se da en un presidente, aún de una república devaluada y esquilmada, las cosas comienzan a no estar bien.

Que Alberto Fernández –a la sazón el presidente al que aludimos arriba—viaje a Israel es como escupir sobre el asado listo para servir u orinar en el barril de cerveza. ¿Tiene consciencia, este señor, de lo que Israel es y significa en Oriente Próximo? ¿Y para el resto del mundo?

Israel, por un judío de renombre y moralmente intachable, fue bautizado con el lamentable mote de “estado criminal de guerra”, justamente por la ocupación de territorios palestinos y la desigualdad entre lo que los sionistas israelitas poseen en armamento y lo que los palestinos tienen para defenderse. O sea, no es una guerra, es un genocidio al mejor estilo nazi. Y Noam Chomsky lo define claramente, con la tranquilidad de que no le podrán decir ni antisemita ni antijudío –las dos muletillas que la propaganda sionista utiliza para denostar a los críticos de sus formas y acusadores de sus crímenes--.

¿Qué tiene que hacer nuestro presidente en Israel? Solamente se nos ocurre el acto de hincarse –por enésima vez—ante los judíos que, tras el telón, gobiernan yanquilandia y que son, a futuro, los que decidirán si acuerdan o no con la Argentina desde el F.M.I.

Suponemos –es de esperar—que, además de la lamida de pies no agregue a su “visita” la compra de más material bélico o de electrónica espía como la lábil Bullrrich realizó en tiempos de la banda depredadora y salteadora de nuestra república.

De todos modos, se lo mire como se lo mire, da verdaderamente asco que Fernández viaje a Israel ¿A qué? Por favor. En lugar de viajar donde habrá soluciones a la situación que el macrismo apátrida nos dejó, como Rusia y China. Pero, claro, como aflojamos el cinturón con los yanquis, ir a “visitar” a sus enemigos comerciales sería un sacrilegio.

De paso, con este viaje realmente de mierda, anotará un punto ¿a favor? De la posición ante la República de Irán. Así como el inepto canciller que nos metió Fernández, que no acusó gravemente la acción terrorista yanqui en el asesinato del general Soleimani, ni, de plano, rechazó el golpe de estado y genocidio que llevan adelante los militares bolivianos comandados por la CIA, del mismo modo el presidente va a la cueva del sionismo para meternos en un conflicto de magnitud. Pero hay que ser…

¿Se creen que vamos a saborear el dulce de ver a Cristina Presidenta durante la ausencia de Fernández y con ello estaremos contentos y distraídos? Muy poco a cambio de mucho que, sin pedir permiso ni tener ningún aval, Fernández entrega con este viaje, repetimos, de mierda.

Roberto Otero

martes, 14 de enero de 2020

ELDISCURSO DE FERNÁNDEZ Y LA CULPA (II)


El Hombre es el centro de la organización social que vamos construyendo desde siempre. Es individuo por lo de indiviso en tanto su relación con “el Otro” y como ente orgánico y mental; o sea, es uno, ese y no otro. A la vez está escindido por el lenguaje que lo atraviesa y diluye al punto de convertirlo en sujeto de ese veleidoso significante que termina dando significado incluso a lo no-dicho.

Pero nadie debería pedir perdón –que es lo que hace Fernández eufemizando con “la culpa”—por centrar en el Hombre a la sociedad.

Si, como el dictador genocida que comulgaba aludiendo a dios como fuente y razón de todas las cosas y luego aceptaba torturas, muertes y desapariciones, tenía a esa ficción (dios) como el centro de “su” sociedad, estamos perdidos. Porque siendo esa creencia –y cualquier otra—el centro de la organización social, los dislates y estropicios serán atribuidos a tal ente inmarcesible, invisible, intangible y los responsables del desastre quedar impunes porque “la cosa fue dios y no yo”.

La República debe (y es) ser laica, sin colgar crucifijos a espalda de los jueces en cuanto juzgado hay –salvo excepciones—ni estampitas de la figura de un gay rubio de ojos celestes cuando el verdadero Jesus era zabra, de piel mate, morocho, de pelo enrulado, narigón, de ojos negros y saltones, como la mayoría de los semitas. Basta de versos.

Roberto Otero

domingo, 12 de enero de 2020

EL DESCONCIERTO DE UNA FRASE PRESIDENCIAL (actual)




"Somos una sociedad pensada y construida a partir del hombre, eso es lo que pasó, no es culpa nuestra, pero va a ser culpa nuestra si no lo cambiamos". Fernández, Alberto

¿De qué habla el Presidente? ¿A partir de qué habría que pensar la sociedad y construirla? ¿El mono, el chimpancé, la montaña, el mar, los perros, qué?

Si la sociedad no se construye a partir del hombre se pierde el sentido de la realidad. Construir alrededor de una fantasía, de una fábula inyectada con fórceps en la sociedad mundial nos convierte en imbéciles. Ahí es donde aparece la denostable “culpa”, que Fernández menciona en dos oportunidades en cuestiones que, para nuestro ver, están fuera del ámbito de llegada de “la culpa”.

La culpa, más allá del derecho positivo, es la engañifa con la que nos persiguieron desde tiempos inmemoriales –y lo siguen haciendo, es obvio—que no nos ha permitido pensar libremente sin sentir ese peso caliente en el estómago de estar “pensando mal”. Como decían los milicos, “ese piensa mal” porque se oponía al genocidio implementado por los militares. O como lo decían los infames macristas para quienes no pensábamos como ellos.

El hombre es el centro de este universo pequeño que armamos en un planeta menor dentro de las más de 100.000 galaxias donde, en cada una de ellas, se reproducen las condiciones de vida que nosotros conocemos aquí, en la Tierra.

Por esto lo de ser los únicos es tan absurdo e ignorante como mechar “la culpa” en una frase cívica que apunta a lo republicano de nuestra vida democrática.

Hay un tango, creo que se llama “Mala junta” y sería hora de que Fernández lo interpretara, ya que le gusta tocar la guitarra. Si no, que consulte con sus perros.

Roberto Otero

viernes, 10 de enero de 2020

ARGENTINA HOY: DIAGNÓSTICO E INACCIÓN




Los delincuentes que cesaron en su cargo oficial el pasado 10 de diciembre, cargan sobre sus espaldas con un sinfín de delitos –o que parecen serlo desde la mirada pedestre de un ciudadano—cuyo diagnóstico o señalamiento es cotidiano.

A medida que se avanza sobre áreas a cargo de unos y de otros – principalmente del Poder Ejecutivo—surgen, como hongos después de la lluvia, actos y hechos que servirían, con holgura, para hacer que fiscales y jueces dieran con los responsables de tales desaguisados para llevarlos ante la Justicia y alojarlos en alguna de las cárceles disponibles. Esto, claro, si fueran los delincuentes ciudadanos de a pie también. Pero parece que o bien hubo un pacto, convenio o arreglo a espaldas del pueblo con la inocente intención de que los macristas dejaran gobernar al nuevo Presidente y sus funcionarios, o bien estos últimos se encuentran apabullados por tanta desidia puesta en acto que, en el mejor de los casos y por esos hallazgos, nos lleva a la siempre vigente definición de que si el error es muy grande deja de ser error.

El caso es que sea por unas o por otras, los delincuentes siguen libres, gozando del dinero mal habido en estos luctuosos cuatro años de macrismo. El Presiente repite, cada vez que tiene un micrófono cercano, que él vino para rescatar a los marginados y hambreados, los débiles del sistema, los que fueron zaheridos por la oligarquía maléfica (© José L. Torres) instalada en los resquicios del Estado al que jamás apoyaron ni en el que creen. Muy buenas intenciones, sin duda alguna. Pero estos esquilmadores, estando libres y sonrientes es como la mayor tomadura de pelo que debemos sufrir la ciudadanía de la República.

¿Será muy difícil imputarlos de la repetición delictual que cometieron a sabiendas para debilitar la potencia de la Argentina y entregarnos al imperio yanqui atados de pies y manos y con una venda en los ojos?

Roberto Otero

lunes, 6 de enero de 2020

EDUCACIÓN SEXUAL CON SOTANA




En casi todos los órdenes de la vida cuando se trata de aplicar conocimiento y praxis a algún proyecto en desarrollo o mejorar lo que se hereda, se convoca a personas cuya trayectoria personal y profesional, así no haya título universitario, los habilita con largueza a ocupar cargos dentro de ese organigrama. Serán directores, jefes, responsables o como quiera que se les denomine a los integrantes del equipo, y se tendrá la tranquilidad de saber que ellos conocen bien el tema que se les confía para desarrollar o mejorar.

Sin embargo parece que lo que planteamos en el párrafo anterior no es para nada exacto ni verdadero cuando se trata de abordar la educación sexual integral. Aquí aparecen cuestiones que, desde nuestro pedestre conocimiento ciudadano, no tendrían mucho que ver con la materia de que se trata.

Por ejemplo, uno se cuestiona seriamente cuál sería el papel de la iglesia (cualquier iglesia, agregamos) en torno a la educación sexual integral. Si bien los judíos tienen a sus rabinos con esposas e hijos, lo cual favorecería una mirada de conocimiento sobre el tema, la misma sería parcial dado la implicancia confesional de estos; pero en el caso de los católicos quedamos poco menos que estupefactos. ¿Por qué?

Es obvio, nos parece. Los curas, no importa la jerarquía que ostenten dentro de la pirámide de poder interno, hacen votos y entres estos, se encuentra el de castidad. O sea que de foqui foqui Margarita, nada. Por lo tanto ¿De qué podrían hablar en torno a la educación sexual integral? O son transgresores del voto de castidad propagandizado o, en todo caso e in extremis, hablan por boca de ganso. Es decir, de las confesiones de los creyentes sacarán sus propias conclusiones y sobre éstas pretenderán asesorar a quien les preste la oreja. Casi lo mismo que se ataca desde la sociedad a fiscales y jueces que se dejan guiar por informes de inteligencia sin aporte de pruebas. ¿Verdad?

Pero lo dicho no adquiriría la gravedad que tiene si no fuera que funcionarios (nuevos) del área de la Educación Pública se prosternan ante el estamento de poder interno que posee la iglesia católica y lo consultan (¡!) sobre la educación sexual integral a ver qué les parece. Si de pareceres se trata, nos parece una traición infame al pueblo ya que la cuestión orgánica y pulsional nada tiene que ver con las aficiones delirantes ni con creencias atornilladas después de siglos de vender el mismo best seller.

Si en algo hay que modificar la Constitución Nacional es que quitarle del Preámbulo la manda de pretender someter al pueblo de la República a inclinarse ante una creencia dada. Es, esto, no solo una befa sino la traición a la libertad de cultos ya que nos dice que está bien, crea usted en lo que quiera pero aquí nos hincamos ante tal creencia. Y repetimos lo de creencia porque su origen es la ignorancia. Más allá de Nietzsche que decretó la muerte de dios, nos preguntamos dónde podemos hallar pruebas de la existencia de al fantasioso personaje sostenido por el grupo de fanáticos que reescriben el relato incansablemente.

Adherimos, sin cortapisa, al lema que leímos por ahí alguna vez: No vengan a rezar a nuestra Escuela y no iremos a pensar a su Iglesia.

Roberto Otero

domingo, 5 de enero de 2020

LOS RELATOS DE LOS INDEPENDIENTES



Los periodistas que dicen ser independientes y veraces, que no tienen patrones ni línea editorial que no sea la que ellos mismos se imponen, a veces suelen caer en los lugares comunes del relato para imbéciles, que así nos toman, parece, y proceden a hacer circular esa verdad mínima o a medias que debe contener todo relato inventado para ser creíble.

El asesinato a manos del imperio terrorista yanki del general Qassem Soleimani no tiene “cinco razones” porque, primero no es razonable justificar un asesinato y, segundo, que esas “razones” no hacen razonable el hecho del asesinato ni cómo fue perpetrado.

Ninguno de los analistas del imperio yanki puede desconocer que el asesinato y el modo en que fue ejecutado constituye un acto de guerra. Que provocaría una reacción absolutamente lógica y previsible por parte de Irán y que, puestas así las cosas, el desarrollo de las acciones en los próximos días, horas diría, empujarían al mundo a una conflagración intensa, terrorífica, inútil salvo para los intereses de un sector que, hace años y después de la guerra de los 6 Días, lo anunciaba como uno de sus objetivos: someter a Siria, Irán y Líbano.

Nos referimos al grupo terrorista mundial reconocido como sionismo uno de cuyos líderes gobierna el estado criminal de guerra de Israel (según la definición de un virtuoso judío como Noam Chomsky).

Hace años, también, que constatamos que el grupo sionista gobierna (en la práctica) al imperio yanki, y tiene a sus oficiales imbricados en puestos y cargos estratégicos, tanto como en la industria del cine y la televisión (para ayudar e influir psicológicamente a la inocente audiencia).

El estado que fue creado por los británicos donde, hasta ese momento y durante algunos años más, funcionó la central judía para distribución de sus integrantes, era territorio Palestino. Un estado así ficticio apoyado por las bayonetas y las armas de una guerra victoriosa para los yankis que pretendieron hacer olvidar un hecho ilevantable: que quienes realmente vencieron al nazismo y ganaron la guerra fueron los rusos.

El sionismo, que aportó una compañía de sus hombres a la horda nazi, o sea, trabajaron para los nazis con uniforme y todo, siempre tuvo como objetivo ampliar ese pedazo de Palestina a casi todo Oriente Próximo. Para esto contó, desde su instalación, con el aporte yanki de millones de dólares diarios con los que fue fácil construir, desarrollar y generar ciencia y técnica. Pero la riqueza está en el subsuelo y no sólo es petróleo. Por esto los sionistas pretendieron, desde siempre, dominar toda la región.

Pues con esta burrada de necio infame y subnormal con poder que ostenta zanahoria Trump, ese objetivo buscado por los sionistas está casi a la vuelta de un par de hojas de la historia reciente que se escribirá en las próximas horas.

De todos modos, no creo que esta vez les resulte así de fácil. Incluso mucho menos que en Vietnam. Lejos de la criminalidad de denominar “guerra” al genocidio palestino llevado a cabo por los sionistas ocupantes. Esta vez me parece que va a temblar la Tierra y con ella, lamentablemente, nosotros también.

Por ello no entiendo por qué, en la Argentina, se “refuerzan” medidas de seguridad en aeropuertos y otros sitios. Bastará con que se refuerce, en serio y con excelencia, la seguridad en la Embajada de los yankis que es la responsabilidad del Estado Argentino mantenerla así. Lo demás, que sean pertenencias yankis, que las cuiden ellos mismos. No los argentinos.

Roberto Otero