domingo, 12 de enero de 2020

EL DESCONCIERTO DE UNA FRASE PRESIDENCIAL (actual)




"Somos una sociedad pensada y construida a partir del hombre, eso es lo que pasó, no es culpa nuestra, pero va a ser culpa nuestra si no lo cambiamos". Fernández, Alberto

¿De qué habla el Presidente? ¿A partir de qué habría que pensar la sociedad y construirla? ¿El mono, el chimpancé, la montaña, el mar, los perros, qué?

Si la sociedad no se construye a partir del hombre se pierde el sentido de la realidad. Construir alrededor de una fantasía, de una fábula inyectada con fórceps en la sociedad mundial nos convierte en imbéciles. Ahí es donde aparece la denostable “culpa”, que Fernández menciona en dos oportunidades en cuestiones que, para nuestro ver, están fuera del ámbito de llegada de “la culpa”.

La culpa, más allá del derecho positivo, es la engañifa con la que nos persiguieron desde tiempos inmemoriales –y lo siguen haciendo, es obvio—que no nos ha permitido pensar libremente sin sentir ese peso caliente en el estómago de estar “pensando mal”. Como decían los milicos, “ese piensa mal” porque se oponía al genocidio implementado por los militares. O como lo decían los infames macristas para quienes no pensábamos como ellos.

El hombre es el centro de este universo pequeño que armamos en un planeta menor dentro de las más de 100.000 galaxias donde, en cada una de ellas, se reproducen las condiciones de vida que nosotros conocemos aquí, en la Tierra.

Por esto lo de ser los únicos es tan absurdo e ignorante como mechar “la culpa” en una frase cívica que apunta a lo republicano de nuestra vida democrática.

Hay un tango, creo que se llama “Mala junta” y sería hora de que Fernández lo interpretara, ya que le gusta tocar la guitarra. Si no, que consulte con sus perros.

Roberto Otero

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