"Somos una sociedad pensada y construida a partir del hombre,
eso es lo que pasó, no es culpa nuestra, pero va a ser culpa nuestra si no lo
cambiamos". Fernández, Alberto
¿De qué habla el Presidente? ¿A partir de qué habría que
pensar la sociedad y construirla? ¿El mono, el chimpancé, la montaña, el mar,
los perros, qué?
Si la sociedad no se construye a partir del hombre se pierde
el sentido de la realidad. Construir alrededor de una fantasía, de una fábula
inyectada con fórceps en la sociedad mundial nos convierte en imbéciles. Ahí es
donde aparece la denostable “culpa”, que Fernández menciona en dos
oportunidades en cuestiones que, para nuestro ver, están fuera del ámbito de
llegada de “la culpa”.
La culpa, más allá del derecho positivo, es la engañifa con
la que nos persiguieron desde tiempos inmemoriales –y lo siguen haciendo, es
obvio—que no nos ha permitido pensar libremente sin sentir ese peso caliente en
el estómago de estar “pensando mal”. Como decían los milicos, “ese piensa mal”
porque se oponía al genocidio implementado por los militares. O como lo decían
los infames macristas para quienes no pensábamos como ellos.
El hombre es el centro de este universo pequeño que armamos
en un planeta menor dentro de las más de 100.000 galaxias donde, en cada una de
ellas, se reproducen las condiciones de vida que nosotros conocemos aquí, en la
Tierra.
Por esto lo de ser los únicos es tan absurdo e ignorante
como mechar “la culpa” en una frase cívica que apunta a lo republicano de
nuestra vida democrática.
Hay un tango, creo que se llama “Mala junta” y sería hora de
que Fernández lo interpretara, ya que le gusta tocar la guitarra. Si no, que
consulte con sus perros.
Roberto Otero

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