viernes, 10 de enero de 2020

ARGENTINA HOY: DIAGNÓSTICO E INACCIÓN




Los delincuentes que cesaron en su cargo oficial el pasado 10 de diciembre, cargan sobre sus espaldas con un sinfín de delitos –o que parecen serlo desde la mirada pedestre de un ciudadano—cuyo diagnóstico o señalamiento es cotidiano.

A medida que se avanza sobre áreas a cargo de unos y de otros – principalmente del Poder Ejecutivo—surgen, como hongos después de la lluvia, actos y hechos que servirían, con holgura, para hacer que fiscales y jueces dieran con los responsables de tales desaguisados para llevarlos ante la Justicia y alojarlos en alguna de las cárceles disponibles. Esto, claro, si fueran los delincuentes ciudadanos de a pie también. Pero parece que o bien hubo un pacto, convenio o arreglo a espaldas del pueblo con la inocente intención de que los macristas dejaran gobernar al nuevo Presidente y sus funcionarios, o bien estos últimos se encuentran apabullados por tanta desidia puesta en acto que, en el mejor de los casos y por esos hallazgos, nos lleva a la siempre vigente definición de que si el error es muy grande deja de ser error.

El caso es que sea por unas o por otras, los delincuentes siguen libres, gozando del dinero mal habido en estos luctuosos cuatro años de macrismo. El Presiente repite, cada vez que tiene un micrófono cercano, que él vino para rescatar a los marginados y hambreados, los débiles del sistema, los que fueron zaheridos por la oligarquía maléfica (© José L. Torres) instalada en los resquicios del Estado al que jamás apoyaron ni en el que creen. Muy buenas intenciones, sin duda alguna. Pero estos esquilmadores, estando libres y sonrientes es como la mayor tomadura de pelo que debemos sufrir la ciudadanía de la República.

¿Será muy difícil imputarlos de la repetición delictual que cometieron a sabiendas para debilitar la potencia de la Argentina y entregarnos al imperio yanqui atados de pies y manos y con una venda en los ojos?

Roberto Otero

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