lunes, 30 de diciembre de 2019

UN ASESINATO PROGRAMADO, LENTO, PROGRESIVO QUE CONTÓ CON LA COMPLICIDAD DE UN GUSANO COMO LENIN MORENO: MURIÓ JULIÁN ASSANGE



El año 2007 vio la primera edición de una novedad que se convertiría en un lugar común entre investigadores y curiosos: nacía WikiLeaks de la mano de Julián Assange, un acérrimo defensor de la libertad de expresión, de investigación y de publicación.

No vamos a referir lo que en WikiLeak realizan con puntual prolijidad respecto de la vida de Assange. Sí, en cambio, expresar por enésima vez que el enemigo no es blando ni cordial sino duro e implacable y en los mismos términos debemos responder los que queremos que la libertad sea la medida de nuestras vidas. Como lo quiso Assange mismo.

No ha muerto Assange, lo han asesinado, lenta e inexorablemente. Van a pagar esta muerte también, aunque el tiempo se toma tiempos que los tiempos no entienden.

El caso es que nos quedamos, en el campo popular y combativo, sin uno de los adalides del deschave a yankis, correos secretos que nos implicaron para dañarnos y tantas otras precisiones que echaron por tierra los discursos benevolentes que pretendieron encubrir esas operaciones lesivas y fatales.

Levantamos nuestra V con los dedos lo más alto que podamos jurándonos, nosotros y nuestros descendientes, que ninguna de estas muertes, de estos asesinatos, quedará impune.
Por Julián Assange, PRESENTES y HLVS.

Roberto Otero


domingo, 29 de diciembre de 2019

BASTA DE QUE NOS ROBEN Y BASTA DE QUE NOS CONDICIONEN LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN


BASTA DE QUE NOS ROBEN Y BASTA DE QUE NOS

CONDICIONEN LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Uno se pregunta ¿quiénes son los judíos? O sea, aquellas personas que profesan la religión judía. ¿Quiénes son? ¿Intocables de toda intocabilidad? ¿Tenemos que avenirnos a la fábula de que los judíos son el pueblo elegido por dios? Cortemos ya con esta chapuza que sólo nos trae malestar y no pocas molestias materiales y sociales.

Un judío es igual a un mahometano o un cristiano o un católico o un umbanda o cualquiera otra persona que profese la creencia y fe que le venga en gana. No hay ninguna diferencia.

Que nuestro mundo se construyera, lamentablemente, alrededor de estas fábulas es un hecho que los miles de años por venir -si es que subsiste el planeta como tal- podrán, culturalmente, cambiar. Seguramente caerá el mito de ser los únicos habitantes del Universo que fue, a raíz de las religiones absurdas, la que nos brindó esa pedantería astral de la que siguen gozando, en su ilusión apoyada por la fuerza, cientos de miles de humanos.

Pero así son las cosas, por ahora. Lo que no deberíamos permitir nunca más, es que nos sigan robando palabras y tapando la boca. ¿Quiénes? Los judíos. O, mejor dicho, los sionistas.
Así las cosas, semita-antisemita fue apropiado para designar a los judíos; holocausto fue apropiado para nombrar la matanza de seres humanos en la 2da Guerra Mundial a manos de los nazis. Y no es así.

Semita alude a las tribus que provienen de Sem que de judíos, nada. Y holocausto alude con precisión a quien es muerto por el fuego, como lo son los miles de palestinos que se calcinaron en el dolor de sus cuerpos retorcidos por las bombas de fósforo arrojadas por los bombardeos israelitas sobre territorio que no les pertenece y que ocupan ilegalmente.

Que los judíos utilicen las palabras a su antojo, es lo que se debe de hacer con la libertad de expresión. Para ellos, semita y holocausto tienen significados fijos. Pero para nosotros, que no somos judíos, no es así.

Veamos el tema de las agresiones a dulces palomas de la paz.

Si una persona espeta “¡Sionista!” a otra, lo insulta, realmente. ¿Por judío? No, por terrorista.
El sionismo es el terrorismo que avalan las potencias para que la superficie donde se desarrolla Israel siga siendo lo que es desde 1947. De hecho, los gobiernos de Israel han sido neta y claramente sionistas y el mayor exponente de todos ellos es el actual representante al que definiríamos como un sionista perfecto.

Pero Israel es “un estado criminal de guerra” como bien lo ha definido Noam Chomsky, que de correntino no tiene nada. En Israel, por otra parte, está legalmente autorizada la tortura para obtener confesiones de prisioneros. En Israel, del lado interno del muro que construyeron contra toda lógica de los derechos humanos, se apostan tiradores que hacen blanco en cualquier persona, hombre, mujer, viejo, niño y, obviamente, los matan. Como disparar al blanco nada más que el blanco son personas como nosotros, de carne y hueso. Israel bombardea con bombas incendiarias, como lo hicieron los yanquis en Vietnam y los Nazis en Euskadi (País Vasco). Y así como los yanquis se llevaron a los científicos alemanes para iniciar la “carrera del espacio” -tanto como lo hicieron los rusos, aclaremos-, también en Israel “importaron” nazis y metodología nazi para la organización de seguridad interna, interrogatorios, secuestros y otras lindezas de los espíritus enfermos.

De modo que cuando alguien espeta “Sionista” a otro alguien, le está diciendo todo lo que representa el sionismo para la Humanidad, o sea, un cáncer infame maloliente y despreciable.

Terminemos, a la vez, con esta diferenciación con los judíos. Por ejemplo ¿Por qué tenemos que pagarle los viajes a un diputado judío para concurrir al Congreso Judío Mundial si no tenemos nada, pero absolutamente nada que ver ni con los judíos ni con sus congresos?

Esto es todo por ahora.

Roberto Otero


semita1
1. adj. Según la tradición bíblica, descendiente de Sem. U. m. c. s.
2. adj. Dicho de una persona: Que pertenece a alguno de los pueblos queintegran la familia formada por los árabes, los hebreos y otros. U. m. c. s.
3. adj. Perteneciente o relativo a los semitas.
4. adj. semítico (‖ perteneciente al semítico). Léxico semita.
5. m. semítico (‖ grupo de lenguas).



jueves, 26 de diciembre de 2019

EL CIANURO DE LA VIDA


EL CIANURO DE LA VIDA




Hay que ver lo que es Mendoza capital para entender cuál fue la lucha de aquel pueblo que devino la actual realidad de esa provincia tan dubitativa en argentinidad. Mendoza era un desierto y el agua, un bien más preciado que el oro. El tesón de sus gentes logró que la capital de esa provincia sea una muestra exultante de todos los colores de verde, arbolada y con un parque San Martín que nada tiene que envidiarle a otros parques de la Argentina o del mundo.

Políticamente, Mendoza fue y es una lucha entre radicales y gansos donde el peronismo apenas puede mojar el borde del plato en esa salsa tan sabrosa. El anterior gobernador fue el que actualmente pretende hacerse de la comandancia de las tropas dispersas del macridestructivismo o Cambiemos (que cambiará su nombre, posiblemente) Alfredo Cornejo es el personaje y su sucesor y actual gobernador, es un sobrino de éste, Rodolfo “Rody” Suárez.

El caso es que entre radicales pero no tanto y peronistas ni me acuerdo, firmaron un pacto para dar libre paso a la reforma de la ley 7722 que legisla sobre la protección del agua dulce en la provincia. Esto no fue para ahondar la protección sino para desecharla dado que a partir de dicha “reforma” o me olvido de vos, las mineras podrán avanzar sin otro impedimento que las mayores o menores ganas de llevarse lo que quieran a costa de lo que sea.

En Chubut y con la Barrick Gold sucedió lo mismo. En tiempos del ultracorrupto Mario Das Neves y su banda de afanancios funcionariales, se pretendía autorizar a la dicha minera a explotar el yacimiento con un procedimiento que incluía, como componente determinante, al cianuro. La de Mendoza, tal como la chubutense: utiliza cianuro para la separación del oro que extraen (que, entre paréntesis, por obra y saqueo de Macri, Mauricio, no pagan retenciones o sea que el Estado perdió 8.000 millones de dólares de entonces, hace menos de 3 años, y la Argentina termina pagándole casi un 20% a la exportación del dorado mineral).

No conocemos ningún preparado magistral que contenga cianuro y que no sea para joderle la vida a alguien. O sea, el cianuro no sirve para la vida y, naturalmente, es sinónimo silencioso de muerte. Fuera de esto, que no para olvidarlo, el cianuro se cuela entre las capas y llega al agua dulce, contaminándola definitivamente.

El actual ministro de Medio Ambiente, Juan Cabandie, expresó sobre el particular que la decisión sobre la ley 7722 y demás atinentes es de la órbita del gobierno mendocino. Este rapto de federalismo a contrapelo no admite la más mínima razón favorable desde el más humilde sentido común. O sea, si se contaminan las napas de agua dulce con cianuro, es obvio que hay que detener la contaminación antes que hurgar en registros leguleyos y chicanas apropiadas para no intervenir decidida y definitivamente en un acto punible por la Constitución Nacional, aunque Cabandié ni se enterara del tema.

No se trata de troskos ni izquierdistas buscando prensa al divino botón (por no decir “al pedo”) sino que es un tema grave de toda gravedad y no sólo para los mendocinos sino para todos los habitantes de la Argentina. Contaminar agua potable es un crimen terrible que alcanza, en primer lugar, al responsable máximo del área contaminada, o sea, el propio gobernador de Mendoza. Y después seguirá con los cómplices y facilitadores tanto como con los instigadores. En esa razzia caen todos los verdaderamente responsables y ahí se terminó la joda.

Pero no. Buscando que el título sea “Cabandié respeta el federalismo”, el citado funcionario nacional se sienta lejos de la mesa de debate, no sea cosa que ¿qué? ¿Quién podría tirarle de las orejas si actuara como se espera que lo haga? ¿Las mineras? ¿El presidente? ¿Ambos?

Lo de Mendoza debe cortarse ya, antes de que sea demasiado tarde y lloremos, como siempre, sobre la leche derramada. No sé si ameritará la intervención federal a la provincia, pero ALGO HAY QUE HACER para evitar la segura e inexorable contaminación del agua dulce que derivará de continuar esta bestialidad autorizante.

Roberto Otero

viernes, 20 de diciembre de 2019

DE CÓMO EL DESPRECIO POR LOS VIEJOS SE EVIDENCIÓ DESDE LAS BASES

El asalto al Fondo de la Anses, el que cuidadosamente fue reunido para garantizar el pago continuo de jubilaciones, pensiones y otras, fue el macro ejemplo, digamos, del profundo desprecio por los viejos que la (des)aministración del macrismo tuvo hacia ese grupo etario.

La disminución del haber jubilatorio, el atosigamiento de quienes se jubilaron gracias a la decisión del gobierno de Cristina; la carencia de todo en hospitales y la anulación de beneficios justos que otorgaba el PAMI, entre otras acciones lesivas para los viejos, da cuenta de cuál fue el “metro patrón” de esa gente. Siguieron, en todo caso, lo que la directora del F.M.I. dijera al respecto: “Algo hay que hacer con los viejos”. No agregó, “matarlos” porque hubiera quedado poco fino en boca de esta francesa estafadora que fue sentenciada así por la Justicia francesa pero que no la encarcelaron, dijeron, “por el alto cargo que ocupa”…

Así las cosas llegamos al Hogar para Adultos Mayores Emilia Moutier. el que Idealmente concebido logró un nivel de aceptabilidad ponderable durante una época pero… los cambiantes aires de la política y las compulsas electorales azotaron las paredes del histórico edificio, sacudiendo casi hasta los cimientos.

TODOS LINDOS Y SONRIENTES

Los representantes del pueblo a partir de 2015 hasta el pasado 10 de diciembre de 2019 se la rebuscaron con sonrisas –de dientes bien cuidados- y vaguedades como respuestas a preguntas muy concretas. En ese juego de la escondida desaparecieron cosas.

Por ejemplo, se comenta con cuasi certeza de que faltan –no tienen justificación documental. 94.000.000 de pesos (Noventa y cuatro millones) en la Delegación Municipal de General Pirán, localidad donde está asentado el citado Hogar…

Asimismo, sabemos de muy buena fuente, que existía una “beca” para el Hogar de entre 14.000 y 16.000 pesos, cifra ésta que jamás ingresó en las arcas de la institución. Además, el mantenimiento del edificio y sus artefactos contó, mayormente, con la buena voluntad de empleados municipales que, en horas libres o cuando tenían franco, concurrían al Hogar para arreglar esto o aquello.

Sin embargo, hay goteras que ya pasan a ser “tradición” y que cuando llueve acompañan la respiración con el “tac tac tac” de las gotas que impactan en el suelo. El arreglo de esto es responsabilidad de la Delegación Municipal. Sabemos que los sucesivos delegados visitaron el Hogar y vieron, in situ, el agujero que fue formando el agua en el cielorraso. Todos y cada uno afirmaron que mandarían una cuadrilla para empezar el arreglo, pero todavía cuando llueve se oye el “tac tac tac” de las gotas cayendo desde los 7 metros de altura que tiene el cielorraso agujereado.

Resultaría tedioso enumerar lo que se debe arreglar, recomponer, reparar pero si contamos el tiempo que lleva la gotera –más de 8 años- podremos hacernos la idea de lo que hay que remontar para que sea, como lo pensó la benefactora doña Emilia Moutier de Pirán, un espacio válido y cálido para alojar a quienes se embarcan en la última navegación de sus vidas.

Hoy día confiamos porque conocemos a quienes están y a quien asumió la comandancia de esta nave. Pero si no hay fondos, dinero, efectivo, por más buena voluntad que se ponga en la gestión, habrá un corsé difícil de quitarse de encima. Porque a pesar de lo mínimamente descripto, en el Hogar se duerme bien, se come mejor y hay buena onda en el aspecto interpersonal entre viejos, enfermería y maestranza.  Este aspecto es el que no se debe perder porque corresponde a la pulsión de vida y sin ésta, ya sabemos…
Roberto Otero 

lunes, 18 de noviembre de 2019

LA SERIE DE LA TV YANQUI QUE NOS RECOMENDÓ VER ALBERTO FERNÁNDEZ, INMINENTE PRESIDENTE.









Alberto Fernández, ya casi presidente formal, recomendó que la ciudadanía viese, por la televisión, la serie de HBO titulada VEEP (por Vicepresidenta). Encarnado, el personaje, por una excelente actriz de comedia  Julia Louis-Dreyfus (JLD).

El corresponsal de Página 12, Roque Casciero, publica en la edición de hoy de dicho diario, una entrevista realizada a la actriz. Suponemos que el entrevistador fue el corresponsal mencionado. En el decurso, JLD comenta su sentir respecto a la culminación de un ciclo que fue exitoso durante años y acaparador de premios Emmy de la televisión estadounidense. Y también, impulsada por las preguntas o como descripciones atinentes, JLD realiza una serie de definiciones sobre el personaje en cuestión, la vicepresidenta Selina Mayer.

En política, se sabe, las alusiones, los metamensajes, algunos connotados, adjetivaciones deslizadas y dichos metafóricos, entre otras formas del lenguaje, forman parte de la estrategia cotidiana a la que se exponen y ejercen ciertos políticos que tienen algo más de lucidez que el resto de sus colegas. Sumado, todo ello, a la experiencia en cargos, representativos o no.

A través de ese filtro, encontramos algunas definiciones de JLD que no dejan de llamar la atención. Si fuésemos muy paranoicos afirmaríamos que JLD habría hablado por Alberto, aunque no nos parece que sea así ¿o sí?

Veamos:


Selina es una mujer fuerte y poderosa, pero puede tomar medidas extremas y a veces ser despiadada. ¿Cómo te sentís al decirle adiós a este personaje?
–Me está destrozando decir adiós. (…)También es triste no volver a interpretar a Selina, un personaje tan narcisista, tan complejo y tan lleno de ira. Fue encantador darle vida a alguien así (risas).
–Después de todos estos años, ¿te cae bien Selina Meyer?
–Amo a Selina Meyer. No se puede no amarla. Es un ser humano miserable y yo la amo con todo mi corazón... sólo que no votaría por ella. 
–¿Cómo se logra mantener la humanidad de un personaje como Selina y no reducirlo al arquetipo de una política “perra”?
–Tiene que ver con dos cosas. (…) Y el segundo punto es que necesita sentir la motivación, porque nunca me acerqué a este personaje pensando “estoy interpretando a una perra”.(…)

Nos pareció, digamos, curioso y lo compartimos.

Roberto Otero

sábado, 25 de mayo de 2019

TODOS, ALGUNOS, NINGUNO, NADIE


TODOS, ALGUNOS, NINGUNO, NADIE

Que cuatro adolescentes, apenas superada la acomodada barrera de la niñez, hayan sido masacrados por lúmpenes portando uniformes, armas y automóviles no es ni se trata de un hecho imprevisible ni aislado. Que se integre a la fuerza policial con personas que buscan asegurarse un salario y, de paso, tener el poder de las armas conferido por el pueblo de la Nación, es tanto una irresponsabilidad de quienes organizan a la policía, también de quienes establecen la política de acceso y de la total falta de control psicosocial de cada uno de los policías que se acumulan bajo las gorras.

Además, y no es un tema menor, se suma a esa indiferencia criminal el ambiente generado por la violencia expresada por funcionarios de alto rango respecto de qué hacer y a quiénes. Si se felicitan a los chocobar por matar por la espalda a quien huye desarmado, si se encubre el asesinato de un joven, también muerto por la espalda, en una pendiente patagónica; si no se investiga realmente cómo fue el homicidio de un artesano que empatizaba con los mapuches; si se pretende que fue un asesinato lo que quedó claro que se trató de un suicidio; si se violenta la verdad de los hechos con el relato ficcioso que engrosa hojas de expedientes y causas llevadas adelante mediante ardides, engaños y falsedades; si no se respeta ni respetó la Constitución Nacional ya desde el mismo inicio de esta desastrosa gestión de gobierno; si se sabe todo esto y no se actúa para remediarlo es que también quienes lo sabemos nos hacemos cómplices del estado de cosas que luego señalamos como negativo y ominoso.

Ha sido criminal la colaboración que desde el  Congreso Nacional le prestaron a los dislates legislativos del actual gobierno, quienes hoy dicen ser oposición y prometer un futuro duro pero venturoso. Mentira. Fueron cómplices necesarios del saqueo a la Argentina que encararon los estafadores de la fe pública y liquidadores de las cuentas del Estado Nacional a sus respectivos favores para depositar el producto de su delincuencia en cuevas fiscales y compañías off shore.

El caso de las fuerzas de seguridad, de las policías principalmente, adquiere una importancia superlativa desde que son algo así como los intermediarios entre el poder político gubernamental y el pueblo. Pueblo del que también los integrantes de dichas fuerzas provienen con notorio aspecto.

Es el Congreso Nacional quien debió actuar y si no lo hizo porque tienta más tener dineros escondidos que aseguren las operaciones de próstata que les vendrán, ahora, en estos días y en adelante, será el momento en el que actúen, aún a regañadientes ya que están en “campaña opositora”.

Generar una política de acceso a las fuerzas de seguridad y proponer que sin, por lo menos, 3er años del secundario aprobado, nadie puede integrarse como suboficial. Establecer, asimismo, pautas de conducta que se relacionen directamente con el respeto por el derecho de los ciudadanos y los derechos humanos antes que sentirse parte de una fuerza de choque que existe para destruir, lastimar, someter y matar.

Y pedir –exigir más bien- la presencia en el Congreso, de los funcionarios responsables de Seguridad. Que den explicaciones de los por qué y otras precisiones y que la insatisfacción por las respuestas dé lugar a la expulsión de dicho funcionario. O sea, que se pida (exija) la expulsión al Poder Ejecutivo.

Que los jueces, en el mientras tanto, se despojen de las lianas que los tienen acogotados y actúen como se espera de ellos, como jueces y no como miembros de una masa informe de cómplices necesarios en dislates jurídicos imposibles de imaginar en tiempos de la República.

Basta de masacres y de gatillo fácil, claro que sí. Pero basta de silencio legislativo y de pasividad ciudadana. No tenemos por qué soportar que con nuestros impuestos se mantenga un grupo de vagos y coimeros, traficantes de drogas y controladores de la prostitución que, además y por su fuera poco, matan a nuestros hijos indefensos en la ocasión.

Reconozcamos, sin duda, que no se trata de toda la policía, pero poco pueden hacer los que no son o no integran esos grupos podridos. De no ser así, no estaríamos llorando otras cuatro muertes infames, homicidios de la ley.

Contrariando a Silvina, sería Hoy digo basta.

Roberto Otero

sábado, 18 de mayo de 2019

LOS VIEJOS


En todos los casos, por más que se busquen argumentaciones para negarlo, la vejez, el envejecimiento pega tan duro a los humanos lúcidos que no pocas veces, en el trayecto inexorable hacia sus propias muertes, han jugado con la idea del suicidio.

A esa sensación casi tangible de inutilidad que le transmite la sociedad al viejo, está la cuestión inapelable de su mantenimiento vital. Puede tener una salud de hierro, como suele decirse, pero si no hay dinero todo se cae estruendosamente.

Para colmo, aparecen figuras y personajes como la actual presidenta del Fondo Monetario Internacional que años atrás lanzó su proclama respecto de la longevidad de los humanos en los finales del siglo XX y el primer decenio del XXI, exclamando “Algo hay que hacer con los viejos”. Para ella los pagos de jubilaciones y pensiones significan una sangría inaguantable para los Estados que el FMI aprieta con sus pautas ideológicas y políticas de exterminio.

El ejemplo más claro de esto lo tenemos en la Argentina donde un gobierno asombroso como el de Mauricio Macri hizo y hace todo lo posible para que los viejos se mueran rápido sin mandarlos a las cámaras de gas –como suponemos que sería su deseo-. Quitarle dinero al ANSES del Fondo que asegura el pago de las jubilaciones, quitar del listado del PAMI infinidad de medicamentos que, en el mostrador de las farmacias, ascienden sus precios a la estratósfera; reducir el valor de las jubilaciones a través de las devaluaciones sucesivas que basurearon nuestra moneda y un largo etcétera que incluye el ninguneo permanente a los justos reclamos de los viejos.

Como para menguar estos ataques para los que no se tiene una defensa real y efectiva, o sea, con miras a vencerlos, existen instituciones que dan una mano a los viejos. Residencias y hogares incorporan en sus espacios a viejos que perdieron la salud, la lucidez o que por razones sociales no pueden seguir solos en una sociedad absolutamente sorda.

Es para estos últimos que la vejez se les hace más dura, hiriente, casi infame. Es que manteniendo su lucidez y las funciones intelectuales intactas y con autonomía física –caminan, corren, se mueven, viajan-, adherirse a normas que no fueron consensuadas, que le quitan autonomía personal, que le restan dignidad, forman parte del padecimiento silencioso que cada uno de ellos lleva encima y que se acaba cuando el sueño, gran reparador momentáneo, llega. Es como en la cárcel que tanto respetan los presos al sueño de otros presos: “Es que cuando dormís, sos libre”, contestan cuando se los indaga. Así, los viejos aludidos.

La tendencia a la infantilización de los viejos es uno de los factores principales en el trato cotidiano y, consecuentemente, en las normas –o supuestas normas- que se dicen existen en cada Hogar. No ya el ominoso trato de “abuelo/abuela” sino los diminutivos para aludir a esto y lo otro.

En las comidas también reciben el peso de las miradas del personal de enfermería, que controlan ¿Qué? Hay acompañantes que con su labor permiten que algunos viejos que sufrieron ACV u otra dolencia semi-paralizante, puedan comer, incluso bañarse. Pero ahí debería de termina la intervención “ajena” a los viejos. Sin embargo, además de repartir los medicamentos para unos y otros en el festival farmacológico diario, se quedan en los comedores, observan y también –y es lo peor- hablan entre ellas, con un volumen de voz apropiado para gritar en una tempestad marina, sobre cuestiones que podrán importarles a ellas mismas pero que nada significan para los pacientes comensales que, vencidos por el hambre, comen sin decir esta boca es mía. Es que hablan, las enfermeras, con tal volumen de voz que es imposible, primero, no escucharlas y, segundo, entablar una conversación coherente en las mesas.

Ha de existir, sin duda alguna, una especie de estructura normativa sobre cuestiones básicas como horarios para desayunar –de tal hora a tal otra-, almorzar, merendar y cenar. Pero fuera de ese tabicaje, nada. Salvo acordar con los viejos que están en pleno uso de sus facultades mentales. No se trata de que enfermeras, médicos, directores o funcionarios políticos pierdan galones en el camino sino de propiciar un entendimiento social interesante entre unos y otros. Es que en un Hogar deberían ser, todos, un grupo funcional y organizado. Unos y otros se dan razón, mutuamente, para existir. Entonces, sería coherente y deseable que unos y otros también se dieran las pautas y normas de convivencia que equilibren las relaciones.

Es difícil, lo sabemos, romper con el aire autoritario que sopla en las mentes de los argentinos no bien alguno de ellos tenga un cierto poder relativo. Más aún si hay uniforme y ya llegaríamos al paroxismo si son agentes sanitarios, o sea, representantes de los semi-dioses que operan sobre la vida y la muerte de los humanos. Pero debemos condenar al olvido al fascista que todos tenemos dentro y que aflora en circunstancias como las sintéticamente descriptas más arriba.
Recordemos, por si se nos olvida, que los viejos, cada uno, tiene su propia historia y que no por no decirla deja de existir. Por otro lado, cuando un joven mira a un viejo debe recordar que el viejo piensa que “como te veo, me vi; como me ves, te verás”.

Sinceramente