martes, 29 de septiembre de 2020

LOS ILEGALES QUE SE MOFAN DE LA ILEGALIDAD, APOYÁNDOLA COMO DERECHO A LA CONTINUIDAD. CUESTIÓN DE INTERESES PECUNIARIOS, NO OTRA COSA.

 Se han escrito –y seguirán publicándose- aprobaciones y rechazos a la decisión de una Corte Suprema de Justicia por la que avaló el per saltum de los tres jueces que ocupan cargos en distintos estamentos de la Justicia a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia firmado por el señor Mauricio Macri, que no bien sentó sus nalgas en el sillón presidencial, también nombró a dos de los jueces que integran esa instancia superior tribunalesca y que los nombrados por decreto, firmaron su conformidad y así ya se creyeron integrantes firmes del conciliábulo. O sea, aunque luego, ante la bestialidad institucional y anticonstitucional actuada por el burro entregador del patrimonio nacional, los dos ya nombrados cortesanos debieron pasar con sus antecedentes por el Senado de la Nación para que –asombrosamente, o no tanto- convalidaran dicho ingreso a la CSJ.

De modo que quienes, como esos dos –uno de ellos, por la jugada palaciega, es ahora Presidente del Cuerpo- consideraron que un DNU era suficiente como para que se los nombrase integrantes de la CSJ, fueron los que apoyaron a otros ilegales –los tres jueces en cuestión-.

La maniobra no admite crítica alguna que no sea la de la banda: si uno de la banda está en mejor posición y sus cómplices se ven acosados, viene y los salva. Código mafioso puro y duro.

¿Qué sucederá de ahora en más?

No sabemos cuáles son las acciones que podrá proponer el Senado de la Nación para corregir esta bestialidad, pero si nos guiamos por lo que la CSJ se mete en la política y define constitucionalismos, o no, de las resoluciones y sanciones del Poder Legislativo, bien puede éste último, anular resoluciones y decisiones que van en contra del Derecho de la Nación.

Veremos. De todas maneras, recordamos a Fito Páez y nuevamente usamos lo que respondió ante la victoria electoral del pro en la capital federal: ASCO.

Que estén bien.

Roberto Otero.

SOBRE LA VERDAD RELATIVA Y EL DERECHO DE CADA CUAL

Días atrás participamos en una charla que derivo debate, muy interesante desde nuestro punto de vista. Se trató el tema de las reparaciones a las familias de los muertos durante la época negra que comandó José Alfredo Martínez de Hoz y tuvo como lugarteniente y cara visible al general Jorge Videla.

Un sector de aquella reunión centraba su ponencia en que lo sucedido desde 1976 a 1983, con las distintas alternativas luctuosas que hubo en ese lapso, se había tratado de una guerra. Mientras que el otro sector abogaba por la teoría del terrorismo de Estado.

Decimos “a más” de esa cifra porque recordamos la carta final de Rodolfo Walsh que, en 1977, denunciaba a la Junta de Comandantes presidida por Videla, que ya al finalizar ese año eran más de 15.000 los desaparecidos y asesinados, pertenecientes, las víctimas, por un algo porcentaje a militantes y dirigentes de base y medios del Peronismo. Luego, también, periodistas, algunos empresarios y estudiantes, entre otros. Pero el dato que da Walsh en Carta a las Juntas es significativo porque, si tomamos a 1977 como un hito, le siguieron 7 años de dictadura genocida, haciendo la salvedad de nuestros héroes de Malvinas.

Tomando la cifra de Walsh en el ’77, tendríamos que durante esos 9 meses (24 de marzo ‘76

Al 24 de marzo del ’77 las fuerzas armadas y de seguridad mataron 1. 666 por mes. Suponiendo que la vehemencia asesina haya durado hasta el Mundial de Fútbol de 1978, cuando el almirante Masera arregló con Firmenich que no hubiera ninguna acción subversiva durante la duración del campeonato, del 25 de marzo de 1977 a junio de 1978, se habrían asesinado al mismo promedio, llegaríamos a la cifra de 28.322 muertos. Sumados los denunciados por Walsh en el ’77, nos darían la cifra de 43.322 muertos-desaparecidos. Hablamos de junio de 1978. Luego del Mundial, tal vez la enjundia asesina bajó de intensidad. Pongamos a la mitad. Entonces entre 1978 y 1982 (Malvinas), los muertos-desaparecidos habidos habrían llegado a ser, en 29 meses más, 24.157. Concluyamos en que, por este cálculo arbitrario fundado en la cobardía de las fuerzas armadas de no dar las cifras correctas, así como el destino final de detenidos-desaparecidos, nos llevaría a la cifra de 67.479 muertos.

La reparación económica –que nada significa, realmente, para cualquier familia cuando ese dinero pretende suplir la ausencia del ser querido- estuvo, lógicamente, aplicada a los “cálculos oficiales”, en las que el hincado de Carlos Menem habló de 8.000 –sacada, la cifra, del escaso y sospechoso “Nunca Más” escrito por un ex comunista de la Unión Democrática de Spruil Braden (A la sazón embajador norteamericano) y una definida gorila como Magdalena Ruiz Guiñazú, todo bajo la sombra radical que, históricamente sabemos, tuvo mucho que ver en el ignominioso golpe de 1976 cuando, poco antes de producirse, Ricardo Balbín (a)El Chino, con esa voz cascada y grave, mirando un poco a la cámara y luego bajando los ojos, profirió “No hay más nada que hacer”. [Acotación: recordemos las veces que el mismo sujeto golpeó las puertas de los cuarteles para alentar golpes de Estado, y más aún cuando Arturo Frondizi lo desplazó con la UCRI en lugar de la conservadora pro-milica UCR del Pueblo y logró la Presidencia; y también contra su correligionario, aunque de opinión contraria, actuó pro-golpe el citado personaje del alias].

Entonces, en ese armado, seguramente por concertación, se estableció fehacientemente que los desaparecidos eran no más que 8.000. Lo aceptó Raúl Alfonsín con el apoyo irrestricto de Menem lo hizo. (Otra traición de la comadreja riojana).

Hasta aquí, por más o por menos, debatiendo cifras y presupuestos, está bien, realmente bien, que las familias de los desaparecidos reciban, el Estado Argentino, una reparación dineraria. Porque además del sufrimiento personal y familiar, no tuvieron oportunidad alguna de saber dónde estaban los cadáveres de sus hijos, maridos, nietos y ni siquiera si estaban o habían sido cremados o arrojados a las aguas del río o del mar, como luego pudo establecerse con certeza.

Conclusión: una verdadera hijoputez.

Pero observemos la otra parte del todo. Las de las familias de los soldados y militares que actuaron durante esa época de mierda.

Así como terminamos siendo lo que mamamos desde chicos en nuestros hogares, más que en la escuela, la educación de los cuadros militares no tuvo mucha oportunidad, en sus primeros años, de acceder a otras fuentes de información que no fueran las que provenían del oprobioso “partido militar” que sobrevivía a pesar de elecciones y altercados. Para esos chicos –primero- y jóvenes oficiales –después- la monserga del populismo nefasto y de la invasión de cabecitas negras, tanto como el sonsonete de la corrupción, fueron, entre otros más, el leit motiv que escucharon, con machaque goebbeliano, durante su formación. Pocos, es cierto, tuvieron oportunidad de zafar de esa colonización mental –dado que Perón, tan luego, era militar, camarada y esto fue lo mucho que influyó en el pedante Lanusse para pretenderse el salvador, además de adoptar el estilo de gorra que usaba “El General”-; hubo dos fracciones, claro y que se pelearon, como dijo Tato Bores, contando los tanques que cada sector tenía: el que tenía más, ganó… Pero el caso es que a Perón le dio el cuero que Lanusse dudaba, volvió dos veces –la segunda para quedarse y morir-, y con una jugada de campaña, dado que “El Cano” estableció límites a las candidaturas en razón del tiempo de residencia en el país –cosa que Perón no podía cumplir- Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima llegaron a la Presidencia y vice de la Nación. Poco después, en una renuncia obligada y la sucesión de burlesque con quienes ocuparon la presidencia hasta las elecciones, en éstas gana la fórmula Perón-Perón. O sea, El General con Isabelita como vice.

Rodeado malamente, a pesar de eso y de las recomendaciones médicas de reposo, Perón redacta el Plan Trienal, obsesivo con la planeación y bienvenido fuera. Pero como también lo decía, “Para hacer una buena tortilla había que romper muchos huevos” y ese Plan Trienal seguía, aggiornados, los lineamientos de sus Planes Quinquenales y el espíritu sano y lípido de la Constitución de 1949. Esto era mucho para los chupasangres del Estado y para el plan neoliberal que querían por la presión insolente de los EE.UU. en tal sentido. Como lo de Allende en Chile era, para el espiador Richard Nixon, una nueva Cuba pero en el continente, avanzó con la CIA y los dólares que le dieron a Edwards, dueño del multimedio chileno más influyente –una especie de Clarín trasandino, tan miserable y rastrero como el de nuestro monopolio local- y mediante todas las argucias de un plan desestabilizador, avanzaron sobre el Presidente constitucional (Allende) hasta que la bestialidad se hizo carne en los militares, y Allende resistió en la Casa de la Moneda hasta suicidarse con la misma ametralladora con la que defendió sus derechos y los de los ciudadanos chilenos. Después viene la asquerosa realidad del “Estadio Nacional” y las muertes y desapariciones consecuentes; el terror, el silencio y el miedo por todo.

Allí los yanquis apoyan a Martínez de Hoz que, con las reuniones permanentes con los representantes de las tres fuerzas armadas, convence y avanzan sobre la presidencia de Estela Martínez de Perón, asumida tras la muerte de El General el 1 de julio de 1974.

Toda esta resumida historia se relaciona con la enseñanza en los institutos militares y en la colonización de los cerebros de oficiales jóvenes que, convencidos de estar ante el avance del desastre con esa mujer al frente del país, sumen, como dogma, lo que los sinuosos profesores y asesores del Departamento de Estado yanqui, les insuflan.

Cortemos aquí y vayamos al grano.

Los muertos militares habidos en combates francos, bueno, que cada fuerza se haga cargo de la reparación ya que, combatiendo no estaban torturando ni asesinando con disparos en la nuca en mazmorras umbrosas y pestilentes.

A los torturadores, los que dirigieron con ahínco y placer sádico esas torturas y los traslados –eufemismo utilizado por los responsables de campos clandestinos de detención para enviar a los enlistados a la muerte por arrojamiento a las aguas, todavía vivos pero drogados-, son absolutos responsables y titulares de los delitos de lesa humanidad que cometieron y a todo ellos, el mayor peso que la ley vigente puede sancionar. Recordando, además, de los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles.

Pero nos asalta una duda muy fuerte con las muertes de algunos militares. Por ejemplo, la del Capitán Viola, en Tucumán. La forma de proceder en la operación connota un alto grado de hijoputez, bestialidad, falta de capacidad combatiente y un fanatismo peligroso como lo fue. Porque disparar con una escopeta del 12.70 con cartuchos cargados por plomos brenner a un enemigo sin detenerse ante la estrecha cercanía de la hijita del capitán, cargando el baúl con su familia, excede cualquier justificación que pretenda esa subversión absolutamente apátrida. En este caso, como en el de muchos otros militares secuestrados y muertos ante la posibilidad de ser aprehendidos por las fuerzas armadas, sus familias deberían ser reunidas en el grupo de familiares de asesinados en condiciones de lesa humanidad. No importa aquí quiénes eran los muertos pero sí el modo y forma en el que fueron muertos. Que es bien distinto a morir en combate.

El caso paradigmático, que parece una extensión de aquella diferenciación aplicada a los familiares de los asesinados en las circunstancias meramente descriptas, es el de las familias de los 44 heroes muertos por la infame Gran Bretaña al disparar dos torpedos al submarino ARA “San Juan”. En el caso de sus familias, fueron desdeñados, vigilados, ¡espiados por la AFI de Macri!, y que en la actualidad, todavía no pudieron cobrar nada de nada de la Armada ni del Estado. La Justicia, que ya vimos cómo funciona, nada menos que desde la Corte Suprema de Justicia actual, aduce plazos absurdos para la determinación de la muerte aunque no haya certificación de la misma por imposible presencia del cadáver y el certificado de defunción correspondiente.

Estamos acostumbrados –y esto es grave- a la infame actuación del Estado a través de gobiernos que lo denigran y bastardean, donde no podía ser ajena a tal desaguisado a la que, todavía, denominamos “Justicia”, casi como la expresión de una esperanza sin dejar de ser una ilusión.

En lo personal, no esperamos ninguna respuesta de este gobierno débil, cobarde, continuador del de la destrucción programada de la Argentina como lo fue su antecesor –con semejante banda de facinerosos de traje y corbata, aunque trataban de ser populares no usando el trapo al cuello que diferenciaba las tropas beligerantes en una de las guerras internas en Francia-. Pero igual nos obligamos a expresar ésta, nuestra opinión, a pesar de la reacción –segura- de los progres que buscan hacer pie en cualquier cosa, menos en jugarse, seria y definidamente, en acciones que puedan producir y provocar cambios efectivos para el pueblo de la Nación.

Que estén bien.

Roberto Otero

jueves, 24 de septiembre de 2020

NO HAY OTRA DEFINICIÓN QUE PROSTIBULARIA SI NOS REFERIMOS A LA REPÚBLICA, LA DE NUESTRO PAÍS, ARGENTINA.

La inopia de casi todos y la degradación de la ética así como de la moral, la protección a delincuentes reconocidos y otros, ocultos; la formación de grupos que especulan para ganar en intermediaciones o favoritismos dirigidos y la total indefensión de la Patria, cuya destrucción precisa y metódica inició el gobierno de Mauricio Macri y sus cómplices y tiene su explosión negativa y asfixiante con Alberto Fernández como blanda pero obediente cabeza visible,g pero son todos, no sólo este empleado de los grupos económicos foráneos y los cómplices, no menos poderosos, locales.

El colmo, mientras aguantamos –y no sabemos por qué lo hacemos ya que, en último análisis, se muere una sola vez- un diputado en plena sesión por Zoom, aparece manoseando, besando, desnudando a una mujer joven que está sentada en sus piernas. Diputado salteño, del Frente de Todos, integrante de La Cámpora. ¿Estamos?

A todo lo anterior, sumamos la NO DESMENTIDA propuesta de censurar Internet, las redes sociales, en síntesis, censurar la opinión del pueblo que tiene acceso a la Red y expresa su contra; además de censurar, perseguir, bajar plataformas y pretender causas penales contra periodistas investigadores y analistas que transmiten sus opiniones a través de sitios alternativos. No quieren contra y no quieren que los deschavemos, que los expongamos. Lo del senador Alfredo Luenzo, finalmente, era verdad y no una mala copia de la transcriptora de la Comisión que el citado preside, justamente, de libertad de prensa, medios, etc.

Así estamos. ¿Así queremos seguir? Estamos convencidos de que no.

El título de uno de los libros de Silvina Bullrrich era “Mañana digo basta”. Pues debemos contradecirla. El BASTA debe ser ya, hoy, ahora. No podemos soportar sin decir nada, que el infame negociador de la ilegal deuda externa que genero Macri, sentado frente a una sala y acompañado por el presidente de la Cámara de Diputados, sin saber que el micrófono de la cámara que filmaba y transmitiría esa conferencia estaba conectado, le dice a Massa: “No importa, les digo un poco de sarasa”. Esta es la calidad del que maneja la economía argentina, gracias a Cristina Fernández de Kirchner que fue quien lo aprobó, como es de ella, sin duda, la responsabilidad de habernos metido a este traidor, desde siempre, como Alberto Fernández, no-peronista, radical, socialdemócrata, porteño, unitario, socio de George Soros y subordinado obediente de Bill Gates, genocida por aceptación de la mala vacuna de Oxford y apoyado por el farmafia Hugo Sigman.

BASTA YA

Que sigan bien.

Roberto Otero.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

NO SÓLO ENCERRADOS SINO, TAMBIÉN, CENSURA A PERIODISTAS QUE “PIENSAN FEO”. ¿NICOLÁS MORAS?


 

Fuera de toda lógica científica, por razones que en su momento tendrá que declarar Alberto Fernández (Presidente actual en la Argentina), extendió la “cuarentena” por el plazo de 3 semanas a partir del pasado 20 de septiembre. Todos encerrados. O sea, no se discrimina –como recomiendan médicos no subordinados a la “obediencia debida”- entre personas sanas y personas con edades suficientes para ser consideradas “de riesgo”. O sea, jóvenes y sanos libres mientras los viejos, encerrados. Esto se apoya en la opinión científica seria, fundada y, sobre todo, demostrada. Pero no es el caso, aquí, plantear esta destructiva decisión del presidente, sino que además de este tipo de tiranía infame se suma, con platillos y bombos, la censura a los periodistas que opinan lo contrario a las mandas que cumple –a pie juntilla- que le marcan su camino en el lugar que ocupa por la mentira inicial de su campaña. Nos referimos al presidente.

Lo de “piensa feo” era la frase que lanzaban los entorchados genocidas en la negra época de tortura, desaparición y muerte que sufrimos en la Argentina. Esa frase era el prólogo a la desaparición del malpensante.

Los tiempos cambian y nos han traído toneladas de facilidades técnicas. Entre éstas, la posibilidad de publicar en Internet lo que a cada cual se le ocurra. Lo cual es absolutamente sano, desde ya. Pues no es así o tan así. No todos pueden publicar y, de haberlo hecho, les llega la censura de parte ¿De quién? En el caso del joven y brillante periodista Nicolás Moras, puede imaginarse, sin mucho margen de error, que la persecución, primero, y la censura total de su portal Los Liberales después, no obedece a ninguna otra razón –si es que para la censura la hubiere- de coartarle la libertad de oponerse con la precisión informativa en base a datos, entrevistas, archivos, a las mandas del presidente, esas que cumple como si de ello dependiera su propia subsistencia, no ya en el cargo que le sobra sino en la vida. No sólo apunta al presidente el periodista Moras, sino al sistema, a todos los sistemas que oprimen, asfixian y empobrecen a los habitantes del mundo.

La bajada del portal Los Liberales tuvo una alta inversión monetaria.

Explicamos. Los Liberales dependía de la cuenta personal en su mail de Nicolás Moras. Ésta, la cuenta de mail, tenía la garantía de privacidad que Google otorga a sus usuarios: la doble verificación. O sea, si alguien pretende ingresar como “titular” aparece esa doble verificación y el intruso queda al margen, fuera, rechazado.

En el caso en cuestión, la bajada o borrada de Los Liberales, fue mucho más profesional. No dependió de un hacker por más ducho que éste pudiera ser. Al contrario, requirió de un conocimiento mucho más vasto y técnico que el simple “meterse en una cuenta ajena”. ¿Por qué? Porque no sólo pudieron sortear esa doble garantía de inviolabilidad, sino que, además, cambiaron la clave, cambiaron el mail de reaseguro. Esto no es nada fácil de hacer. Todo lo contrario.

Luego, ingresaron como si fueran el propio Nicolás Moras, al portal Los Liberales e ingresando a la matriz de ese espacio, primero cambiaron la clave, por supuesto y luego, borraron todos los archivos allí publicados y al alcance de todo el mundo. O sea, lo desaparecieron. Entendemos, ¿verdad?

Este trabajo no fue realizado, insistimos, por un hacker muy profesional sino por un técnico avanzado, un ingeniero con precisos y amplios conocimientos técnicos. Obvio es suponer que el convocado para ese delito ha de haber cobrado sus buenos billetes y no cualquiera los tiene –menos en estos tiempos- para pagarle a alguien para que desaparezca un portal periodístico incómodo.

El detalle que también identifica al autor intelectual de la desaparición.

Lo curioso –o la huella latente- del caso de la desaparición de Los Liberales se patentiza en el hecho de que no realizaron ninguna otra maniobra que no fuera borrar y desaparecer. No tocaron el acceso a los ingresos por colaboraciones del público seguidor de Moras, no intentaron alguna estafa desde ese portal, nada que pudiera dar crédito al interés monetario, además del interés silenciador.

A estas alturas vale, entonces, preguntarse: ¿A quién molesta tanto lo que Nicolás Moras dice, expresa y muestra en su portal y de sus investigaciones? La respuesta a esta pregunta puede ser amplia, pero, igual, circunscripta a no muchos que tengan la capacidad de la contratación del ingeniero delincuente.

Es un caso para la justicia. Pero el departamento de Delitos Cibernéticos de la Policía Federal está bajo el mando de un coludido del kirchnerismo que, sin duda, no guardará ninguna simpatía por el periodista Moras. Es que no se bancan el famoso tábano del histórico diario Crítica.

¿Qué podemos hacer quienes defendemos la libertad irrestricta en la Internet y por, sobre todo, la libertad de opinión, de publicación?

Entrar a youtube.com/nicolasmorasOK y pedir, exigir que esa plataforma habilite, nuevamente, el canal Los Liberales de Nicolás Moras.

Es algo fácil, rápido y cualquiera puede realizarlo desde su compu o celular.

Apelamos, entonces, a los lectores ya que no es lícito defender la libertad y no hacer nada de nada respecto de este acto delincuencial del borrado del canal Los Liberales de Nicolás Moras.

En todo caso, es menos esfuerzo que salir a un mitin en el Obelisco…

Que estén bien.

Roberto Otero.

martes, 22 de septiembre de 2020

LO QUE FALTABA: LA PRIVATIZACIÓN DEL ESPACIO EXTERIOR

 No lo ocultaron, aunque sí demoraron en tener todo listo para la presentación. Nos referimos a la NASA, esa agencia monopolizadora de los cohetes, naves y astronautas. Pues ahora la variante es la de convocar, además de los nuevos astronautas que ya fueron aprobados –cinco mujeres y seis hombres-, también llaman a invertir en la “aventura” a las empresas privadas. De hecho, lo dice la NASA, hay algunas que ya están preparadas para la inversión. ¿Qué tal?

Cuando leemos que la propaganda termina por manejar a la sociedad, recordamos al inventor total de ello, Joseph Goebbels, un indubitable maestro en el arte de inculcar lo que fuere a la sociedad alemana –y tal vez mundial-. Así, entonces, nos remontamos a hace años atrás, incluso a 1952, cuando vivíamos en Nueva York y la caja boba fue el aprendizaje del inglés –o, mejor dicho, yanqui- y el entretenimiento para chicos de no más de 10 años. Una de las series famosas por entonces era Flash Gordon. Navegante del espacio junto a una hermosa compañera, conquistaba, defendía, etcétera, las cosas que hace un superhéroe. Pero lo que ya nos llamaba la atención era que no había en esa serie en blanco y negro, ninguna bandera yanqui. O sea, la nave era ¿de quién? O ¿a quiénes obedecía el fornido personaje? Lo mismo sucedió, años más tarde, con otra famosa serie que captó el interés de muchísimos: Viaje a las estrellas. Aquí sí que había signos y logos en los trajes de los tripulantes de todas las jerarquías. Pero tampoco era la bandera de las barras y estrellas sino el logo de una compañía, de una empresa que era, finalmente, la que financiaba la exploración del espacio exterior. Al punto tan era así que, si por uso o emergencia se rompía o arruinaba algún elemento, siempre alguien se quejaba de que deberían dar cuenta de ello “a la empresa”.

¿Nos damos cuenta de lo que nos trabajaron la cabeza, de cómo nos colonizaron para que, ahora, la NASA, tan suelta de letras diga: “El viaje a la Luna de una mujer y un hombre astronautas está previsto para 2024? Después de ese viaje se espera seguir con misiones lunares anuales mediante colaboración con empresas privadas y haciendo uso de tecnologías más avanzadas”. O bien, “La NASA y compañías privadas se preparan para nuevas misiones a la Estación Internacional Espacial, así como para explorar el espacio…”.

Están los nombres de los jefes y responsables, pero no pudimos encontrar nada más que lo obvio sobre cada cual. Tal vez algún lector más avispado pueda indagar sobre quiénes son, dónde se especializaron, para quién o quiénes trabajaron antes de ingresar a la NASA y, en todo caso, en virtud de qué más que sus preparaciones pudieron ingresar a esa agencia.

No decimos más. Simplemente lo del título: La privatización del espacio exterior.

Que estén bien.

Roberto Otero.

Ref:

https://www.google.com/search?q=La+NASA+convoca+a+privados+para+explorar+el+espacio&rlz=1C1RLNS_esAR907AR907&oq=La+NASA+convoca+a+privados+para+explorar+el+espacio&aqs=chrome..69i57.18582j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8

https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/ciencia/2020/03/02/5e5d435dfc6c83097e8b4597.html

domingo, 20 de septiembre de 2020

LA MULTITUD EN EL OBELISCO Y LAS CONSIGNAS. LAS COINCIDENCIAS FUERON SOBRE LA OBLIGATORIEDAD DE LAS VACUNAS Y LA DEFENSA DE LA LIBERTAD.

 Empecemos por afirmar que estamos totalmente de acuerdo con la movida –que debería de ser mucho más numerosa- respecto de la libertad individual y la maliciosa protocolaria absurda de encerrar jóvenes y sanos con adultos mayores que, aparentemente constituye, este grupo etario, de alto riesgo. Es la primera vez en la historia del mundo en la que se aísla a los sanos cuando lo que se pretende es defenderse de una epidemia. No me refiero a la Plandemia que ya sabemos cómo viene, de dónde proviene y cuál es el objetivo buscado.

La crítica reiterada en la manifestación del Obelisco apuntó, como era previsible y también estamos de acuerdo, contra los DNU, o sea, Decretos de Necesidad y Urgencia. Documentos ejecutivos con los que se maneja el tibio Alberto Fernández y por los cuales, encierra a la población, modifica leyes y mandas constitucionales en torno de la libertad de circulación, de la libertad individual y otras miasmas que se acumulan sobre la conciencia colectiva, casi como una carga de pólvora diaria en barriles de poca seguridad.

Sobre la inutilidad masiva del tapabocas se han expresado, con precisa certeza y cientificismo, médicos, infectólogos, biólogos y demás especialistas. Consideran que suelen ser prácticos para el contacto directo con internados en centros asistenciales, pero en modo alguno sirven con la peregrina idea de que contrarrestarán contagios al aire libre. Machacar la mente de muchos sugiriendo que respirar en la calle sin tapabocas es algo parecido a un suicidio progresivo; sin decir, en ningún momento, que el famoso virus no vuela. Los contagios espontáneos podrían darse si un infectado estornuda sobre otra persona o ésta recibe mucosidad porque el bestia se suena la nariz al estilo basto: apretando una fosa nasal y expulsando la otra con una fuerte exhalación.

Sin embargo, la crítica masiva se centró en la emisión sine die de los DNU. Sinceramente, en un gobierno constitucional causa incomodidad ciudadana que se gobierne y disponga cuestiones que no tienen reposición, a través de decretos. Esto no es lo que se debería hacer de acuerdo a nuestra Constitución que, enclenque y bastante fallida, debe ser el marco de referencia para las leyes argentinas. Los denostables DNU sirven en casos de necesidad y urgencia, justamente. No estamos en ese punto de equilibrio inestable donde sólo la decisión de la lapicera puede trocar la vida de todos. Esto, no.

De todas maneras, recordamos, no hace mucho tiempo atrás, que desde 2016 y hasta que terminara la anterior pesadilla, la de un presidente entregador y su banda, los DNU fueron el medio que utilizara el susodicho para gobernar. Así quedamos. De hecho, recordamos por centésima vez, quizá, que hubo DNU con la pretensión de nombrar jueces de la Corte Suprema de Justicia, así como para trasladar a dos jueces de otro fuero a la cámara de casación para que, una vez con sus respectivas lapiceras prestadas, pudieras fallar de acuerdo y en concordancia con lo que el presidente y su banda pretendían. Sólo por mencionar dos hechos evidentes y flagrantes sucedidos en la Justicia provocados por los DNU de quien consideramos un apátrida. No queremos definirnos ahora, mirando nuestra propia realidad. Y digo “propia” porque fuimos uno de los que impulsaron a que este blando infame llegara a la presidencia. Me refiero a Alberto Fernández. ¡Ni qué hablar de quien nos lo puso como opción!

Cuando uno de los abogados ingresado en “Abogados por la Verdad” sostuvo el micrófono en sus cinco minutos de fama, se refirió a los intendentes del Conurbano y destacó lo bien que se manejaba uno de ellos –del pueblo donde el hablador vive- que es, dicho funcionario, de Cambiemos. De paso deslizó que los otros no hacen lo que se supone sea necesario porque cuidan el voto. Nos suena a un análisis muy flojo porque, se manifieste o no, consideramos que la inmensa mayoría del pueblo está en contra de las cuarentenas decretadas; por lo tanto, es medio como idiota suponer que se trabaja para los votos a futuro apoyando cuarentenas de este discutible (científicamente) tipo.

La vacuna de Oxford y de Pfiser

En la multitud reunida en torno al Obelisco se enfatizó no sólo la desconfianza –fundada- sobre las vacunas mencionadas sino, y especialmente, por la supuesta obligatoriedad de todos de ser vacunados so penas irreconciliables con la lógica de la convivencia.

Ya fueron detectadas los efectos negativos de la de Oxford y sobre la de Pfiser se agregó la misma composición de la anterior: el contenido de ARN que, una vez inyectado en el torrente sanguíneo humano, atacan la posibilidad de la trascendencia, es decir, de la paternidad en los varones o de los embarazos frustrados en las mujeres. Visto así, no es otra cosa que un genocidio a plazo.

Vale recordar la conferencia que brindara el dueño de Microsoft al resumir el remedio contra la emisión de CO2 en la atmósfera, eliminando las causas directas, o sea, de los humanos que lo emiten al respirar. En ese momento establece que con la vacunación se reducirá en un 10 al 15 por ciento la población mundial.

Bien se sabe que el miedo es control y que una población sometida a las falacias de los medios de comunicación coludidos con aquella posición de la reducción de la humanidad, ese pueblo, en general, no puede pensar libremente, es incapaz de librarse de las mentiras reiteradas en todos los medios de comunicación, sea la televisión o la radio y también en Internet y la gráfica. Se hace cierta aquella situación de una persona que escucha en la radio un brulote, luego lo lee a la mañana en un diario y por la noche, en el programa de televisión; su conclusión es que no puede no ser verdad…

La pandemia = Plandemia

La masividad de esta idea absurda de la existencia de una Plandemia es sólo la manifestación de lo planificado, posiblemente redondeado como plan en la reunión de octubre de 2019, la reunión 201 que contuvo a representantes de todas las manifestaciones culturales y científicas integradas al CFR y su mandante, el club Bildemberg. Recordemos –gracias al maestro Adrián Salbuchi- que el Council of Foreing Relations (CFR), tiene en su agenda, y mucho antes de 1990, la necesidad de eliminar 2.500.000.000 de habitantes de la Tierra (Se lee: dos mil quinientos millones de personas). La guerra tradicional era peligrosa, incluso por sus resultados posiblemente negativos; se ensayaron y ensayan guerras de baja intensidad con rebeliones y alzamientos orquestados por las agencias adheridas al NOM (Nuevo Orden Mundial); las revueltas por la liberación como la orquestada en Siria, la de Libia (que vendió petróleo a la Unión Europea aceptando euros en lugar de dólares (lo mismo que hiciera, en su momento, Sadam Huseim…) y tantos otros ejemplos a la mano de quien quiera investigarlos. Pues entonces, quedaba sólo una Plandemia, tal como se la imaginó en la reunión de octubre que mencionamos. En eso mismo estamos.

Por ello es necesario, imprescindible, irrenunciable luchar, hasta donde las fuerzas no den más, contra este abuso y el genocidio que plantea y ejerce.

No hay salida si no se pelea. Es difícil, sin duda, porque el enemigo cuenta con el aparato de los gobiernos cobardes y sometidos –como el nuestro en la Argentina-, pero no podemos dejar de luchar. Si tanto queremos a nuestros hijos y los posibles nietos y la descendencia y la trascendencia, no debemos hacernos los distraídos por la creencia de que “no nos va a tocar”.

La información es indispensable y, por ahora, en la Internet, tenemos varias fuentes confiables que reafirmarán lo que sucintamente hemos expresado aquí. No lo dejen en el olvido porque será el olvido el que los atrape.

Que sigan bien.

Roberto Otero.

jueves, 17 de septiembre de 2020

RECOMENDACIONES PARA TERMINAR CON TANTO VERSO E IGNORANCIA

 Son 11 temas que nos servirán para estar seguros de hacer lo necesario y no para sentir la incertidumbre de si esto va o no va si aquello es o no es o todo lo que nos dicen que dicen que dijeron “altas fuentes” o, sencillamente, órdenes provenientes del miedo y de la supina ignorancia. Aclaramos que estos 11 temas fueron difundidos en un país del que no se habla ni menciona porque, es evidente, está en muy buenas condiciones generales a pesar de la Plandemia.

01 Use la mano no dominante para abrir puertas en casa u oficina, transportes, baños, etcétera, ya que es muy difícil que se toque la cara con esa mano. En Corea difundieron mucho esta iniciativa.

02 Como el virus no es un organismo vivo sino una molécula de proteína, no se le mata sino que se desintegra. El tiempo de desintegración depende de la temperatura, humedad y tipo de material donde reposa.

03 El virus se conserva muy estable en ambientes fríos, húmedos y oscuros.

04 El virus no puede atravesar la piel sana.

05 El alcohol o cualquier mezcla con alcohol a más del 65% disuelve cualquier grasa, sobre todo la capa lipida externa que protege al virus.

06 El calor cambia el estado de la materia de la grasa de la capa protectora del virus, por esto es bueno usar agua a más de 25◦C para lavar manos, ropa, y locaciones en las que nos encontramos.

07 NINGÚN BACTERICIDA SIRVE. El virus no es un organismo vivo como la bacteria, y si no está vivo no se puede matar con antibióticos. A los virus de los desintegra. Así que la solución está en romper su cadena de propagación y mutación.

08 El virus es muy frágil, lo único que lo protege es una capa externa muy fina de grasa. Por eso cualquier jabón es el remedio, porque la espuma corta la grasa. Hay que frotarse por 20 seg. O más y hacer mucha espuma. Al disolver la capa de grasa, la molécula de proteína se dispersa y desintegra sola.

09 El virus no es un organismo vivo, sino una molécula de proteína (ARN) cubierta por una capa protectora de lípido (grasa), que al ser absorbida por las células de las mucosas ocular, nasal o bucal, cambian el código genético de ellas (mutan) y las convierten en células agresoras y multiplicadoras.

10 NO SACUDAN. ¡Rocíen con alcohol, cloro, agua oxigenada o detergente las superficies! El virus pegado a una superficie se desintegra en un tiempo según su material. 3 horas (tela porosa); 4 horas (cobre, madera); 24 horas (cartón); 42 horas (metal); y 72 horas (plástico). Si sacuden el virus flota de nuevo y puede alojarse en la nariz.

11 Cualquier mezcla con una parte de cloro y 5 partes de agua disuelve directamente la proteína, desintegrando al virus.

Estas indicaciones fueron publicadas por el S.P.C. INSTITUTE.