martes, 29 de septiembre de 2020

LOS ILEGALES QUE SE MOFAN DE LA ILEGALIDAD, APOYÁNDOLA COMO DERECHO A LA CONTINUIDAD. CUESTIÓN DE INTERESES PECUNIARIOS, NO OTRA COSA.

 Se han escrito –y seguirán publicándose- aprobaciones y rechazos a la decisión de una Corte Suprema de Justicia por la que avaló el per saltum de los tres jueces que ocupan cargos en distintos estamentos de la Justicia a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia firmado por el señor Mauricio Macri, que no bien sentó sus nalgas en el sillón presidencial, también nombró a dos de los jueces que integran esa instancia superior tribunalesca y que los nombrados por decreto, firmaron su conformidad y así ya se creyeron integrantes firmes del conciliábulo. O sea, aunque luego, ante la bestialidad institucional y anticonstitucional actuada por el burro entregador del patrimonio nacional, los dos ya nombrados cortesanos debieron pasar con sus antecedentes por el Senado de la Nación para que –asombrosamente, o no tanto- convalidaran dicho ingreso a la CSJ.

De modo que quienes, como esos dos –uno de ellos, por la jugada palaciega, es ahora Presidente del Cuerpo- consideraron que un DNU era suficiente como para que se los nombrase integrantes de la CSJ, fueron los que apoyaron a otros ilegales –los tres jueces en cuestión-.

La maniobra no admite crítica alguna que no sea la de la banda: si uno de la banda está en mejor posición y sus cómplices se ven acosados, viene y los salva. Código mafioso puro y duro.

¿Qué sucederá de ahora en más?

No sabemos cuáles son las acciones que podrá proponer el Senado de la Nación para corregir esta bestialidad, pero si nos guiamos por lo que la CSJ se mete en la política y define constitucionalismos, o no, de las resoluciones y sanciones del Poder Legislativo, bien puede éste último, anular resoluciones y decisiones que van en contra del Derecho de la Nación.

Veremos. De todas maneras, recordamos a Fito Páez y nuevamente usamos lo que respondió ante la victoria electoral del pro en la capital federal: ASCO.

Que estén bien.

Roberto Otero.

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