jueves, 24 de septiembre de 2020

NO HAY OTRA DEFINICIÓN QUE PROSTIBULARIA SI NOS REFERIMOS A LA REPÚBLICA, LA DE NUESTRO PAÍS, ARGENTINA.

La inopia de casi todos y la degradación de la ética así como de la moral, la protección a delincuentes reconocidos y otros, ocultos; la formación de grupos que especulan para ganar en intermediaciones o favoritismos dirigidos y la total indefensión de la Patria, cuya destrucción precisa y metódica inició el gobierno de Mauricio Macri y sus cómplices y tiene su explosión negativa y asfixiante con Alberto Fernández como blanda pero obediente cabeza visible,g pero son todos, no sólo este empleado de los grupos económicos foráneos y los cómplices, no menos poderosos, locales.

El colmo, mientras aguantamos –y no sabemos por qué lo hacemos ya que, en último análisis, se muere una sola vez- un diputado en plena sesión por Zoom, aparece manoseando, besando, desnudando a una mujer joven que está sentada en sus piernas. Diputado salteño, del Frente de Todos, integrante de La Cámpora. ¿Estamos?

A todo lo anterior, sumamos la NO DESMENTIDA propuesta de censurar Internet, las redes sociales, en síntesis, censurar la opinión del pueblo que tiene acceso a la Red y expresa su contra; además de censurar, perseguir, bajar plataformas y pretender causas penales contra periodistas investigadores y analistas que transmiten sus opiniones a través de sitios alternativos. No quieren contra y no quieren que los deschavemos, que los expongamos. Lo del senador Alfredo Luenzo, finalmente, era verdad y no una mala copia de la transcriptora de la Comisión que el citado preside, justamente, de libertad de prensa, medios, etc.

Así estamos. ¿Así queremos seguir? Estamos convencidos de que no.

El título de uno de los libros de Silvina Bullrrich era “Mañana digo basta”. Pues debemos contradecirla. El BASTA debe ser ya, hoy, ahora. No podemos soportar sin decir nada, que el infame negociador de la ilegal deuda externa que genero Macri, sentado frente a una sala y acompañado por el presidente de la Cámara de Diputados, sin saber que el micrófono de la cámara que filmaba y transmitiría esa conferencia estaba conectado, le dice a Massa: “No importa, les digo un poco de sarasa”. Esta es la calidad del que maneja la economía argentina, gracias a Cristina Fernández de Kirchner que fue quien lo aprobó, como es de ella, sin duda, la responsabilidad de habernos metido a este traidor, desde siempre, como Alberto Fernández, no-peronista, radical, socialdemócrata, porteño, unitario, socio de George Soros y subordinado obediente de Bill Gates, genocida por aceptación de la mala vacuna de Oxford y apoyado por el farmafia Hugo Sigman.

BASTA YA

Que sigan bien.

Roberto Otero.

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