La inopia de casi todos y la degradación de la ética así como de la moral, la protección a delincuentes reconocidos y otros, ocultos; la formación de grupos que especulan para ganar en intermediaciones o favoritismos dirigidos y la total indefensión de la Patria, cuya destrucción precisa y metódica inició el gobierno de Mauricio Macri y sus cómplices y tiene su explosión negativa y asfixiante con Alberto Fernández como blanda pero obediente cabeza visible,g pero son todos, no sólo este empleado de los grupos económicos foráneos y los cómplices, no menos poderosos, locales.
El colmo, mientras
aguantamos –y no sabemos por qué lo hacemos ya que, en último análisis, se
muere una sola vez- un diputado en plena sesión por Zoom, aparece manoseando,
besando, desnudando a una mujer joven que está sentada en sus piernas. Diputado
salteño, del Frente de Todos, integrante de La Cámpora. ¿Estamos?
A todo lo anterior,
sumamos la NO DESMENTIDA propuesta de censurar
Internet, las redes sociales, en síntesis, censurar la opinión del pueblo que
tiene acceso a la Red y expresa su contra; además de censurar, perseguir, bajar
plataformas y pretender causas penales contra periodistas investigadores y
analistas que transmiten sus opiniones a través de sitios alternativos. No
quieren contra y no quieren que los deschavemos, que los expongamos. Lo del
senador Alfredo Luenzo, finalmente, era verdad y no una mala copia de la
transcriptora de la Comisión que el citado preside, justamente, de libertad de
prensa, medios, etc.
Así estamos. ¿Así
queremos seguir? Estamos convencidos de que no.
El título de uno de los
libros de Silvina Bullrrich era “Mañana
digo basta”. Pues debemos contradecirla. El BASTA debe ser ya, hoy,
ahora. No podemos soportar sin decir nada, que el infame negociador de la
ilegal deuda externa que genero Macri, sentado frente a una sala y acompañado
por el presidente de la Cámara de Diputados, sin saber que el micrófono de la
cámara que filmaba y transmitiría esa conferencia estaba conectado, le dice a
Massa: “No importa, les digo un poco de
sarasa”. Esta es la calidad del
que maneja la economía argentina, gracias a Cristina Fernández de Kirchner que fue quien lo aprobó, como es de
ella, sin duda, la responsabilidad de habernos metido a este traidor, desde
siempre, como Alberto Fernández,
no-peronista, radical, socialdemócrata, porteño, unitario, socio de George Soros y subordinado obediente de
Bill Gates, genocida por aceptación
de la mala vacuna de Oxford y apoyado por el farmafia Hugo Sigman.
BASTA YA
Que sigan bien.
Roberto Otero.
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