Artículos editoriales sobre la actualidad política nacional e internacional con autores invitados. Editor Roberto Otero
miércoles, 31 de marzo de 2021
DESPERTAR LAS GÓNADAS Y LOS OVARIOS SI ES QUE TODAVÍA LOS TIENEN SANOS
Si recordamos la frase de Juan Perón y la cotejamos con nuestra realidad actual, nos duele ver que, si “la realidad es la única verdad”, deberíamos no sólo entristecernos sino, principal y definitivamente, reaccionar.
No es que uno busque los datos de la historia reciente -45 años atrás- para dar base a lo que hoy día sucede, pero esa visión en el tiempo también nos recuerda aquel encuentro, descripto como “casual”, entre José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de economía de la dictadura EEM76, el entonces presidente Carlos Saúl Menem. ¿Por qué destaco esa “casualidad”? Porque, ya lanzado Menem a la privatización de todo, así como a la progresiva entrega de la dignidad de la Patria, el descendiente del fundador de la SRA expresó que “Está haciendo lo que nosotros no pudimos”, haciendo clara referencia a esa forma de “entrega a manos llenas” ejecutada por el riojano. No quedan dudas de cuál fue el metro-patrón de Menem ¿Verdad?
Entre otras inmundicias que el tal sujeto cometió, encontramos el inicio de dar legalidad a la entrega del río Paraná, así como de los puertos que, los extranjeros, querían para sí. Ese origen infame tuvo su continuidad perfecta con la asunción, increíble, de Mauricio Macri a la presidencia de la Nación. Al respecto, éste último –que no entendemos por qué todavía puede caminar libremente por las calles del mundo-firmó un DNU que acentuaba aquella inicial entrega menemista, dando a las corporaciones –que ya se habían instalado, rápidamente, en puertos del Paraná-, mayor seguridad “jurídica” a la vil entrega de soberanía.
Poco después, luego del desastre que fueron los 4 infames años de ese mentiroso compulsivo de Macri, un esperanzador presidente, Alberto Fernández –en quiénes creímos como reparador de las injusticias habidas y aplicador de políticas para todos y no para algunos amiguitos-, hace poco tiempo atrás, firmó otro DNU, el 649, por el que establecía, formal y oficialmente, desde su inclinada mirada, la total legalidad de la entrega iniciada, como dijimos, por el riojano. Como dato accesorio, en nuestros artículos y notas publicadas en Prensa Comodoro y otras más, lo referíamos a tal sujeto, como “lagartija riojana” y a su infame doble presidencia, como “la segunda década infame”.
Debemos volver al título de esta nota y recordar, entre otras iniquidades de la presidencia, la ignominiosa retirada de la decisión de intervenir la empresa VICENTIN, que fuera iniciada durante la infame dictadura de 1976 con un tratamiento preferencial –y mafioso- en cuanto tierras, propiedades y, sobre todo, préstamos en moneda yanqui. Así se llegó a constatar que esos “empresarios” habían obtenido, mediante la misma miopía autoimpuesta, la suma de 18.000.000 de pesos argentinos. Obtenido, dicho “crédito”, fuera de cualquier procedimiento legal y, principalmente, revisional en tanto saber si el pedido podía respaldarse con algo más que papeles firmados. Conclusión: el dinero, ya en dólares, desapareció.
A esa reculada del tibio presidente Fernández, se sumó, luego, el DNU por el que convalida la entrega del río Paraná y la extensión de sus efectos a toda la costa marítima argentina, entregando a la República Oriental del Uruguay, el manejo de toda la vía fluvial. O sea, expulsando a la Argentina de decidir sobre qué hacer, cuándo y con quién, del Río Paraná y las demás trazas fluviales y marítimas. Para los delincuentes, siempre ocultos pero manejadores, ese DNU fue, por ahora, una belleza.
Pues hemos llegado al límite, sin duda alguna, porque además de lo expresado –Vicentín y río Paraná y su vigencia marítima- sumamos el cobarde acuerdo con los esquilmadores de siempre, sobre todo de nuestro país, que constituye el Fondo Monetario Internacional –FMI-.
Corto aparte
No mencionemos el ataque a la Humanidad por parte de los impulsores del Nuevo Orden Mundial –Gates, Soros, Rockefeller, los demócratas y algunas otras heces dispersas- con la “sorpresiva” aparición del denominado COVID19, que suple el genocidio necesario para ellos, de una porción importante de los habitantes de este Planeta. Desde ya, personalmente, no creo ni una coma del comunicado de la OMS respecto de la fábula de los animales que habría sido responsables de la propagación. El supuesto virus nació en un laboratorio militar para generar guerra bacteriológica y, entendamos, que un premio Nobel en medicina y otros profesionales de alto rango en el tema, determinaron la intervención humana (laboratorio) en el deleznable Covid. Explico algo. ¿Por qué no le creo a la OMS? Porque el director de esa organización no es médico ni científico sino empleado de Bill Gates. Éste último, mediante la inversión del 80 por ciento para el funcionamiento de la OMS (propia…) se hizo, prácticamente dueño de la organización. ¿Casualmente? China aportó el 20 por ciento restante. ¿Entonces? Recuerden que la OMS fue un motor de dichos y negares durante la, también impuesta, pandemia.
Colofón
Por lo dicho, es indispensable que las fuerzas políticas que defienden la soberanía nacional, se reúnan en un bloque indestruíble y obliguen, mediante los elementos legales existentes, a que el Presidente Fernández, anule, derogue, destruya el infame DNU mencionado; no abra ninguna licitación para entregar la “administración del R. Paraná y demás”; desaparezca el eufemismo de hidrovía; recupere la soberanía en los puertos delictivamente entregados a corporaciones; y, finalmente, que avance en todas las investigaciones sobre el manejo económico y financiero del macrismo, a la vista de los tremendos efectos negativos que generaron en nuestra Argentina y, directamente, en nuestro pueblo, o sea, en todos nosotros.
Que estén bien.
Roberto Otero
Los dueños del río. La hidrovía Paraguay-Paraná: el negocio de los recursos en América Latina
martes, 23 de marzo de 2021
LA COVID ¿LE INUNDÓ EL CEREBRO A VÍCTOR HUGO MORALES?
Cyntia Fernández refería a la participación de Amado Boudou en una reunión virtual donde se tratarían cuestiones fundamentales, como la economía y la política en tanto reaccionar ante el avance de la dependencia.
Se preguntaba, Amado ¿Qué hace Guzmán en EEUU? y planteaba la lógica: el FMI y la ONU y otras instituciones creadas por EEUU fueron institucionalizadas para confirmar el colonialismo.
Cuando comenzó, Cyntia, a referirse a las tarifas de los servicios públicos, Víctor Hugo Morales la cortó, opinando a su vez, que "Guzmán tiene feeling" porque conoce a los del FMI y otras sandeces de relleno para evitar que Cyntia pudiera retomar y, tras cartón, dio pase a otra y adiós Boudou.
¿Tan olfa es VHM? O será que ¿recibe un tratamiento especial para apoyar al increíble ministro empleado de Stiglitz y Soros?
Si se hacen de unos 20 minutos, por favor presencien y escuchen lo que Amado Boudou dijo, abordando, también, la entrega infame del río Paraná -y que el actual presidente pretende confirmar con esa creación colonial denominada hidrovía -
https://www.youtube.com/watch?v=PVQqYxYLQ_E
Qué estén bien.
Roberto Otero
jueves, 18 de marzo de 2021
EL FACTOR HUMANO VISTO POR GATES Y OTROS DELINCUENTES
Que nos miren raro, pero debo reconocer la perfecta sincronización de los globalistas, impulsados, en superficie, por Bill Gates, George Soros, David Rockefeller (h), Los Bildenberg y los infaltables Illuminatti, a fin de generar el genocidio que, allá por 2015, promocionaba el nombrado Gates.
Lo fue, esta manifestación pública, durante una conferencia en la que, luego de dibujar una ecuación en la que, de un lado del signo igual, estaba el factor “humano” y del otro lado, energía, polución, contaminación, gasto, entre otros ítems. La resultante de ese “desastre” que describía Gates, apuntaba a que se debía minimizar el factor determinante de tanto gasto mundial. Esto era, entonces, decrecer el factor humano en el sentido de población mundial. Llegado a ese punto, avizoró que la aplicación de “la vacuna” significaría la reducción de entre el 10 y el 15 por ciento del total de los humanos del planeta Tierra.
Por entonces, calculemos la población mundial en unos 6.500.000.000 millones de personas. El 15 por ciento de ese total sumaría 975.000.000 millones de personas. ¿En cuánto tiempo? Ahí está el secreto: no hay apuro, pero sí lograr el resultado. No estirar los tiempos, tampoco, pero sí llevar las acciones al punto de matar esos millones de habitantes de la Tierra.
Ahora, si la cuestión no era la violencia evidente. Al menos por entonces. Hoy día, con el presidente ilegal de EE.UU. y su vocación descerebrada por la violencia y los bombardeos, no tenemos noticia reciente de que esa primera visión haya cambiado de lo deslizado a lo violento, o sea, vacunas versus bombas.
En la actualidad, marzo de 2021, la quebradura es, sin duda alguna, las vacunas. La posesión de vacunas y la total falta de las mismas. En el medio, la entrega, a cuenta gotas, de algunas para determinados países. Otros, no.
Es notable el caso de Canadá, que posee 5 veces más vacunas que el total de su población. En el creado estado de Israel, también el stock de vacunas supera por varias veces lo que necesitarían para vacunar varias veces su propia población. En EEUU la figura se repite, sumándole la posibilidad de que todos los habitantes –más de 340 millones de personas- puedan vacunarse, o sea, no hay problema con vacunas. En la Unión Europea se reparten los palillos para ver quién saca el más largo y gana. No obstante, la UE está dedicada a la vacuna segura, la Sputnik V. En su creadora, el Centro Gamaleya de la Federación Rusa, tienen para los suyos y un determinado y corto exceso para la exportación. Ni hablemos de aquellos enemigos como Oriente Próximo y también, Asia, con las salvedades obvias de China, las dos Coreas, Japón.
El mecanismo surge como una carta dada vuelta sobre el paño verde: reprimir la distribución, demorarla, buscar variantes imposibles, condiciones de respaldo ignominiosas y tantas otras vueltas que pueden generar los duchos asesores en destrucción ajena. Ello determina que no haya vacunación masiva ni mucho menos. Las dos variantes de encierro y hartazgo generan, a su vez, la rebelión personal de salir a costa de lo que sea, y como sea. Hay mayores contagios de ese Sars Cov 2 aludida como Covid 19, cuando surgió del laboratorio para la guerra bacteriológica chino. Se taparon las denuncias de científicos, más que serios y reconocidos mundialmente, respecto de que el virus no era natural, sino que había sufrido intervención humana.
Ahora, las nuevas cepas no hacen más que confirmar la generación artificial del virus para ser aplicado, finalmente, en el genocidio de ese 15 por ciento de los habitantes de la Tierra. Ojo, no todos los habitantes, no se trata de repartir al boleo sino a los grupos humanos definidos como improductivos, rebeldes, etcétera. Por supuesto, los viejos, esos que la gran estafadora Cristinne Lagarde dijese que “algo hay que hacer con los viejos” …
Como consecuencia prevista, también, la paranoia del bicho, las restricciones, cierres de negocios y paralización de la industria, ha logrado dañar, bajo la línea de flotación, a las economías más fuertes y, mejor ni pensar, las más débiles como la nuestra, de la Argentina. Esto lleva a que quienes atesoran ese engaño en billetes de color verde, estén en posibilidades de adquirir empresas, negocios, inmuebles, lo que sea, aún consciencias, aunque éstas ya se vienen vendiendo, incluso, por “café con leche”.
Cerrar fronteras, pero con eficiencia total; establecer fortaleza en gobernantes de la época, o sea, si sirven o no; y establecer las alianzas internacionales necesarias como para no perder nuestra identidad ni soberanía. Por lo tanto, esto último, afirmar, aferrar, soldar nuestra alianza con la Federación Rusa, y no ya por la Sputnik V sino con miras a la destrucción de la subversión infame del Nuevo Orden Mundial.
De lo contrario, gocemos de los últimos días en la Tierra.
Que estén bien.
Roberto Otero
Lo fue, esta manifestación pública, durante una conferencia en la que, luego de dibujar una ecuación en la que, de un lado del signo igual, estaba el factor “humano” y del otro lado, energía, polución, contaminación, gasto, entre otros ítems. La resultante de ese “desastre” que describía Gates, apuntaba a que se debía minimizar el factor determinante de tanto gasto mundial. Esto era, entonces, decrecer el factor humano en el sentido de población mundial. Llegado a ese punto, avizoró que la aplicación de “la vacuna” significaría la reducción de entre el 10 y el 15 por ciento del total de los humanos del planeta Tierra.
Por entonces, calculemos la población mundial en unos 6.500.000.000 millones de personas. El 15 por ciento de ese total sumaría 975.000.000 millones de personas. ¿En cuánto tiempo? Ahí está el secreto: no hay apuro, pero sí lograr el resultado. No estirar los tiempos, tampoco, pero sí llevar las acciones al punto de matar esos millones de habitantes de la Tierra.
Ahora, si la cuestión no era la violencia evidente. Al menos por entonces. Hoy día, con el presidente ilegal de EE.UU. y su vocación descerebrada por la violencia y los bombardeos, no tenemos noticia reciente de que esa primera visión haya cambiado de lo deslizado a lo violento, o sea, vacunas versus bombas.
En la actualidad, marzo de 2021, la quebradura es, sin duda alguna, las vacunas. La posesión de vacunas y la total falta de las mismas. En el medio, la entrega, a cuenta gotas, de algunas para determinados países. Otros, no.
Es notable el caso de Canadá, que posee 5 veces más vacunas que el total de su población. En el creado estado de Israel, también el stock de vacunas supera por varias veces lo que necesitarían para vacunar varias veces su propia población. En EEUU la figura se repite, sumándole la posibilidad de que todos los habitantes –más de 340 millones de personas- puedan vacunarse, o sea, no hay problema con vacunas. En la Unión Europea se reparten los palillos para ver quién saca el más largo y gana. No obstante, la UE está dedicada a la vacuna segura, la Sputnik V. En su creadora, el Centro Gamaleya de la Federación Rusa, tienen para los suyos y un determinado y corto exceso para la exportación. Ni hablemos de aquellos enemigos como Oriente Próximo y también, Asia, con las salvedades obvias de China, las dos Coreas, Japón.
El mecanismo surge como una carta dada vuelta sobre el paño verde: reprimir la distribución, demorarla, buscar variantes imposibles, condiciones de respaldo ignominiosas y tantas otras vueltas que pueden generar los duchos asesores en destrucción ajena. Ello determina que no haya vacunación masiva ni mucho menos. Las dos variantes de encierro y hartazgo generan, a su vez, la rebelión personal de salir a costa de lo que sea, y como sea. Hay mayores contagios de ese Sars Cov 2 aludida como Covid 19, cuando surgió del laboratorio para la guerra bacteriológica chino. Se taparon las denuncias de científicos, más que serios y reconocidos mundialmente, respecto de que el virus no era natural, sino que había sufrido intervención humana.
Ahora, las nuevas cepas no hacen más que confirmar la generación artificial del virus para ser aplicado, finalmente, en el genocidio de ese 15 por ciento de los habitantes de la Tierra. Ojo, no todos los habitantes, no se trata de repartir al boleo sino a los grupos humanos definidos como improductivos, rebeldes, etcétera. Por supuesto, los viejos, esos que la gran estafadora Cristinne Lagarde dijese que “algo hay que hacer con los viejos” …
Como consecuencia prevista, también, la paranoia del bicho, las restricciones, cierres de negocios y paralización de la industria, ha logrado dañar, bajo la línea de flotación, a las economías más fuertes y, mejor ni pensar, las más débiles como la nuestra, de la Argentina. Esto lleva a que quienes atesoran ese engaño en billetes de color verde, estén en posibilidades de adquirir empresas, negocios, inmuebles, lo que sea, aún consciencias, aunque éstas ya se vienen vendiendo, incluso, por “café con leche”.
Cerrar fronteras, pero con eficiencia total; establecer fortaleza en gobernantes de la época, o sea, si sirven o no; y establecer las alianzas internacionales necesarias como para no perder nuestra identidad ni soberanía. Por lo tanto, esto último, afirmar, aferrar, soldar nuestra alianza con la Federación Rusa, y no ya por la Sputnik V sino con miras a la destrucción de la subversión infame del Nuevo Orden Mundial.
De lo contrario, gocemos de los últimos días en la Tierra.
Que estén bien.
Roberto Otero
martes, 9 de marzo de 2021
EL TIBIO REFUGIO DE ALBERTO FERNÁNDEZ
El tema de la Justicia, es decir, de una serie de jueces y fiscales coludidos
que actúan según la manda que reciben, fue abordado por el presidente AF. No
podía quedar exento de la alusión el parcial y mafioso diario Clarín, nave
insignia de La Nación y otros medios que, directa o tangencialmente, pertenecen
a ese grupo económico que nació con la dictadura genocida de 1976.
Aquí, en ese tramo de la entrevista en C5N, Fernández habló de “la ley” y que todo se reducía a las leyes vigentes. Lo cual, hasta ahora, no demuestra ninguna otra consecuencia que lo que se vive respecto del infame diario Clarín.
Dijo, también, que no le importaban las tapas que publicase ese ariete de la derecha dependiente, sumisa al Nuevo Orden Mundial y otras basuras que habría, necesariamente y por supervivencia, destruir.
Recordemos que Alberto Fernández, cuando se sumaba a la oposición a la presidenta Cristina Kirchner, opinó con melosidad contra la Ley de Medios. Ley que, luego de haber sido debatida, discutida, reformada, informada y convocando aportes intelectuales de unos y de otros –siendo, a mi entender, la ley que más se trabajó desde la ciudadanía en distintos niveles de intelectualidad-, fuera aprobada y sancionada por el Congreso Nacional.
A partir de su sanción, se inició un tortuoso camino, principalmente por la acusación de que la ley no era constitucional.
El tema llegó a la Corte Suprema de Justicia y, en una audiencia para los negadores y los aprobadores, se llegó a la conclusión legal suprema: que la ley era constitucional en todo su articulado.
El tema que hería, casi de muerte, al grupo económico Clarín fue que la Ley de Medios legislaba contra el monopolio, barriendo, en su letra, a los medios de comunicación que encuadraban, perfectamente, en los considerandos de ser “monopólico”.
Clarín, no teniendo otro remedio, presentó un plan para deslindarse, soltar, medios que había obtenido mediante manejos cuasi mafiosos, siendo –como sigue siéndolo, insólitamente- manejador del Papel Prensa.
Recordemos que la dictadura genocida de 1976 fue la que le posibilitó al capo mafioso Héctor Magnetto, encaramarse en la mafiosa titularidad de esa empresa mixta –Estado y particulares-, quedada al garete a partir de la muerte de su dueño real, David Graiver.
Todo lo anterior comenzaba a solucionarlo la constitucional Ley de Medios, a la que Alberto Fernández, integrado a la banda de la oposición –integrada, ésta, por Massa, Cavallo y otras lindezas…- se oponía con opiniones sibilinas –según nuestro ver- que convenían, gratamente para los beneficiados, a Clarín, Magnetto y otros delincuentes aún vigentes.
La primera acción presidencial del otro delincuente, Mauricio Macri, fue firmar un DNU por el cual anulaba, descartaba, vetaba, la Ley de Medios. Es que el patinaje de Clarín, al presentar las formas por las que trataba de encuadrarse dentro del articulado de la Ley de Medios, era de una falsedad evidente y ya había sido rechazada por la Autoridad de Aplicación de la citada Ley.
Por lo tanto, todo no siguió igual a partir del delincuente Macri, sino que siguió peor y aumentando el daño, no sólo en lo atinente a los medios de comunicación sino a la Argentina.
Luego de un año y tres meses de instalarse en la presidencia de la Nación por la elección impuesta por Cristina –la vicepresidenta- Fernández pareció haber recibido algún tipo de energía, menguada, sin embargo, como para animarse a hacer declaraciones que, en verdad, esperamos fueran dichas el mismo 10 de diciembre de 2019. A lo sumo, el 11 de ese inicial mes. Esto dicho, sin que existiera la Plandemia, también impulsada por los terroristas globales.
Pues, la vía muerta (aparente) fue dicha por AF al asegurar que no está de acuerdo con la Ley de Medios y que no pensaba reponerla en vigencia. ¿Será posible?
Que estén bien.
Roberto Otero
Aquí, en ese tramo de la entrevista en C5N, Fernández habló de “la ley” y que todo se reducía a las leyes vigentes. Lo cual, hasta ahora, no demuestra ninguna otra consecuencia que lo que se vive respecto del infame diario Clarín.
Dijo, también, que no le importaban las tapas que publicase ese ariete de la derecha dependiente, sumisa al Nuevo Orden Mundial y otras basuras que habría, necesariamente y por supervivencia, destruir.
Recordemos que Alberto Fernández, cuando se sumaba a la oposición a la presidenta Cristina Kirchner, opinó con melosidad contra la Ley de Medios. Ley que, luego de haber sido debatida, discutida, reformada, informada y convocando aportes intelectuales de unos y de otros –siendo, a mi entender, la ley que más se trabajó desde la ciudadanía en distintos niveles de intelectualidad-, fuera aprobada y sancionada por el Congreso Nacional.
A partir de su sanción, se inició un tortuoso camino, principalmente por la acusación de que la ley no era constitucional.
El tema llegó a la Corte Suprema de Justicia y, en una audiencia para los negadores y los aprobadores, se llegó a la conclusión legal suprema: que la ley era constitucional en todo su articulado.
El tema que hería, casi de muerte, al grupo económico Clarín fue que la Ley de Medios legislaba contra el monopolio, barriendo, en su letra, a los medios de comunicación que encuadraban, perfectamente, en los considerandos de ser “monopólico”.
Clarín, no teniendo otro remedio, presentó un plan para deslindarse, soltar, medios que había obtenido mediante manejos cuasi mafiosos, siendo –como sigue siéndolo, insólitamente- manejador del Papel Prensa.
Recordemos que la dictadura genocida de 1976 fue la que le posibilitó al capo mafioso Héctor Magnetto, encaramarse en la mafiosa titularidad de esa empresa mixta –Estado y particulares-, quedada al garete a partir de la muerte de su dueño real, David Graiver.
Todo lo anterior comenzaba a solucionarlo la constitucional Ley de Medios, a la que Alberto Fernández, integrado a la banda de la oposición –integrada, ésta, por Massa, Cavallo y otras lindezas…- se oponía con opiniones sibilinas –según nuestro ver- que convenían, gratamente para los beneficiados, a Clarín, Magnetto y otros delincuentes aún vigentes.
La primera acción presidencial del otro delincuente, Mauricio Macri, fue firmar un DNU por el cual anulaba, descartaba, vetaba, la Ley de Medios. Es que el patinaje de Clarín, al presentar las formas por las que trataba de encuadrarse dentro del articulado de la Ley de Medios, era de una falsedad evidente y ya había sido rechazada por la Autoridad de Aplicación de la citada Ley.
Por lo tanto, todo no siguió igual a partir del delincuente Macri, sino que siguió peor y aumentando el daño, no sólo en lo atinente a los medios de comunicación sino a la Argentina.
Luego de un año y tres meses de instalarse en la presidencia de la Nación por la elección impuesta por Cristina –la vicepresidenta- Fernández pareció haber recibido algún tipo de energía, menguada, sin embargo, como para animarse a hacer declaraciones que, en verdad, esperamos fueran dichas el mismo 10 de diciembre de 2019. A lo sumo, el 11 de ese inicial mes. Esto dicho, sin que existiera la Plandemia, también impulsada por los terroristas globales.
Pues, la vía muerta (aparente) fue dicha por AF al asegurar que no está de acuerdo con la Ley de Medios y que no pensaba reponerla en vigencia. ¿Será posible?
Que estén bien.
Roberto Otero
viernes, 12 de febrero de 2021
LA DEMANDA DE UN ABOGADO ALEMÁN DESTAPA EL MONUMENTAL ENGAÑO DE LA PANDEMIA
5 De febrero 2021
En esta toma de rehenes mundial del Covid 19 manipulada por Klaus Schwab y sus acólitos del Foro de Davos, el funcionamiento de este gigantesco engaño empieza a salir a la luz. En otras palabras, lo que hace un año se habría llamado el “estado profundo” está empezando a mostrar su verdadero rostro, o mejor dicho: sus caras. En primer lugar, a todo señor todo honor: el gran artífice de esta conspiración criminal: Klaus Schwab, líder fundador del Foro de Davos.
Para quienes aún no lo conocen, recordemos brevemente que nació en Alemania en 1938 y que es el líder fundador del Foro Económico Mundial (FEM), que reúne cada año desde 1971 a la élite económica, política, financiera y mediática mundial, como Jacques Attali, Emmanuel Macron, Angela Merkel, Christine Lagarde, Georges Soros, Bill Gates, Jeff Bezos y David Rockfeller, entre otros globalistas corporativos.
Klaus Schwab publicó un libro en julio de 2020: “Covid 19: el gran reinicio” un verdadero programa económico y político totalitario que se propone hacer avanzar “conjeturas e ideas sobre cómo debería parecer el mundo post-pandémico” y que la UE, con la complicidad de los grandes laboratorios farmacéuticos, se encargarán de aplicar al pie de la letra con vacunas genéticas para esclavizar franjas enteras de poblaciones occidentales confinadas y mantenidas H24 por el miedo permanente de un virus exagerado por los medios de comunicación a la orden de la oligarquía financiera. Para mayor información, los periodistas disidentes de The Guardian han ofrecido una descripción detallada de este escenario de pesadilla, cuya adaptación se resume aquí.
Pero hoy nos ocuparemos del ingeniero jefe de esta máquina de guerra que ahora llamamos: “La gran pandemia de Covid 19”: Christian Drosten. ¿Quién es Christian Drosten? Christian Drosten, virólogo alemán, es director del Instituto de Virología del Hospital Universitario Charité de Berlín. En su edición del 30 de mayo de 2020, la revista alemana Der Spiegel le tituló el hombre más idolatrado y odiado de la Alemania actual. ¿Pero por qué? Los honores primero: el semanario Stern, titulaba dos meses antes, en marzo de 2020: “El coronavirus ha convertido al virólogo Christian Drosten en el hombre más buscado de la República. Y una estrella.”
Y es que fue Christian Drosten quien, en enero de 2020, desarrolló el coronatest PCR, que ahora sirve como método estándar para detectar el coronavirus en todo el mundo. Como director del Instituto Charité de Berlín, es un asesor muy influyente de Angela Merkel y ha participado como experto en numerosas conferencias de prensa gubernamentales. A través de sus valoraciones, también ha influenciado de forma decisiva en decisiones políticas importantes, como el uso obligatorio de mascarillas, la suspensión de las clases regulares en la escuela o el cierre de toda la industria de la restauración.
Ahora el odio: el Dr. Drosten, asesor virólogo de Angela Merkel, está siendo acusado por la justicia alemana por falsificar el protocolo de los tests PCR que ha llevado a todos los gobiernos occidentales a tomar todas esas decisiones de distanciamiento social, uso obligatorio de mascarillas y confinamiento devastador. De hecho, al recomendar configuraciones valores de ajustes CT hasta 45, los resultados de los tests se volvían positivos, incluso con trazas mínimas de virus en la mayoría de los casos, con el objetivo de seguir alimentando el miedo generalizado.
Hoy, en esta catástrofe sanitaria mundial inventada, un segundo tribunal de Nuremberg se está preparando, con el establecimiento de una “Class Action” bajo la égida de miles de abogados de todo el mundo que respaldan al abogado germano-norteamericano Reiner Fuellmich, que ha demandado al Dr. Drosten.
Según Reiner Fuellmich, todos los responsables de esta crisis del Covid 19 deben ser procesados por daños civiles debido a la manipulación y los programas corruptos. Por lo tanto, una red internacional de abogados de empresas se encargará de defender el mayor caso de agravio de todos los tiempos, el escándalo de fraude Covid 19, que entretanto se ha convertido en el mayor crimen contra la humanidad jamás cometido. Es innegable que Christian Drosten tiene una destacada responsabilidad en este crimen.
Así, en un magistral vídeo de 49 minutos, Reiner Fuellmich demuestra que la pandemia de Covid 19 no es más que un gigantesco engaño: “no existe una pandemia de Covid 19, sino una pandemia de tests PCR. Sin los resultados de los tests que se publican constantemente en los medios de comunicación, la pandemia ya habría terminado.”
Pero eso no es todo: en un vídeo de 16 minutos, el canal alemán Kla.TV acaba de sacar a la luz en una explosiva investigación “El expediente Christian Drosten”, arrojando luz sobre el poco conocido pero muy importante trasfondo del personaje que, como mínimo, pone en duda la credibilidad del “hombre más buscado de la república” según el semanario Stern. La investigación también plantea, según los periodistas alemanes de la cadena, “serias dudas sobre todo el escenario de Covid,19 que claramente parece ser el mayor engaño de la historia jamás puesto en práctica”
“Así, errores fatales de previsión, numerosas incoherencias inexplicables en su tesis doctoral, un “test PCR de Covid” desarrollada apresuradamente y con defectos científicos fundamentales, y un insospechado lodazal de embrollos financieros, ¡privan a Christian Drosten de toda credibilidad! ”
“Si el personaje central de la crisis de Covid resulta ser poco fiable tras un examen más detallado, esto plantea serias cuestiones:
1. Sobre la base de este fundamento no científico, el conjunto de la pandemia de coronavirus, con la inevitable amenaza de una quiebra económica y financiera de naciones enteras, ¿no debería ser investigado por fin para averiguar quién mueve los hilos y quién se beneficia en el fondo?
2. ¿No podría esta crisis del Coronavirus ser, por tanto, una toma de poder por etapas e incluso llevar a la instauración de una vigilancia digital de pueblos enteros con el pretexto de luchar contra una pandemia?
3. ¿Por qué los grandes medios de comunicación, responsables de la información crítica, no descubren el “dossier Drosten”, sino que incluso lo mantienen en secreto?”
Los periodistas de Kla.TV concluyen que estos hechos deberían ser conocidos por todos. De hecho, en cuanto se desenmascaren las maniobras criminales de Drosten, todo el castillo de naipes del engaño de Covid 19 se derrumbará y todos los pueblos confinados podrán por fin recuperar su libertad. Por eso, este vídeo, así como la entrevista con Reiner Fuellmich, deberían difundirse masivamente para contribuir a apoyar su “Class action” con todos los abogados de todo el mundo que estén dispuestos a para participar con otros miles de personas de todo el mundo en la creación de este segundo tribunal de Nuremberg que se está preparando contra Drosten y sus acólitos por crímenes contra la humanidad.
Fuente: https://nouveau-monde.ca/
Fuente directa: https://canal7salta.com/2021/02/05/internacional-la-demanda-de-un-abogado-aleman-destapa-el-monumental-engano-de-la-pandemia/
Fuentes accesorias pero fundamentales: gafam - Bing
Este texto es un resumen de la traducción del notable artículo de los periodistas disidentes de The Guardian el 12 de octubre de 2020.
"El que controla el miedo de las personas se convierte en el amo de sus almas." Nicolas Maquiavelo, El Príncipe "¡Determinaos no servir más y eres libre!"
Esta máxima de La Boétie debe convertirse para todos nosotros en el mejor antídoto del proyecto de eugenesia de Klaus Schwab, cuyo libro "Covid19: el gran reinicio" está destinado a ser el breviario y la hoja de ruta de una toma global de rehenes que ha comenzado, con el fin de someter a los pueblos a una dictadura de la salud con Covid 19 para implementar el gran reinicio del capitalismo.
¿Quién es Klaus Schwab? Nació en Ravensburg, Alemania en 1938 y es el líder fundador del Foro davos (WEF), que reúne la gratinada de la élite económica mundial desde 1971, así como política, financiera y mediática, al igual que otras organizaciones más informales como bilderberg o el trilateral, reuniendo a los responsables internacionales de la toma de decisiones cada año, incluyendo a Jacques Attali, Christine Lagarde , Bill Gates, Jeff Bezos o David Rockefeller. "La existencia de estas organizaciones, sin embargo, plantea cuestiones tan esenciales como: ¿es posible responder a los desafíos de nuestro tiempo con aparatos de coordinación controlados por pequeñas élites? Las élites seleccionadas únicamente sobre el terreno en virtud de su poder y riqueza, ya sea que pertenezcan a unos pocos países, no son elegidas por nadie, ni delegadas por ninguna autoridad pública y se inspiran en el dogma del mercado autorregulado." (1)
Sólo aquí, el llamado mercado autorregulado ha estado mostrando signos de debilidad durante algún tiempo. La crisis subprime de 2008 muestra cómo el caos está siendo manejado por un pequeño grupo y el mercado privilegiado.
"Este sistema kafkiano de creación monetaria que el dinero se crea a partir de deudas e intereses que mecánicamente nos obliga a generar perpetuamente nuevas deudas más grandes que las anteriores se queda sin aliento. Un sistema de esclavitud financiera que lleva dentro las semillas de la autodestrucción, ya que una deuda cada vez mayor requiere un crecimiento cada vez mayor y, por lo tanto, emisiones de CO2 cada vez mayores". (2)
Para evitar el sobrecalentamiento, que sólo puede conducir a un colapso generalizado de todo el sistema financiero en su conjunto, Klaus Schwab y sus partidarios han ideado un escenario de declive acelerado llamado gran reinicio, o "gran reinicio" y que están trabajando para implementar hoy con el Covid.
Así como son los Estados, y por lo tanto los pueblos, que salvaron a los bancos de la bancarrota durante la crisis subprime de 2008, son de nuevo los pueblos los que se están utilizando para evitar el colapso financiero tras la desregulación financiera desenfrenada de la globalización, cuya deuda es ahora insostenible. Por lo tanto, la disminución que busca Schwab exige que el pueblo se intemple imponiendo una dictadura sanitaria agitando voluntaria o contundentemente el temor a un virus para frenar cualquier crecimiento en el consumo y socavando sectores enteros de la economía considerados no esenciales: cultura, turismo, restauración, SEP-SME, el punto común de estos sectores económicos es que todos utilizan que todos utilizan , entre otras cosas, el dinero en papel para sus regulaciones, una moneda que los grandes cambistas del mundo quieren eliminar para hacer que la moneda cifrada suceda para rastrear y controlar mejor a la población a imagen de lo que ya se está haciendo en China.
Esta toma de rehenes del pueblo es parte de un escenario planeado en dos etapas simultáneas: En primer lugar, la intrusión de fraude en las elecciones estadounidenses haciendo todo lo posible para excluir la reelección de Donald Trump cuyo primer mandato ha promovido un crecimiento del 2,5%, inaudible durante mucho tiempo en los Estados Unidos. El corolario de este crecimiento es que la ya insostenible deuda de la economía estadounidense se ha disparado literalmente. Aunque Donald Trump ha disfrutado de un legado muy positivo, ha logrado asegurarse de que la expansión continúe. Con un desempleo del 3,5%, el más bajo en 50 años hasta la crisis de Covid, la reelección de Donald Trump parecía asegurada. Eso fue sin contar con el deseo de poner fin a los globalistas con la administración Trump: los seis estados de swing han girado como por milagro en el campo del retador demócrata Joe Biden. Hoy, es innegablemente claro que estas elecciones se vieron empañadas por un fraude masivo para que el candidato demócrata fuera elegido, ya que las innumerables pruebas compiladas por el abogado Sidney Powell son abrumadoras.
En segundo lugar, el segundo entorno de los pueblos, la más aterradora y más descerarde por su magnitud y su solución final, requiere la creación de un miedo colectivo planeado y mantenido por la escenario del contagio de un virus a escala global: Covid 19. Este virus con una letalidad del 0,05% que debe recordarse que no es más o menos mortal que el de la gripe estacional.
Sin embargo, lo que ahora se llama "la gran pandemia de Covid 19" no es más que un escenario editado desde cero por Klaus Schwab, todo relatado en detalle en su libro (3), para tetanoizar a los pueblos con miedo con el fin de escenificar su gran restablecimiento de la economía mundial. Tanto es así que este escenario fue objeto de un ensayo de vestuario en 2019 en el Foro de Davos que se puede encontrar en línea en el canal WEF Youtube bajo el título "Hemos ejecutado una simulación masiva de pandemia viral. Esto es lo que aprendimos sobre el manejo del Coronavirus". ("Probamos una simulación de pandemia viral. Esto es lo que la gerencia de Covid nos ha enseñado.") Basta con leer todos los comentarios en este video de 3 minutos para ver que nadie es engañado: no es más, ni menos que una manipulación a gran escala. (4) Todo ya había sido predicho por el gurú Jacques Attali ya en 2009 en un artículo mesiánico publicado por L'Express titulado "Avanzar por miedo", (5) donde declaró que "la humanidad sólo puede evolucionar significativamente cuando realmente tiene miedo y sólo una pandemia importante aumentaría la conciencia del altruismo (!) para sentar las bases de un verdadero gobierno mundial.
Publicado en julio de 2020, el libro de Klaus Schwab "Covid 19: The Great Reset" no es más que una agenda económica y política totalitaria que propone avanzar en "conjeturas e ideas sobre cómo debería ser el mundo post-pandémico". Lo más sorprendente es que Schwab admite que Covid-19 es "una de las pandemias menos mortíferas que el mundo ha experimentado en los últimos 2000 años", y añade que "las consecuencias para la salud y la mortalidad de COVID-19 serán benignas en comparación con las pandemias anteriores". Continúa: "Esto no es una amenaza existencial, ni es un shock que dejará su huella en la población mundial en las próximas décadas".
¡Y sin embargo! Increíblemente, esta enfermedad "benigna" se presenta simultáneamente como la oportunidad única para un cambio social sin precedentes, bajo el estandarte de "El gran reinicio"! Schwab sitúa así al Covid-19 en una larga tradición de acontecimientos que van desde la Muerte Negra de la Edad Media hasta el 11 de septiembre de 2001 hasta la Segunda Guerra Mundial que facilitó cambios repentinos y significativos en nuestras sociedades. De esta manera, invoca "La Segunda Guerra Mundial fue la guerra de transformación por excelencia, desencadenando no sólo cambios fundamentales en el orden y la economía global, sino también cambios radicales en las actitudes y creencias sociales que finalmente allanaron el camino para cambios radicalmente nuevos en las políticas y disposiciones del contrato social".
Añade que "obviamente hay diferencias fundamentales entre una pandemia y una guerra, pero el alcance de su poder transformador es comparable. Ambos tienen el potencial de ser una crisis transformadora de proporciones hasta ahora inimaginables. Este es nuestro momento decisivo", baluarte. "Surgirá un nuevo mundo." "La agitación social provocada por COVID-19 durará años, si no generaciones".
"Muchos de nosotros nos preguntamos cuándo volverán las cosas a la normalidad. La respuesta es: ¡nunca!" Las industrias de restaurantes, turismo y cultura, así como pequeñas empresas, saben qué esperar a partir de ahora.
El tono está establecido: "Los cambios radicales de esta magnitud son tales que algunos expertos se han referido a una era "antes del coronavirus" y "después del coronavirus".
Todos estos comentarios muestran uno y el mismo: Schwab quiere ser el gran arquitecto de esta pandemia planeada por él y sus acólitos para configurar el gran reinicio.
¿Cómo pueden Schwab y sus amigos multimillonarios imponer su sociedad distópica sobre el resto de nosotros? La solución es lavar el cerebro a través de propaganda implacable copiada y pegada por los principales medios occidentales, pero también la GAFAM, encerrada por una oligarquía financiera en manos de un puñado de multimillonarios para infundir miedo al virus de manera sostenible.
Schwab está obviamente decidido a hacer todo lo que esté en su poder para realizar su mundo eugenésicos y transhumanistas de vigilancia, control y ganancias exponenciales.
Proclama:
«El hecho de que ahora sea mucho más fácil manipular con precisión el genoma humano en embriones viables significa que es probable que veamos el advenimiento de bebés a medida que tienen rasgos particulares o son resistentes a una enfermedad específica».
Toda una sección de este libro está dedicada al tema "Modificación del ser humano", tragando las distopías "1984" y "Lo mejor de los mundos" al de los bisounours. Aquí, Schwab babea sobre "la capacidad de las nuevas tecnologías para convertirse literalmente en parte de nosotros" y evoca un futuro cyborg que involucra "mezclas curiosas de vida digital y analógica que redefinirán nuestra propia naturaleza".
Escribe:
"Estas tecnologías funcionarán en nuestra propia biología y cambiarán nuestra interfaz con el mundo. Son capaces de cruzar los límites del cuerpo y la mente, mejorar nuestras habilidades físicas e incluso tener un impacto duradero en la vida misma". Ninguna violación parece ir demasiado lejos para Schwab, que sueña con "microchips implantables activos que rompen la barrera de la piel de nuestro cuerpo", "tatuajes inteligentes", "computación biológica" y "organismos a medida capaces de leer nuestros recuerdos" (!)
Se complace en anunciar que "los sensores, los interruptores de memoria y los circuitos pueden codificarse en bacterias intestinales humanas comunes", que "los dispositivos implantados también ayudarán a comunicar pensamientos expresados verbalmente a través de un chip digital integrado, y pensamientos o estados de ánimo potencialmente tácitos leyendo ondas cerebrales".
La "biología sintética" está en el horizonte en el mundo de Schwab, dando a los líderes del capitalismo tecnocrático global "la oportunidad de personalizar organismos escribiendo ADN". Esto es en lo que algunos laboratorios están trabajando ahora con "vacunas" de ARN. La idea misma de las neurotecnologías, en las que los seres humanos tendrán recuerdos totalmente artificiales implantados en el cerebro es suficiente para hacernos náuseas, como es "la perspectiva de conectar nuestro cerebro a la realidad virtual a través de módems corticales, implantes o nanorobots". El Covid-19 cumple perfectamente los objetivos de Schwab de subsernizar a los pueblos, ya que la urgencia inmediata que presenta permite precipitar todo el proceso sin escrutinio y sin ninguna consideración ética. Por lo tanto: "Nuestro persistente y duradero miedo de ser infectado con un virus COVID-19 u otro acelerará el proceso implacable de automatización. Seguirán vigentes nuevas regulaciones." Y añade: "El imperativo actual es impulsar, pase lo que pase, la "economía sin contacto" y la posterior disposición de los reguladores a acelerarla significa que uno está libre de tabú". (!)
"Muchos de los comportamientos tecnológicos que nos vimos obligados a adoptar durante la detención (!) se volverá más natural a través de la familiaridad. A medida que persisten las distancias sociales y físicas, el apoyo a las plataformas digitales para comunicarse, trabajar, buscar asesoramiento u ordenar algo está ganando terreno gradualmente en los hábitos que una vez anclados".
"El movimiento de la empresa avanzará hacia una mayor supervisión: para bien o para mal, las empresas a veces monitorearán y registrarán lo que sus empleados están haciendo. La tendencia podría adoptar diferentes formas, desde medir la temperatura corporal con cámaras termográficas hasta monitorear a través de una aplicación de cómo los empleados respetan la distancia social".
También es probable que se utilicen medidas coercitivas de un tipo u otro para obligar a las personas a tomar las "vacunas de Covid" que se están preparando, porque detrás de las "vacunas" se encuentra el rastreo y la vigilancia masiva de toda la población. Por lo tanto, no es de extrañar que insista en que "no se pueda prever un retorno completo a la normalidad hasta que se disponga de una 'vacuna'". Y añade: "El siguiente obstáculo es el desafío político de vacunar a suficientes personas en el mundo con una tasa de cumplimiento suficientemente alta a pesar del aumento de los anti-vaxxers". Se unen a la lista de amenazas al proyecto Schwab, junto con manifestantes antiglobalización y anticapitalistas, las Chaquetas Amarillas y todos aquellos involucrados en "conflictos de clase", "resistencia social" y "reacción política".
Pero, ¿cómo planea Schwab lidiar con el "escenario oscuro" de las personas que se levantan contra su gran reinicio y su cuarta revolución industrial transhumanista? ¿Cuánta fuerza y medidas coercitivas estaría dispuesto a aceptar para asegurar el amanecer de su nueva era tecnocrática?
La cuestión es aterradora, pero también debemos tener en cuenta el ejemplo histórico del régimen del siglo XX en el que nació Schwab. Se suponía que la nueva normalidad nazi de Hitler duraba mil años, se derrumbó 988 años antes de su objetivo. El hecho de que Hitler dijera, con toda la confianza del poder, que su Reich duraría un milenio, no significa que este fuera el caso.
El hecho de que Klaus Schwab y sus amigos digan que ahora estamos entrando en la cuarta revolución industrial y que nuestro mundo cambiará para siempre, no significa que este sea el caso.
No tenemos que aceptar sus palabras alarmistas y su condicionamiento para aceptar su dictadura de la salud y su nuevo estándar. No tenemos que tomar sus vacunas que no son más que terapia génica. No tenemos que dejar que implanten chips digitales o cambien nuestro ADN. No tenemos que permanecer confinados o caminar amordazados y sumisos, sólo para ser picados como pollos esperando el matadero de su infierno transhumanista. ¡Debemos denunciar sus mentiras! ¡Expongan su agenda mortal!
Rechazar su gran reinicio que no es más que un populicida! ¡Rechaza su ideología tóxica! ¡Resiste su fascismo! Klaus Schwab no es un dios, sólo un anciano. Y aquellos con los que trabaja, la élite capitalista global, de la que Emmanuel Macron es el apóstol más servil y celoso, son pocos. Su visión transhumanista es repugnante para casi todos los que están fuera de su pequeño círculo y no tienen nuestro consentimiento para la dictadura tecnocrática que están tratando de imponernos.
Todo esto en un intento de salvar el neoliberalismo que han hecho prosperar más allá de todo control cuando había otras formas más razonables y viables como el keynesianismo que sistemáticamente rechazaron y barrieron.
Por eso, después de todo, tuvieron que tomar tantos problemas para obligarnos a limitarnos y bañarnos bajo la falsa bandera de la lucha contra un virus. Entendieron que sin la justificación urgente del miedo, nunca aceptaríamos su monstruoso plan.
Pero el miedo está cambiando de bando: ¿por qué tendrá lugar el próximo Foro Económico Mundial en Singapur y no en Davos y luego en Ginebra como se había previsto anteriormente? ¿Tienen miedo de nuestro poder potencial porque saben que si nos levantamos, los derrotaremos? En realidad, si nos molestamos, podemos derrotar su proyecto antes de que realmente haya comenzado. Como prueba, el Dr. Drosten, asesor virólogo de Angela Merkel, está siendo procesado por el sistema de justicia alemán por distorsionar el protocolo de prueba de PCR que ha llevado a los gobiernos a tomar decisiones devastadoras de contención. De hecho, al abogar por valores de ct por encima de 30, los resultados de las pruebas se volvieron positivos con pequeños rastros de virus en la mayoría de los casos, con el fin de seguir alimentando el miedo generalizado. Por último, el Consejo de Estado italiano acaba de reautorificar la hidroxicloroquina como tratamiento para Covid 19, lo que obstaculiza la terapia génica mortal planeada por Schwab.
Hoy, depende de todos y cada uno de nosotros leer el libro de Klaus Schwab, que sienta las bases del mundo de pesadilla en el que acabamos de entrar si queremos saber lo que nos espera para salir lo antes posible. Cuando es demasiado tarde, no podemos decir que no lo sabíamos. Porque como con "Mein Kampf", todo ya estaba escrito.
Como dijo Emmanuel Macron,estamos en guerra, pero no contra un virus: contra Klaus Schwab y sus soldados globalistas que quieren esclavizarnos a través de la dictadura de la salud y la terapia génica para evitar el colapso del neoliberalismo. No corresponde al pueblo pagar por los errores neoliberales de un puñado de multimillonarios corruptos que han puesto de rodillas a la economía mundial. Habrá un tribunal en Núremberg para todos aquellos que han participado en este intento de genocidio global: políticos, economistas, financieros, gurús, médicos, investigadores y otros aprendices de hechicero de compañías farmacéuticas. Debemos ganar esta guerra ideológica por todos los medios: judicial, mediática, cibernética y política. ¡Se trata de nuestra supervivencia y el futuro de nuestros hijos!
Somos el pueblo, somos el 99%, y juntos podemos reanudar mañana nuestra libertad de las mandíbulas mortales de esta máquina infernal para aplastar a los humanos y salvar la democracia.
Fuente: Winter Oak, Klaus Schwab and His Great Fascist Reset, off-guardian, 12 de octubre de 2020.
Resumen y adaptación por Jean-Michel Grau, Diseñador-editor en comunicación (1) el grupo Bilderberg, la "élite" del poder mundial, Domenico Moro, Delga ediciones
(2) los esclavos del Antropoceno, Nicolas Teterel, ediciones Yves Michel
(3) Klaus Schwab, Covid-19: el gran reinicio, la publicación del foro
(4) https://www.youtube.com/watch?v=0-FQbhkWYuY
(5) lexpress.fr/actualite/societe/sante/avancer-par-peur_758721.html La fuente original de este artículo es Off-Guardian Derechos de autor © Winter Oak, Off-Guardian, 2021
Capture-d’écran-le-2021-01-15-à-13.04.47.png (866×1086) (mondialisation.ca)
En esta toma de rehenes mundial del Covid 19 manipulada por Klaus Schwab y sus acólitos del Foro de Davos, el funcionamiento de este gigantesco engaño empieza a salir a la luz. En otras palabras, lo que hace un año se habría llamado el “estado profundo” está empezando a mostrar su verdadero rostro, o mejor dicho: sus caras. En primer lugar, a todo señor todo honor: el gran artífice de esta conspiración criminal: Klaus Schwab, líder fundador del Foro de Davos.
Para quienes aún no lo conocen, recordemos brevemente que nació en Alemania en 1938 y que es el líder fundador del Foro Económico Mundial (FEM), que reúne cada año desde 1971 a la élite económica, política, financiera y mediática mundial, como Jacques Attali, Emmanuel Macron, Angela Merkel, Christine Lagarde, Georges Soros, Bill Gates, Jeff Bezos y David Rockfeller, entre otros globalistas corporativos.
Klaus Schwab publicó un libro en julio de 2020: “Covid 19: el gran reinicio” un verdadero programa económico y político totalitario que se propone hacer avanzar “conjeturas e ideas sobre cómo debería parecer el mundo post-pandémico” y que la UE, con la complicidad de los grandes laboratorios farmacéuticos, se encargarán de aplicar al pie de la letra con vacunas genéticas para esclavizar franjas enteras de poblaciones occidentales confinadas y mantenidas H24 por el miedo permanente de un virus exagerado por los medios de comunicación a la orden de la oligarquía financiera. Para mayor información, los periodistas disidentes de The Guardian han ofrecido una descripción detallada de este escenario de pesadilla, cuya adaptación se resume aquí.
Pero hoy nos ocuparemos del ingeniero jefe de esta máquina de guerra que ahora llamamos: “La gran pandemia de Covid 19”: Christian Drosten. ¿Quién es Christian Drosten? Christian Drosten, virólogo alemán, es director del Instituto de Virología del Hospital Universitario Charité de Berlín. En su edición del 30 de mayo de 2020, la revista alemana Der Spiegel le tituló el hombre más idolatrado y odiado de la Alemania actual. ¿Pero por qué? Los honores primero: el semanario Stern, titulaba dos meses antes, en marzo de 2020: “El coronavirus ha convertido al virólogo Christian Drosten en el hombre más buscado de la República. Y una estrella.”
Y es que fue Christian Drosten quien, en enero de 2020, desarrolló el coronatest PCR, que ahora sirve como método estándar para detectar el coronavirus en todo el mundo. Como director del Instituto Charité de Berlín, es un asesor muy influyente de Angela Merkel y ha participado como experto en numerosas conferencias de prensa gubernamentales. A través de sus valoraciones, también ha influenciado de forma decisiva en decisiones políticas importantes, como el uso obligatorio de mascarillas, la suspensión de las clases regulares en la escuela o el cierre de toda la industria de la restauración.
Ahora el odio: el Dr. Drosten, asesor virólogo de Angela Merkel, está siendo acusado por la justicia alemana por falsificar el protocolo de los tests PCR que ha llevado a todos los gobiernos occidentales a tomar todas esas decisiones de distanciamiento social, uso obligatorio de mascarillas y confinamiento devastador. De hecho, al recomendar configuraciones valores de ajustes CT hasta 45, los resultados de los tests se volvían positivos, incluso con trazas mínimas de virus en la mayoría de los casos, con el objetivo de seguir alimentando el miedo generalizado.
Hoy, en esta catástrofe sanitaria mundial inventada, un segundo tribunal de Nuremberg se está preparando, con el establecimiento de una “Class Action” bajo la égida de miles de abogados de todo el mundo que respaldan al abogado germano-norteamericano Reiner Fuellmich, que ha demandado al Dr. Drosten.
Según Reiner Fuellmich, todos los responsables de esta crisis del Covid 19 deben ser procesados por daños civiles debido a la manipulación y los programas corruptos. Por lo tanto, una red internacional de abogados de empresas se encargará de defender el mayor caso de agravio de todos los tiempos, el escándalo de fraude Covid 19, que entretanto se ha convertido en el mayor crimen contra la humanidad jamás cometido. Es innegable que Christian Drosten tiene una destacada responsabilidad en este crimen.
Así, en un magistral vídeo de 49 minutos, Reiner Fuellmich demuestra que la pandemia de Covid 19 no es más que un gigantesco engaño: “no existe una pandemia de Covid 19, sino una pandemia de tests PCR. Sin los resultados de los tests que se publican constantemente en los medios de comunicación, la pandemia ya habría terminado.”
Pero eso no es todo: en un vídeo de 16 minutos, el canal alemán Kla.TV acaba de sacar a la luz en una explosiva investigación “El expediente Christian Drosten”, arrojando luz sobre el poco conocido pero muy importante trasfondo del personaje que, como mínimo, pone en duda la credibilidad del “hombre más buscado de la república” según el semanario Stern. La investigación también plantea, según los periodistas alemanes de la cadena, “serias dudas sobre todo el escenario de Covid,19 que claramente parece ser el mayor engaño de la historia jamás puesto en práctica”
“Así, errores fatales de previsión, numerosas incoherencias inexplicables en su tesis doctoral, un “test PCR de Covid” desarrollada apresuradamente y con defectos científicos fundamentales, y un insospechado lodazal de embrollos financieros, ¡privan a Christian Drosten de toda credibilidad! ”
“Si el personaje central de la crisis de Covid resulta ser poco fiable tras un examen más detallado, esto plantea serias cuestiones:
1. Sobre la base de este fundamento no científico, el conjunto de la pandemia de coronavirus, con la inevitable amenaza de una quiebra económica y financiera de naciones enteras, ¿no debería ser investigado por fin para averiguar quién mueve los hilos y quién se beneficia en el fondo?
2. ¿No podría esta crisis del Coronavirus ser, por tanto, una toma de poder por etapas e incluso llevar a la instauración de una vigilancia digital de pueblos enteros con el pretexto de luchar contra una pandemia?
3. ¿Por qué los grandes medios de comunicación, responsables de la información crítica, no descubren el “dossier Drosten”, sino que incluso lo mantienen en secreto?”
Los periodistas de Kla.TV concluyen que estos hechos deberían ser conocidos por todos. De hecho, en cuanto se desenmascaren las maniobras criminales de Drosten, todo el castillo de naipes del engaño de Covid 19 se derrumbará y todos los pueblos confinados podrán por fin recuperar su libertad. Por eso, este vídeo, así como la entrevista con Reiner Fuellmich, deberían difundirse masivamente para contribuir a apoyar su “Class action” con todos los abogados de todo el mundo que estén dispuestos a para participar con otros miles de personas de todo el mundo en la creación de este segundo tribunal de Nuremberg que se está preparando contra Drosten y sus acólitos por crímenes contra la humanidad.
Fuente: https://nouveau-monde.ca/
Fuente directa: https://canal7salta.com/2021/02/05/internacional-la-demanda-de-un-abogado-aleman-destapa-el-monumental-engano-de-la-pandemia/
Fuentes accesorias pero fundamentales: gafam - Bing
Este texto es un resumen de la traducción del notable artículo de los periodistas disidentes de The Guardian el 12 de octubre de 2020.
"El que controla el miedo de las personas se convierte en el amo de sus almas." Nicolas Maquiavelo, El Príncipe "¡Determinaos no servir más y eres libre!"
Esta máxima de La Boétie debe convertirse para todos nosotros en el mejor antídoto del proyecto de eugenesia de Klaus Schwab, cuyo libro "Covid19: el gran reinicio" está destinado a ser el breviario y la hoja de ruta de una toma global de rehenes que ha comenzado, con el fin de someter a los pueblos a una dictadura de la salud con Covid 19 para implementar el gran reinicio del capitalismo.
¿Quién es Klaus Schwab? Nació en Ravensburg, Alemania en 1938 y es el líder fundador del Foro davos (WEF), que reúne la gratinada de la élite económica mundial desde 1971, así como política, financiera y mediática, al igual que otras organizaciones más informales como bilderberg o el trilateral, reuniendo a los responsables internacionales de la toma de decisiones cada año, incluyendo a Jacques Attali, Christine Lagarde , Bill Gates, Jeff Bezos o David Rockefeller. "La existencia de estas organizaciones, sin embargo, plantea cuestiones tan esenciales como: ¿es posible responder a los desafíos de nuestro tiempo con aparatos de coordinación controlados por pequeñas élites? Las élites seleccionadas únicamente sobre el terreno en virtud de su poder y riqueza, ya sea que pertenezcan a unos pocos países, no son elegidas por nadie, ni delegadas por ninguna autoridad pública y se inspiran en el dogma del mercado autorregulado." (1)
Sólo aquí, el llamado mercado autorregulado ha estado mostrando signos de debilidad durante algún tiempo. La crisis subprime de 2008 muestra cómo el caos está siendo manejado por un pequeño grupo y el mercado privilegiado.
"Este sistema kafkiano de creación monetaria que el dinero se crea a partir de deudas e intereses que mecánicamente nos obliga a generar perpetuamente nuevas deudas más grandes que las anteriores se queda sin aliento. Un sistema de esclavitud financiera que lleva dentro las semillas de la autodestrucción, ya que una deuda cada vez mayor requiere un crecimiento cada vez mayor y, por lo tanto, emisiones de CO2 cada vez mayores". (2)
Para evitar el sobrecalentamiento, que sólo puede conducir a un colapso generalizado de todo el sistema financiero en su conjunto, Klaus Schwab y sus partidarios han ideado un escenario de declive acelerado llamado gran reinicio, o "gran reinicio" y que están trabajando para implementar hoy con el Covid.
Así como son los Estados, y por lo tanto los pueblos, que salvaron a los bancos de la bancarrota durante la crisis subprime de 2008, son de nuevo los pueblos los que se están utilizando para evitar el colapso financiero tras la desregulación financiera desenfrenada de la globalización, cuya deuda es ahora insostenible. Por lo tanto, la disminución que busca Schwab exige que el pueblo se intemple imponiendo una dictadura sanitaria agitando voluntaria o contundentemente el temor a un virus para frenar cualquier crecimiento en el consumo y socavando sectores enteros de la economía considerados no esenciales: cultura, turismo, restauración, SEP-SME, el punto común de estos sectores económicos es que todos utilizan que todos utilizan , entre otras cosas, el dinero en papel para sus regulaciones, una moneda que los grandes cambistas del mundo quieren eliminar para hacer que la moneda cifrada suceda para rastrear y controlar mejor a la población a imagen de lo que ya se está haciendo en China.
Esta toma de rehenes del pueblo es parte de un escenario planeado en dos etapas simultáneas: En primer lugar, la intrusión de fraude en las elecciones estadounidenses haciendo todo lo posible para excluir la reelección de Donald Trump cuyo primer mandato ha promovido un crecimiento del 2,5%, inaudible durante mucho tiempo en los Estados Unidos. El corolario de este crecimiento es que la ya insostenible deuda de la economía estadounidense se ha disparado literalmente. Aunque Donald Trump ha disfrutado de un legado muy positivo, ha logrado asegurarse de que la expansión continúe. Con un desempleo del 3,5%, el más bajo en 50 años hasta la crisis de Covid, la reelección de Donald Trump parecía asegurada. Eso fue sin contar con el deseo de poner fin a los globalistas con la administración Trump: los seis estados de swing han girado como por milagro en el campo del retador demócrata Joe Biden. Hoy, es innegablemente claro que estas elecciones se vieron empañadas por un fraude masivo para que el candidato demócrata fuera elegido, ya que las innumerables pruebas compiladas por el abogado Sidney Powell son abrumadoras.
En segundo lugar, el segundo entorno de los pueblos, la más aterradora y más descerarde por su magnitud y su solución final, requiere la creación de un miedo colectivo planeado y mantenido por la escenario del contagio de un virus a escala global: Covid 19. Este virus con una letalidad del 0,05% que debe recordarse que no es más o menos mortal que el de la gripe estacional.
Sin embargo, lo que ahora se llama "la gran pandemia de Covid 19" no es más que un escenario editado desde cero por Klaus Schwab, todo relatado en detalle en su libro (3), para tetanoizar a los pueblos con miedo con el fin de escenificar su gran restablecimiento de la economía mundial. Tanto es así que este escenario fue objeto de un ensayo de vestuario en 2019 en el Foro de Davos que se puede encontrar en línea en el canal WEF Youtube bajo el título "Hemos ejecutado una simulación masiva de pandemia viral. Esto es lo que aprendimos sobre el manejo del Coronavirus". ("Probamos una simulación de pandemia viral. Esto es lo que la gerencia de Covid nos ha enseñado.") Basta con leer todos los comentarios en este video de 3 minutos para ver que nadie es engañado: no es más, ni menos que una manipulación a gran escala. (4) Todo ya había sido predicho por el gurú Jacques Attali ya en 2009 en un artículo mesiánico publicado por L'Express titulado "Avanzar por miedo", (5) donde declaró que "la humanidad sólo puede evolucionar significativamente cuando realmente tiene miedo y sólo una pandemia importante aumentaría la conciencia del altruismo (!) para sentar las bases de un verdadero gobierno mundial.
Publicado en julio de 2020, el libro de Klaus Schwab "Covid 19: The Great Reset" no es más que una agenda económica y política totalitaria que propone avanzar en "conjeturas e ideas sobre cómo debería ser el mundo post-pandémico". Lo más sorprendente es que Schwab admite que Covid-19 es "una de las pandemias menos mortíferas que el mundo ha experimentado en los últimos 2000 años", y añade que "las consecuencias para la salud y la mortalidad de COVID-19 serán benignas en comparación con las pandemias anteriores". Continúa: "Esto no es una amenaza existencial, ni es un shock que dejará su huella en la población mundial en las próximas décadas".
¡Y sin embargo! Increíblemente, esta enfermedad "benigna" se presenta simultáneamente como la oportunidad única para un cambio social sin precedentes, bajo el estandarte de "El gran reinicio"! Schwab sitúa así al Covid-19 en una larga tradición de acontecimientos que van desde la Muerte Negra de la Edad Media hasta el 11 de septiembre de 2001 hasta la Segunda Guerra Mundial que facilitó cambios repentinos y significativos en nuestras sociedades. De esta manera, invoca "La Segunda Guerra Mundial fue la guerra de transformación por excelencia, desencadenando no sólo cambios fundamentales en el orden y la economía global, sino también cambios radicales en las actitudes y creencias sociales que finalmente allanaron el camino para cambios radicalmente nuevos en las políticas y disposiciones del contrato social".
Añade que "obviamente hay diferencias fundamentales entre una pandemia y una guerra, pero el alcance de su poder transformador es comparable. Ambos tienen el potencial de ser una crisis transformadora de proporciones hasta ahora inimaginables. Este es nuestro momento decisivo", baluarte. "Surgirá un nuevo mundo." "La agitación social provocada por COVID-19 durará años, si no generaciones".
"Muchos de nosotros nos preguntamos cuándo volverán las cosas a la normalidad. La respuesta es: ¡nunca!" Las industrias de restaurantes, turismo y cultura, así como pequeñas empresas, saben qué esperar a partir de ahora.
El tono está establecido: "Los cambios radicales de esta magnitud son tales que algunos expertos se han referido a una era "antes del coronavirus" y "después del coronavirus".
Todos estos comentarios muestran uno y el mismo: Schwab quiere ser el gran arquitecto de esta pandemia planeada por él y sus acólitos para configurar el gran reinicio.
¿Cómo pueden Schwab y sus amigos multimillonarios imponer su sociedad distópica sobre el resto de nosotros? La solución es lavar el cerebro a través de propaganda implacable copiada y pegada por los principales medios occidentales, pero también la GAFAM, encerrada por una oligarquía financiera en manos de un puñado de multimillonarios para infundir miedo al virus de manera sostenible.
Schwab está obviamente decidido a hacer todo lo que esté en su poder para realizar su mundo eugenésicos y transhumanistas de vigilancia, control y ganancias exponenciales.
Proclama:
«El hecho de que ahora sea mucho más fácil manipular con precisión el genoma humano en embriones viables significa que es probable que veamos el advenimiento de bebés a medida que tienen rasgos particulares o son resistentes a una enfermedad específica».
Toda una sección de este libro está dedicada al tema "Modificación del ser humano", tragando las distopías "1984" y "Lo mejor de los mundos" al de los bisounours. Aquí, Schwab babea sobre "la capacidad de las nuevas tecnologías para convertirse literalmente en parte de nosotros" y evoca un futuro cyborg que involucra "mezclas curiosas de vida digital y analógica que redefinirán nuestra propia naturaleza".
Escribe:
"Estas tecnologías funcionarán en nuestra propia biología y cambiarán nuestra interfaz con el mundo. Son capaces de cruzar los límites del cuerpo y la mente, mejorar nuestras habilidades físicas e incluso tener un impacto duradero en la vida misma". Ninguna violación parece ir demasiado lejos para Schwab, que sueña con "microchips implantables activos que rompen la barrera de la piel de nuestro cuerpo", "tatuajes inteligentes", "computación biológica" y "organismos a medida capaces de leer nuestros recuerdos" (!)
Se complace en anunciar que "los sensores, los interruptores de memoria y los circuitos pueden codificarse en bacterias intestinales humanas comunes", que "los dispositivos implantados también ayudarán a comunicar pensamientos expresados verbalmente a través de un chip digital integrado, y pensamientos o estados de ánimo potencialmente tácitos leyendo ondas cerebrales".
La "biología sintética" está en el horizonte en el mundo de Schwab, dando a los líderes del capitalismo tecnocrático global "la oportunidad de personalizar organismos escribiendo ADN". Esto es en lo que algunos laboratorios están trabajando ahora con "vacunas" de ARN. La idea misma de las neurotecnologías, en las que los seres humanos tendrán recuerdos totalmente artificiales implantados en el cerebro es suficiente para hacernos náuseas, como es "la perspectiva de conectar nuestro cerebro a la realidad virtual a través de módems corticales, implantes o nanorobots". El Covid-19 cumple perfectamente los objetivos de Schwab de subsernizar a los pueblos, ya que la urgencia inmediata que presenta permite precipitar todo el proceso sin escrutinio y sin ninguna consideración ética. Por lo tanto: "Nuestro persistente y duradero miedo de ser infectado con un virus COVID-19 u otro acelerará el proceso implacable de automatización. Seguirán vigentes nuevas regulaciones." Y añade: "El imperativo actual es impulsar, pase lo que pase, la "economía sin contacto" y la posterior disposición de los reguladores a acelerarla significa que uno está libre de tabú". (!)
"Muchos de los comportamientos tecnológicos que nos vimos obligados a adoptar durante la detención (!) se volverá más natural a través de la familiaridad. A medida que persisten las distancias sociales y físicas, el apoyo a las plataformas digitales para comunicarse, trabajar, buscar asesoramiento u ordenar algo está ganando terreno gradualmente en los hábitos que una vez anclados".
"El movimiento de la empresa avanzará hacia una mayor supervisión: para bien o para mal, las empresas a veces monitorearán y registrarán lo que sus empleados están haciendo. La tendencia podría adoptar diferentes formas, desde medir la temperatura corporal con cámaras termográficas hasta monitorear a través de una aplicación de cómo los empleados respetan la distancia social".
También es probable que se utilicen medidas coercitivas de un tipo u otro para obligar a las personas a tomar las "vacunas de Covid" que se están preparando, porque detrás de las "vacunas" se encuentra el rastreo y la vigilancia masiva de toda la población. Por lo tanto, no es de extrañar que insista en que "no se pueda prever un retorno completo a la normalidad hasta que se disponga de una 'vacuna'". Y añade: "El siguiente obstáculo es el desafío político de vacunar a suficientes personas en el mundo con una tasa de cumplimiento suficientemente alta a pesar del aumento de los anti-vaxxers". Se unen a la lista de amenazas al proyecto Schwab, junto con manifestantes antiglobalización y anticapitalistas, las Chaquetas Amarillas y todos aquellos involucrados en "conflictos de clase", "resistencia social" y "reacción política".
Pero, ¿cómo planea Schwab lidiar con el "escenario oscuro" de las personas que se levantan contra su gran reinicio y su cuarta revolución industrial transhumanista? ¿Cuánta fuerza y medidas coercitivas estaría dispuesto a aceptar para asegurar el amanecer de su nueva era tecnocrática?
La cuestión es aterradora, pero también debemos tener en cuenta el ejemplo histórico del régimen del siglo XX en el que nació Schwab. Se suponía que la nueva normalidad nazi de Hitler duraba mil años, se derrumbó 988 años antes de su objetivo. El hecho de que Hitler dijera, con toda la confianza del poder, que su Reich duraría un milenio, no significa que este fuera el caso.
El hecho de que Klaus Schwab y sus amigos digan que ahora estamos entrando en la cuarta revolución industrial y que nuestro mundo cambiará para siempre, no significa que este sea el caso.
No tenemos que aceptar sus palabras alarmistas y su condicionamiento para aceptar su dictadura de la salud y su nuevo estándar. No tenemos que tomar sus vacunas que no son más que terapia génica. No tenemos que dejar que implanten chips digitales o cambien nuestro ADN. No tenemos que permanecer confinados o caminar amordazados y sumisos, sólo para ser picados como pollos esperando el matadero de su infierno transhumanista. ¡Debemos denunciar sus mentiras! ¡Expongan su agenda mortal!
Rechazar su gran reinicio que no es más que un populicida! ¡Rechaza su ideología tóxica! ¡Resiste su fascismo! Klaus Schwab no es un dios, sólo un anciano. Y aquellos con los que trabaja, la élite capitalista global, de la que Emmanuel Macron es el apóstol más servil y celoso, son pocos. Su visión transhumanista es repugnante para casi todos los que están fuera de su pequeño círculo y no tienen nuestro consentimiento para la dictadura tecnocrática que están tratando de imponernos.
Todo esto en un intento de salvar el neoliberalismo que han hecho prosperar más allá de todo control cuando había otras formas más razonables y viables como el keynesianismo que sistemáticamente rechazaron y barrieron.
Por eso, después de todo, tuvieron que tomar tantos problemas para obligarnos a limitarnos y bañarnos bajo la falsa bandera de la lucha contra un virus. Entendieron que sin la justificación urgente del miedo, nunca aceptaríamos su monstruoso plan.
Pero el miedo está cambiando de bando: ¿por qué tendrá lugar el próximo Foro Económico Mundial en Singapur y no en Davos y luego en Ginebra como se había previsto anteriormente? ¿Tienen miedo de nuestro poder potencial porque saben que si nos levantamos, los derrotaremos? En realidad, si nos molestamos, podemos derrotar su proyecto antes de que realmente haya comenzado. Como prueba, el Dr. Drosten, asesor virólogo de Angela Merkel, está siendo procesado por el sistema de justicia alemán por distorsionar el protocolo de prueba de PCR que ha llevado a los gobiernos a tomar decisiones devastadoras de contención. De hecho, al abogar por valores de ct por encima de 30, los resultados de las pruebas se volvieron positivos con pequeños rastros de virus en la mayoría de los casos, con el fin de seguir alimentando el miedo generalizado. Por último, el Consejo de Estado italiano acaba de reautorificar la hidroxicloroquina como tratamiento para Covid 19, lo que obstaculiza la terapia génica mortal planeada por Schwab.
Hoy, depende de todos y cada uno de nosotros leer el libro de Klaus Schwab, que sienta las bases del mundo de pesadilla en el que acabamos de entrar si queremos saber lo que nos espera para salir lo antes posible. Cuando es demasiado tarde, no podemos decir que no lo sabíamos. Porque como con "Mein Kampf", todo ya estaba escrito.
Como dijo Emmanuel Macron,estamos en guerra, pero no contra un virus: contra Klaus Schwab y sus soldados globalistas que quieren esclavizarnos a través de la dictadura de la salud y la terapia génica para evitar el colapso del neoliberalismo. No corresponde al pueblo pagar por los errores neoliberales de un puñado de multimillonarios corruptos que han puesto de rodillas a la economía mundial. Habrá un tribunal en Núremberg para todos aquellos que han participado en este intento de genocidio global: políticos, economistas, financieros, gurús, médicos, investigadores y otros aprendices de hechicero de compañías farmacéuticas. Debemos ganar esta guerra ideológica por todos los medios: judicial, mediática, cibernética y política. ¡Se trata de nuestra supervivencia y el futuro de nuestros hijos!
Somos el pueblo, somos el 99%, y juntos podemos reanudar mañana nuestra libertad de las mandíbulas mortales de esta máquina infernal para aplastar a los humanos y salvar la democracia.
Fuente: Winter Oak, Klaus Schwab and His Great Fascist Reset, off-guardian, 12 de octubre de 2020.
Resumen y adaptación por Jean-Michel Grau, Diseñador-editor en comunicación (1) el grupo Bilderberg, la "élite" del poder mundial, Domenico Moro, Delga ediciones
(2) los esclavos del Antropoceno, Nicolas Teterel, ediciones Yves Michel
(3) Klaus Schwab, Covid-19: el gran reinicio, la publicación del foro
(4) https://www.youtube.com/watch?v=0-FQbhkWYuY
(5) lexpress.fr/actualite/societe/sante/avancer-par-peur_758721.html La fuente original de este artículo es Off-Guardian Derechos de autor © Winter Oak, Off-Guardian, 2021
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miércoles, 13 de enero de 2021
EXPORTACIÓN, CONSUMO INTERNO ¿POR QUÉ HAY DEBATE SOBRE ESTA RELACIÓN?
Un nuevo papelón del Gobierno amébico de A. Fernández, con la decisión de ir para atrás con la prohibición de la exportación de Maíz. Acotemos algo: los productores de maíz ganaron el 92 por ciento durante la cosecha 2019 y, ya que estamos, informemos que los productores de soga, en igual período, ganaron el 105,5 por ciento.
Bien, terminado lo anterior, pasemos a despejar la duda del título.
La Argentina, toda ella, es del Estado Argentino. Que luego, por acuerdos, liberación de hectáreas, compra privada y demás artilugios defendidamente legales, exista una millonada de hectáreas que pertenecen a los privados. La mayoría de las extensiones, a unos pocos, seamos honestos. Pero, de todas maneras, toda esa tierra y lo que haya bajo la superficie, es del Estado Argentino. Dentro de éste, que lo sostiene, existe la Nación, objetivo a destruir por los globalistas asesinos. O sea, el pueblo al que, a contra natura, también pertenecen los ricos hacendados y sus familias.
El Estado debería –aunque no sé si lo hace- calcular producciones de alimentos, empezando por establecer zonas favorables para tales semillas y otras, para tales otras. El conjunto de unas y otras resultará en millones de toneladas de granos, carne, huevos, etcétera.
Calculando la cantidad de habitantes de la Argentina, se puede, con precisión, establecer la cantidad de kilos de productos varios que los habitantes –el pueblo- consume anualmente.
Realizadas estas cuentas, el Estado deberá autorizar –y obligar, tal vez-, de acuerdo a las zonas previamente establecidas, la siembra de tales y cuales semillas. Esto para considerar un crecimiento armónico, es decir, equilibrado, donde no exista sobreproducción de Unas y carencia Otras.
Una vez calculadas las toneladas de, por ejemplo, Maíz, para el consumo interno; el excedente podrá disponerse libremente. Si se exporta, pagando el derecho de exportación que se establezca y, si no, quedará como acopio y, agrego “de seguridad”. O sea, si por el veleidoso clima o el HAARP, las condiciones meteorológicas atentan contra cosechas, dicho acopio servirá para cubrir los faltantes de tal o cual producción fallida. A precio local, obviamente y no, de exportación.
Por ello, se publicará y habrá de cumplirse a rajatabla, el respectivo proyecto, donde se pondrá la cantidad de toneladas de, por ejemplo, maíz, en total: la cantidad que se separará para el consumo interno y, en consecuencia, el número de Ton que quedarán de libre disposición. Asimismo, establecido lo anterior, el Ministerio de Agricultura determinará la rotación de las siembras, a fin de no agotar los campos. O sea, tanto de maíz en tales hectáreas que, en la próxima siembra o se las dejará descansar o se sembrará pastoreo o alguna otra semilla. Este aspecto, nos parece, es de alta importancia.
Igual actitud para con la siembra de soja. Un campo dedicado, casi en un 90 por ciento, a la soja, deberá descansar en la siguiente temporada, aunque chillen y berreen. Es más que sabido cómo la soja agota la tierra.
¿Qué los propietarios de los campos ganarán menos al no esquilmar la tierra de sus vastas estancias? Ganarán menos. O sea, no perderán. Por lo tanto, ajustarán sus presupuestos a la realidad.
Un factor determinante
La decisión de abrir, fundar, implementar las Juntas de. O sea, de granos, de carnes, etcétera. Que determinarán lo que expresamos más arriba en cuanto siembra y producción ovina y bovina y otras. Indicando, a la vez, el precio justo del pago local a cada producción. Precio que no quedará ligado a nada más que a la decisión estadística y calculada de la Junta en cada caso.
Lo anterior sería el paso previo a la reapertura de un Instituto Estatal que comprará a los productores –grandes y pequeños- sus cosechas a un precio justo, así como la compra de carnes y otras producciones. A medida que se instale, se encargará de comprar, también, los productos autorizados para la exportación, a los precios razonables, centralizando, de este modo, la actividad exportadora y, también, importadora.
Una advertencia y su ejecución
Sí, por un acaso, los propietarios de grandes extensiones de tierra y de animales, pretendieran ir en contra de estas políticas de protección real al campo y la industria argentinas, el Estado dispondrá de varios equipos de personas especializadas para realizar, en dichos campos negacionistas, las siembras y, posteriormente, cosechas determinadas. Así se dará, también, la real identificación de la propiedad privada dentro del concepto de función social de la propiedad que, en lo sucesivo, será el límite a todo tipo de arbitrariedades que pudieran cometerse por parte de propietarios negacionistas. No consideramos que lo anterior, todo, esté “fuera de tiempo” sino, por el contrario, “está en la recuperación del tiempo perdido”.
Desde ya que no será blando ni cómodo ni muy fácil. Pero la convicción de realizarlo, la firmeza en la ejecución y la convicción de quienes lleven adelante esta tarea, resultará en la invencibilidad del objetivo.
Sin dudar, es, a todas luces, un acto de nacionalismo puro, sin banderas partidocráticas ni sometimiento a ninguna de las ponencias en boga y, mucho menos al globalismo del Nuevo Orden Mundial. Es más: de realizarlo dependerá la calidad y condición de los argentinos.
Roberto Otero
Bien, terminado lo anterior, pasemos a despejar la duda del título.
La Argentina, toda ella, es del Estado Argentino. Que luego, por acuerdos, liberación de hectáreas, compra privada y demás artilugios defendidamente legales, exista una millonada de hectáreas que pertenecen a los privados. La mayoría de las extensiones, a unos pocos, seamos honestos. Pero, de todas maneras, toda esa tierra y lo que haya bajo la superficie, es del Estado Argentino. Dentro de éste, que lo sostiene, existe la Nación, objetivo a destruir por los globalistas asesinos. O sea, el pueblo al que, a contra natura, también pertenecen los ricos hacendados y sus familias.
El Estado debería –aunque no sé si lo hace- calcular producciones de alimentos, empezando por establecer zonas favorables para tales semillas y otras, para tales otras. El conjunto de unas y otras resultará en millones de toneladas de granos, carne, huevos, etcétera.
Calculando la cantidad de habitantes de la Argentina, se puede, con precisión, establecer la cantidad de kilos de productos varios que los habitantes –el pueblo- consume anualmente.
Realizadas estas cuentas, el Estado deberá autorizar –y obligar, tal vez-, de acuerdo a las zonas previamente establecidas, la siembra de tales y cuales semillas. Esto para considerar un crecimiento armónico, es decir, equilibrado, donde no exista sobreproducción de Unas y carencia Otras.
Una vez calculadas las toneladas de, por ejemplo, Maíz, para el consumo interno; el excedente podrá disponerse libremente. Si se exporta, pagando el derecho de exportación que se establezca y, si no, quedará como acopio y, agrego “de seguridad”. O sea, si por el veleidoso clima o el HAARP, las condiciones meteorológicas atentan contra cosechas, dicho acopio servirá para cubrir los faltantes de tal o cual producción fallida. A precio local, obviamente y no, de exportación.
Por ello, se publicará y habrá de cumplirse a rajatabla, el respectivo proyecto, donde se pondrá la cantidad de toneladas de, por ejemplo, maíz, en total: la cantidad que se separará para el consumo interno y, en consecuencia, el número de Ton que quedarán de libre disposición. Asimismo, establecido lo anterior, el Ministerio de Agricultura determinará la rotación de las siembras, a fin de no agotar los campos. O sea, tanto de maíz en tales hectáreas que, en la próxima siembra o se las dejará descansar o se sembrará pastoreo o alguna otra semilla. Este aspecto, nos parece, es de alta importancia.
Igual actitud para con la siembra de soja. Un campo dedicado, casi en un 90 por ciento, a la soja, deberá descansar en la siguiente temporada, aunque chillen y berreen. Es más que sabido cómo la soja agota la tierra.
¿Qué los propietarios de los campos ganarán menos al no esquilmar la tierra de sus vastas estancias? Ganarán menos. O sea, no perderán. Por lo tanto, ajustarán sus presupuestos a la realidad.
Un factor determinante
La decisión de abrir, fundar, implementar las Juntas de. O sea, de granos, de carnes, etcétera. Que determinarán lo que expresamos más arriba en cuanto siembra y producción ovina y bovina y otras. Indicando, a la vez, el precio justo del pago local a cada producción. Precio que no quedará ligado a nada más que a la decisión estadística y calculada de la Junta en cada caso.
Lo anterior sería el paso previo a la reapertura de un Instituto Estatal que comprará a los productores –grandes y pequeños- sus cosechas a un precio justo, así como la compra de carnes y otras producciones. A medida que se instale, se encargará de comprar, también, los productos autorizados para la exportación, a los precios razonables, centralizando, de este modo, la actividad exportadora y, también, importadora.
Una advertencia y su ejecución
Sí, por un acaso, los propietarios de grandes extensiones de tierra y de animales, pretendieran ir en contra de estas políticas de protección real al campo y la industria argentinas, el Estado dispondrá de varios equipos de personas especializadas para realizar, en dichos campos negacionistas, las siembras y, posteriormente, cosechas determinadas. Así se dará, también, la real identificación de la propiedad privada dentro del concepto de función social de la propiedad que, en lo sucesivo, será el límite a todo tipo de arbitrariedades que pudieran cometerse por parte de propietarios negacionistas. No consideramos que lo anterior, todo, esté “fuera de tiempo” sino, por el contrario, “está en la recuperación del tiempo perdido”.
Desde ya que no será blando ni cómodo ni muy fácil. Pero la convicción de realizarlo, la firmeza en la ejecución y la convicción de quienes lleven adelante esta tarea, resultará en la invencibilidad del objetivo.
Sin dudar, es, a todas luces, un acto de nacionalismo puro, sin banderas partidocráticas ni sometimiento a ninguna de las ponencias en boga y, mucho menos al globalismo del Nuevo Orden Mundial. Es más: de realizarlo dependerá la calidad y condición de los argentinos.
Roberto Otero
EL TIEMPO JUGADO EN PARTIDOS DE FÚTBOL.
Quienes vemos –cuando se puede- partidos de fútbol por la televisión, notamos que hay tiempos muertos, de no-juego, que luego, no suman minutos no-jugados a los 45 minutos de cada tiempo de juego. Por lo tanto, cuando terminan los 90 minutos, se agregan 3, 4 minutos; a veces, algo más. Pero nunca representan, esos minutos agregados, el tiempo real del no-juego en el partido.
¿Cuál podría ser una solución viable para que haya 90 minutos netos de juego? Se nos ocurre que calibrar el juego con un cronómetro que comience a funcionar desde el sonido del pito del árbitro y que se detenga cuando la pelota no está en juego y vuelva a contar el tiempo, a partir de poner la pelota en movimiento. O sea que no será necesario marcar 1 o 7 minutos “agregados”. Por el contrario, cuando en dicho cronómetro se marquen los 45 minutos de juego real, culminará ese primer o segundo tiempo.
¿Cómo se marcará el no-juego para, así, lograr los 45 minutos de juego neto?
Fácil. Siempre que la pelota esté detenida, el tiempo no correrá. Esto incluirá, por ejemplo, cuando la pelota sale del campo de juego. Hasta que el jugador que vuelva a poner en juego la pelota, ese lapso será de no-tiempo. También cuando la pelota sale fuera del campo en alguno de los extremos, sea para patear desde el área chica o por córner, todo el tiempo en el que la pelota no esté rodando dentro de la cancha, será un no-tiempo, o sea, se detendrá el cronómetro que volverá a contar cuando, repetimos, la pelota esté dentro del campo para rodar, jugar.
También será un no-tiempo, cuando el referí corta el juego porque algún jugador parece estar en Coma3. El cronómetro se detendrá hasta que el jugador del equipo que tendrá un tiro libre a su favor, realmente patee la pelota, o sea, que la pelota ruede jugando.
El no-juego incluirá toda detención del partido, sea por protestas, alboroto dentro de la cancha y que el referí decida detener el partido.
En resumen, todo hecho que provoque la detención del partido, así como los tiempos que se tomen los jugadores para patear un tiro libre, un córner, el pateo desde el área luego de la pelota que salió por el fondo. Mientras la pelota no esté en juego, será no-juego, o sea, detención del cronómetro. Como para el caso anterior, la ubicación de atacantes y defensores ante un tiro libre muy directo, por su ubicación, al arco. Recién cuando el pateador pone en juego la pelota, recién entonces volverá a contar el tiempo el cronómetro.
Posiblemente, los 45 minutos de cada mitad de un partido, consuman 55 minutos o más y los 90 minutos resultarán, 110 0 120 minutos, sino más. Ese tiempo real que podrá durar un partido completo, será menor en la medida de que los jugadores de ambos equipos se muevan más rápido para ingresar pelotas, patear, levantarse rápido cuando los faulean y, también, se apurarán los médicos o enfermeros que ingresen al campo de juego para asistir a un jugador realmente dolorido. Si todos ellos actúan rápidamente, o los arqueros no caminan hacia atrás casi 100 metros para patear la pelota en un saque de meta, y los devolvedores de pelotas actúen rápidamente, con eficacia; así como que haya varias pelotas para devolver cuando salen fuera. O sea, si todos se apuran por cumplir en el menor tiempo real, acciones necesarias o las típicas actuaciones de maliciosos echados sobre el césped; si todos actúan así, eficaz y rápido, los tiempos reales se ajustarán al tiempo establecido para cada tiempo.
De lo contrario, se agregarán algunos minutitos que, jamás, condicen ni representan los tiempos de no-juego. Esto perjudicará a los dos equipos.
Entonces, en lugar del híper discutible VAR, sería bueno que se implementara esta forma de medir el no-juego para que, a la postre, cada tiempo de un partido de 90 minutos, sea real.
Que estén bien.
Roberto Otero
¿Cuál podría ser una solución viable para que haya 90 minutos netos de juego? Se nos ocurre que calibrar el juego con un cronómetro que comience a funcionar desde el sonido del pito del árbitro y que se detenga cuando la pelota no está en juego y vuelva a contar el tiempo, a partir de poner la pelota en movimiento. O sea que no será necesario marcar 1 o 7 minutos “agregados”. Por el contrario, cuando en dicho cronómetro se marquen los 45 minutos de juego real, culminará ese primer o segundo tiempo.
¿Cómo se marcará el no-juego para, así, lograr los 45 minutos de juego neto?
Fácil. Siempre que la pelota esté detenida, el tiempo no correrá. Esto incluirá, por ejemplo, cuando la pelota sale del campo de juego. Hasta que el jugador que vuelva a poner en juego la pelota, ese lapso será de no-tiempo. También cuando la pelota sale fuera del campo en alguno de los extremos, sea para patear desde el área chica o por córner, todo el tiempo en el que la pelota no esté rodando dentro de la cancha, será un no-tiempo, o sea, se detendrá el cronómetro que volverá a contar cuando, repetimos, la pelota esté dentro del campo para rodar, jugar.
También será un no-tiempo, cuando el referí corta el juego porque algún jugador parece estar en Coma3. El cronómetro se detendrá hasta que el jugador del equipo que tendrá un tiro libre a su favor, realmente patee la pelota, o sea, que la pelota ruede jugando.
El no-juego incluirá toda detención del partido, sea por protestas, alboroto dentro de la cancha y que el referí decida detener el partido.
En resumen, todo hecho que provoque la detención del partido, así como los tiempos que se tomen los jugadores para patear un tiro libre, un córner, el pateo desde el área luego de la pelota que salió por el fondo. Mientras la pelota no esté en juego, será no-juego, o sea, detención del cronómetro. Como para el caso anterior, la ubicación de atacantes y defensores ante un tiro libre muy directo, por su ubicación, al arco. Recién cuando el pateador pone en juego la pelota, recién entonces volverá a contar el tiempo el cronómetro.
Posiblemente, los 45 minutos de cada mitad de un partido, consuman 55 minutos o más y los 90 minutos resultarán, 110 0 120 minutos, sino más. Ese tiempo real que podrá durar un partido completo, será menor en la medida de que los jugadores de ambos equipos se muevan más rápido para ingresar pelotas, patear, levantarse rápido cuando los faulean y, también, se apurarán los médicos o enfermeros que ingresen al campo de juego para asistir a un jugador realmente dolorido. Si todos ellos actúan rápidamente, o los arqueros no caminan hacia atrás casi 100 metros para patear la pelota en un saque de meta, y los devolvedores de pelotas actúen rápidamente, con eficacia; así como que haya varias pelotas para devolver cuando salen fuera. O sea, si todos se apuran por cumplir en el menor tiempo real, acciones necesarias o las típicas actuaciones de maliciosos echados sobre el césped; si todos actúan así, eficaz y rápido, los tiempos reales se ajustarán al tiempo establecido para cada tiempo.
De lo contrario, se agregarán algunos minutitos que, jamás, condicen ni representan los tiempos de no-juego. Esto perjudicará a los dos equipos.
Entonces, en lugar del híper discutible VAR, sería bueno que se implementara esta forma de medir el no-juego para que, a la postre, cada tiempo de un partido de 90 minutos, sea real.
Que estén bien.
Roberto Otero
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