lunes, 23 de noviembre de 2020

VHM NO PASA DE SER BRUTA, SIGUIENDO LA PROPAGANDA DE ESA SIDRA URUGUAYA Sumate a la revolución de la Sidra.

 ¿Decepción? No tanta. Alguna vez sospeché del personaje, sin dejar de reconocer las cualidades lingüísticas y discursivas que pone en acto. No sé, miradas a colaboradores, sobre todo colaboradoras, no es que me pusieron en alerta, sino que me parecieron, más que nada, de baboso. A pesar de la figura de macho charrúa que esgrime.

 

Pero todo ello no hubiera sido como la acumulación que es, si no lo hubiese escuchado, hoy mismo, por la frecuencia cibernética de 750 am, demeritando, con los cuidados epítetos que gasta, a la estadística que le llegó sobre que, de 70 millones de estadounidenses, el 80 por ciento reclamaba por el fraude en las elecciones del pasado 3 de noviembre, y vivaban a Donald Trump.

 

Cada cual es dueño de adherir a tal o cual candidato, tener más simpatía por aquel presidente que por el otro o resaltar virtudes ilusorias de uno frente a las evidentes de otro. Pero lo que no debería hacer, ¡tan luego él!, es atacar la información objetiva para sumarse a la task forcé de los medios más importantes que, por las suyas y siguiendo al pie de la letra un guion bien diseñado, por las suyas y sin que exista ninguna información real y concreta, declararon a Joe Biden como el nuevo presidente de EE.UU.

 

Esos medios yanquis son como el reflejo no distorsionado sino exacto, de los medios locales que conforman el oligopolio mediático y contra el cual, con mayor o menor enjundia, él mismo, Víctor Hugo Morales, ha batallado.

 

Como si para el relator de fútbol y, desde unos años, también periodista serio, no fuera importante que, en el gran país del Norte, hayan votado cientos de miles de muertos, también votado personas inexistentes o duplicadas (padrón consignando 3 millones y votaron 3,27 millones); que la misma empresa SmartMatic, contadora de votos en la Argentina, no quedase al descubierto por el amañamiento de los recuentos, a través de su ¿sucursal? Dominium. Y declaraciones testimoniales de personal actuante que vio y denunció el fraude. Mucho más, todavía, que está a la espera de ser judicializado.

 

Como dato accesorio, tendría que saber, este periodista serio, que la Suprema Corte de EE.UU., avanzó sobre los estados donde el fraude fue hasta grotesco (En un caso, Trump ganaba por 800 mil votos y, cuando se suspende el recuento, vaya a saberse por qué, aparece Biden con 800 mil votos a favor y Trump, 0).

 

Este hecho demostrado nos recordó, con brillo de pantalla de cine, los 2.800.000 votos que Mauricio Macri sumó entre las PASO –donde había perdido por apabullante diferencia- y las elecciones Generales, que por ese birlibirloque lo hicieron llegar al 41 por ciento, mientas sólo había logrado un 20 y monedas en las PASO. Ahí no hubo protestas del también liberal pro menemista Scioli, y nadie investigó nada. SmartMatic cumplió con sus contratantes. No pudo hacerle ganar las elecciones. Hubiera sido demasiado. Pero sí, llevarlo a un porcentaje que le insufló el oxígeno indispensable como para figurar como opción política y plataforma de ataque al partido ganador.

 

Que el señor Morales tenga su corazoncito depositado, digo, enfervorizado con la línea Demócrata –que viene a ser la línea de la gran trampa y del deep state-, es su cuestión. Pero, que no mienta. O, al menos, que no mienta más.

Que estén bien.

Roberto Otero

miércoles, 18 de noviembre de 2020

ELECCIONES, IMPUESTOS Y OTRAS.

 

Los admiradores de los EE. UU han de mantenerse a flote sólo porque sus funciones vitales responden y los mantienen vivos. Si no, es válido considerar que deberían estar contritos y depresivos por el estado de colonización que los llevó a defender a la segunda nación más importante de la Tierra. Aclaramos: la primera, sin duda alguna es la Federación Rusa. ¿Por qué afirmamos esto?

Porque después de 20 años, se repite la denuncia por fraude en las pasadas elecciones del 3 de noviembre. Aquí nomás. ¿Hay pruebas? Por supuesto y son de una contundencia apabullante. Para nosotros, argentinos, afirmar que “votaron los muertos” no revestiría novedad ya que, desde el siglo XIX hemos leído e informado por esa idéntica práctica. Bueno, pero en la que fue reputada como el país donde la “democracia” es de una vigencia absoluta, que hayan votado los muertos es, como poco, para asombrarse.

Del mismo modo que en ciertos Estados de la Unión, votaron más personas que las registradas en los padrones. Así como que, en un Estado, con 10 millones de habitantes, no hubiera ni un solo voto a favor de Trump. Imposible, ¿verdad? Como que tampoco el siniestro Biden sea, ya, presidente de dicho país. Falta mucho para que se confirme esta mentira, a la que sumaron sus esfuerzos desde inversionistas de tecnología, armas y otras lindezas, tanto como medios de comunicación que ametrallaron las mentes con propaganda, obvia o encubierta, a favor del anciano Biden. Que, además, está, como decimos en la Argentina, medio gagá, a fin de no aventurar un diagnóstico médico psiquiátrico que excede nuestra capacidad cognitiva real. O sea, resumiendo, que ni EE.UU. está exento de vicios en el funcionamiento de las líneas democráticas asignadas.

Sin embargo, anoche, en la sesión de Diputados, vimos y escuchamos a diputados del amorfo y dañino grupo político denominado PRO + Radicales y otras layas, que adoptaron, en primera instancia, el alias de Cambiemos, utilizando discursos de la época de Raúl Alfonsín cuando éste, sin coerciones, propuso al Congreso la sanción de la ley de Ahorro forzoso, así como otros, también aggiornados, de otros orígenes intelectuales. Fueron eficientes, digo, en los 4 años pasados bajo la encubierta dictadura del entonces presidente de los argentinos. El estado calamitoso, pre-colapso total fue obra y decisión de quienes mandaban a quien, a esta altura de nuestra historia reciente, debería contar los días que le faltan para salir de su celda a donde debería estar preso, como el jefe de una banda exterminadora de la potencia argentina; siempre que la Justicia haya cambiado la pena de muerte por traición a la Patria –caso ARA San Juan- por reclusión por tiempo indeterminado.

Ahora, entre EE.UU. y la sesión de anoche en Diputados, no hubo coincidencia entre los defensores enfatizados del gran país del Norte, como gustaba aludirlo Sarmiento (Domingo). ¿Por qué decimos esto? Porque en aquel país el tema impuestos y gabelas que cobra el Estado –y cada Estado- son una cuestión con la que no se jode. De hecho, recordemos al violento mafioso Al Capone quién, a pesar de la ficción de Los Intocables, terminó en Sing Sing por evasión de impuestos de su compañía de camiones. Ni balas ni otros ataques lograban voltear al mafioso. Pero el no pago de impuestos, sí.

A pesar de lo anterior, los multi-billonarios abogaron por pagar más impuestos. Ven que lo que les cobran es poco en relación a las fortunas que poseen y ante el desamparo social de millones de pobres en ese país.

No somos contadores dibujantes de balances, pero tenemos por cierto que la carga impositiva es de una importancia vital, llegando, según los casos, a más del cincuenta por ciento de la suma declarada. Tengo entendido que pueden bajar ese pago de impuestos invirtiendo en empresas que funcionen y agreguen trabajo y productos para el Estado; así como que pueden descontar de esos impuestos, las donaciones reales a fundaciones para la investigación, ayuda social, etcétera.

En la Argentina, hasta anoche, con claridad sin sombras, fue puesta sobre la mesa esta indignante desigualdad, no tanto por lo que significa socialmente (aunque es denigrante dicha desigualdad) sino por el no pago de impuestos por parte de ese grupo de multimillonarios que integran los cuarenta y cinco millones de habitantes de nuestro país.

El paso de Diputados a Senadores, por mayoría directa en éste último Recinto, hace prever la sanción de la nueva ley y su, esperamos, rápida puesta en vigencia por parte del Ejecutivo Nacional.

Una anécdota

Mirando bajo el agua, el caso Watergate que, entre sombras e información clasificada dada a un medio de prensa en particular, terminaron con la Presidencia de Richard Nixon. Espiar a los adversarios políticos era –es- un crimen grave y, más aún, cuando el gestor de tal espionaje absolutamente ilegal, negara su responsabilidad sobre el tema. Como si creyésemos, en nuestro país, que Mauricio Macri no fue el que ordenó y prohijó el espionaje e información sobre antagonistas políticos y, aún, sobre sus ¿aparentes? Seguidores y dirigentes de tal especie; llegando al colmo de espiar a los familiares de los 44 héroes del ARA San Juan.

Bueno, Nixon hubo de renunciar a la presidencia. Pero, nos parece, que la guerra contra Nixon se inició cuando avanzó sobre las petroleras y otras empresas de distintos rubros, que hacían impresionantes diferencias económicas en países lejanos –o cercanos- a EE.UU. y no pagaban ni un peso por tales ingresos. Nixon avanzó sobre las petroleras en esa situación y comenzó a cavar la tumba donde, sea por soplos o como organizado por ese capital económico, terminó en lo que se mundializó –por películas, libros, series- como El Watergate.

Esta anécdota debería ser incorporada a sus acervos culturales por jueces y fiscales para, al fin, desembarazarse de arreglos y presiones y hacer lo que Ulpiano definía como la Justicia, sintetizado en dar a cada uno lo suyo.

Que estén bien.

Roberto Otero

sábado, 24 de octubre de 2020

¿NO HAY MÁS VACUNAS?


La información que logramos a través de la Internet nos indica, advierte y actualiza sobre la existencia de varias vacunas contra el Sar-Cov2. Algunas de ellas, ya en proceso de distribución, como la de la Federación Rusa, Sputnik V. También, la generada en la República de Cuba, Soberanía 01. Si filtramos más, tenemos la que está generándose en el CONICET de Córdoba por el Doctor Luna, que es oral y no contiene metales pesados.

De modo que no es verdad lo que repiten algunos periodistas que reciben buenas pautas (dinero) y los funcionarios en general (coludidos, según lo vemos).

Cada uno de estos últimos repite, cuando la cámara enfoca o un micrófono se les acerca que, “hay que esperar la vacuna”. ¿Cuál vacuna esperan? O es que intentan, a como dé lugar, empujar agua para el molino del sospechoso señor Sigmar –reciclado, como muchos otros-.

¿Cuál es el negocio que persiguen? Porque si estuvieran ocupados y preocupados por la salud del pueblo, ya podrían pedir la vacuna rusa o cubana. Vacunas probadas, que no dispararon efectos colaterales –infame adjetivo, éste, porque en el mismo se incluyeron, e incluyen, los muertos asesinados por misiles y bombardeos a cargo de los “libertadores” yanquis-, y que ya está en plan de aplicación en países de nuestra Suramérica.

Si esta gente –nos referimos a funcionarios y periodistas cómplices- está inflando el globo de la supuesta vacuna de Oxford, que tiene evidencias negativas y se desconoce, al final, sus componentes, nos siguen engañando y usándonos, al pueblo, como esclavos sometidos que si no morimos por el virus laboratorista, terminaremos muertos por la vacuna de Oxford o, peor aún, discapacitados en nuestras facultades mentales para obrar por nuestros propios medios y para pensar libremente.

La economía es, sin duda, importante, pero si la política sanitaria es una bazofia, no habrá economía que valga. Salvo, para los que lleguen a barrer las calles y tierras de cadáveres que ellos mismos ayudaron a sumar.

Despertemos de una vez y para siempre y que no nos tomen, por enésima vez, por pelotudos.

Que la pasen bien.

Roberto Otero

miércoles, 21 de octubre de 2020

UN DEGOLLADO: LA DOBLE VARA DE LA INMUNDA HIPOCRESÍA MUNDIAL

 


Hoy, desde hace un par de días, el mundo está conmovido por el degüelle de un profesor, en un instituto francés, a manos de un fanático que, ante la exhibición de una caricatura de Mahoma, reaccionó mal y zas, le cortó la garganta.

¡Horror! ¡Socorro! ¡Hagamos algo! ¡Esto es una barbaridad! Y otras, muchas, expresiones al paso de personas sumadas a la indignación o acomodadamente a mano para hacerlo, sobre todo si había un micrófono y una cámara cercana. Como sea, la indignada protesta fue, casi, unánime, a cuya reacción tuvieron decisoriamente que ver los medios de prensa los cuales, aclaremos, también tienen y viven sus propios fanatismos.

Algo hay que hacer, dicen y repiten por ahí y más allá, pero ¿Qué? ¿Cómo?

Se nos ocurre que el tema sería empezar por las religiones y parando, decreciendo, frenando la característica que todas ellas tienen respecto de la fe ciega, el dogma y otras minucias deplorables que envuelven las mentes y trastornas los espíritus.

Modificar, también, el titulado de épocas en la historia de la humanidad, sacando de su lugar de letras de molde, lo de “Guerra Santa” y otras mierdas parecidas. Ninguna guerra es santa ni los que, eventualmente, puedan ganarla serán angelitos. Matar o ser muerto sólo y porque los valientes van a enfrentarse con otros valientes sólo y por qué a un grupo de panzones y degenerados les conviene que terminen con aquellos y estos piensan exactamente igual, va contra natura.

Cambiemos la cultura, en serio y no de boca en mítines partidarios.

Es, no difícil, muy difícil, casi imposible si el cambio lo encaramos, por más seriedad que imprimamos al movimiento, los que logramos sacudirnos la mochila de heces con la que nos cargaron durante la educación represiva y represora en la cual, impiadosamente, nos inyectaron los contenidos necesarios para denostar y hasta odiar al otro “que piensa distinto”. Siempre, por más que usemos el mejor desinfectante intelectual, quedarán muestras, bacterias fecales. Sabemos los daños que pueden lograr dichos minúsculos elementos vitales en el cuerpo humano, pero, mucho más, en su mente.

Si bien podremos aportar a dicho cambio, el real, el eficiente y efectivo lo será a partir de los jóvenes y los por nacer. Limpios de herencias agobiantes y partidismos desgastantes, podrán diseñar un mundo libre de este tipo de bazofias del pensamiento. También será muy difícil para ellos, porque los habrá más carismáticos y fuertes frente a otros no tan dotados en la comparación. Pero esta frase, me suena, también surge de esa otra cultura, angustiante, contra la que pretendemos la destrucción y cambio.

El mundo, a través de sus respectivos países, deberá condenar, sin eufemismos ni desplazamientos, la violencia, la sumisión, la tortura y las muertes por miles de millones. Empezando, en la actualidad, con esta guerra bacteriológica a la que nos someten los Gates, Soros, Rockefeller, Roschild y otras malezas destructivas.

Nosotros, ya mismo, podemos enfrentar las larvas venenosas de tales avances y destruir, sin hacer la vista gorda, las teorías racistas como las del nazismo y su sucedáneo, el sionismo. Para esto habrán de acusar y, desde la ONU y desde cada país, el genocidio progresivo del pueblo palestino a manos de los bien llamados asesinos sionistas cuyo jefe es el actual presidente de Israel.

En el mismo orden, todos aquellos movimientos, aparentemente políticos, de raíz separatista, discriminatorios, en base, mortales para “los de afuera” a tales.

Los autogolpes que resultan en la muerte de miles de humanos, como vimos, perplejos, el “ataque” a las torres de Nueva York; o invasiones “liberadoras” llevadas a cabo por el gendarme yanqui y sus variados y variables aliados.

Terminar con este tipo de aceptación y justificaciones traídas de los pelos, Acusar sin necesidad de tanta burocracia, las acciones que, desde el llano y desapercibidas, sumen al resultado final que será más muerte, más hambre y más desgracia, bajo la innoble justificación de “la democracia y la libertad”.

A no ser, pensamos ahora, que los nombrados más arriba, esos que se reúnen en Bildenberg, asuman como favorable la muerte de unos y de otros así se termina con la supuesta sobrepoblación y, de paso, ellos, los ideólogos y financistas de tales muertes al por mayor, no aparecen tan nítidamente responsables.

Entre otras cosas, cambiar al capitalismo. De esto mismo se trata. Será, entonces, el momento de destronar a los coronados de Bildenberg y a todos aquellos que fueron infectados por ese virus letal. Empezando por el destructor de países, propiciador de guerras, responsable de miles de miles de muertes en el mundo, un Jano moderno y pérfido como Joe Biden, el actual y nefasto candidato a la presidencia de los EE.UU., representante de la derecha más ultramontana, del CFR y del real deep state de ese país.

¿Me dicen que será lo mismo actuar así bajo la excusa de “cambiar”? Es posible, pero estamos seguros de que resultará mucho mejor.

Que la pasen bien.

Roberto Otero


La inocencia interrumpida Por Carolina Vásquez Araya



 

Las consecuencias de un embarazo temprano repercuten por el resto de la vida.

 

Los embarazos en niñas y adolescentes –de entre 9 y 18 años- cuyas cifras alarmantes se mantienen al alza en todos nuestros países, constituyen una de las más graves patologias sociales y la segunda causa de muerte en ese grupo etario. Dada la visión estrecha y patriarcal de quienes establecen la pertinencia de las políticas públicas, así como de sociedades cuyos marcos valóricos manifiestan una fuerte influencia de doctrinas religiosas, este sector de la población es uno de los más desatendidos y, por lo tanto, carente de palancas políticas para hacer valer sus derechos. Una de las principales causas de la vulnerabilidad en la cual se desarrolla la infancia es la preeminencia de la absoluta autoridad de los adultos en su entorno y, consecuentemente, la total indefensión de la niñez.

La inmensa mayoría de mujeres adultas –si no la totalidad- aun cuando muchas intenten negarlo, hemos sufrido el impacto de un sistema cuyas normas marginan a niñas y mujeres como si fuera una ley de la naturaleza. Los acosos y agresiones sexuales, tanto dentro del hogar como en el vecindario, en las calles o en la escuela, han sido una constante de abrumadora incidencia al punto de transformarse en una especie de maldición inevitable para esta mitad de la población. De tales agresiones, una de las más graves consecuencias son los embarazos en una etapa precoz del desarrollo.

 

Las instituciones encargadas de salvaguardar la seguridad de este importante segmento, sin embargo, han sido incapaces de protegerlas; ya sea por falta de políticas públicas o, simplemente, nulo interés por la integridad de un sector caracterizado por su escaso poder de incidencia política. Cautivas en un sistema que las castiga por su condición de niñas, las condena a embarazos, partos y maternidades para los cuales no están preparadas física ni psicológicamente, con riesgo de muerte y el desafío de afrontar una marginación familiar y social cuyo impacto les causará aislamiento, pobreza, pérdida de autoestima, patologías físicas y emocionales irreversibles y un sinnúmero de amenazas contra su normal desarrollo de vida.

 

A pesar del trabajo de algunas organizaciones preocupadas por hacer de este sensible tema un motivo de acción, resulta evidente la ausencia de mecanismos de protección para evitar los abusos y las consecuencias devastadoras de tales agresiones. Las sociedades aún son incapaces de captar las dimensiones de su responsabilidad en un problema de tal trascendencia y se hacen a un lado cuando se plantea la urgente necesidad de establecer parámetros legales –como el derecho al aborto y a la oportuna educación sexual y reproductiva- frente a esta terrible pandemia de embarazos tempranos, todos ellos resultado de violaciones.

 

Una niña no es un juguete sexual ni un objeto a disposición de los hombres de su entorno, pero miles de ellas terminan por perder su inocencia de golpe en una de las formas más crueles imaginables y sus victimarios –la mayoría de veces personas “de confianza”, como padres, hermanos, tíos, pastores y sacerdotes, maestros y vecinos- las transforman en sus esclavas sexuales bajo amenaza, sin la mínima posibilidad de defenderse. Es de preguntarse ¿en dónde están las instancias supuestas a protegerlas? ¿En dónde la justicia, los sistemas de educación y salud, en dónde sus familias? El drama persiste y las cifras aumentan a diario; las niñas desaparecen en redes de trata o sus cadáveres son desechados como basura en cualquier barranco, sin que a la sociedad eso le sea motivo suficiente para reaccionar.

 

Los derechos de la niñez continúan como tema pendiente.

elquintopatio@gmail.com

www.carolinavasquezaraya.com

viernes, 16 de octubre de 2020

LA CREDIBILIDAD TIRADA A LA BASURA

 


La consigna fue, sin lugar a ninguna duda, echar a Macri del Gobierno nacional sonde, por un voto y gran cantidad de “fuego amigo” además del trabajo de picar cerebros de Clarín como nave insignia de aquella campaña infame. Que, agregamos, la falsa de total falsedad de acusar a Aníbal Fernández de haber sido el capo de la efedrina. Acotamos: años después, en días pasados, quedó claro que él no era “La Morsa” y, agregando, con la aparición de un helicóptero ploteado como de la Policía Bonaerense, estaba estacionado en el galpón del denunciado como narcotraficante Zamora. Altamente sospechoso ¿Verdad?

Con aquella consigna que decimos, obediente a Cristina Fernández de Kirchner, que eligió a Alberto Fernández, fuimos a votar a las PASO y a las definitivas siempre con la boleta del Frente de Todos. Ilusionados, sin dudar, porque suponíamos que lo dicho por el dedístico presidente, habría de convertirse en realidad a través de leyes, DNU y medidas económicas a favor de los que nada o poco tenían.

El golpe en el bajo vientre

Pasó el 10 de diciembre. Pensamos que sería al día siguiente lo de poner en vigencia la Ley de Medios. No fue.

En el mismo día -11 de diciembre- también supusimos que comenzaría a investigarse la cuantiosa e ilegal deuda externa que había ingresado Macri y, tan rápido como llegaron los dólares, él y su banda, la giraron a sus cuevas fiscales y las empresas off-shore. No fue. Entonces entendimos que sería poco después, una vez que se ubicara en su lugar e ideología, el gabinete de cuasi desconocidos con los que llenó ministerios, secretarías y otros estamentos estaduales. Pasó el tiempo y, claramente, no fue lo de la investigación absolutamente necesaria. Afirmamos esto último porque pagar la deuda sería cuestión de los 44 millones de habitantes argentinos, lo cual presentaba (presenta) una erogación imposible.

Para colmo, aparece un joven sonriente que no se da cuenta de que los micrófonos están abiertos y expresa lo del basto “sarasa” poco antes de iniciar una conferencia sobre la marcha de la economía. Marcha absurda después de renegociar la cuantiosa e ilegal deuda externa macrista y su banda, acción por la cual, la legalizaban sin expresarlo taxativamente.

Cuando el entonces candidato, y hoy ocupando el sillón mayor de la Casa Rosada, nos decía, en campaña, que “entre los bancos y los jubilados elegía al os jubilados”, pues imprimió pesos para pagarles a los bancos cifras inimaginables para los de a pie; como contrapartida, a los jubilados los atrasó en sus haberes más del 20 por ciento. Justamente, él, el candidato de entonces y ocupante de la Rosada hoy, dijo, afirmó y lo repitió que no bien llegara a la presidencia, habría de aumentarle, automáticamente, el 20 por ciento a los haberes jubilatorios de los básicos. Bueno, realmente sarasa.

La elección de la representación argentina, el Canciller, al menos a nosotros nos da vergüenza. No sólo por el gusanístico papel del voto contra la República de Venezuela sino, y principalmente, porque fue uno de los mayores destructores de la actividad pesquera nacional. Sobre todo en el caladero patagónico, siguiendo los pasos del mayor destructor Carlos Menem.

Hay más por lo que podemos sentirnos con pesar por el voto dado a este inútil a quien, no bien lo designó Cristina para el cargo, publicamos la categoría –no retornable- de traidor. Como los pedófilos: no tiene cura.

Así fue que al mes 10 del año 2020 dio sobradas muestras de su carácter felón.

Ahora, en vísperas del 17 de octubre, fecha liminar en la historia de nuestro peronismo, nos encontramos ante la duda de ir o no ir. Faltar a la cita del 17/10 es como abrevar en la hiel de la traición ya que esa fecha es la de la Lealtad al General, es la fecha donde se inició la revolución encarada por Juan Perón.

Iremos, sin duda. Aunque falta la calle, el reunirnos y gritar, cantar la Marcha, reconocernos con otros compañeros, recordar a los que cayeron por las balas asesinas, la tortura o se ahogaron cayendo de aviones lúgubres.

Iremos con la convicción de ser peronistas, de no querer que un social-demócrata seguidor del macrismo y su infamia, ose poner un pie en la comandancia de nuestro partido.

No nos desafiliaremos. Somos peronistas y nuestro espacio, nuestro lugar es el peronismo. Lucharemos desde adentro, no arrojando piedras o vociferando palabras fuertes para destruir nuestra posición política y personal.

Pero lo que no soportamos más es a un tipo como el presidente, especie de ameba que se amolda a los bordes que encuentra en el camino. Ni a un responsable de economía que, por la manda –arreglo- del presidente, da por legal una deuda total, y absolutamente ilícita e ilegal.

“Trabajadores, únanse” fue la consigna de Perón, aquella noche en la plaza de Mayo cuando se fundaba, de hecho, nuestro peronismo. Pues bien, esa y no otra es la consigna.

El 17/10 a vivar a nuestro Líder y a la compañera Evita. Lo demás, cartón pintado.

Que estén bien.

Roberto Otero.

Nota: Este articulo lo publiqué en mi facebook, a las quince horas.

viernes, 9 de octubre de 2020

SILOGISMO DE LA DEPENDENCIA QUE DEVIENE GENOCIDIO

 La media sanción de diputados a una ley que obligaría a todos los habitantes de la Argentina a vacunarse contra el SarcV2 alias Covid19, habría que establecer, en esa misma ley, cuál sería la vacuna que cada ser humano habitante de nuestro país, podría elegir. O se trata de obligar a todos a recibir la sospechosa, fallida, y mal generada vacuna de “Oxford” y que, en nuestro país, sería “fabricada” por otro señor ultra sospechoso como Hugo Sigman. Si fuera ésta última la respuesta, entonces la calificación de “genocidio” comenzaría a adquirir certeza.

Por lo tanto, si los que levantaron su manito o apretaron el botón de voto positivo, teniendo en cuenta –como suponemos que los tendrían antes de la votación- de la buena cantidad de investigaciones locales sobre la generación de una vacuna oral –por el CONICET, sin la inclusión de metales pesados; o la vacuna Sputnik 5, o la vacuna Soberanía 1 –de la Federación Rusa y de Cuba, respectivamente-.

 

Entonces se nos plantea algo grave, según lo vemos.

 

Si los que votaron por esta ley de obligación de vacunarse; si conocían las demás vacunas existentes y ya distribuidas –Sputnik 5 a la República Bolivariana de Venezuela-; Si estudiaron, concienzudamente, el tema y las múltiples variantes de resultados positivos –recuperación y cura de infectados por SarcoV2-; Si pasaron por todo esto e igual votaron la ley de la obligatoriedad, es cuando se nos hace evidente el carácter cómplice con los gestores e impulsores de esta Plandemia.

Nos referimos a los representantes del estado profundo de EE.UU.: La fundación de Bill y Melinda Gates, George Soros, Johnson & Johnson, GABY, La corporación de Laboratorios y los demócratas políticos, que son el mayor representante de ese estado profundo que avanza hacia el Nuevo Orden Mundial y el genocidio de no menos de 3000 millones de habitantes del planeta.

 

Digamos BASTA

 

En defensa de nuestra ciudadanía y los derechos de la Constitución a la libertad individual y el manejo voluntario de nuestro propio cuerpo, debemos despreciar a toda esa gente que, cobrando excesivos ingresos mensuales por quedarse en su casa –al contrario de la hambruna y la pobreza crecientes-.

El desprecio se debe ejercer de todas las formas. El primero es el voto contra todos estos –todos- y que no vuelvan nunca más, ni colados en alguna lista. Los otros métodos son menos tranquilos, pero también posibles cuando el juego es mortal al pretender obligarnos a una eutanasia disfrazada.

 

Que estén bien.

Roberto Otero.