BASTA DE QUE NOS ROBEN Y
BASTA DE QUE NOS
CONDICIONEN LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Uno se pregunta
¿quiénes son los judíos? O sea, aquellas personas que profesan la
religión judía. ¿Quiénes son? ¿Intocables de toda intocabilidad?
¿Tenemos que avenirnos a la fábula de que los judíos son el
pueblo elegido por dios?
Cortemos ya con esta chapuza que sólo nos trae malestar y no pocas
molestias materiales y sociales.
Un
judío es igual a un mahometano o un cristiano o un católico o un
umbanda o cualquiera otra persona que profese la creencia y fe que le
venga en gana. No hay ninguna diferencia.
Que
nuestro mundo se construyera, lamentablemente, alrededor de estas
fábulas es un hecho que los miles de años por venir -si es que
subsiste el planeta como tal- podrán, culturalmente, cambiar.
Seguramente caerá el mito de ser los únicos habitantes del Universo
que fue, a raíz de las religiones absurdas, la
que nos brindó esa pedantería astral de la que siguen gozando, en
su ilusión apoyada por la fuerza, cientos de miles de humanos.
Pero
así son las cosas, por ahora. Lo que no deberíamos permitir nunca
más, es que nos sigan robando palabras y tapando la boca. ¿Quiénes?
Los judíos. O, mejor dicho, los sionistas.
Así
las cosas, semita-antisemita
fue apropiado para designar a los judíos; holocausto
fue apropiado para nombrar la matanza de seres humanos en la 2da
Guerra Mundial a manos de los nazis. Y no es así.
Semita
alude a las tribus que provienen de Sem que de judíos, nada. Y
holocausto alude con precisión a quien es muerto por el fuego, como
lo son los miles de palestinos que se calcinaron en el dolor de sus
cuerpos retorcidos por las
bombas de fósforo arrojadas
por los bombardeos israelitas
sobre territorio que no les pertenece y que ocupan ilegalmente.
Que
los judíos utilicen las palabras a su antojo, es lo que se debe de
hacer con la libertad de expresión. Para ellos, semita y holocausto
tienen significados fijos. Pero para nosotros, que no somos judíos,
no es así.
Veamos
el tema de las agresiones a dulces palomas de la paz.
Si
una persona espeta “¡Sionista!” a otra, lo insulta, realmente.
¿Por judío? No, por terrorista.
El
sionismo es el terrorismo que avalan las potencias para que la
superficie donde se desarrolla Israel siga siendo lo que es desde
1947. De hecho, los gobiernos de Israel han sido neta y claramente
sionistas y el mayor exponente de todos ellos es el actual
representante al que definiríamos como un sionista perfecto.
Pero
Israel es “un estado criminal de guerra” como bien lo ha definido
Noam Chomsky, que de correntino no tiene nada. En Israel, por otra
parte, está legalmente autorizada la tortura para obtener
confesiones de prisioneros. En Israel, del lado interno del muro que
construyeron contra toda lógica de los derechos humanos, se apostan
tiradores que hacen blanco en cualquier persona, hombre, mujer,
viejo, niño y, obviamente, los matan. Como disparar al blanco nada
más que el blanco son personas como nosotros, de carne y hueso.
Israel bombardea con bombas incendiarias, como lo hicieron los
yanquis en Vietnam y los Nazis en Euskadi (País Vasco). Y así como
los yanquis se llevaron a los científicos alemanes para iniciar la
“carrera del espacio” -tanto como lo hicieron los rusos,
aclaremos-, también en Israel “importaron” nazis y metodología
nazi para la organización de
seguridad interna, interrogatorios, secuestros y otras lindezas de
los espíritus enfermos.
De
modo que cuando alguien espeta “Sionista” a otro alguien, le está
diciendo todo lo que representa el sionismo para la Humanidad, o sea,
un cáncer infame maloliente y despreciable.
Terminemos,
a la vez, con esta diferenciación con los judíos. Por ejemplo ¿Por
qué tenemos que pagarle los viajes a un diputado judío para
concurrir al Congreso Judío Mundial si no tenemos nada, pero
absolutamente nada que ver ni con los judíos ni con sus congresos?
Esto
es todo por ahora.
Roberto
Otero
semita1
1. adj. Según la tradición bíblica, descendiente de Sem. U.
m. c. s.
2. adj. Dicho de una persona: Que pertenece a alguno de los pueblos queintegran la familia formada por los árabes, los hebreos y otros. U.
m. c. s.
3. adj. Perteneciente o relativo a los semitas.
4. adj. semítico (‖ perteneciente al semítico). Léxico semita.