Anoche, como cuento
para dormir, sintonicé en Youtube la participación de Leandro Santoro en el
programa de Silvestre en C5N. Presentado como algo así como el vocero por
excelencia de Alverso. Y como tal, actuó, con esa verba ágil y subyugante. Así
nos enteramos de que los que apuntamos Alverso para que cumpla con lo que
puntualizó en la campaña electoral,
somos desde lelos, inútiles para el análisis político de la historia, dadores
de leña para las fogatas de los extremistas Alverso fueron varios “logros” de
la presidencia para palear la malaria impuesta por la pandemia: los bonos para habitantes,
que no echen a inquilinos por no poder pagar el alquiler; el congelamiento de
las tarifas y un largo etcétera que, en la práctica, no se relaciona con la
pandemia sino con lo que adelantó en la campaña.
Sin embargo, el tan
amigo de Allverso por su compartida admiración por el finado Raúl Alfonsín,
avanzó con su reprimenda a los “criticones” ya que Alverso está peleando para
acordar con los buitres (bonistas) la forma de pagar toda la supuesta deuda externa.
Enfatizo lo de “toda la supuesta deuda externa” porque
cuando todavía estaba el cipayo estafador como insólito presidente de nuestro
país, ya hablábamos, comentábamos y publicábamos sobre la ilegalidad de la
absurda deuda contraída para sus propios negocios, para fugar dólares, para lo
que fuere menos para inversión productiva en la Argentina.
Deuda que también fue
calificada como “fuera del Reglamento” no sólo por nosotros, las víctimas sino
por miembros del F.M.I. que señalaron a la ya sentenciada por la justicia
francesa como estafadora a la señora Christinne Lagard. O sea, miles de miles
de dólares pasados a la irresponsabilidad total de Mauricio Macri para que éste
lo usara en su campaña para la reelección. Es que los especuladores y buitres
financieros internacionales tenían, en Macri, un baluarte casi insustituible
para que encarase cualquier delito financiero y otros que beneficiara al
conjunto de lo que cobraba su parte según simpatías o ingresos plenos o no.
De modo que la promesa,
casi el lugar común de los dichos en campaña fue que investigaremos la deuda irresponsable contraída por Macri. Como no
se supo jamás que tal investigación
se haya realizado, al menos en nuestro país y en este tiempo, debemos inferir
que no se investigó ni el más mínimo
centavo de lo recibido y fugado por Macri, Mauricio y su banda.
Sin embargo, el
forúnculo repleto de una viscosidad purulenta y hedionda puesto por los
financistas para que aparente con el cartel de Stiglitz pero que actuará como
cualquier otro ortodoxo – que no nos sirve para lo anterior, o sea, investigar…
etc.-, avanzó, de entrada nomás, a convalidar el total de la deuda ilegal tomada por Macri. Sobre
esa suma total es que plantea la nueva frustración –nueva o final, no me animo-
y volveríamos, de continuar las cosas así, a la misma historia de siempre:
pagar por una deuda que no contrajimos porque de la misma no surgió ningún
beneficio para el pueblo.
Entonces, mister Santoro vocero, encárgate de
sugerirle a tu gran amigo, Alberverso, que cambie el rumbo del tema deuda.
Porque, a la postre, acordemos o no, vamos a estar mal, arrinconados, casi sin
aire. Y para estar así, será preferible decidir, cada uno de nosotros, de
ajustar o no la cuerda o cortarla de una cuchillada, pero decidir por las
nuestras. En todo caso, también sugerirle a mister
Santoro, que intente cambiar su futuro en el ámbito de la venta; que hable con
Roberto Moldavski que tiene experiencia en el tema. Porque con una verba a
repetición que tiene, sería una pena que se gaste como representante de un nabo
solitario en el rincón del terreno del fondo.
Roberto Otero
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