Este lema forma parte
de la avanzada de los coludidos en el Nuevo Orden Mundial. Pero no es algo del
aquí y ahora sino que se viene sembrando en las poblaciones desde hace siglos.
Si nos remitimos a la historia, la británica, se le debe a Jeremías Banthon la
creación de una cárcel “modelo” para el rey Jorge III: el panóptico.
Pero transcribimos lo
que claramente expresa Wikipedia al respecto:
“Bentham ideó una cárcel en la cual se vigilara todo desde un punto, sin ser
visto. Bastaría una mirada que vigile, y cada uno, sintiéndola pesar sobre sí,
terminaría por interiorizarla hasta el punto de vigilarse a sí mismo. Bentham
se dio cuenta de que "el panóptico" era una gran invención no sólo
útil para una cárcel, sino también para las fábricas. Si bien el modelo de
Bentham fue criticado (aunque él lo consideraba una genialidad), de alguna
forma todas las cárceles, escuelas y fábricas a partir de aquella época se
construyeron con el modelo panóptico de vigilancia.3 El modelo del Panopticon
fue analizado por Michel Foucault en Vigilar y castigar.”
La sin duda perversa
acción despojaba a los presos de toda intimidad y sin poder, acaso, precaverse
de cuándo eran observados por cuando el/los observadores estaban ocultos en una
torre en el medio de esa construcción circular y cada celda de los tres pisos
de ellas, se enfocaba en ángulo recto con la visual de los torreros. Jorge III
rechazó la propuesta.
Pero, los siempre
atentos británicos entendieron que ese método de vigilancia habría de servir, y
grandemente, en fábricas y empresas. Claro está que en aquella época no
existían las cámaras minúsculas de transmisión wi-fi autónoma ni monitores
individuales para cada cámara o uno de mayor dimensión para mostrar todas las
imágenes que captaban las cámaras. También se aplica en los casinos, en las
calles, donde sea que se quiera controlar para sembrar el temor primero, el
miedo a la sanción después y finalmente lo dicho: el control absoluto (en
apariencia, agregamos).
Mas en esta escalada
hacia domesticar al pueblo, que algunos aluden como “la gente”, se sumaron en alegre
montón los medios de comunicación
masivos.
En el XXVII Congreso de la Asociación
Latinoamericana de Sociología. VIII Jornadas de Sociología de la Universidad de
Buenos Aires. Asociación Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires, 2009.
Y bajo el título “La nueva estrategia de
control social. Miedo en los medios y terror en espacios emergentes.”, el
trabajo del Lic. Robinson Salazar
arroja luz en los primeros dos párrafos de su monografía. Que dice:
“Los medios de
comunicación, en la era de la globalización, se desnaturalizaron, abandonaron
su función informativa e ingresaron a ser parte del engranaje del ejercicio del
poder, donde su papel de eje desordenador de las subjetividades colectivas,
siembra angustia, miedo y terror, y criminaliza las acciones populares de las
ciudadanía emergentes. Los programas y lenguaje (escrito y oral) de los medios
de comunicación producen miedo y construyen en el imaginario social la idea de
un enemigo oculto que vulnera la seguridad personal y pone en riesgo el
patrimonio familiar, de ahí que angustia, miedo y temor son tres escenarios que
articulan la nueva estrategia del Estado para estar presente en el
subconsciente colectivo de los ciudadanos.” Robinson Salazar, Investigador de la Universidad
Autónoma de Sinaloa México - http://cdsa.aacademica.org/000-062/2239.pdf
En España, publicado en
El País del grupo Prisa, “La Ideología del Mideo” su autor, Joaquín Estefanía,
inicia su texto con el siguiente introductorio que merece ser transcripto aquí:
“El temor ha sido siempre uno de los aliados más
fieles del poder, que intenta que la población viva inmersa en él. La creación
artificial de atmósferas de miedo obliga a los ciudadanos a blindarse frente a
los contextos sociales. El miedo que anida en el cerebro quebranta la
resistencia, genera pánico y paraliza la disidencia; no hay poder en la Tierra
que no haya confiado en alguna forma de terror. Tras un desastre -natural,
político, económico- el miedo inicial deja paso a la ansiedad; la gente teme
más los riesgos que se le imponen que los que acepta. Todos los esfuerzos por
liberar al hombre han sido en realidad impulsos por liberarlo del miedo, para
crear las condiciones en que no sintiera la dependencia como una amenaza;
cuanto más asesino y más totalitario es el poder más priva al hombre de
libertad porque lo que engendra es temor. Surge así lo que algunos han
denominado la ideología del miedo, definido en el Diccionario de la Lengua
Española de la Real Academia como una "perturbación angustiosa del ánimo
por un riesgo o daño real o imaginario". El miedo como arma de dominación
política y control social; el miedo como herramienta de destrucción masiva en
la guerra de clases. A lo largo de la historia ha habido todo tipo de
movimientos sociales y culturales fundamentados en esa sensación, habitualmente
desagradable, provocada por la percepción de ese peligro real o supuesto,
presente, futuro o pasado. El miedo no solo como construcción social sino
también ideológica. Como es omnipresente y está arraigado, produce desconfianza
y conflicto con el "otro", al que se atribuye la culpa de lo ocurrido
o de lo que puede acontecer, y genera, por tanto, la necesidad de protegerse de
él. Esa es la ideología del miedo, que llega a través de sus transmisores, los
"fabricantes de miedo", muy vinculados en la contemporaneidad a los
medios de comunicación de masas y a la información, comunicación y propaganda
que se transmite instantáneamente a través de Internet.” (https://elpais.com/diario/2011/11/27/domingo/1322369560_850215.html)
Además el interés
principal de domesticar al pueblo para que, luego, actúe de un modo previsible
de acuerdo a lo que los antropólogos y otros científicos hayan planificado, es
obvio de toda obviedad que ese miedo inculcado desde el poder avasalla el
derecho humano a la dignidad de cada ser. El sujeto comienza a aceptar esa
dependencia con sumisión, entrega y hasta llegar al bien conocido “Síndrome de
Estocolmo”.
No es fácil librarse de
tales influencias nefastas que atacan la mente de todos, aunque con distinta fortuna.
Pocos pueden rechazar los brulotes y las ahora denominadas fakenews, pero la mayoría termina por creerlas. Es que si salen en
todos los medios, la televisión, la radio, las radios ¿Cómo suponer, cómo
cuestionar su verosimilitud?
Por esta razón, la de
la vigilancia, el miedo emergente y el control subsiguiente es que cuando uno ve y constata que se instalan cámaras en todos lados: hospitales, geriátricos, hogares. No sé si ello obedece a una razón altruista, de constatar que los pacientes se mantengan en sus habitaciones por indicación médica o bien, sirven al morbo y el voyeurismo autista de quienes se plantifican delante del monitor que muestra las diversas tomas. También en tales lugares lo que se influye es miedo. "El ojo que todo lo ve". Y la población, transitoria o de larga data (hasta la muerte) lo acepta sin siquiera un murmullo de desaprobación ya que, en la mayoría de los casos, defender la propia dignidad quedó en el pasado de quién sabe cuándo.
Conclusión: si bien las
corporaciones y el Nuevo Orden Mundial impulsado por el CFR y los capitostes de
las 8 corporaciones mundiales que manejan, prácticamente, todo lo que la
actividad humana necesita y realiza, debemos atacar esa vocación controladora y
manipuladora. Lo de Gran Hermano, que para Orwell consistía en el dominio de
una población de uno de los tres bloques en los que dividía el mundo en su
novela “1984” , justamente al trabajo que se realizó desde los medios de
comunicación masivos, poniendo el ojo en el morbo de los potenciales
espectadores, el tema, agraviante para la raza humana, se convirtió en
programas de televisión con transmisión las 24 horas. Espiando todo lo que
hacían los jóvenes, mujeres y hombres, allí enjaulados. Se desdramatizó Orwell
y se banalizó lo que debía seguir siendo una advertencia contra el
autoritarismo y el manejo social.
Uno se siente
apabullado por las evidentes constancias de ese manejo oligopólico de los
medios de comunicación masivos pero más aún, por la defensa que algunos de sus
dependientes –espectadores, oyentes, lectores- hacen de las mentiras inculcadas
e inoculadas.
No dudo de que en un
tiempo (incierto, claro) esa mecánica, ese sistema va a ser arrasado,
destruido, enterrado, pero hasta entonces la angustia será como el leit motiv de la mayoría de los
integrantes de las sociedades. Salvo, claro está, la élite que estará protegida
–como lo está actualmente- por saber de qué se trata realmente.
Roberto Otero

No hay comentarios:
Publicar un comentario