jueves, 30 de julio de 2020

EL MIEDO ES CONTROL



Este lema forma parte de la avanzada de los coludidos en el Nuevo Orden Mundial. Pero no es algo del aquí y ahora sino que se viene sembrando en las poblaciones desde hace siglos. Si nos remitimos a la historia, la británica, se le debe a Jeremías Banthon la creación de una cárcel “modelo” para el rey Jorge III: el panóptico.

Pero transcribimos lo que claramente expresa Wikipedia al respecto: “Bentham ideó una cárcel en la cual se vigilara todo desde un punto, sin ser visto. Bastaría una mirada que vigile, y cada uno, sintiéndola pesar sobre sí, terminaría por interiorizarla hasta el punto de vigilarse a sí mismo. Bentham se dio cuenta de que "el panóptico" era una gran invención no sólo útil para una cárcel, sino también para las fábricas. Si bien el modelo de Bentham fue criticado (aunque él lo consideraba una genialidad), de alguna forma todas las cárceles, escuelas y fábricas a partir de aquella época se construyeron con el modelo panóptico de vigilancia.3​ El modelo del Panopticon fue analizado por Michel Foucault en Vigilar y castigar.”

La sin duda perversa acción despojaba a los presos de toda intimidad y sin poder, acaso, precaverse de cuándo eran observados por cuando el/los observadores estaban ocultos en una torre en el medio de esa construcción circular y cada celda de los tres pisos de ellas, se enfocaba en ángulo recto con la visual de los torreros. Jorge III rechazó la propuesta.

Pero, los siempre atentos británicos entendieron que ese método de vigilancia habría de servir, y grandemente, en fábricas y empresas. Claro está que en aquella época no existían las cámaras minúsculas de transmisión wi-fi autónoma ni monitores individuales para cada cámara o uno de mayor dimensión para mostrar todas las imágenes que captaban las cámaras. También se aplica en los casinos, en las calles, donde sea que se quiera controlar para sembrar el temor primero, el miedo a la sanción después y finalmente lo dicho: el control absoluto (en apariencia, agregamos).

Mas en esta escalada hacia domesticar al pueblo, que algunos aluden como “la gente”, se sumaron en alegre montón los medios de comunicación masivos.

En el XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología. VIII Jornadas de Sociología de la Universidad de Buenos Aires. Asociación Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires, 2009. Y bajo el título “La nueva estrategia de control social. Miedo en los medios y terror en espacios emergentes.”, el trabajo del Lic. Robinson Salazar arroja luz en los primeros dos párrafos de su monografía. Que dice:

 “Los medios de comunicación, en la era de la globalización, se desnaturalizaron, abandonaron su función informativa e ingresaron a ser parte del engranaje del ejercicio del poder, donde su papel de eje desordenador de las subjetividades colectivas, siembra angustia, miedo y terror, y criminaliza las acciones populares de las ciudadanía emergentes. Los programas y lenguaje (escrito y oral) de los medios de comunicación producen miedo y construyen en el imaginario social la idea de un enemigo oculto que vulnera la seguridad personal y pone en riesgo el patrimonio familiar, de ahí que angustia, miedo y temor son tres escenarios que articulan la nueva estrategia del Estado para estar presente en el subconsciente colectivo de los ciudadanos.” Robinson Salazar, Investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa México  - http://cdsa.aacademica.org/000-062/2239.pdf
En España, publicado en El País del grupo Prisa, “La Ideología del Mideo” su autor, Joaquín Estefanía, inicia su texto con el siguiente introductorio que merece ser transcripto aquí:

“El temor ha sido siempre uno de los aliados más fieles del poder, que intenta que la población viva inmersa en él. La creación artificial de atmósferas de miedo obliga a los ciudadanos a blindarse frente a los contextos sociales. El miedo que anida en el cerebro quebranta la resistencia, genera pánico y paraliza la disidencia; no hay poder en la Tierra que no haya confiado en alguna forma de terror. Tras un desastre -natural, político, económico- el miedo inicial deja paso a la ansiedad; la gente teme más los riesgos que se le imponen que los que acepta. Todos los esfuerzos por liberar al hombre han sido en realidad impulsos por liberarlo del miedo, para crear las condiciones en que no sintiera la dependencia como una amenaza; cuanto más asesino y más totalitario es el poder más priva al hombre de libertad porque lo que engendra es temor. Surge así lo que algunos han denominado la ideología del miedo, definido en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia como una "perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario". El miedo como arma de dominación política y control social; el miedo como herramienta de destrucción masiva en la guerra de clases. A lo largo de la historia ha habido todo tipo de movimientos sociales y culturales fundamentados en esa sensación, habitualmente desagradable, provocada por la percepción de ese peligro real o supuesto, presente, futuro o pasado. El miedo no solo como construcción social sino también ideológica. Como es omnipresente y está arraigado, produce desconfianza y conflicto con el "otro", al que se atribuye la culpa de lo ocurrido o de lo que puede acontecer, y genera, por tanto, la necesidad de protegerse de él. Esa es la ideología del miedo, que llega a través de sus transmisores, los "fabricantes de miedo", muy vinculados en la contemporaneidad a los medios de comunicación de masas y a la información, comunicación y propaganda que se transmite instantáneamente a través de Internet.” (https://elpais.com/diario/2011/11/27/domingo/1322369560_850215.html)

Además el interés principal de domesticar al pueblo para que, luego, actúe de un modo previsible de acuerdo a lo que los antropólogos y otros científicos hayan planificado, es obvio de toda obviedad que ese miedo inculcado desde el poder avasalla el derecho humano a la dignidad de cada ser. El sujeto comienza a aceptar esa dependencia con sumisión, entrega y hasta llegar al bien conocido “Síndrome de Estocolmo”.

No es fácil librarse de tales influencias nefastas que atacan la mente de todos, aunque con distinta fortuna. Pocos pueden rechazar los brulotes y las ahora denominadas fakenews, pero la mayoría termina por creerlas. Es que si salen en todos los medios, la televisión, la radio, las radios ¿Cómo suponer, cómo cuestionar su verosimilitud?

Por esta razón, la de la vigilancia, el miedo emergente y el control subsiguiente es que cuando uno ve y constata que se instalan cámaras en todos lados: hospitales, geriátricos, hogares. No sé si ello obedece a una razón altruista, de constatar que los pacientes se mantengan en sus habitaciones por indicación médica o bien, sirven al morbo y el voyeurismo autista de quienes se plantifican delante del monitor que muestra las diversas tomas. También en tales lugares lo que se influye es miedo. "El ojo que todo lo ve". Y la población, transitoria o de larga data (hasta la muerte) lo acepta sin siquiera un murmullo de desaprobación ya que, en la mayoría de los casos, defender la propia dignidad quedó en el pasado de quién sabe cuándo. 


Conclusión: si bien las corporaciones y el Nuevo Orden Mundial impulsado por el CFR y los capitostes de las 8 corporaciones mundiales que manejan, prácticamente, todo lo que la actividad humana necesita y realiza, debemos atacar esa vocación controladora y manipuladora. Lo de Gran Hermano, que para Orwell consistía en el dominio de una población de uno de los tres bloques en los que dividía el mundo en su novela “1984” , justamente al trabajo que se realizó desde los medios de comunicación masivos, poniendo el ojo en el morbo de los potenciales espectadores, el tema, agraviante para la raza humana, se convirtió en programas de televisión con transmisión las 24 horas. Espiando todo lo que hacían los jóvenes, mujeres y hombres, allí enjaulados. Se desdramatizó Orwell y se banalizó lo que debía seguir siendo una advertencia contra el autoritarismo y el manejo social.  

Uno se siente apabullado por las evidentes constancias de ese manejo oligopólico de los medios de comunicación masivos pero más aún, por la defensa que algunos de sus dependientes –espectadores, oyentes, lectores- hacen de las mentiras inculcadas e inoculadas.

No dudo de que en un tiempo (incierto, claro) esa mecánica, ese sistema va a ser arrasado, destruido, enterrado, pero hasta entonces la angustia será como el leit motiv de la mayoría de los integrantes de las sociedades. Salvo, claro está, la élite que estará protegida –como lo está actualmente- por saber de qué se trata realmente.

Roberto Otero

https://elpais.com/diario/2011/11/27/domingo/1322369560_850215.html

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