El panorama de hoy
pone la cereza sobre ese pastel al confinar a la ciudadanía frente a la amenaza
de un contagio viral. El pacto de corruptos tiene la mesa servida para ejecutar
–literalmente- toda clase de maniobras con la finalidad de eliminar de un golpe
la sombra de democracia que aún resiste. El escenario en ese país se asemeja a
las peores catástrofes humanitarias de países en guerra. Las inmensas sumas de
dinero procedentes del narcotráfico blindan a ciertos políticos contra
cualquier intento de depuración y se filtran fácilmente hacia el sistema
jurídico con el fin de evitar un intento de frenar sus abusos.
La parálisis ciudadana se
ve hoy agravada por la enfermedad y la muerte. Carentes de atención sanitaria
de calidad –y, peor aún, carentes del todo en gran parte del territorio-
millones de personas están condenadas a su suerte por orden presidencial. El
gobierno, incapaz de ejecutar los fondos destinados a atender a la población y
establecer medidas de contención contra la pandemia, se declara abiertamente
incompetente y la deja abandonada a su suerte. En un país en donde la miseria
ha sido política de Estado y en donde más de la mitad de la población infantil
padece desnutrición crónica, los efectos del coronavirus se asemejan a un
incendio devastador. Solo cenizas quedarán.
El cinismo de los
gobernantes –desde los tres poderes del Estado- es una realidad contra la cual
no se observa reacción alguna del pueblo, más que la frustración y la ira
expresadas en redes sociales. Sin embargo, esa ira acumulada no tiene una
salida efectiva debido a la división cultural, social, económica y étnica de la
ciudadanía; y debido también a que se la ha privado de acceso a una educación
de calidad capaz de prestarle herramientas de análisis. Esto último ha permitido
la infiltración de entidades desde las cuales se la ha convencido de que la
salvación reside en la fe. Una manipulación espiritual convertida en pingüe
negocio para las iglesias pentecostales. Hoy, el pueblo necesita recuperar la
dignidad que le han arrebatado durante su historia y para ello requiere valor, pero
sobre todo comprender la importancia de su papel en ese proceso.
www.carolinavasquezaraya.com
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