No es motivo de asombro
que muchas personas desconfíen de la vacuna, generada en los “dos laboratorios
más importantes del mundo” (importantes, poderoso, etc.) Ese calificativo nos
dice, también, de que son, esos laboratorios, quienes se enriquecieron con la
enfermedad y la muerte, llevando las drogas básicas de cada específico
(mayoritariamente de bajo costo) a cobrar hasta 30.000 veces más que el valor
inicial de la droga. No hace mucho se los denunciaba, a los locales, por esto
mismo. Pero nada pasó en favor de los consumidores.
El otro punto que
brilla en nuestra mente como el anuncio de neón en la oscura noche de Chicago
(Lacan), es la “agenda del Nuevo Orden Mundial” (NOM) donde, como al pasar y
diría que apoyados en la “teoría” de Malthus (Thomas Robert Malthus fue un clérigo anglicanoy erudito británico con gran influencia en la economía política y la demografía. Ver en Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Malthus)
Tampoco me olvido de la
“sentencia” de uno de los mentores del NOM, David Rockefeller, que afirmó que “el
mundo necesita una hecatombe financiera para que así, los trabajadores se
avengan a cobrar lo que se les dé” (es conceptual la cita). Sumamos, como
ayuda-memoria, la exclamación de la sentenciada por estafa por la Justicia
Francesa, Christine Lagard –por entonces directora-gerente del F.M.I.-, que
dijo sin titubear y en función del dinero que “se iba” a los jubilados: “Algo
hay que hacer con los viejos”.
Si sumamos, como dato
colateral, la participación activa de Bill Gates a través de la fundación Bill
Gates y Melina Gates en el armado de esa “mesa de arena” o think tank” de
octubre de 2019, “simulando” una infección mundial y “cómo” reaccionarían
medios, comunidades, médicos y un largo etcétera; sin olvidarnos de que Gates
es el vacunador de niños y quien apoya sin miramientos la vacuna contra el
Covid 19 “a cada habitante de la Tierra”, además de otras manifestaciones en
concordancia plena con el NOM, me parece que no queda mucho espacio para
aceptar y mucho para dudar.
En cambio, si se
aportaran, desde el Estado Argentino,
fondos para facilitar la investigación de científicos de las Universidades que
actualmente trabajan en la vacuna, otro sería el cantar.
Lo que hemos leído por
ahí es que la hipotética vacuna de los dos laboratorios que trabajan en
conjunto, se introduciría en el ADR mensajero. O sea, lo que sale del ADR mensajero
es lo que produce el ADN en cada célula de nuestro cuerpo y lo que mofica lo
que sea ya que ahí nos encontramos con los “organizadores” de la vida de cada
cual. Que una intervención así “venga” a la Argentina me suena muy mal.
Cada cual tiene el
derecho de aceptar o rechazar. Sólo porque no sabemos, realmente, qué pueden inyectarnos
en esa vacuna. En EEUU tanto como en Alemania expresan problemas con los
inmigrantes. En la Argentina verán que hay muchos que no aceptan la
intervención “de afuera” y menos, del imperio yanqui-romano.
Que los medios del
oligopolio comandados por el proto-genocida Héctor Magnetto nos garantiza que
todo lo malo puede encerrarse en las “meditaciones” de sus coludidos escribas
en base a la manda de quien es dueño de la opinión pública” y que, en la
descripción visceral que hiciera la viuda de Graiver, recibiendo la amenaza de
este infame en el sentido de que o firmaba o tendría problemas graves ella y su
hija, expresó la que había pasado por un centro clandestino de los genocidas de
entonces: “Me daba miedo su mirada”. O sea, traducido y luego de su experiencia
inhumana, es como aludir a un represor, a un asesino.
Puede que me tilden de
loco o de inhumano a mí también, pero me parece mucho más saludable y seguro
que se inyecten fondos públicos a la investigación en marcha para lograr la
vacuna LOCAL, antes que exponernos a ser cobayos y sus consecuencias “colaterales
mínimas…” producto de inyectarnos la vacuna de los laboratorios asociados.
Aunque debo reconocer
que para tal proceder se necesita algo más que palabras al viento…
Roberto Otero
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