miércoles, 2 de septiembre de 2020

BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE

 EL PASADO NO PERDONA

La tapa que destapó Wikileaks con la publicación de los e-mails, listas y documentación de figuras políticas locales e internacionales –especialmente de EE.UU.- infringió un daño notable en la obra viva de los allí nombrados sin posibilidad de error, casi como un torpedo bajo la línea de flotación como decimos. Entre ellos hay dos personajes de la actualidad que, años atrás, eran visitantes-informantes de la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires. Visitantes-informantes, estos, que hoy ostentan cargos de altísimo nivel político y, por ende, institucional dentro de las reglas normadas para una república –en franca decadencia- como la que, al menos de nombre, vivimos los argentinos.

Aunque como los perros que, mojados, se sacuden rociando sus alrededores de gotas como lluvia caribeña, estos visitantes-informantes se han sacudido (un poco uno, bastante el otro) para evitarse la detección por parte de las nuevas miradas, jóvenes ellas, que hoy los enfocan.

Algunos periodistas suelen repetir lo que los políticos a los que entrevistan, de continuo, afirman con lo de “no hacer política de archivos”. Craso error, a nuestro entender. Es que por esa vía le quitan, a los políticos que temen archivos de toda índole, la posibilidad de enmendarse o de pedir público perdón por las huellas de barro que fueron dejando en su propia historia.

Nos parece qué si de fundar una nueva institucionalidad se trata, que nos abarque conviccional y prácticamente a todas y todos, lo mejor debería ser que no teman al escarnio por hechos del pasado, tal vez luctuoso o quizá negligente. Por el contrario, mantener en el rebaño a la oveja que renguea es lógico y coherente ya que, a pesar de esa defección en el andar, lana seguirá dando.

En todo grupo humano que coincida con un principal objetivo aceptado, estarán los que más y los que menos. Pero el grupo se constituirá y operará con el conjunto y sin expulsar a ninguno.

Claro que con lo de “estrategia política” o “tácticas pre-electorales” se justifica, y aún alientan, conductas deplorables que no se resuelven con un acto de contrición. Si del ridículo no se vuelve, tampoco de la conducta criminal reiterada se encuentra el camino del retorno salvo, claro está, en el orden espiritual. No se niega la espiritualidad del individuo, sino que, en una comunidad organizada, necesariamente se separan a las manzanas podridas del resto, sanas.

Yendo a casos extremos en la lista de la criminalidad, bien sabemos que un pedófilo podrá arrepentirse de lo cometido, pero lo hará cada vez. Es que la pedofilia no se cura ni desaparece a no ser que exista un método novedoso para limpiar la mente de ese y todos esos individuos. La sanción punitiva social ha de existir con la inflexibilidad acorde al daño provocado, aunque, tristemente, esa punición no posibilitará la recuperación personal, psicológica, social, familiar de las víctimas.

En otro andarivel pero compartiendo con el anterior la característica de irrecuperabilidad, encontramos a los mentirosos, falsos y, en grado superlativo, a los desleales y traidores. En tal grupo, la graduación del acto se establece en base al daño causado. Por esto último es que nos parece, de una soberana idiotez, el contratar a los notoriamente actores de tales agachadas; máxime cuando han sido públicas y repetidas. De nuevo debemos hacer una excepción que se hunde en el hediondo menjunje de la justificación por estrategia y táctica en la Política.

Tenemos, a la mano, una herramienta que sería mucho más eficaz si no fuera dominada por el poder profundo de los EE.UU., cual es Internet. No obstante es posible encontrar –y fácilmente- los archivos que no fueron borrados por los propios protagonistas ni censurados por intereses extra-nacionales. En ellos hallarán quienes dispongan de tiempo y paciencia, las huellas latentes de las aventuras de muchos que eran de tal forma y hoy, por el birlibirloque de medios de comunicación coludidos y cómplices, aparecen del otro lado del mostrador al que antes denostaban.

Suponemos, sin temor a equivocarnos, que para algunos nuevos investigadores ciertos nombres y apellidos golpearán sus neuronas con la fuerza de una trompada en la quijada. Pues sí, son los mismos estimados. Ello, la investigación doméstica, servirá para que, cuando se encuentren a sí mismos en un cuarto rodeado de boletas, colores y nombres impresos, se den tiempo para pensar cual será el voto que, definitivamente, introducirán en las urnas de cartón (casi una cruel metáfora, ésta).

Confiamos, sinceramente, en que así les suceda y, aparte, que tengan la voluntad comunitaria de comentar, relatar, enviar copias o lo que les sirva para la difusión personal, de los hechos históricos investigados sobre éste, aquél y aquel otro. Consideramos que será, esa actitud, un empuje fortísimo a la reconstitución de la Nación que integramos.

Buenas noches y buena suerte

RobertoOtero

NdR: La frase se tomó de la que utilizaba el periodista Edward R. Murrow al cierre de cada uno de sus programas por la CBS y que concitaron gran audiencia por el enfrentamiento entre él y el senador retardatario Joseph McCarthy. Esto podrá verse en la película que lleva el mismo título: “Buenas noches y buena suerte” de la Warner Independent Pictures.

 

 

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