Todas,
en más o en menos, afectan al individuo, probablemente a su grupo familiar y
amical y, más que seguro, a su trabajo. Varias son las formas que adquiere la
mentira para pasar lo más oculta posible. Desde los relatos armados para que se
concluya en una falsedad, hasta la emergencia de una verdad dogmática,
proveniente de la siempre famosa falacia
de autoridad. Pero, la verdad, todas las mentiras, no importa el envase,
nos joden la vida.
Esto
último no es una forma de cerrar un párrafo, sino que a diario se verifica
cruda y cruelmente.
¿QUÉ SE
SUPONE QUE SEA LA MEDICINA?
Una
ciencia por aproximación, inexacta, que requiere una constante actualización de
conceptos, definiciones y, por, sobre todo, tratamientos. A la que no pocas
veces, el fenómeno humano sorprende
con autocuras inexplicables. Hace años tal enfermedad era así y asá y se debía “curar”
con tales y cuales específicos. El devenir demostró que no era tan como lo
definían; algunos investigadores médicos y científicos se pusieron sobre el
tema, tomaron varias horas-culo en descubrir algo más de aquella enfermedad y
produjeron, entonces, una terapéutica mucho más eficaz, certera y con un mayor
y alto porcentaje de curaciones.
Seguramente
los anteriores “definidores” se habrán sentido molestos por este grupo que
comenzaba a investigar lo que ellos ya lo habían hecho. Pero a la postre,
aceptaron de buen grado el avance que esos grupos de investigadores impulsaron
a la medicina.
Así se
avanza, sin duda. En el camino van quedando cadáveres que, tal vez en un tiempo
mejor, no habrían llegado a tal condición. Pero también a causa y por ellos, se
mejoró el tratamiento para los por venir.
Todo
esto es como escribir al divino botón porque la inmensa mayoría de los que leen
estos artículos, lo saben de largo. Pero sirve como introducción, ustedes
disculpen.
¿OBSTINACIÓN
O INTENCIONALIDAD?
Es
contradictorio que una organización que dice encargarse de la salud del mundo,
se oponga o prohíba llanamente, determinadas prácticas médicas que, en los
demás casos, aportaron avances en la investigación sobre tal o cual enfermedad.
Sin
embargo, lanzan “protocolos” con los cuales, los médicos, deben actuar so pena
de perder sus empleos y aún, su matrícula profesional. Es paradójico, sin duda.
Prohibir las autopsias y, tras cartón, indicar que se debe cremar los cadáveres
es más de una novela que de la realidad de los hechos médicos que se pretende
mejorar ante una presunta infección de alta letalidad supuesta.
Andando
la vida en este tiempo se demostró, clara y terminantemente, que ni la infección
es de alta letalidad ni que no tenga rápida cura, más allá de aquellos humanos
que fueron contagiados poseyendo, ellos mismos, enfermedades anteriores y en pleno
desarrollo o tratamiento.
No
entendemos por qué, por ejemplo, en nuestro país (Argentina) un organismo que
debería dedicarse a investigar sobre los medicamentos, tan liviana y
absurdamente prohíbe la venta “domiciliaria” del dióxido de Cloro mientras, en
el mismo libelo por el que lanza dicha prohibición, aclara que sólo se lo acepta
como purificador del agua para potabilizarla. Además, quedó muy en claro que no
investigó nada de nada sobre el ClO2. Pero lo que se dice NADA.
No
obstante, quienes han sido tratados con esa sustancia, recuperaron su salud en
pocos días; en Bolivia una ley de la Asamblea autoriza al ClO2; En Ecuador el
tratamiento con dicha substancia fue 100 por 100 exitoso en tanto curar a los
infectados. ¿De qué habla la ANMAT entonces? ¿O es que, para favorecer a los
laboratorios que representa el proveedor de ClO2 para Aguas Argentinas –el
señor Sigman-, prefiere hundir a los infectados en el mortal protocolo de la
OMS que, como solución al “taponamiento” de los alvéolos pulmonares por el
engrosamiento de los glóbulos rojos, indica “respirador”; con lo que el pobre
que lo reciba tiene, así, un camino rápido a su propia muerte? Salvo una
excepción que fue cortamente publicitada porque no le daba la cara al supuesto “salvado”
ante las cámaras de los coludidos noticieros.
LA VACUNA DEL CONICET
Este
señor que ocupa la presidencia de la República, ni una sola palabra ha
mencionado sobre el crucial descubrimiento de los científicos del CONICET al
generar una VACUNA ORAL libre de metales pesados y, hasta ahora, con resultados
positivos en las pruebas iniciales. No ha dicho ni mú, y tampoco ha dispuesto
algunos billetes de los muchos que imprime, para que la investigación siga con
las fases necesarias para confirmar la efectividad de la nueva vacuna.
LAS OTRAS DOS VACUNAS: SPUTNIK 5, DE LA FEDERACIÓN RUSA Y,
SOBERANÍA 01, DE CUBA.
¿No existen que muy pocos las mencionan? ¿Es que
Fernández, el presidente, está tan enganchado y sometido con Sigman, Gates, Soros,
Gaby, Rockefeller, el CFR y su par inglés, y otras gusanidades que pretenden
dominar el mundo a través de un genocidio total y la idiotización progresiva de
los vacunados con la fallida muestra de Oxford?
LA VERDADERA GUERRA ENTRE EL CRISTIANISMO Y LOS
ILLUMINATTI
Es sabido por la historia del mundo que, sin una
espiritualidad profunda, sin fe, es imposible lograr la cohesión nacional, o
sea, generar una Nación. ¿Qué buscan los arriba mencionados en esta andanada
hacia el Nuevo Orden Mundial?
Terminar con el cristianismo, con el catolicismo. Es que tratan así de vencer
una fuerza imposible de destruir. Por esto se apunta a Hispanoamérica,
Filipinas y países no hispanos, pero de fuerte raíz cristiana, como la
Federación Rusa o Polonia y tantos.
No vamos
a extendernos en esto, pero consideren que entre las “bases” del ataque se
encuentra el abordo legal y gratuito, el feminismo como fuerza de choque, la
integración de “diversos sexos” (?), y la famosa vacuna a la que hizo mención
Bill Gates en una conferencia. Sobre ésta dijo que para reducir la emisión de
CO2 a la atmosfera había que reducir la población mundial. Y que él estimaba
que con la vacuna se reduciría en un 10 a un 15 por ciento. En otra
oportunidad afirmó que, a partir de la vacuna, serían “unos 800.000.000
millones de muertos” los que habrían de producirse.
Acotamos algo que aprendimos hace añares con el
Maestro Adrián Salbuchi: La agenda del NOM, ya en 1997, planteaba que “sobrábamos”
en el mundo unos 2.500.000.000 millones de habitantes.
Saquen las cuentas.
Puede que rechacen lo que decimos aquí. Pero
rechácenlo con argumentación firme, y no porque tengan miedo. Sacúdanse el
miedo que no los deja ni pensar y menos, actuar en su propia defensa. No tema
en señalar a los responsables de este genocidio. No se preocupe, además, porque
se muere una sola vez.
Roberto Otero
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