martes, 15 de septiembre de 2020

LAS MENTIRAS NO SOLO OFENDEN, SINO QUE TAMBIÉN, MATAN.

 

Todas, en más o en menos, afectan al individuo, probablemente a su grupo familiar y amical y, más que seguro, a su trabajo. Varias son las formas que adquiere la mentira para pasar lo más oculta posible. Desde los relatos armados para que se concluya en una falsedad, hasta la emergencia de una verdad dogmática, proveniente de la siempre famosa falacia de autoridad. Pero, la verdad, todas las mentiras, no importa el envase, nos joden la vida.

Esto último no es una forma de cerrar un párrafo, sino que a diario se verifica cruda y cruelmente.

¿QUÉ SE SUPONE QUE SEA LA MEDICINA?

Una ciencia por aproximación, inexacta, que requiere una constante actualización de conceptos, definiciones y, por, sobre todo, tratamientos. A la que no pocas veces, el fenómeno humano sorprende con autocuras inexplicables. Hace años tal enfermedad era así y asá y se debía “curar” con tales y cuales específicos. El devenir demostró que no era tan como lo definían; algunos investigadores médicos y científicos se pusieron sobre el tema, tomaron varias horas-culo en descubrir algo más de aquella enfermedad y produjeron, entonces, una terapéutica mucho más eficaz, certera y con un mayor y alto porcentaje de curaciones.

Seguramente los anteriores “definidores” se habrán sentido molestos por este grupo que comenzaba a investigar lo que ellos ya lo habían hecho. Pero a la postre, aceptaron de buen grado el avance que esos grupos de investigadores impulsaron a la medicina.

Así se avanza, sin duda. En el camino van quedando cadáveres que, tal vez en un tiempo mejor, no habrían llegado a tal condición. Pero también a causa y por ellos, se mejoró el tratamiento para los por venir.

Todo esto es como escribir al divino botón porque la inmensa mayoría de los que leen estos artículos, lo saben de largo. Pero sirve como introducción, ustedes disculpen.

¿OBSTINACIÓN O INTENCIONALIDAD?

Es contradictorio que una organización que dice encargarse de la salud del mundo, se oponga o prohíba llanamente, determinadas prácticas médicas que, en los demás casos, aportaron avances en la investigación sobre tal o cual enfermedad.

Sin embargo, lanzan “protocolos” con los cuales, los médicos, deben actuar so pena de perder sus empleos y aún, su matrícula profesional. Es paradójico, sin duda. Prohibir las autopsias y, tras cartón, indicar que se debe cremar los cadáveres es más de una novela que de la realidad de los hechos médicos que se pretende mejorar ante una presunta infección de alta letalidad supuesta.

Andando la vida en este tiempo se demostró, clara y terminantemente, que ni la infección es de alta letalidad ni que no tenga rápida cura, más allá de aquellos humanos que fueron contagiados poseyendo, ellos mismos, enfermedades anteriores y en pleno desarrollo o tratamiento.

No entendemos por qué, por ejemplo, en nuestro país (Argentina) un organismo que debería dedicarse a investigar sobre los medicamentos, tan liviana y absurdamente prohíbe la venta “domiciliaria” del dióxido de Cloro mientras, en el mismo libelo por el que lanza dicha prohibición, aclara que sólo se lo acepta como purificador del agua para potabilizarla. Además, quedó muy en claro que no investigó nada de nada sobre el ClO2. Pero lo que se dice NADA.

No obstante, quienes han sido tratados con esa sustancia, recuperaron su salud en pocos días; en Bolivia una ley de la Asamblea autoriza al ClO2; En Ecuador el tratamiento con dicha substancia fue 100 por 100 exitoso en tanto curar a los infectados. ¿De qué habla la ANMAT entonces? ¿O es que, para favorecer a los laboratorios que representa el proveedor de ClO2 para Aguas Argentinas –el señor Sigman-, prefiere hundir a los infectados en el mortal protocolo de la OMS que, como solución al “taponamiento” de los alvéolos pulmonares por el engrosamiento de los glóbulos rojos, indica “respirador”; con lo que el pobre que lo reciba tiene, así, un camino rápido a su propia muerte? Salvo una excepción que fue cortamente publicitada porque no le daba la cara al supuesto “salvado” ante las cámaras de los coludidos noticieros.

LA VACUNA DEL CONICET

Este señor que ocupa la presidencia de la República, ni una sola palabra ha mencionado sobre el crucial descubrimiento de los científicos del CONICET al generar una VACUNA ORAL libre de metales pesados y, hasta ahora, con resultados positivos en las pruebas iniciales. No ha dicho ni mú, y tampoco ha dispuesto algunos billetes de los muchos que imprime, para que la investigación siga con las fases necesarias para confirmar la efectividad de la nueva vacuna.

LAS OTRAS DOS VACUNAS: SPUTNIK 5, DE LA FEDERACIÓN RUSA Y, SOBERANÍA 01, DE CUBA.

¿No existen que muy pocos las mencionan? ¿Es que Fernández, el presidente, está tan enganchado y sometido con Sigman, Gates, Soros, Gaby, Rockefeller, el CFR y su par inglés, y otras gusanidades que pretenden dominar el mundo a través de un genocidio total y la idiotización progresiva de los vacunados con la fallida muestra de Oxford?

LA VERDADERA GUERRA ENTRE EL CRISTIANISMO Y LOS ILLUMINATTI

Es sabido por la historia del mundo que, sin una espiritualidad profunda, sin fe, es imposible lograr la cohesión nacional, o sea, generar una Nación. ¿Qué buscan los arriba mencionados en esta andanada hacia el Nuevo Orden Mundial? Terminar con el cristianismo, con el catolicismo. Es que tratan así de vencer una fuerza imposible de destruir. Por esto se apunta a Hispanoamérica, Filipinas y países no hispanos, pero de fuerte raíz cristiana, como la Federación Rusa o Polonia y tantos.

No vamos a extendernos en esto, pero consideren que entre las “bases” del ataque se encuentra el abordo legal y gratuito, el feminismo como fuerza de choque, la integración de “diversos sexos” (?), y la famosa vacuna a la que hizo mención Bill Gates en una conferencia. Sobre ésta dijo que para reducir la emisión de CO2 a la atmosfera había que reducir la población mundial. Y que él estimaba que con la vacuna se reduciría en un 10 a un 15 por ciento. En otra oportunidad afirmó que, a partir de la vacuna, serían “unos 800.000.000 millones de muertos” los que habrían de producirse.

Acotamos algo que aprendimos hace añares con el Maestro Adrián Salbuchi: La agenda del NOM, ya en 1997, planteaba que “sobrábamos” en el mundo unos 2.500.000.000 millones de habitantes.

Saquen las cuentas.

Puede que rechacen lo que decimos aquí. Pero rechácenlo con argumentación firme, y no porque tengan miedo. Sacúdanse el miedo que no los deja ni pensar y menos, actuar en su propia defensa. No tema en señalar a los responsables de este genocidio. No se preocupe, además, porque se muere una sola vez.

Roberto Otero

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