lunes, 14 de septiembre de 2020

LA MENTIRA TIENE PATAS CORTAS, pero provoca, de entrada, grandes males.

Los médicos que, en el Norte de Italia, se negaron a seguir la manda de no realizar autopsias a los fallecidos supuestamente por SarcoVo2 o Covid 19, entendieron, sin ser forenses, pero sí clínicos experimentados, que “el cadáver habla”.

Esos médicos constataron, entonces, una vez realizadas las necropsias, que esos muertos habían sufrido una inflamación violenta que afectó sus sangres. Éstas se densificaron, como que engordaron los glóbulos rojos y, por ende, no pudieron realizar el intercambio de gasas vitales para la vida humana. O sea, expeler Dióxido de Cabono (CO2) y otros deshechos e inspirar oxígeno. Esto se produjo –esa imposibilidad- por el grosor de los glóbulos rojos que no pudieron penetrar en los alvéolos pulmonares que, justamente, están para eso mismo: intercambio de gases tóxicos por oxígeno.

Fue constatar, por ello, que los alvéolos estaban bloqueados, tapados por esa sangre “gruesa” o “engordada”. Como terapéutica aplicada, cuando se constataba que no les llegaba oxígeno a sus pulmones, fue la imposición de respiradores. De modo que insuflaron aire dentro de esos pulmones, que no podían trasladar el oxígeno a la sangre por lo que quedó dicho, y fue, tal vez sin proponérselos, como acelerar sus muertes. Algo así como inflar un globo al límite de la elasticidad del material y, finalmente, explota.

Por otro lado, los tratamientos del protocolo de la OMS fueron inútiles en el primer tramo de los afectados, en lugar de haberse aplicado antiinflamatorios, anticoagulantes y antibióticos específicos en caso de detectarse una neumonía bilateral.

Con el citado tratamiento, los médicos que desobedecieron la increíble prohibición de la OMS –no sólo de no realizar autopsias sino, y además, de cremar los cuerpos-, comenzaron a aplicar el tratamiento correcto, incluso como prevención. El caso es que obtuvieron el 100 por ciento de recuperación de todos los afectados por el famoso bicho. Como resultado, las muertes –que sacudían el Norte de Italia de un modo atroz- descendieron en número a causa de infecciones verificadas el Covid19.

¿Cómo se supo esto?

Gracias a la entrevista que realizara el colega Fernando Ferrari al iniciador de la justa rebelión de las no-autopsias: el doctor Pasquale Baccio quien con su valentía personal y teniendo en cuenta el primer consejo de Hipócrates, “No dañar”, salvó cientos de vidas que, de haberse mantenido el sospechosamente erróneo protocolo de la OMS, habrían, indefectiblemente, muerto.

Fue el doctor Baccio, casi al final de la entrevista quien dijo que “La OMS debe cargar en su conciencia con todas estas muertes.”

Invito a los lectores a buscar en la Internet Tertulias Liberales del mencionado colega Fernando Ferrari, donde encontrarán el ámbito cierto de libertad y de lógica ante esta PLANDEMIA.

Roberto Otero

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