En efecto, son tres las vacunas generadas en sendos
centros de investigación seria. La primera fue la Sputnik 5, proveniente del Departamento de Defensa de la
Federación Rusa, la cual está siendo producida a gran escala.
La segunda, es la de la
República Revolucionaria de Cuba, la Soberanía 01, inventada por los serios y
estudiosos médicos y virólogos de aquel país hermano, pesar del criminal
bloqueo que mantienen los EE.UU. desde hace más de 50 años.
La tercera es Argentina,
generada por los altos investigadores y científicos que trabajan en el CONICET.
Como lo informara el más importante de aquellos, la vacuna fue registrada por
el CONICET, o sea que perteneces al Estado Nacional. La característica de ésta
es que se trata de una vacuna por vía
oral que resiste a los jugos gástricos y que no contiene ni un nano de metales pesados. En las pruebas
realizadas no se observaron reacciones negativas a su ingesta ni complicaciones
orgánicas de ningún tipo.
Aclaremos, como dato
accesorio, que la promocionada vacuna de Oxford, que en nuestro país habría de producir el señor Sigman a través de uno
de sus múltiples laboratorios, fue suspendida
por haberse detectado “una” reacción negativa importante en uno de los cobayos
humanos.
Las
terapéuticas
A esta altura del gran montaje, no se puede ocultar
que los tratamientos con el ClO2 o la combinación de ibuprofeno más paracetamol
y, en los casos que lo requieran, antibióticos específicos contra la neumonía,
o l terapia aplicada por la médica jefe de El Salvador con parecidas sustancias
farmacológicas, decíamos que es innegable que los resultados obtenidos con los
contagiados por el Sarcov 2, bautizado Covid 19, han sido exitosos, o sea,
curaron efectivamente a los
infectados.
La
decisión
Si, como lo proclama toda vez que hay cámara y micrófono
cerca, el actual Presidente de nuestro país (La Argentina), con su voz
monocorde repite que él está para cumplir la Constitución Nacional la cual
establece el cuidado de la salud de los habitantes de la Nación.
Muy bien. ¿Entonces qué hacemos con la prohibición
absurda de la ANMAT respecto del ClO2 y la negación, total y completa, el
rechazo más bien, de todas aquellas terapéuticas que contradigan los dictados
de la OMS? Sospechosa organización ésta que, a estas alturas, hemos constatado
que dice cualquier cosa, se contradice y enturbia la comprensión sólo y
únicamente para mantener los parámetros de la pandemia inventada.
¿Qué hará el presidente, entonces, con los abrazos y
ensalzamientos al proto-criminal Bill Gates y al otro que no le pierde tranco
como George Soros? ¿Qué hará con el fronterizo (hoy, ya que ayer era directamente
subversivo) Sigman? ¿Y con los laboratorios “oficiales” de yanquilandia que
están hasta la verija metidos en el negocio?
Con las tres vacunas y por, sobre todo, la del CONICET
que es argentina, nacional, que nos
pertenece a todos, ¿Qué hará?
Tal vez elija sentarse sobre un barril de pólvora,
dentro de la Santa Bárbara de un buque fondeado lejos de la costa y encender,
lentamente, un buen cigarro cubano antes de que la explosión lo lleve a volar.
Roberto Otero
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